El Dr. D. ANTONIO SAENZ (presbítero) puede contar como su principal mérito
la elección que en él hizo el Gobierno en 16 de febrero de 1821, para
fundar la Universidad de Buenos Aires y arreglar todos los departamentos
que debian componerla segun un reglamento formado por el mismo Sr. Saenz.
A este título se conserva en la Sala de Grados de aquel establecimiento el
retrato de este ciudadano recomendable.
Nació el Dr. Saenz en Buenos Aires á 6 de Junio de 1780 y entró al Colegio
de San Cárlos á los 15 años de edad: allí hizo sus estudios de latinidad,
filosofía y teología hasta fines del año 1800, siendo Rector el Dr.
Chorroarin, y el Dr. D. Diego Estanislao Zavaleta uno de los profesores.
Al año siguiente emprendió viaje para la ciudad de la Plata con el fin
de graduarse en cánones y dedicarse á la jurisprudencia; todo lo que
consiguió con aplauso, hasta matricularse entre los abogados de la Real
Audiencia de la Plata, el año 1804. En 1805 regresó á Buenos Aires y fué
inmediatamente nombrado por el Virey en clase de sostituto de la Catedra
de Teologia que rejenteaba en propiedad el Dr. D. Matias Camacho. A este
cargo se le acumuló el de Secretario Capitular y Notario de la Iglesia
que le confirió el Dean y Cabildo de la misma. Las mismas autoridades
le confirieron en 1807 el empleo de defensor general de los derechos y
acciones de la Santa Iglesia Catedral y del Cabildo eclesiástico.
Desempeñaba este cargo y otras honrosas y benéficas comisiones, cuando en
la noche del 15 de Marzo 1808, fué asaltada su casa por una fuerza armada
que puso en consternacion á su respetable madre y familia. El promotor
fiscal en lo eclesiástico, apoyado en aquellos soldados, tenia órden de
apoderarse de la persona del Dr. Saenz.
El delito de que se le hacia reo era haber redactado una presentacion al
rey quejándose de algunos malos procederes del Obispo, y se le acusaba
especialmente de haber cohechado y engañado á varios de los sacerdotes
que firmaban el recurso al Trono. Fué esta una causa sumamente ruidosa
en aquel tiempo, hasta el punto de intervenir en ella el Virey y el
Cabildo de una manera pública. Con este motivo escribió el Dr. Saenz un
notable recurso á la Audiencia pidiendo declaracion de fuerza de los
procedimientos de la Curia al formar y dirijir el proceso que se le
seguia. Este documento es digno de la luz pública por lo que ilustra
acerca de las formas judiciales de aquella época, del estado, del clero
entonces, y del estado social todo en la víspera de la revolucion. Se lee
con el interés que despierta una historia viva y bien narrada.
Despues de la revolucion desempeñó el Dr. Saenz muchos cargos públicos;
fué miembro de la Junta de Observacion en 1815 y uno de los redactores
del Estatuto que dió aquel cuerpo para el gobierno del Estado. Nombrado
catedrático de derecho natural y de Gentes escribió un curso sobre estas
materias acerca del cual corre impreso en 1823 un informe firmado por los
Dres. Castro y Acosta.--Se vé por este informe que el Dr. Saenz habia
tratado en el Capítulo 3ᵒ del T. 1ᵒ de su obra, _sobre el antiguo uso de
los duelos_, “produciendo el convencimiento y poniendo en claro que lejos
de ser los duelos la prueba del honor, son un testimonio de bajeza, porque
son opuestos á todas las ideas de decencia y de justicia natural, á no ser
que se quieran tomar de los tontos y los locos las ideas que constituyen
el verdadero honor, como dice oportunamente Puffendorf.” “Omitimos
(agregan los señores del informe) analizar los exelentes principios é
irresistibles demostraciones que contiene este capítulo interesante,
_porque ya lo vemos publicado en la_ Abeja Arjentina, _que, dándole todo
el aprecio debido, lo ha considerado digno de ilustrar al público_.”
En el Cabildo abierto de Mayo de 1810, debe notarse la manera como el Dr.
Saenz emitió su voto: es ya el caso, dijo, de que _el pueblo reasuma su
originaria autoridad y derechos_. En mayo de 1810 solo podian espresarse
así los caracteres muy enérjicos y las intelijencias muy cultivadas.
El Dr. Saenz murió á las 4 de la tarde del 25 de Julio de 1825, á los 44
años, un mes y 15 dias de edad. El Gobierno le decretó una sepultura de
preferencia en el cementerio público.