Sol dijo:
--La _hora_ está boqueando y yo tengo la sombra del gnomon[631]
un tris de tocar con el número de las cinco. Gran padre de todos,
determina si ha de continuar la Fortuna antes que la _hora_ se acabe u
volver a voltear y rodar por donde solía.
Júpiter respondió:
--He advertido que en esta _hora_, que ha dado a cada uno lo que
merece, los que, por verse despreciados y pobres, eran humildes, se
han desvanecido y demoniado, y los que eran reverenciados y ricos,
que, por serlo eran viciosos, tiranos, arrogantes y delincuentes,
viéndose pobres y abatidos, están con arrepentimiento y retiro y
piedad; de lo que se ha seguido que los que eran hombres de bien se
hayan hecho pícaros, y los que eran pícaros, hombres de bien. Para la
satisfacción de las quejas de los mortales, que pocas veces saben lo
que nos piden, basta este poco de tiempo, pues su flaqueza es tal,
que el que hace mal cuando puede, le deja de hacer cuando no puede, y
esto no es arrepentimiento, sino dejar de ser malos a más no poder. El
abatimiento y la miseria los encoge, no los enmienda; la honra y la
prosperidad los hace hacer lo que si las hubieran alcanzado siempre
hubieran hecho. La Fortuna encamine su rueda y su bola por las
rodadas antiguas y ocasione méritos en los cuerdos y castigo en los
desatinados, a que asistirá nuestra providencia infalible y nuestra
presciencia soberana[632]. Todos reciban lo que les repartiere, que sus
favores u desdenes[633], por sí no son malos, pues, sufriendo éstos y
despreciando aquéllos, son tan útiles los unos[634] como los otros. Y
aquél que recibe y hace culpa para sí lo que para sí toma, se queje
de sí propio, y no de la Fortuna, que lo da con indiferencia y sin
malicia. Y a ella la permitimos que se queje de los hombres que, usando
mal de sus prosperidades u trabajos, la disfaman y la maldicen.
En esto dió la _hora_ de las cinco y se acabó _la de todos_, y la
_Fortuna_, regocijada con las palabras de Júpiter, trocando las
manos[635], volvió a engarbullar[636] los cuidados del mundo y a
desandar lo devanado, y afirmando la bola en las llanuras del aire,
como quien se resbala por hielo, se deslizó hasta dar consigo en la
tierra.
Vulcano, dios de bigornia y músico de martilladas, dijo:
--Hambre hace, y con la prisa de obedecer dejé en la fragua tostando
dos ristras de ajos para desayunarme con los cíclopes.
Júpiter prepotente mandó luego traer de comer, y instantáneamente
aparecieron allí Iris[637] y Hebe con néctar, y Ganimedes con un
velicomen[638] de ambrosía. Juno, que le vió al lado de su marido, y
que con los ojos bebía más del copero que del licor, endragonida[639] y
enviperada, dijo:
--O yo o este bardaje[640] hemos de quedar en el Olimpo, u he de pedir
divorcio ante Himeneo.
Y si el águila, en que el picarillo estaba a la jineta, no se
afufa[641] con él, a pellizcos lo desmigaja. Júpiter empezó a soplar
el rayo, y ella le dijo:
--Yo te le quitaré para quemar al pajecito nefando.
Minerva, hija del cogote de Júpiter (diosa que si Júpiter fuera
corito[642] estuviera por nacer), reportó con halagos a Junon[643]; mas
Venus, hecha una sierpe, favoreciendo aquellos celos, daba gritos como
una verdulera y puso a Júpiter como un trapo. Cuando Mercurio, soltando
la tarabilla[644], dijo que todo se remediaría y que no turbasen el
banquete celestial. Marte, viendo los bucaritos de ambrosía, como
deidad de la carda y dios de la vida airada, dijo:
--¿Bucaritos a mí? Bébaselos la luna y estas diosecitas.
Y mezclando a Neptuno con Baco, se sorbió los dos dioses a tragos
y chupones, y agarrando de Pan, empezó a sacar dél rebanadas y a
trinchar[645] con la daga sus ganados, engulléndose los rebaños, hechos
jigote, a hurgonazos[646]. Saturno se merendó media docena de hijos.
