Tan otro del que me vi,
Que aprender podéis de mí
Lo que va de ayer a hoy.
Hoy risa del pueblo soy,
Ayer fuí todo su vicio,
Pues, frustrado mi ejercicio,
Dicen a mi poca medra:
Escollo armado de yedra,
Yo te conocí edificio.
Siempre pienso dónde voy,
Cómo me veo y me vi,
Que ayer maravilla fuí
Y hoy sombra mía no soy.
Galas, vivo ejemplo os doy,
Pues, por salir de mis quicios,
Os muestro en claros indicios
Mi mal, que a todos excede,
Ejemplo de lo que puede
La carrera de los vicios.
Acuérdome que tenía,
Por gala de tan buen aire,
Valentía en el donaire,
Donaire en la valentía;
Pero ya ha llegado el día
En que estoy tan desvalido,
Que las damas que he servido
Me dicen al fin postrero:
“¡De lo que fuiste primero
Estás tan desconocido!”
Aplauso que el mundo da,
Por mi gala merecido,
¿Quién como yo le ha tenido?
¿Quién como yo le tendrá?
Dicha que se pasó ya,
Hoy es de penas abismo,
Y así, deste silogismo
Quedo tan desengañado,
Que, de mí mismo olvidado,
No me acuerdo de mí mismo.
Pendiente me vi colgado
Junto al lugar más dichoso,
Yo, de ninguno envidioso,
Y de todos envidiado;
Mas ¡ay desdichas del hado,
Cuánto acabas, cuánto puedes!
Pues, araña entre las redes,
Me cuelgan, como de almenas,
En un retrete que apenas
Se divisan las paredes.
Por mí se puede cantar,
Cuando mis desdichas toco:
“¡Mundo loco, mundo loco:
Nadie debe en ti fiar!”
En pobre y solo lugar
Me han puesto mis vanidades,
Pues del tiempo las crueldades
Me traen a aquestos retiros,
Aquí, donde mis suspiros
Pueblan estas soledades.
[208] _Carcabueço_ dicen, con _b_ y con _cedilla_, el manuscrito de
Frías y la edición de Zaragoza. Escrita del propio modo se ve en
_La Culta latiniparla_ y en otros manuscritos y libros antiguos. El
_Diccionario_ de la Academia no se acuerda de esta palabra, como
ni de otras muchas. He aceptado la ortografía de Terreros porque,
significando _carcavueso_ lo mismo que _carcavón_, aumentativo de
cárcava, una zanja u hoyo grande para sepultar muchos muertos juntos
o arrojar sus _huesos_, parece que no tiene lugar en esta voz la _z_,
cuya letra, aunque entra en los aumentativos, se combina de otra manera.
[209] _Con pinta de_, que parecía. Pintas son las rayas de los naipes,
por las cuales se conocen aun antes de descubrir las figuras. FONS.,
_Vid. Cr._, 2, 20: “En la casa del jugador hasta la hija conoce una
primera por la pinta”.
[210] _Carantamaula_, propiamente carátula o careta figurando una cara
muy fea. _Poem. heroico_, 1: “Un hombre tentación, carantamaula, | que
no puede enseñarse sino en jaula”. LOPE, _Inobed._, III, p. 550: “Ésta
es la carantamaula, | que dijeron que es pescado”.
[211] _En grupa_, atrás, como montar _en_ o _a la grupa_ de la
cabalgadura, donde va la _gurupera_.
[212] _Tan lejos_, en la retahila que acaba de contar. Este párrafo es
de lo más ingenioso y salado que se ha escrito.
[213] _Revestirse en._ A. PÉREZ, _Dom. 3 cuar._, f. 505: “Como demonios
revestidos en un cuerpo humano”. Ídem, f. 134: “Hablándola por boca de
una serpiente y revistiéndose en ella”.
[214] _Enflautado_, metido como en flauta, por lo charlatana que era
la _cotorrera_ o mujer que anda de cotorro en cotorro y lo parla todo,
como la _cotorra_.
[215] En todas las impresiones españolas que he manejado falta este
capítulo de “El criado favorecido y el amo”.
