[37] _Devanado en una chía_, envuelto en la chía, como el hilo se

devana y envuelve en la devanadera. Exagera lo largo de la chía o

manto negro, regularmente de bayeta, que se ponía sobre el capuz y

cubría hasta las manos, usado en los lutos. PANTOJA, _Rom._,

2: “Viste el corazón de chía | y de capuz la memoria”. El _capuz_ era

vestidura larga, a modo de capa, cerrada por delante, que se ponía

encima de la demás ropa y se traía por luto, la cual era de paño o

bayeta negra y tenía una cauda, que arrastraba por detrás, y Quevedo,

exagerándola, dice que pesaba diez arrobas.

[38] _Mullidores_; en _A_: _muñidores_.

[39] “¿Quién no juzgara que los unos alumbran algo y que los otros no

es algo lo que acompañan y que sirve de algo tanto acompañamiento y

pompa? Pues sabe que lo que allí va no es nada. Porque aún en vida lo

era y en muerte dejó ya de ser y que no le sirve de nada todo; sino

que también los muertos tienen su vanidad y los difuntos y difuntas su

soberbia”. (Edic. de Pamplona y el Ms.).

[40] _Hablar de mano_, gesticular.

[41] _Misacantano_, el clérigo que canta misa nueva. _Crotalón_, 17:

“El padre, de su parte, convidó todos sus parientes, vecinos y amigos,

juntamente con sus mujeres, y Cenón, misacantano, de la suya, llamó a

todos sus preceptores”.

[42] _Doblar el capuz_, plegarlo para guardarlo hasta el entierro de la

nueva mujer. En _S_: _doblarla el capuz en poco tiempo_.

[43] _Pujados_, como empujados a la fuerza.

[44] _Soltar el trapo_, dar rienda suelta al llanto, a la risa,

sentimiento, vicio, etc., tomado del soltar la vela al viento.

Igualmente echar trapo. VALDERRAMA, _Teatro, Dif._, 5: “La mesana y

contramesana, el chafaldete y cebadera y el papahigo, y no queda trapo

que no eche”. _Esteb._, 3: “Llegamos a la faluca y echamos todo el

trapo”. No lo entendió bien Correas, cuando dijo (p. 141): “_Echó el

trapo_” (Para decir que uno echó el resto e hizo mucho o todo su poder

en una cosa. Comenzó en Andalucía a semejanza del dinero atado en

trapo).

[45] _Llorar a cántaros_, ponderación que trasladó Quevedo del llover a

cántaros, que es lo común. CÁCERES, _ps._ 10: “Lloverá el cielo sobre

ellos miserias, afanes y desventuras a cántaros”.

[46] “les dió la Sagrada Escritura nombre de mudas”. (La edic. de

Pamplona).

[47] _Viuda_ en hebreo suena _almȃnȃ_ (אַלמָנָה), y, según Gesenius,

deriva de (םלא) _ȃlam_, atar, ser atado, enmudecer, callarse, como en

persa _sebȃn besten_, _linguan ligare_ est obmutescere, y en árabe,

_jhubsat_ ligatio es lo mismo que silentium y _ghaquida_ ligatum y

sermone impeditum esse.