Mercurio, teniendo sombrerillo, se metió de gorra con Venus, que estaba
sepultando debajo de la nariz, a puñados, rosquillas y confites.
Plutón, de sus bizazas[647] sacó unas carbonadas[648] que Proserpina
le dió para el camino. Y viéndolo Vulcano, que estaba a diente[649],
se llegó andando con mareta[650] y con un mogollón muy cortés, a
poder de reverencias, empezó a morder de todo y a mascullar[651]. El
Sol, a quien toca el pasatiempo, sacando su lira, cantó un himno en
alabanza de Júpiter con muchos pasos de garganta. Enfadados Venus y
Marte de la gravedad del tono y de las veras de la letra[652], él, con
dos tejuelas, arrojó fuera de la nuez una jácara aburdelada
de quejidos[653], y Venus, aullando de dedos con castañetones de
chasquido, se desgobernó en un rastreado[654], salpicando de cosquillas
con sus bullicios los corazones de los dioses. Tal cizaña derramó en
todos el baile, que parecían azogados. Júpiter, que, atendiendo a la
travesura de la diosa, se le caía la baba, dijo:
--¡Esto es despedir a Ganimedes, y no reprehensiones[655]!
Diólos licencia, y, hartos y contentos, se afufaron, escurriendo la
bola a puto el postre[656], lugar que repartió el coperillo del
avechucho[657].
NOTAS:
[110] “Pintan a las _Horas_ alegres y llenas de luz y hermosura los
poetas, sin que hayan visto las tales doncellas, ni en cueros ni
vestidas, más que en los delirios de Homero, que debió pasarlas muy
buenas en sus deliquios, y esto a fe que no pudo hacerse sin locura,
pues que si hay horas buenas y felices, éstas son pocas y las malas
muchas. Y puesto que no contaron las malas, bueno será que sepades
que son viejas carcomidas del vicio y de la desventura, que arrojan
venablos por la boca, punzan con sus garfios y esparcen tinieblas y
espanto por el que pasan. Tales son las de los malos que por una hora
buena se echan a cuestas las doce hermanas del Infierno, cuyo sol es
Plutón, que las va pasando una a una, y, al llegar a la última, la
desgarra y martiriza, para que, fénix de su propia rabia, renazca cien
veces de sí misma para martirio de las almas. Mas como en asamblea
se junten los dioses para juzgarlas, abre Júpiter el caos con sus
ardientes rayos y con voz de trueno, que trueno y gordo es él mismo, y
todo tiembla como esperando el juicio de la muerte, que es el peor de
los juicios para quien no fué tan arreglado como debiera a sus leyes”.
(Ms. de Lista). Es enojarse mucho, por lo amargamente que trata a todos.
[111] CORR., 535: _Estar hecho de hiel._ QUEV., _C. de c._: “Y de una
hasta ciento, que se descalzaban de risa de ver al viejo hecho de
hiel”. A. ÁLV., _Silv. Vig. nav._, 1 c., § 2: “Todo le amarga y se le
hace de hiel”.
[112] _Desgañitarse_, romperse el _gañote_ a puros gritos, como
_desgañirse_. J. POLO, pl. 215: “Dió voces, en fin, que se
desgañitaba”. CÁCER., f. 6: “Alcé mucho la voz, hasta que me desgañía”.
[113] _Poner el grito en el cielo_, alzar mucho la voz.
[114] _Trompicar_, dando trompicones o trompazos. G. ALF., 2, 2,
4: “Rodando y trompicando con la hambre, di conmigo en el reino de
Nápoles”.
[115] _Insignia de viñadero_, el lanzón, arma del viñadero y de Marte.
GÓNG., _Rom. lír._, 12: “Mohoso como en diciembre | el lanzón del
viñadero”.
[116] _Echar chuzos_, llover reciamente, y trasladadamente, bravear
echando bravatas. T. RAM., _Concept._, p. 50: “Mientras las olas
bramaban y el cielo amenazaba y echaba chuzos”.