[216] “Los polvos del miércoles corvillo. Estábase afeitando una
mujer casada y rica”. (Edic. de Zaragoza y siguientes, menos las de
Bruselas). Por la inclinación al “Humiliate capita vestra Deo”, del
miércoles de Ceniza o _corvillo_ (HITA, mi edición, 1172).
[217] _Hopalandas_, propiamente vestiduras largas.
[218] _Jalbegar_ y _jalbiego_ dícese en Extremadura, de _enjalbegar_,
de _ex-albicare_, encalar las paredes.
[219] _Aloja_, bebida de agua, miel y especias.
[220] _Cerilla_, unto, como cera, para afeite (_Celestina_, mi edic.),
así como _sals-er-illa_.
[221] Del achaque de martirizar su rostro las dueñas con mil suertes de
menjurges y mudas se burló varias veces el autor del _Quijote_. En la
comedia _La Casa de los celos_ dirige a Angélica estas razones la Dueña:
“¿Cuándo, señora, veremos
El fin de nuestros caminos?
¿Cuándo de estos desatinos
A buen acuerdo saldremos?
¿Cuándo me veré ¡ay de mí!
Con mi almohadilla sentada
En estrado y descansada,
Como algún tiempo me vi?
¿Cuándo de mis redomillas
Veré los blancos afeites,
Las _unturas_, los aceites,
Las adobadas pasillas?
¿Cuándo me daré un buen rato
En reposo y sin sospecha,
_Que traigo esta cara hecha
Una suela de zapato_?”
[222] Sobre sus chapines, para dar a entender lo altos que eran, y de
tantos corchos.
[223] _Costillas de borrenas_, almohadillas, como en los borrenes de
la silla de cabalgar; _lana-plenar_, como _terraplenar_. _Borrenas_
se decía, como _borrenes_. P. ESPIN., _Elog. retr._: “Con silla de
borrenas”. EUG. SALAZ., _Cart._, p. 32, 37.
[224] Así dice el manuscrito de Frías, y así debía decir. En la primera
edición de Zaragoza imprimieron _aplanase_, y de aquí todas.
[225] “la frente, y encajándose”. (Los impresos.) Y es mejor lección.
[226] Juego de muchachos, pesado y poco limpio, que aún se conserva en
algunos pueblos.
[227] _Visión_, fantasmón, por lo fea y risible.
[228] _Andularios_, vestidura larga. QUEV., _C. de c._: “Asiéndole de
los andularios”.
[229] “la muerte en las manos”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).
[230] _Pantasma_ se dice todavía por fantasma.
[231] _Persil._, 1, 2: “Cuando revistiéndosele a Transila el mismo
espíritu que tuvo al tiempo que se vió en el mismo acto y ocasión que
su padre contaba”.
[232] _Porque ya no tenían._ Todo esto lo pintó Mateo Alemán en su
_Guzmán de Alfarache_, 2, 3, 7.
[233] “coméis los ladrones”. (Edic. de Zaragoza y posteriores).
[234] _Herrería_, dícese del repiquetear de broqueles y espadas y de
cualquier estruendosa batahola. _Amante lib._: “Por ver en qué paraba
aquella grande herrería que sonaba”. _Señ. Cornel_.: “Estuvo atento y
no sintió palabra alguna: la herrería era a la sorda”.
[235] _Se tomaban ya de los años_, como se toma de herrumbre o moho una
cosa.
[236] _Gorjearse_, hablar de gorja, haciendo ostentación y
regodeándose. ZAMORA, _Monarq._, _3 Visit._: “Se estaba en la cama
gorjeando con su alma”.
[237] “desvaneciéndose de ponleví y naguas”. (Edic. de Zaragoza y
posteriores.) _Ponleví_, del fr. _pont levis_, puente levadizo, por la
curva de la suela y el hueco entre la punta del calzado y el tacón,
forma francesa que se daba al calzado, tacón de madera muy alto,
derribado hacia adelante y disminuyendo por su parte semicircular desde
el arranque hasta abajo.
[238] Palabra compuesta por Quevedo del adverbio de tiempo muy remoto
_antaño_.
[239] “Otras en palanquillas tocadas de adentro y recatadas de afuera,
eclipsaban el ojo para ser eclipsadas y eclipsar, que los eclipses son
su fuerte”. (Ms. de Lista).