[48] Mucho cuidado tuvo Dios dellas en el testamento viejo, y en el

nuevo las encomendó mucho. Por san Pablo: “¡cómo el Señor cuida de

los solos y mira lo humilde de lo alto!” “No quiero vuestros sábados

y festividades, dijo por Isaías, y el rostro aparto de vuestros

inciensos, cansado me tienen vuestros holocaustos, aborrezco vuestras

calendas y solemnidades. Lavaos y estaos limpios, quitad lo malo

de vuestros deseos, pues lo veo yo. Dejad de hacer mal, aprended a

hacer bien, buscad a la justicia, socorred al oprimido, juzgad en su

inocencia al huérfano, defended a la viuda”. Fué creciendo la oración

de una obra buena en otra buena más acepta y por suma caridad puso

el defender la viuda. Y está escrito con la providencia del Espíritu

Santo decir: “Defended a la viuda”, porque, en siéndolo, no se puede

defender, como hemos dicho, y todos la persiguen. Y es obra tan acepta

a Dios ésta, que añade el Profeta consecutivamente, diciendo: “Y si

lo hiciéredes, venid y argüídme”. Y conforme a esta licencia que da

Dios de que le arguyan los que hicieren bien y se apartaren del mal

y socorrieren al oprimido y miraren por el huérfano y defendieren la

viuda, bien pudo Job argüír a Dios, libre de las calumnias que por

argüír con él le pusieron sus enemigos, llamándole por ello atrevido

e impío, que lo hiciese con esta del capítulo 31, donde dice: “¿Negué

yo por ventura lo que me pedían los pobrecitos? ¿Hice aguardar los

ojos de la viuda?”, que convienen con lo dicho, como quien dice: “Ella

no puede, porque es muda, con palabras, sino con los ojos, poniendo

delante su necesidad”. El rigor de la letra hebrea dice: “O consumí los

ojos de la viuda”, que eso hace el que no se duele del que la mira para

que la socorra, porque no tiene voz para pedirle. (Edición de Pamplona,

1631).

[49] _Esto remedian_, parece decirlo el viejo, al cual luego Quevedo

responde. Contra las dueñas o viudas de respeto que guardaban a las

demás criadas en las casas de los señores, hablaron todos nuestros

escritores críticos y todos lo saben por el _Quijote_.

[50] _El que pudre_, ya enterrado.

[51] “las cosas, sino el que las hace, como no es rico el que sabe

dónde está el tesoro, sino el que le saca y le trabaja”. (Ms).

[52] _Cuerpo de responsos_, como muerto de puro viejo.

[53] _De aleluyas_, de alegría, pues se cantan en Pascua y suenan

alegría en hebreo.

[54] _Verde_ decimos del viejo que alimenta pensamientos y deseos de

mozo, y de las conversaciones y palabras que frisan en cosas de mozos

enamorados. P. VEGA, _ps._ 5, v. 24 y 25, d. 2, proem.: “Un mancebo,

que debió tener alguna conversación verde y de mozo con una liviana de

su pueblo”. GUEVARA, _Menospr. Corte._ 12: “Qué cosa es oír a un viejo

en la Corte..., y con todo esto que han visto y mucho más que por él

ha pasado, tan verde se está en el pecar”. _Coloq. perros_: “Salta por

aquel viejo verde que tú conoces”. CABRERA, p. 81: “¡Qué de jueces

viejos y venerandos, que tienen más verdes los pensamientos!” _Obreg._,

1, 6: “Dejan pasar los verdes años sin acordarse de la vejez”.

[55] “Escupir, sonar, arremedar” (_A_).

[56] _Hechizo_, de _factitium_, hecho por arte, aposta y adrede, de

donde falso y fingido. L. GRAC, _Crit._, 3, 5: “Aquélla es la tiranía

de la fama hechiza”. GUERRA, _Cuaresma_, _Ceniza_: “Úsanse unas cruces

hechizas, que sólo tienen de cruz las apariencias”.

[57] _Hechos una yesca_, de secos, sin lágrimas verdaderas, término

común de comparación.

[58] En _S_: _y le haga_. En este caso había que escribir: _que no le

dé un trago y le haga comer_.

[59] “a solas”. (Ms).

[60] “con sólo un tarazón de vara” (_A_).

[61] “haberle dado muchas puñaladas” (_B_); _haber dado_ (_P_);

_haberle_ (_M_).

[62] _Soplones_, los porquerones, que vimos los llamaban así del ir con

el soplo al alguacil.

[63] “seguras”. (Ms).

[64] _por vengarse_ (_A_); _por vergüenza_ (_P_).

[65] _Lo que han menester._ En _P_: _han de menester_. Decíase

_haber menester_ y _haber de menester_, como _ser menester_ y _ser

de menester_, aunque Juan Mir asegura no haberse dicho _haber de

menester_. CORR., 517: “_Haber menester como el pan de la boca._ (Varía

personas y tiempos: Helo menester como el pan de la boca; habíalo

menester como el pan de la boca)”. _Docum. archivo de Madrid_, 3, p.

33: “Por quanto la dicha villa auia de menester de enbiar la dicha

carta”. S. ABRIL, _Andr._: “Pero ¿qué es menester palabras?” L. RUEDA,

_Registr._ pas. 2: “¿Cuántos huevos son de menester para una clueca?”