[117] _Panarra_, simplón (vulg.).
[118] _Re-most-ar_, echar o llenar de mosto. D. VEGA, _Conc._ 2.º: “Se
descalza y desnuda para entrar en el lagar y sale de allí remostado
todo y de la uva tinta, como teñido en sangre”. J. PIN., _Agr._, 10,
18: “Y el revinar con él a otro más nuevo es dañoso, como el remostar
al más viejo”.
[119] _Vendimias de retorno_, regüeldos de borracho en la boca, como
vendimias en lagar, esto es, olor de uvas o vino regoldado. _Por
lagar_, en vez de lagar.
[120] _Des-cabal-ado_, no cabal, por ser cojo o corto de un pie.
[121] _Mari-manta_, fantasma para meter miedo a los niños; de _Mari_ o
mujer, con una _manta_ arrebujada sobre la cabeza, por hacerlo así la
niñera, etc. QUEV., _Mus._ 6, r. 95: “Una fea amortajada | en su sábana
de lino | a lo difunto se muestra | marimanta de los niños”. Ídem,
_Cart._: “En esta tierra, para espantar los niños, dicen: la Bonimanta,
como allá la Marimanta”. Alude a que Saturno o el tiempo se come sus
hijos o las cosas todas.
[122] _Hecho una sopa_, muy mojado. L. RUEDA, 1, 66: “Vengo hecho una
sopa d’agua”.
[123] _Cazcarrias_, lodos que se pegan a los bajos de la ropa.
[124] _Devanado_, envuelto.
[125] _Oliendo a pescado_, de los días de abstinencia.
[126] _Cisco_, carbón menudo, hollín del herrero, que, por lo negro,
dice ser _dado a los diablos_.
[127] _Alcrebite_, azufre, del arábigo. _Zahumar_ o _sahumar_ se decía,
así como _buchorno_, del _vulturnus_.
[128] _Cultos_, los poetas oscuros.
[129] _Engazar_, engarzar. P. VEGA, 2, 13, 3: “De unos nervios delgados
con que están (las muelas) engazadas dentro de los encajes de las
encías”. TORR., _Fil. mor._, 7, 14: “Vienen a forjar una cadena de
pecados engazando un eslabón de hierro con otro mayor para descolgarse
en el profundo”.
[130] “y los pesares”. (Edic. de Zaragoza de 1650 y todas las
posteriores). “Más mató la cena que sanó Avicena”, dice el refrán.
[131] _Haciendo rechinar_ los círculos de la esfera llamados _coluros
con el ruedo_ del miriñaque de alambres y cintas, que llamaban
_guarda-infante_, _empalagando_ o atestando.
[132] _La jeta_ u hocico y _el moño_, que le encimaba como coroza de
pelo la cabeza. Es sátira del vestir, peinarse y afeitarse de las damas.
[133] _En mala moneda_, en cuartos.
[134] _Pelicabros_, “_capripedes satyrorum_” (HORACIO), _patibueyes_,
patihendidos.
[135] “lares y panades y otros diosecillos”. (Edic. de Zaragoza y todas
las posteriores).
[136] _Bahuno_, _bajuno_, con _h_, como se hallan por entonces escritas
otras voces para nuestra _j_ actual; por haber hasta poco había sonado
como en francés la letra _j_, y ser el tiempo en que comenzaba a sonar
como hoy, esto es, como entonces todavía sonaba la _h_ (CEJADOR, _Leng.
Cerv._, I, 9 y 11).
[137] _De la carda_, de la gente del bronce, maleante; del robar díjose
_la carda_.
[138] _Pésia_, pese a, en juramentos y exclamaciones.
[139] El _hígado_ expresa el valor, hombre de hígados, esto es, que
tiene bilis y sabe enojarse.
[140] _Coime_, garitero y señor de casa, y _Gran Coime_ o _Coime del
alto_ o _de las clareas_, Dios. _Alto claro_, el Cielo. _Garlar_,
hablar. _Sornar_, dormir; voces todas de germanía o gente de la carda.
