Algunos trozos de la trajedia de Alfieri, intercalados en el testo
orijinal, han sido traducidos en verso con igual propiedad y maestria.
El acierto en traducir de que dió pruebas nuestro compatriota faltole para
elejir el objeto de su “principal obra literaria.”[4] La familia enfermiza
de Verther pudo llegar vigorosa hasta el umbral del siglo presente; pero
hoy no puede tener descendencia en las Repúblicas que crecen en el nuevo
mundo, sin ruinas del tiempo sobre sus juveniles espaldas, y que andan
alegremente el camino hácia lo venidero en que tantas esperanzas de hoy
han de ver cumplidas. Podemos aceptar la dulce y fecunda melancolia que el
cristianismo hace brotar del contraste entre nuestra nada y la eternidad;
pero de manera alguna la amarga y venenosa desesperacion que proviene de
la duda ó del ateismo. Estamos por lo tanto los argentinos, en el deber
de buscar en el rastro de la existencia andariega y desprendida del Sr.
Miralla, otros títulos para colocarle en el lugar que le corresponde por
su indudable mérito como literato, asi como los tiene ya granjeados, como
patriota, para nuestra gratitud y nuestro cariño. Alentar á otros para
que efectuen esas indagaciones, es el objeto que nos hemos propuesto al
escribir estos lijeros apuntes que reclaman la induljencia de los lectores.