(Repítese tres veces).

[66] “divirtiera la grandeza”. (Ms).; “detuviera” (_S_).

[67] _Husillo_, eje de carro o carroza. A. PÉREZ, _Ceniza_, f. 10:

“Es como mandarnos untar los ejes y el husillo del carro para que no

rechine”.

[68] _Ropilla_, ropa pobre.

[69] “y se diferencian en muy poco” (_A S_).

[70] _Tejadillo_, la postura del manto de las mujeres encima de la

frente, dejándola descubierta. Nótese el realismo recio y español de

esta maravillosa descripción.

[71] _Tarazón_, pedazo, de _tarazar_. GUEVARA, _Avis. priv._, 18: “En

otro banquete vi dar lechones rellenos con tarazones de lampreas y de

truchas”.

[72] En _A_: _atrás diciendo_.

[73] En _S_: _haces lo mismo_.

[74] En _B_: _y luego la razón_.

[75] _Visión_, dícese de lo imaginado sin realidad, de las apariciones

y fantasmas, de donde persona ridícula y fea. QUEV., _Mus._ 6, r. 72:

“Visión cecial destestable, | rellena de crocodilos, | aspaviento ya

carroño, | mandrágula con zollipo”.

[76] “a sí mesma” (Ms)..

[77] _Tienda_, ostentación, de donde decimos _vender y venderse

por_. F. AGUADO, _Crist._, 19. 9: “Y véndeme el vicio con nombre de

virtud”. J. PIN., _Agr._, 2, 22: “Que os vendéis por tan bueno como los

religiosos”.

[78] _Cera de los oídos se ha pasado a los labios_, alude a las

cerillas de afeites, de que habla _La Celestina_, 1.

[79] _marqués de Villena_, _salir_ (_M S_). El famoso don Enrique de

Villena, tío de don Juan II, que “fué muy gran letrado y supo muy poco

en lo que le cumplía”, que dice la _Coronica_ de dicho Rey, por su mala

maña y peor ventura en cuanto emprendió. El cual, por su “amor de las

escrituras, no se deteniendo en las sciencias notables e católicas,

dexóse correr a algunas viles o raeces artes de adevinar e interpretar

sueños y esternudos y señales e otras cosas tales, que ni a príncipe

real e menos a católico christiano convenian”, como dice Fernán

Pérez de Guzmán en las _Generaciones y semblanzas_. Habiendo quemado

fray Lope Barrientos, por orden del Rey, “algunos” de sus libros “e

los otros quedaron en su poder”, tomaron su nombre los astrólogos,

alquimistas y embaucadores, como símbolo y enseña, y la leyenda de

mágico que aún en vida comenzó a formársele, creció más y más, hasta

el punto de que “el teatro y la novela, como dice M. PELAYO (_Antol._,

V, XXXVII), se apoderaron ávidamente de tales invenciones, y desde

_La Cueva de Salamanca_, de Alarcón; _Lo que quería ver el Marqués de

Villena_, de Rojas, y _La Visita de los chistes_, de Quevedo, hasta _La

Redoma encantada_, de Hartzenbusch, y el ingenioso cuento de Bremón,

_La Hierba de fuego_, don Enrique ha sido protagonista obligado de

comedias de magia y narraciones fantásticas, y prosigue en su redoma

hecho jigote y picadillo para renacer continuamente y servir de solaz

a las futuras generaciones infantiles”. Forjóse el cuento y corrió por

todas partes que don Enrique había ordenado que, muerto, le picasen e

hiciesen jigote, encerrándolo en una redoma para volver a segunda vida.

[80] _Jalbegue_, posverbal de _jalbegar_, y se usan en Extremadura,

derivados de _enjalbegar_ y _enjalbegue_, como si _en-_ fuese

preposición; de _ex-albicare_, blanquear, encalar, afeitar el rostro.

L. RUEDA, 2, 234: “Enjalbegase aquel rostro”.

[81] _Zapatillas de ámbar_, perfumadas de ámbar, como los _coletos de

ámbar_, que así se llamaban.