[141] _Jacarandina_, voz de la jácara o de los jaques.
[142] “baraja de jugador”. (Ms. del señor Duque de Frías).
[143] _Pajaritos_, por las alas que le pintan en los zancajos o talones.
[144] _En volandas_ o volandillas, corriendo y volando.
[145] _Virote_ o saeta y mozo soltero, desocupado, maleante con ínfulas
de lindo. CERV., _Cel. extrem._
[146] _En un cerrar y abrir de ojos_, en un punto. L. GRAC., _Crit._,
2, 4: “Toda aquella máquina de viento, en un cerrar y abrir de ojos, se
resolvió en nada”.
[147] Arrapiezos, _piezas_ rotas que cuelgan cual si se hubiese tirado
y _arrap_-ado del vestido. ZAMORA, _Mon._, 2, 6: “¿Qué es de los
sayones, que la traían agarrada de los arrapiezos?”
[148] _Chisme del Olimpo_ llama a Mercurio, por ir como recadista con
el chisme y cuento.
[149] CORR., 560: “_No fué oído ni visto._ (El que desapareció o la
cosa que se hizo presto)”. _G. Alf._, 1, 2, 8.
[150] _De coramvobis_, de autoridad; _gótico_ por noble; _contramoño_,
por no llevarlo, que _la pintan calva_, con sólo el mechón por donde se
la pueda asir: _asir la ocasión por el copete_.
[151] “el resuello”. (Ms. del señor Duque de Frías).
[152] “y vaciar los arcaduces que la Fortuna”. (Edic. de Zaragoza).
“llenaba”. (Edic. de Bruselas y la de Sancha).
[153] Los ojos inclinados y la vista a oscuras, por ser ciega.
[154] Satiriza las frases de los cultos y gongorinos.
[155] _De mala muerte_, de ningún valor (vulg.), propiamente del
ajusticiado.
[156] _A pie con bola_, al justo, y, además, alude a que _traía por
chapines una bola_. G. CASAS, _Seda_, 2, 6: “Si la semilla y morales
andan, como dicen, a pie con bola, que se espera que toda la hoja que
tuviere será menester”. CORR., 506: “_A pie con bola._ (Ir y llegar a
la par)”.
[157] _Hablar por boca de ganso_, lo que se oye de otro, porque, en
chillando uno, chillan todos. PANT., _Vej._, 1: “Y ha hablado por boca
de ganso muchas veces”.
[158] Habiendo hallado Júpiter a la princesa Leda riberas del Eurotas,
mudó a Venus en águila, y mudándose él mismo en cisne perseguido por
el águila, fué a echarse en brazos de Leda, la cual, al cabo de nueve
meses, puso dos huevos: del uno nacieron Pollux y Elena; del otro,
Cástor y Clitemnestra.
[159] Convertido Júpiter en lluvia de oro, se introdujo en la torre de
bronce donde Dánae estaba encerrada por su padre Acrisio, rey de Argos,
y ella concibió así a Perseo.
[160] Es frase de _La Eneida_: “luego el padre Eneas, desde su escaño”
...Viendo Júpiter a Europa, hija de Agenor, rey de Fenicia, jugar
orillas del mar con sus amigas, mudado en toro, se fué despacio a
halagarlas, se dejó enguirnaldar y montar de ella, y lanzándose al mar,
llegó a Creta.
[161] _La tarabilla_, la cítola o tarara del molino, metafóricamente,
la lengua. CORR., 607: “_Taravilla._ (Llámase así al que parla mucho)”.
_Por no perder_ la ocasión de hablar.
[162] CORR., 168: “_La ocasión asilla por el copete o guedejón._
(Pintaron los antiguos la ocasión los pies con alas y puesta sobre
una rueda y un cuchillo en la mano, el corte adelante, como que va
cortando por donde vuela; todo denota ligereza, y con todo el cabello
de la media cabeza adelante, echado sobre la frente, y la otra media de
atrás, rasa, dando a entender que al punto que llega se ha de asir de
la melena, porque en pasándose la _ocasión_ no hay por dónde asirla)”.
