Amaneció lloviendo con el viento NO duro. A las doce del dia, habiendo
algo aplacado, mandé en el bote 18 hombres á que pusiesen la chalupa
en flote, y con ellos el contra-maestre, para que abriesen pozos en el
Cerrito del Apio, por ver si se sacaba agua dulce. A las tres de la
tarde llegó el bote con 10 hombres, y los restantes se quedaron
abriendo dichos pozos: volvió á reciar el viento tanto, que no fué
posible mandar el bote en busca de la gente á tierra, el que me fué
preciso meter á bordo porque no se fuera á pique. Siguió el temporal
toda la noche.