[82] Aquí concluye el texto en la edición de Pamplona y en el Ms.

[83] _Serena_ se decía por _sirena_. J. MENA, _Pecad. mort._: “Huid o

callad, serenas”.

[84] _De par en par_, del abrir enteramente ambas hojas de la puerta,

y por metáfora, enteramente abierto, sin embarazo. A. PÉREZ, _Dom._, 1

cuar., f. 133: “El pellejo duro, empero tan adelgazado, que se podían

ver por él de par en par las entrañas”.

[85] _Tecleados de moños_, acción de teclear en el moño,

componiéndoselo con los dedos, como suelen, para atraer las miradas y

dejando ver su continua ansia de aliñarse.

[86] _Trompicar_, dar trompicones. GALLO, _Job_, 53, 28: “Andar de día

a ciegas y de noche trompicando”. REBULLOSA, _Teatro_, p. 306: “Los

derriban trompicando en un valle de miserias”.

[87] “_Por debajo de la cuerda._ (Dícese cuando se juega a la pelota

en un corredor, puesta una cuerda, y pasa la pelota por debajo, y así

en otras cosas: echar faltas por debajo de la cuerda)”. (CORR., 603).

Pero aquí está tomado de lo que se hace tirando encubiertamente de una

cuerda, así que _por debajo de cuerda_ es lo que por debajo de mano,

escondidamente, con intento solapado. L. GRAC., _Crit._, 2, 7: “Para

hacer bajo cuerda cuanto quieren y todo va bajo manga”.

[88] _Atusado_; en _B_: _atufado_.

[89] _El tanto más cuanto._ _Andar, ponerse en tanto más cuanto_, en

cuentas y regateos. QUEV., _Cuent. de cuent._: “Quitaos de cuentos y

no andéis en tanto más cuanto”. H. SANTIAGO, _Dom._, 2 cuar, p. 216:

“Antes que el hombre se ponga en tanto más cuanto, Dios le enseña hoy

más que lo que le puede caber en la codicia”.

[90] _Azuzando_, así en _M S_; en la edición corregida, _aguzando_. En

_M S_: _alimentando cizañas_.

[91] _Tema_ femenino es porfía y terquedad. No se confunda con el

masculino _tema_, voz moderna tomada del griego. _Dar pistos a temas

desmayadas_ es alimentarlas como a enfermo, con alimentos líquidos y

fáciles, que ésos son los pistos.

[92] _Ese propio_, mismo. A. ÁLV., _Silv. Fer._, 6 cen., 6 c.: “Si

fuere moderado..., nada desto se le pega al Señor, sino a ti propio te

heciste mejor”. _Dos Hablad._: “Tiene mi mujer la propia enfermedad”.

J. PIN., _Agr._, 2, 7: “Vos soléis decir que está mal dicho _yo

propio_, y es lo que comúnmente se usa en esta tierra”.

[93] _Basilisco_, por matar con sola la vista.

[94] _Pujar_, acrecentar o subir la puja o puesta en subastas, ganarle

por la mano, adelantarle en ceremonias.

[95] _De buces_, como _de bruces_ y _de buzos_, bajando la cabeza, y

díjose el uno de _buz_, como el otro de _buruz_, de cabeza, que suena

en vascuence.

[96] _Roerle los zancajos_ a uno es hablar mal de él por detrás, como

gozquejo que ladra, y se tira a los zancajos o talones. CÁCERES, _ps._

100: “Aquéllos que andaban royendo los zancajos: 'Detrahentem secreto

proximo suo'”.

[97] _Que ya_, tanto, que de tanto roérselos, _se le ve el hueso_.

Sobre el _que_ comparativo véase CEJADOR, _Leng. de Cervantes_, I, 266,

17.

[98] _Coleo_, posverbal de _colear_, menear la cola.

[99] _Jeta_, los labios y narices como salientes, a modo de hocico y

trompa. QUEV., _Son._, 48: “Llamava labio y jeta comedera”.

[100] _Maridillo_ le llama, por ser poco marido, a fuer de consentidor,

que por una promesa que le haga se amansa y amodorra, vase de casa y al

volver tose fuerte para que el otro y ella sepan que llega y se pongan

de pura visita de etiqueta. Todo ello lo había bien pintado Mateo

Alemán.