[163] _Fijar o echar un clavo a la rueda de la fortuna_, asegurarla,
porque no se vuelva atrás. _Persil._, 3, 19: “No hay clavo tan fuerte
que pueda detener la rueda de la fortuna”. P. VEGA, 5, 26, 2: “De
los que perseveran mucho tiempo en su prosperidad se suele decir que
echarán el clavo a la rueda de la fortuna, que la hacen estar firme”.
[164] “barranco dijo”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).
[165] “atronado”. (El Ms).
[166] _Coplones_, citándoos sólo los poetas.
[167] “Otros dicen que guardó vacas (Apolo) y que Mercurio, el mismo
día que nació, le hurtó dellas, como Homero dice”. (VIANA, _Las
transformac. de Ovidio_, not. 1, pág. 33).
[168] _De un quemado_, Faetón, cuando tomó las riendas del carro del
sol.
[169] _Coserse la boca_, callar, y aun añaden _a dos cabos_, como cosen
los zapateros. S. ABRIL, _Andr._: “Coseré mi boca”.
[170] “déjale hablar a quien le toca”. (Los impresos todos).
[171] “Fortuna, en muchas cosas de las que tú”. (Ídem).
[172] “inviolablemente”. (Ídem).
[173] De 1635.
[174] CORR., 582: “_Diciendo y haciendo._ (Que tan presto como se dice
se haga)”.
[175] _Ande la rueda y coz con ella_, es juego de muchachos en rueda,
uno fuera, a quien acocean, mientras dan vueltas, cogidos de la mano.
_Ande la rueda_. GALINDO, 509: “de la fortuna y sus mudanzas”.
[176] _Paso entre paso_, lentamente. VALDERR., _Ejer. Fer. 5, dom.
2_, cuar.: “Llevaban... las grandes estatuas de los gigantones muy
paso entre paso”. J. POLO, _Humor._: “Del corral | paso entre paso
se escurre”. CÁCER., ps. 1: “Vase paso entre paso, como quien se va
paseando por un jardín”.
[177] _Pernear_ suele decirse del ahorcado, menear las piernas. J.
TOLOSA, _Disc._, 1, 10: “Vernán a morir de hambre o a pernear en una
horca”. VALDERR., _Teatr. S. Nic._, 1: “Y con ver pernear tantos
ahorcados”. El _Credo_ lo decía el ahorcado antes de morir, y lo dice
el médico, en vez del _récipe_, con que comenzaban sus recetas, de modo
que este aforismo de ser el médico verdugo de enfermos, que merece
la horca, se le escapa o es escurridizo al cogerle la _hora_ de la
_Fortuna con seso_, que hace parezca y confiese y haga cada cual lo que
es y merece.
[178]
“Con chilladores delante
Y envaramiento detrás”,
que de Escarramán dijo allá nuestro poeta.
[179] _Rebenque_, el látigo de azotar, propio del cómitre en las
galeras para azotar a los galeotes.
[180] _Derramando_, arrojando. Iba en borrico el azotado, y el
alguacil, en rocín; _la hora_ de la Fortuna con seso trocó las cosas
conforme a justicia, pues el alguacil merecía y suele merecer los
azotes más que el ajusticiado no pocas veces.
[181] “El escribano se apeó para remediarlo, y sacando la pluma, le
cogió la _hora_ y se la alargó en remo y empezó a bogar cuando quería
escribir”. (Edic. de Zaragoza y todas las posteriores). “Asiéndole
por las narices un diablo de uñas largas, le cargó a la espalda, y
corriendo, decía: 'Ábrase el averno y toquen chirimías, que hoy es
día de gracia; denme plácemes, que traigo un tesoro de mentiras y un
apóstata de la fe: alegría y lluevan plumas, que hay pez gordo en el
banquete'”. (Ms. de Lista).
[182] _Chirrión_, carro que chirría, a propósito para pases estrechos,
que avise de antemano, no vaya otro al encuentro y no puedan volver
atrás: tal en los montes de las Bascongadas. _Diál. monter._, 13: “Con
chirrión o carro”.
