D. HIPOLITO VIEITES.

D. HIPÓLITO VIEITES sobrevivió apenas cinco años á la revolucion de Mayo,

no obstante, tuvo en ella una parte muy principal. El Dean Funes le

coloca en la lista de aquellos “hombres atrevidos en quienes el eco de la

libertad hacia una impresion irresistible.” La casa del Dr. Vieites en la

calle de Venezuela (dice un testigo presencial) servia frecuentemente de

punto de reunion á los iniciados en el pensamiento de formar un gobierno

independiente de la antigua metrópoli.

El primer gobierno patrio le confió una comision importante al lado del

jeneral D. Francisco Antonio Ocampo, jefe de la expedicion auxiliadora á

las provincias del interior del Vireinato. Intervino con esta ocasion en

el famoso suceso de la prision de Liniers y contribuyó á que se ejecutase

sin demora la órden cruenta pero enérgicamente necesaria que para salvar

la revolucion hizo célebre el lugar de la Cabeza del Tigre.

Obtuvo otros muchos empleos que dan testimonio de la jeneralidad de sus

conocimientos y de la confianza que inspiraba á sus compatriotas.

Fué miembro de la Cámara de Apelaciones en 1812. En noviembre de este

mismo año le nombró el Gobierno para que con otros ciudadanos preparasen

las materias que habian de ventilarse en la Asamblea Nacional que

estaba convocada para el próximo Enero. Segun el tenor de la circular

gubernativa, el Señor Vieites y sus asociados debian “trabajar muy

particularmente en la ilustracion metódica de los ramos relativos á la

prosperidad general y comun seguridad de estas provincias, formando al

mismo tiempo un proyecto de constitucion digno de someterse al examen

de los Representantes de ellas, y de llevar á estos paises al punto de

elevacion y grandeza á que les llama el destino.”

Reunida la Asamblea jeneral, tomó asiento en ella como diputado por Buenos

Aires, y desempeñó la Secretaria de ese cuerpo lejislativo acompañado del

Sr. Dr. D. Valentin Gomez.

El mejor título del Dr. Vieites á la atencion de la posteridad del pais

es su aplicacion apasionada al estudio de las cuestiones económicas é

industriales á que tan poco se inclinaban en la época en que él se formó

los hombres de carreras liberales. Promover la riqueza del pais por la

libertad del comercio, por la difusion de las ciencias aplicables, y por

el cultivo inteligente de la tierra; tal fué el pensamiento constante de

la buena cabeza de aquel ilustrado patriota. Para servir á este fin, fundó

el periódico titulado: _Semanario de Agrícultura, Industria y Comercio_,

cuyo primer número apareció el miércoles 1ᵒ de Setiembre de 1802. Solo

las atenciones de la defensa del pais en 1807 contra el enemigo exterior,

pudieron arrebatar la pluma á la mano incansable de Vieites. Cinco años

consecutivos y sin tregua, combatió contra la pereza, contra los abusos,

contra las ideas estraviadas, y otros tantos empleó en derramar ideas

sanas y buenos principios que al fin fructificaron á pesar del mal

preparado terreno en que caia la exelente semilla. Sus contemporáneos

le hicieron justicia, y el Virey Liniers en comunicacion de Setiembre

de 1806, pidiéndole su cooperacion para la defensa contra las fuerzas

británicas, le decia: “los escritos de V. no respiran mas que el mas puro

patriotismo, amor á las artes, y mas acendradas ideas morales.”

Llegará dia en que los agricultores de Buenos Aires levantarán una estátua

á Vieites como al primero de nuestros escritores que, por medio de la

prensa trató de ennoblecer y de alentar el arte de cultivar la tierra.

Antes que Grigera publicase su cartilla rural, que aun se reimprime como

un prontuario útil, habia llenado Vieites la misma necesidad bajo una

forma mas didáctica y con mas método, guardando el sencillo proceder de

preguntas y respuestas.

Los papeles públicos de los primeros años de la revolucion abundan en

rasgos jenerosos del carácter del Señor Vieites. Dotó jenerosamente de

varias obras de su uso á la biblioteca pública de Buenos Aires, y como

las dádivas del hombre de juicio tienden á ser fecundas y se hacen con

discrecion, donó entre aquellos libros, en lengua española, el tratado

mas estenso y de mejor doctrina que sobre la industria rural era conocido

en aquellos tiempos. El ejemplar del diccionario de Agricultura de Rozier

que pertenece á aquel establecimiento público conserva todavia el nombre

respetable de su primer poseedor.

Hombre de este carácter no podia mantener esclavos á su lado ni con

permiso de la ley y del hábito. Cuando se formó una Compañia de _Castas_

para engrosar con ella las filas del ejército del Perú, el Sr. Vieites dió

la libertad al único esclavo que poseia y le colocó bajo las banderas de

la patria. Murió en Buenos Aires el dia 27 de Setiembre de 1815.[5]

El Dr. Vieites tuvo un hermano, canónigo de la Catedral de Buenos Aires,

no menos decidido que él por la causa de la revolucion desde sus primeros

síntomas. Era aquel sacerdote hombre de talento é instruccion y nos

aseguran que escribió y publicó por los años de 1812 una cartilla ó

catecismo político que no hemos visto.

El buen canónigo cayó en cama postrado por una paralisis. De aquí tomó

causa el mal espíritu antagonista del órden nuevo, para atribuir aquella

desgracia física á castigo del cielo. Los hechos reales de decision

patriótica se agravaron con la calumnia que nunca se hace esperar, siendo,

á veces, no tanto hija de la perversidad, cuanto de la propension del

vulgo á exajerar las cosas y á darlas tintes vivos y novelescos.

Como su hermano D. Hipólito habia ayudado á formar la sumaria en el

proceso de la conspiracion de Alzaga; tomaron de aquí ocasion para

suponer, que el dia de la ejecucion de este altivo español, habia empapado

su pañuelo en sangre: afeaban mas esta accion los impostores recordando

que era un ministro de paz aquel á quien se la imputaban.

Cuando llegó este maligno rumor á oidos del canónigo Vieites, no pudiendo

incorporar su cuerpo, levantó los ojos al cielo esclamando: _¡Qué

calumnia!_ Era un hombre caritativo y bondoso; un _santo_, segun la

espresion de una persona que le trató hasta su último dia.

Apuntes biograficos de escritores, oradores y hombres de estado de la Republica Argentina · 第 11 / 55 题