[240] _Gorgoritas_ son los quiebros que, especialmente en el canto, se
hacen con la voz en la garganta.
[241] “vestidos de _noli me tangere_” (Ms. de Frías.) _Nolimetangere_,
llagas del rostro propiamente, que, tocadas, se empeoran: alude a la
frase de Cristo resucitado a la Magdalena.
[242] _Romanar_, pesar con romana, aquí llevadas en peso de manera
parecida en la litera.
[243] _Escarpines_, paño o tela debajo del calzado, que recoge el sudor.
[244] _Fregenal_, olor a cuero y tenería, por los famosos que en
Fregenal de la Sierra se curtían, y por lo mismo dice Quevedo (_jác._
5): “Del cardo de Fregenal | mucha penca se pregona | y le gastan las
espaldas | más que ensaladas y ollas”. El rebenque y azote se hacía de
dos tiras pespuntadas de cuero duro, y por parecerse a la penca del
cardo y estar hecho del cuero de Fregenal, dice esto Quevedo.
[245] _Reciennaciéndose_, desantañándose, dándose por muy niñas.
[246] _Niña postiza_, la muñeca con que las niñas juegan.
[247] “perspectiva o arismética”. (Los impresos.) Quiere decir que las
que se hacían niñas con juguetes y muñecas, callaban la muerte, que
esto es _la vieja_, como callan las niñas la caca y hacían que los ojos
que las miraban calculasen y contasen por cunas (haciendo pasar) los
que eran ataúdes, esto es, las literas en que iban; a los que miraban a
las niñas viejas de dentro, parecían cunas, siendo ataúdes.
[248] _Estoflerino_, latinizado el nombre Juan _Stoffler_ o
_Stoeffler_, célebre astrónomo suavo, que nació en Justingen por los
años de 1452. Continuó las efemérides de Regiomontano (Muller) desde
1482. En 1499 presentó unas nuevas, calculadas para los veinte años
siguientes, al Senado de Ulma, que le dieron grande reputación. Publicó
otras para 1524, anunciando que, por efecto de la conjunción de los
grandes planetas, habría el 20 de febrero una inundación tan grande
que trastornaría la superficie del globo. Grande terror produjo esto y
pusilanimidad en las gentes, que buscaron asilo en las altas montañas y
prepararon barcas para salvarse con su familia. El mes de febrero llegó
y fué, a pesar de la conjunción, muy seco: _Stoffler_ se apresuró a
explicar las causas que desconcertaron sus predicciones y sus cálculos
continuaron siendo muy buscados. Murió en Viena el año de 1531.
_Magino._ _Maxino_ dice el original manuscrito. _Máximo_ la edición de
Zaragoza y todas las posteriores, hasta la de Sancha, en que se lee
_Maximio_. Obras de este célebre astrónomo: _Ephemerides coelestium
motuum_ Io. Antonii Magini, _patavini, ab anno 1598 usque ad annum
1610, secundum Copernici observationes accuratissime supputatae et
correctae; ad longitudinem inclitae Venetiarum urbis. Venetiis, apud
Damianum Zenarium, 1599.--Tabulae secundorum mobilium_ _coelestium.
Authore_ Io. Antonio Magino, _patavino, philosophiae, ac mathematicarum
professore. Cum privilegiis. Venetiis, M.D.LXXXV. Ex officina Damiani
Zenari._ El afamado matemático paduano Juan Antonio _Magín_ murió el
año de 1617.
De Origano: _Annorum priorum 30 incipientium ab anno Christi 1595, et
desinentium in annum 1624_, Ephemerides Brandenburgicae _coelestium
motuum et temporum; summa diligentia in luminaribus calculo duplici
Tychonico et Prutenico, in reliquis planetis Prutenico seu Copernicaeo
elaboratae_, a Davide Origano _glacense germano, mathematico in
Academia electorali Brandenburgica profesore publico et ordinario.