[183] _Zampándose_, metiéndose. L. RUEDA, _Despos._: “Pues zámpese
dentro a somorgujo”. _Siglo pitag._, 3: “Y zámpense de golpe en la
posada”.
[184] Y como se acabase la barredera, llegó Satanás con una espuerta
de putas feas y lagañosas, diciendo: “Aguarden los rufianes, que allá
va ese emplasto de ungüentos a volverse a sus botes, y pónganles a
recaudo, no se reviertan, que es género que se liquida fácilmente”.
(Ms. de Lista).
[185] _Por debajo de_, so color, con el disfraz de. LEÓN, _Job_, 42:
“Un querer debajo de esta color desobligarse de aquello que”. COLOMA,
_G. Fland._, 2: “Sin desmandarse un hombre a entrar en Francia debajo
de ningún pretexto”.
[186] “tejas y las celosías”. (Ms. de Frías).
[187] _Afufarse_ y _afufar_, huír o _tomar las afufas_. _Comed.
Florin._, 5: “Y contento, pues que iba él, quiero afufar, no se
arrepienta y vuelva por mí”. TORR. NAHARR., 2, 115: “Y se afufan con
el caire (y se van con el dinero)”. A. Solís, _Poes._, p. 151: “Quiso
afufarse, mas ella | se le agarró de los brazos”.
[188] _Argel_, de esclavos, esclavitud, de Argel, por los que allí
había. COLOM., _Obr. poét._: “Al voluntario Argel agradecido”.
[189] _Arraez_, patrono de barca, etc.; literalmente, cabeza y jefe.
Fué _Morato Raez Maltrapillo_ un renegado murciano, amigo íntimo del
rey de Argel Azán, y a sus oficios debió la vida el grande autor del
_Quijote_, que por romper el cautiverio no hubo empresa aventurada que
no tratase de acometer. Véase CEJADOR, _Leng. Cerv._, II, _Agi Morato._
[190] “a mí”. (Edic. de Zaragoza y todas las siguientes).
[191] “Misit ad eum uxor eius dicens: Nihil tibi et iusto illi! Multa
enim passa sum hodie per visum propter eum”. (MATEO, 27, 19).
[192] _Untado_, sobornado, del facilitar los despachos como el unto
el rodar de la rueda. _Rufián viudo_: “Que no puede chillar (el
alguacil), porque está untado”. QUIJ., 1, 22: “Hubiera untado con ellos
(los ducados) la pluma del escribano”. “Las brujas se untaban para
trasportarse al aquelarre”. (_Diálog. perros._)
[193] _Torcida_, la mecha del candil. _Poder arder en un candil_, de lo
muy eficaz, aludiendo al vino muy generoso, por su mucho alcohol.
[194] _Tu nombre_, el de _condenado_.
[195] “y para ellas”. (Todos los impresos). Uñas de ladrón.
[196] CORR., 506: “_A pedir de boca._ (Cuando algo viene como se
desea)”.
[197] _Tapida_; en _Z_, _tapiada_. _Tapir_ es propiamente apretar el
tejido en el telar; dícese en Castilla, y _en-tap-ecer_ en Aragón. F.
SILVA, _Celest._, 18: “Los cencerros de los mansos tan sordos están
en mis oídos, cuanto me los tiene recalcados y tapidos la memoria de
la voz de mi Acais”. _Tap-ido_, por tupido, dícese en Aragón, como en
Castilla.
[198] _Zabucar_, dar empujones y revolver un líquido. J. POLO,
_Univers._: “Aquí a las dificultades, | que en las mentes se zabucan, |
satisfacen las doctoras | desatándoles sus dudas”.
[199] “quedó en ayunas. Cogióle la _hora_”. (Menos las belgas, todas
las ediciones).
[200] “morciégalos”. (_Z_).
[201] _Como boca de lobo_, de la muy oscura. _Quij._, 2, 48: “Quedó la
estancia como boca de lobo”. (CEJADOR, _Tesor._, _L_, 96).