[101] “sueño de los que no pueden”. (Edic. de Madrid de 1648 y

siguientes). Quiere decir que a los que no tienen que dar no les da el

menor pie para que pretendan su mujer ni menos tomen alas en su casa,

que esto es tenerles el ceño a raíz, que no salga afuera; en cambio, a

los generosos déjales el campo libre, inventando viajes y ausencias,

como hacía Guzmán de Alfarache.

[102] _Trompicones_, la cornamenta. _A la cabeza_ dicen _M S_.

[103] CORR., 574: “_Dar jabón._ (Por una reprensión)”.

LA HORA DE TODOS Y

LA FORTUNA CON SESO

A DON ÁLVARO DE MONSALVE,

CANÓNIGO DE LA SANTA IGLESIA DE TOLEDO, PRIMADA DE LAS ESPAÑAS

Este libro tiene parentesco con vuesa merced, por tener su origen de

una palabra que le oí. A vuesa merced debe el nacimiento; a mí, el

crecer. Su comunicación es estudio para el bien atento, pues con pocas

letras que pronuncia, ocasiona discursos. Tal es la genealogía déste.

Doyle lo que es suyo en la sustancia y lo que es mío en la estatura y

bulto. Su título es: LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO. Todos me

deberán una hora, por lo menos, y la Fortuna sacarla de los orates,

que lo más ha vivido entre locos. El tratadillo, burla burlando[104],

es de veras. Tiene cosas de las cosquillas, pues hace reír con enfado

y desesperación. Extravagante reloj, que, dando una hora sola, no hay

cosa que no señale con la mano[105]. Bien sé que le han de leer unos

para otros[106] y nadie para sí. Hagan lo que mandaren y reciban unos y

otros mi buena voluntad. Si no agradare lo que digo, bien se le puede

perdonar a un hombre ser necio una hora, cuando hay tantos que no lo

dejan de ser una hora en toda su vida. Vuesa merced, señor don Álvaro,

sabe empeñarse[107] por los amigos y desempeñarlos. Encárguese desta

defensa, que no será la primera que le deberé. Guarde Dios a vuesa

merced, como deseo. Hoy 12 de marzo de 1636.

NOTAS:

[104] CORR., 588: “_Burla burlando._ (Cuando se hace algo sin

intentarlo)”, o como en broma, al parecer, e intentándolo de veras,

como quien no quiere la cosa. Como si se dijera: _burlando burla_

(objeto intrínseco). También _burla burlanga_. F. SILVA, _Celest._, 25:

“Burla burlando, por mi vida, que me requirió de amores”. _Lazar._,

1: “Visto esto y las malas _burlas_, que el ciego _burlaba_ de mí,

determiné de todo en todo dejarle”.

[105] _Que no señale con la mano_ o manecilla del reloj. La de este

reloj alude a fulano y mengano, a _todo el mundo_, por ser _la hora de

todos_ cuando suena.

[106] _Leer para otro_, achacando a otro lo que dice la lectura y

saliéndose él mismo afuera, como si no fuera con él.

[107] _Empeñarse_, tomar por su cuenta y con empeño; _desempeñarlo_,

librarle. ZABALETA, _Día f._, 1, 8: “El cortesano se empeña por definir

el duelo”. H. SANT., _Dom. 3 cuar._: “Que le desempeña el alma, que le

rescata deste cautiverio”.

PRÓLOGO

Si eres idólatra o pagano, que vale tanto, no te escandalices, oh

amigo lector, porque llame a tus dioses a concejo a son de cuerno de

Baco. Que cuernos dieron a Júpiter, por lo que le llamaron _Cornupeta_

y _Ammon_, como quien de carnero le topa, y ya ves qué honrados

debieron ser los cuernos cuando coronar debieron la cabeza del padre

de los dioses. Mas si, como presumo, fueses jordanesco de casta y

te hubiese caído el rocío del cielo sobre la crisma, que Dios te

liberte de maleficios; détese una higa de que te enseñe con dioses

falsos o verdaderos. Que, como tú te enmiendes de lo que pecar sueles,

tanto vale el hisopo como el tridente, si es que no te gustan más

los pinchonazos del uno que los asperges del otro; que, a tal gusto,

con ellos te queda, que a mí me basta con el aspersilo, mas que sea

de sotana raída y de bonete torcido. No te rías porque se ría el

libro, que éste lo hace de ti viéndote panarra o inocente, que no le

entiendes, o pícaro, que te apartas del consejo; y cuida que, aunque

cuando, después de cerrado y dado al Leteo, que es el que lleva lo

bueno y lo malo al estanque sucio del olvido, se esconde dentro de los

pliegues de la conciencia para roerlas a sabor suyo cuando mejor le

viene, y tú no puedas evitarlo.