Typis exscripsit Joannes Eichorn. Anno 1609. Apud Davidem Reichardum
bibliopolam stetinensem._
Andrés _Argoli_ nació en el reino de Nápoles en 1570. Dedicado a la
Filosofía y a la Medicina con aprovechamiento singular, no se libró
de caer en los sueños de los astrólogos. Perseguido por sus émulos,
se retrajo a Venecia. El Senado le acogió favorablemente, le proveyó
de instrumentos para sus observaciones y le nombró matemático de
la Universidad de Padua, y en 1640, caballero de San Marcos. Murió
en 1653. Escribió: _De diebus criticis, Primi movilis tabulae,
Observaciones sobre el cometa de 1653_, y, por último, las _Efemérides_:
_Andreae Argoli à Talliacozzo. Novae coelestium motuum_ Ephemerides.
_Ad longitudinem Almae Urbis. Ab anno 1620 ad 1640 ex ejusdem Auctoris
tabulis supputatae, quae congruunt Danicis, Rodulphinis, et Tychonis
Brahae è Coelo deductis observationibus. Romae. Ex Typographia
Guillelmi Facciotti. M.DC.XXIX._--Andreae Argoli _Medici, Philosophi,
ac in celeberrimo Patavino Gymnasia mathematicas profitentis_,
Ephemerides _annorum L iuxta Tychonis_ _hypotheses, et accurate è Coelo
deductas observationes. Ab anno 1630 ad annum 1680. Cum privilegiis.
Venetiis, 1638._
Hemos puesto _Argolo_ en el texto, en vez de _Argolio_, que dicen los
ejemplares de _La Hora de todos_, manuscritos e impresos.
[249] _Zurr-ido_, posverbal participal de zurrir, el sonar bronco.
ÁVIL., _Ep._, 34: “Mirando como ya es todo pasado y los que ve están ya
olvidados y todo se haya pasado así como agua que corría con zurrido”.
También _zurrí-o_. LASO OROP., _Lucano_, p. 108: “No es aún apagada la
tempestad, sino anda debajo las aguas con sordo zurrío”.
[250] Dejó de primera intención el amanuense de Quevedo la fecha
en blanco, y la llenó después con tinta más negra, fijando el año
que corresponde al en que se pensaba publicar el libro, propósito
que desbarató la prolija enfermedad y muerte de don Francisco. Esta
pequeña circunstancia del manuscrito es de gran momento para fijar la
cronología.
[251] “Escribió Quevedo este libro año de 1645”. (Nota absurda de la
edición de Bruselas).
[252] _Sobre raigones_ no salen los dientes.
[253] “bestiales del sitio de sus criados. Oíase”. (Ms. de Frías.)
_Arpadas_, lisonjas quebradas, cortadas, como los gorjeos y quiebros de
aves.
[254] _Galopín_, mozo de cocina.
[255] _El coram vobis_, la cara, iluminada de simplicidades.
[256] _Pujar_, subir como en almoneda.
[257] _En-cant-usar_, engañar como con encant-os. L. RUEDA, 1, 110:
“Creo que algún bellaco y embaidor me la’ncantusado”.
[258] _Zollipo_, o sollipo o zolipo, de sollar e hipo, es el hipo
(ROSAL). LAG. _Diosc._, 2, 117: “Sana los sollipos y torcijones de
vientre”. _Zollipar_ es bostezar. HOROZCO, _Canc._, p. 157: “¿Qué
zollipas?--Tengo temor que las tripas | se me sequen de vacías”.
[259] _Se afilaron de embeleco_, sutilizaron y aguzaron su mentira o
embeleco.
[260] Cuadro copiado del natural con verdad prodigiosa. La real cámara
de Felipe IV, el Conde-Duque, en 1635 y en 1640, y todos los suyos, no
pueden estar retratados con pincel más valiente.
[261] _Gañar_ díjose como ganar, de donde _gañ-án_, el obrero que gaña
o gana con su trabajo. _Bibl. Ferr. Gen._, 47, 32: “Que varones de
gañado son”. En Aragón, _guañar_ por ganar (BLANCAS, _Com. comitiis_).
S. BADAJ., 2, p. 74: “No espera, soltá el gañado”.
[262] “por hacerle creer había estornudado, le saludaron con la frase
acostumbrada. Pues cógele la _hora_”. (Edic. de Zaragoza y siguientes).
[263] _Dios le ayude_, o _¡Jesús!_, fórmula al ver estornudar a otro,
por haberse creído que podría escapársele el alma, cuando ésta no era
más que el aliento (CEJADOR, _Tesoro_, _N_, 17).
