(Año 1329 antes de J. C.) Apenas tuvieron edad para reinar Eteocles y
Polinices, cuando cerraron a su padre en lo interior de su palacio, y
convinieron en reinar alternativamente, gobernando cada cual un año sí
y otro no. Subió Eteocles el primero al trono y rehusó dejarlo, por lo
cual se acogió Polinices a la protección de Adrasto, rey de Argos, que
le ofreció poderosos socorros.
Dividió Adrasto con Polinices el mando del ejército, a cuya cabeza
estaba el bravo Tideo, el impetuoso Capaneo, el adivino Anfiarao,
Hipomedonte y Partenopeo.
Todos estos generales instituyeron los juegos nemeos al pasar por
el bosque de Nemea. Al acercarse a Tebas, las tropas de Eteocles se
encerraron en los muros; el sitio de la ciudad fue largo, y en él
perecieron un gran número de guerreros de ambas partes. Acababa de ser
precipitado Capaneo de lo alto de una escala, asaltando el muro, cuando
Eteocles y Polinices resolvieron terminar su querella en un combate
particular. Señalaron día y sitio, y acometiéronse los dos príncipes
en presencia de ambos ejércitos, hasta que los dos cayeron muertos
acribillados de heridas y fueron conducidos por sus soldados a una
misma hoguera.
Después de sus funerales continuó defendiéndose con éxito la ciudad
de Tebas, mandada por Creonte, hermano de Yocasta, y tutor del joven
Laodamante, hijo de Eteocles, hasta que al fin terminó aquel sitio
mortífero con una salida aún más desastrosa, en que los tebanos dieron
muerte a Tideo y a la mayor parte de los generales argivos. Obligado,
pues, Adrasto a levantar el sitio, se retiró a su reino sin haber
podido honrar con funerales a los guerreros que quedaron en el campo de
batalla.
(Año 1319 antes de J. C.) Algunos años después, los jóvenes príncipes,
hijos de los generales argivos, resolvieron vengar a sus padres. Entre
ellos se distinguieron Diomedes y Esténelo, el primero hijo de Tideo y
el segundo de Capaneo. Quedaron los tebanos derrotados en una famosa
batalla y abandonaron la ciudad, que fue entregada al saqueo.