XXXIX

En su solitario retiro, á orillas del mar, cuya movible superficie

se descubría al través de las abiertas ventanas estendiéndose á lo

lejos hasta confundirse con el horizonte, el P. Florentino distraía

su soledad tocando en su armonium aires graves y melancólicos,

á que servían de acompañamiento el sonoro clamoreo de las olas y

el murmullo de las ramas del vecino bosque. Notas largas, llenas,

plañideras como las de una plegaria sin dejar de ser varoniles, se

escapaban del viejo instrumento; el P. Florentino que era un acabado

músico, improvisaba y como se encontraba solo, daba rienda suelta á

las tristezas de su corazon.

En efecto, el anciano estaba muy triste. Su buen amigo, don Tiburcio

de Espadaña, acababa de dejarle huyendo de la persecucion de su

mujer. Aquella mañana había recibido una cartita de un teniente de

la Guardia Civil que decía:

«Mi querido Capellan: Acabo de recibir del comandante un telegrama

que dice: español escondido casa Padre Florentino cojera remitira

vivo muerto. Como el telegrama es bastante espresivo, prevéngale

al amigo para que no esté allí cuando le vaya á prender á las

ocho de la noche.

Suyo afmo.

Perez.

El Filibusterismo (Continuación del Noli me tángere) · 第 80 / 83 题