[264] _Encreyentes_ dicen las ediciones. L. RUEDA, 1, 20: “Pues le he
hecho encreyente a este animalazo qu’esta caratula es el rostro de
Diego Sánchez”. TORR., _Fil. mor._, 24, 6: “Queriendo hacer encreyentes
a los ojos, como si aquello fuese verdadero”. Nótese, con todo, que
puede ser adverbial la forma plural, o rutinaria, por el _en justos y
en creyentes_, pues encreyentes se repite en Quevedo. _Rom._ 69: “No me
has de hacer encreyentes | que pueden volar mis zancas”. _C. de c_: “No
me lo harán encreyentes cuantos aran y cavan”.
[265] _Mosqueándose de_, librarse de, zafarse de, como sacudiendo las
moscas. J. SAL., c. 7: “Y el mismo Papa al mismo P. Méndez le mosqueó
de Roma... ofendido de sus extravagancias”. QUEVED., _Entret._:
“Empezó a mosquearse de él”.
[266] El acatarrado pierde bastante el olfato, y el oler su regüeldo le
valió.
[267] _Chocando_, metáfora del tocar las cadenas, etc., en la piedra de
toque, para aquilatarlas.
[268] _Migajas de_, pedacillos de vidrio.
[269] _Claveque_, piedra semejante al diamante, pero de poco valor.
[270] A. PÉREZ, _Viern. 2 cuar._, f. 480: “¿Por qué no les hablábades
claro, pan por pan y vino por vino?”
[271] _Pegar la boca a la pared_, resolverse a callar la necesidad que
se padece, por grande que sea.
[272] CORR., 547: “_La cara descubierta._ (Que puede parecer sin
correrse de nada feo: puede parecer la cara descubierta, puedo ir la
cara descubierta)”.
[273] CÁCER., ps. 17: “Buen trato, liso y con mucha llaneza, sí por sí,
no por no”.
[274] _Cardas_, propias de la _carda_ u oficio de ladrón. _De medio a
medio_, enteramente.
[275] _Contraste_, platero que tiene el oficio de contrastar el oro y
plata. ZABAL., _Día f._, 1, 18: “Que valen mucho más, como consta por
la fe del contraste”.
[276] _Enviarle noramala_, con cajas destempladas, despedir malamente.
[277] _Letra entre piernas_, de la frase _rabo entre piernas_,
avergonzado y como perro huído.
[278] _Pegársela_, engañarle, _darle una pega_, _darle la pega_, de la
pega de la bota.
[279] “con inmensa marbolla”. (Edic. de Zaragoza y todas las
posteriores.) En vez de _marbolla_ quisieron tal vez decir _barbulla_.
[280] _Cosetada_, propiamente carrera en el _cos-o_, luego empujón. En
este segundo sentido úsase en Extremadura. _Cuent. d. c._: “Fuese tras
él dando cosetadas”. De aquí _coset-ear_. L. ARIZ, _Hist. Ávila_, f.
38: “Coseteando por el coso”.
[281] “Empelotáronse”. (Desde la edición de Zaragoza, todas.) _Autos s.
xvi_, 3, 335: “Ansí por nuesos pecados | al osario de Sigüenza | hemos
d’ir empelazgados”. De _pelazga_, contienda, de _pelaza_, _pelea_,
pelo. _Trag. Polic._, 7: “Y esta pelazga nos tienen agora guardada”.
[282] _Maul-ero_, el que anda en maulas o engaños. SOLÍS, _El amor_, j.
2: “Aquí hay maula”.
[283] “los gatos, unos con otros, con grande séquito”. (Edic. de
Zaragoza, y de allí todas).
[284] _Al verdugo_, que es _guardajoyas_, de como en _el traidor de
Galalón_ (_Quij._), para hacer resaltar más el calificativo.
[285] _Asurarse_, abrasarse, aquí perturbarse, echarse a perder. TORR.,
_Fil. mor._, 25, 4: “Se asuran los niños como las ollas, con el calor
demasiado”.
[286] _Taita_, voz de niños llamando al padre. J. PIN., _Agr._, 21, 8:
“Lo primero que los niños aprenden decir para con los padres es taita,
y lo que primero saben decir a las madres es mama”. Véase CEJADOR,
_Tesoro_, _A_, 43.
[287] _Andar a daca y toma_, en dares y tomares. CORR., 505: “_A daca y
toma._ (Andar a trocar; trueco de muchachos, que no se fían, y truecan
dando y tomando; dícese de los interesados y desconfiados en tratar
siempre con resguardo.)” _Tomarse del vino_, emborracharse.
[288] “_patio de palacio._” (Edic. de Zaragoza, y de allí todas).
[289] “con otros sobre cuál llegaría primero, nevaron”. (Edic. de
Zaragoza, y de allí todas).
[290] _Cartapel_, escrito largo para fijar bandos y edictos y cualquier
papel grande de mucha letra muy metida.
[291] Recuérdense los impertinentes _advertimientos al Príncipe_ que de
aquellas calendas se ven impresos; téngase en cuenta el fin principal
y de importancia suma a que tiraba el castellano Lipsio; no se pierda
jamás de vista que le era forzoso remedar y traducir aquí los desatinos
de los áulicos y curanderos políticos, y entonces no nos parecerán
menos ridículos e ingeniosos que los que había dejado por modelos el
rey de los escritores españoles: los arbitristas de Dinamarca. Por
lo bien dibujados, rivalizan con don Quijote, deseando aconsejen al
Monarca junte en la Corte, y en un día señalado, a cuantos caballeros
andantes vayan por la Península, que tal podría venir entre ellos que
sólo bastase a destruir toda la potestad del turco. En lo extravagante
se igualan casi al arbitrista del Hospital de la Resurrección, en
Valladolid, proponiendo se mande a todos los vasallos de Su Majestad
ayunar una vez en el mes a pan y agua, reduciendo a dinero el gasto
de aquel día para que, con provecho de sus cuerpos y de sus almas,
tuviesen el lauro de desempeñar en veinte años las cargas del Tesoro:
ocurrencias felicísimas y muy difíciles de superar. El autor de _El
Diablo cojuelo_ queda muy inferior a Cervantes y Quevedo burlándose de
estos abejarucos políticos. Los arbitristas no fueron una plaga del
reinado de los Felipes: abundaron en todos los siglos.
[292] CORR., 510: “_Alza, Dios, tu ira._ (Dícese de una persona,
cuando se refiere que se enojó mucho; dando a entender que se arrebató
demasiado.)” Sobre _em-borr-ull-arse_, en CEJADOR, _Tesoro_, _B_.
[293] _Barbulla_, posv. de barbull-ar, bullicio, parloteo. GUEVARA,
_Men. Corte_, 12: “Son tantas las barbullas, tráfagos y mentiras”.
[294] “como hideputas”. (Las impresiones de Zaragoza y siguientes).
[295] “1634, miércoles 29 de noviembre.--Por descuido de unos mozos se
encendió el fuego en lo accesorio de las caballerizas del Rey, y, sin
poderlo remediar, se quemaron cuarenta y dos caballos de coches, con la
casa en que estaban, que es distante de la principal de los caballos
regalados.
“1640.--Por Carnestolendas se prendió fuego en el cuarto principal
del Retiro, que cae hacia San Jerónimo, y, sin poderlo remediar,
se quemó mucho, con _dos torres_ principales y la mayor parte del
cuarto que mira a Madrid, y por librar las alhajas, que eran entonces
muy ricas, _se quebraron y maltrataron muchas y de mucho precio_.
Volvióse a reformar todo con diligencia. El pueblo, que de accidentes
saca conjeturas, juntó los tres de estos años, diciendo que en el
uno había dado en agua; en el otro, en aire, y en éste, en fuego;
que sólo faltaba que diese en tierra, y que así dió con la caída del
Conde-Duque, que presto sucedió. Fué el daño de medio millón. Reparóse
tan presto, que por pascua de Resurrección estaba acabado”. (LEÓN
PINELO, _Historia de Madrid_, Ms.).
Retocada _La Hora de todos_ en 1645, pudo muy bien aludir Quevedo a
ambos acontecimientos. Los que Pinelo refiere en agua y en aire son el
de haberse roto la noche de San Juan de 1639 un estanque del Retiro,
más alto que la cámara real, que pudo poner al Monarca en grave riesgo,
y haber al año siguiente un furioso torbellino de viento desbaratado el
teatro, maravilloso en luces, toldos, máquinas y tramoyas, levantado
sobre barcas en el estanque grande de aquel sitio.