[202] “A este grito acudieron multitud de copleros a encender sus
coplas, y entre ellos iba cierto conductor (_con_) un mamotreto de
ellas, y como lo viese una vieja, gritaba: 'Tate, malandrín, y no
las enciendas, que si apagadas queman, encendidas han de abrasar el
mundo’”. (Ms. de Lista).
[203] _Buscón_, _estafador_ y hurtador en germanía. _Oro viejo_, 1, p.
48: “Y mucho, raterísima buscona, | dechado universal de aventureras, |
espía doble de las faldriqueras”.
[204] _Piramidal_, que merecía coroza como pirámide.
[205] “con espetera de zancajos viejos y barri(_zal_)es de sobaco”.
(Ms. de Lista).
[206] D. VEGA, _Paraís_. _S. Buenav._: “Va allí debajo sudando la
gota tan gorda y trae brumados los hombros”. Por el gran cerco de sus
faldas, debajo de las cuales se llevaba hurtadas telas de las tiendas;
por la portada de su casa no cabía a duras penas, haciéndola sudar y
trabajar a la portada para darle paso.
[207] Con los mismos términos ridiculizó en el año anterior de 1634
aquella moda ingrata y desapacible de las mujeres el licenciado Luis de
Benavente, en el entremés cantado _El Guardainfante_ (parte primera).
Un alguacil dice al alcalde (papel que hacía el regocijadísimo Juan
Rana):
Presa os traigo una falduda,
Porque, entrando por la plaza,
Hasta que pasó, estuvieron
Detenidas cien mil
almas.
ALCALDE
¿Es muy gorda?
ALGUACIL
Una sardina.
ALCALDE
¿Iba sola?
ALGUACIL
Ella y sus faldas.
ALCALDE
No es mala la añadidura:
Menos ocupa la guarda.
(_Sacan atada con una maroma a la_ FALDUDA, _admírase el Concejo y
espántase el_ ALCALDE).
TODOS (_Cantando_).
_Por sus condiciones y por sus
usos, Ya no caben las hembras dentro del mundo._
ALCALDE
Jeso Cristo: ¡ola! ¿Es mujer?
ALGUACIL
Pues ¿qué ha de ser?
ALCALDE
La tarasca,
Que ya sale por el
Corpus Medio sierpe y medio dama.
LA FALDUDA (_Cantando y bailando, le responde._)
_Lo que se usa, señor Alcaldito,
Gracioso y bonito,
Dice el refrancito
Que nunca se excusa;
Y por sólo hacer lo que vemos,
Las hembras traemos,
Aunque reventemos,
Tanta garatusa, tusa, tusa._
ALCALDE
Si por ver lo que se
han ensanchado,
El padre o velado,
A ojo cerrado,
Les diera una tunda,
Vive Cristo que el toldo bajaran,
Y aunque regañaran,
Ellas ahorraran
De tanta baraúnda, unda, unda.
Benavente aprovecha, para arrojar todo el ridículo sobre tales faldas,
las circunstancia de armarse con ballenas, aros de hierro, paja y
esparto, disponiendo que los pescadores, los mozos de mulas y el
invierno en cuerpo y alma les reclamen lo que es suyo. Pero la tiranía
de la moda búrlase de la sátira de los poetas cuando hasta desoye las
prescripciones de las leyes. Por pregón, se mandó en Madrid, a 13 de
abril de 1639, que, excepto las mujeres públicas, ninguna pudiera
traer guardainfante ni otro vestido que se le asemejase, pena de
perder el traje y, por la primera vez, 20.000 maravedís. Pellicer, en
sus _Avisos_ de 26 de julio del mismo año, habla de la risa que en
aquel día causó en la Corte ver colgados de los balcones de la cárcel
más de 100 guardainfantes quitados a mujeres. Pero el mismo Pellicer
refiere cómo en 18 de setiembre del año siguiente de 1640 se alborotó
Madrid porque el nuevo Presidente quiso llevar adelante la extinción
de aquella moda, abolida nada menos que por una pragmática. En una
colección de _Romances varios de diversos autores_, que este mismo año
de 1640 imprimió en Zaragoza Pedro Lanaja, se encuentra el siguiente
rasgo: