DIA 4.

Me embarqué de mañana en el bote, y fuí á reconocer la ensenada: entré

por un arrojo y lo seguí como dos leguas, hasta que no hallando agua

para el bote, por esparcirse esta en diversos arroyos muy pantanosos

de fango, di vuelta y pude desembarcar, aunque con fango á la rodilla.

Subí á un cerrito, en el que hallé paja cortadera y apio, y desde él

divisé, aunque confusamente, dos árboles, que se me figuraron dos

sauces, junto á los cuales habia yo bebido agua el año pasado, en el

viage que por tierra hice al Colorado: y aunque estaban como 4 leguas

de distancia, le dije al contra-maestre que estaba conmigo que me

acompañase, y siguiésemos hácia los dichos árboles. Habiendo caminado

como una legua, y siempre por puro pantano, nos hallamos cercados de

arroyos sin poder pasar adelante: dí vuelta y vine por el arroyo á

donde estaba refugiada la chalupa, y la hallé varada, sin que fuese

posible en la pleamar echarla al agua. Aquí hallé los tres hombres que

fueron al reconocimiento, los cuales de ningun modo pudieron transitar

este terreno, lleno de fango pantanoso, arroyos y maleza; al anochecer

volví á bordo.

Diario de la navegacion empredida en 1781 Desde el Rio Negro, para reconocer la Bahia de Todos los Santos, las Islas del Buen Suceso, y el desague del Rio Colorado · 第 38 / 104 题