[296] “ha de quemar”. (Desde la impresión de Zaragoza, todas).
[297] _Roerle los zancajos_, hablar de él mal por detrás, como gozquejo
que ladra y a los zancajos se tira. CÁCER., ps. 100: “Aquéllos que
andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto proximo suo'”.
[298] _Tablet-ear_, hacer ruido como con tabletas.
[299] CORR., 522: “_En un tris._ (Denota suma brevedad, como la de un
golpe; tómase del sonido de una cosa que se quiebra, como de vidrio o
barro, y significa también el punto de peligro en que estuvo algo para
caerse o quebrarse: estuvo en un tris, no faltó un tris, no faltó sino
un tris.)”
[300] La vuelta y demasía que se pagaba en los cambios, según se hacían
éstos en oro, plata o calderilla, por la baja que sufrió en aquellos
tiempos la moneda de cobre.
[301] Quevedo, en _El Chitón de las taravillas_, escribió que al
comenzar el año de 1630 se hablaba del doblón y del real de a ocho
como de los difuntos y se decía: “El oro que pudre, la plata que Dios
tenga”. Aquí, en 1636, se acuerda de ellos como Jorge Manrique se
acordaba de los sucesos de su juventud en la copla XVI:
“¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los Infantes de Aragón,
_¿Qué se hicieron?_”
De modo que, habiendo tocado a gloria nuestro escritor en el primer
discurso, abrigando la esperanza de que habían desaparecido para
siempre los males ocasionados al reino por las desacertadas leyes del
trueco de la plata, tuvo que refrenar su gozo cuando vió, transcurridos
seis años, que el Gobierno era impotente para restaurar la Hacienda de
España, cancerada desde los tiempos de Felipe II.
[302] _Mataperros_, la bola y morcilla y zarazas con que se les mata.
[303] “No fiéis la tajada al gato, que os ha de pagar con arañazos. Y
si gustan del pescado, se les indigesta después el bolso y se van de
hartadizos, echando ventosas”. (Ms. de Lista).
[304] “viejos y muertos”. (Los impresos todos).
[305] _Pantasma_, la figura, la persona del viejo podrido, pero que
tenga dinero, por lo que luego los llama _estantiguas_, y _carroños_,
de _carroña_ o esqueleto mondo, comido de grajos.
[306] _Mejicanos_, doblones de oro mejicano, _unto mejicano_.
[307] “una parte moderada”. (Los impresos).
[308] “Y no lo hago de codicia, sino de generosa, que, por haberlo
sido, desportillé mi honra a golpe de dragón y a son de calderilla: no
la abolléis vosotras tan pobremente, que alhaja mal apreciada deja de
serlo”. (Ms. de Lista).
[309] _Mam-ullar_, pronunciar como _mam-ando_, por falta de dientes.
[310] “tomasas”. (Constantemente se ha impreso.) Ambas voces pueden
subsistir como formadas del verbo _tomar_ por el genio suelto y
desenfadado del autor de _La Hora de todos_.
[311] “tejedora de caras, has de advertir”, etc. (Edición de Zaragoza).
[312] “podre barbada” (edición de Zaragoza, 1650); “pobre barbada” (la
de Bruselas y todas las posteriores).
[313] “que años aflojan y no dan provecho”. (Ms. de Lista.)
_Cazasiglos_, los muy viejos.
[314] _Maya_, la moza que hace de reina en la fiesta tradicional de
mayo; aquí significa que es la más moza y reina de los difuntos, que
está para morir. LOPE, _Maya_, II, p. 41: “Hoy el Alma ha de ser Maya,
| grande fiesta quiero hacer, | puesto que el Mayo se vaya”.
[315] _Mariposas_, que andan en torno ya de la muerte, por ser muy
viejas.
[316] _Tararira_, alegría bulliciosa. _Quev._, _Poem. her._, 1:
“Inspirad tarariras y chaconas”. Q. BENAV., 1, 311: “¡Tararira! ¡con
qué pie | he salido esta mañana”.
[317] _De la sonsaca_, que viven de sonsacar.