A todos llega la hora siempre temprano, porque es dama muy madrugona

y nada perezosa. Y así, cuando veas la del vecino, no te creas lejano

de la tuya, que te está echando la zarpa y entretejiendo el lazo con

que ha de ahogarte. Si te amarga la verdad escrita, échate un pedacito

de enmienda al alma y la endulzarás. Porque, si no, ha de avinagrarse

y causarte indigestión de muerte, que es la peor y para la que no

alcanzan las drogas de acá abajo, porque los boticarios de lametón no

han dado todavía con la píldora de la vida, siendo así que calzan borla

de doctores en las de la muerte.

No te fíes en que no te ha nevado la edad el cabello: que hay canas

que van tras los años y años que atraen las canas, y que la vida pasa,

cuando le place al del ojo grande, sin que necesite poner mojones de

aviso ni llamar con campanillas: que hay soplos que matan lo que no

mata un terremoto.

Si te amoscas porque te sorprenda en tus cálculos, peor para ti si no

los das de mano. Que yo cumplo con descubrirlos a tu conciencia, que

se alegra de ello tanto como tú lo lloras. Vierte lágrimas, pero sin

asemejarte al cocodrilo. Recógelas, que tu alma las necesita para la

_hora_, si son de arrepentido. Mira que a los rayos de Júpiter nada se

esconde, y que el fuego de Vulcano todo lo abrasa. Dirígete a Apolo y

te escudará en su carro, si fervorizante le pides. Y porque más has de

ver de lo que yo te diga y mi libro te enseñe, léelo con la mano en el

seno y ráscate, cuando te pique: que para sermón de lego ya es bastante

sin licencia del Prior.--(_Ms. de Lista._)

TABLA DE LOS SUCESOS[108]

I. Un médico.

II. Un azotado.

III. Los chirriones.

IV. La casa del ladrón ministro.

V. El usurero y sus alhajas.

VI. El hablador plenario.

VII. Senadores votan un pleito.

VIII. El casamentero.

IX. El poeta culto.

X. La buscona y el guardainfante.

XI. El criado favorecido y el amo.

XII. La casada que se afeita.

XIII. Gran señor que visita su cárcel.

XIV. Mujeres diferentes que van por la calle.

XV. Potentado después de comer.

XVI. Codiciosos y tramposos.

XVII. Arbitristas en Dinamarca.

XVIII. Las alcahuetas y las chillonas.

XIX. El letrado y los pleiteantes.

XX. Los taberneros.

XXI. Enjambre de pretendientes.

XXII. Hombres que piden prestado.

XXIII. La imperial Italia.

XXIV. El caballo de Nápoles.

XXV. Los dos ahorcados.

XXVI. El gran Duque de Moscovia y los tributos.

XXVII. Un fullero.

XXVIII. Los holandeses.

XXIX. El gran Duque de Florencia.

XXX. El alquimista.

XXXI. Los tres franceses y el español.

XXXII. La serenísima república de Venecia.

XXXIII. El Dux y Senado de Génova.

XXXIV. Los alemanes herejes.

XXXV. El Gran Señor de los turcos.

XXXVI. Los de Chile y los holandeses.

XXXVII. Los negros.

XXXVIII. El serenísimo Rey de Ingalaterra.

XXXIX. Los judíos se juntan en su Salónique.

XL. Los pueblos y súbditos de Príncipes y sus repúblicas.

NOTAS:

[108] En el Ms. del señor Duque de Frías son árabes los números de cada

uno de ellos, y están pospuestos al suceso respectivo.

Los asuntos de esta obra se anotan al margen de la correspondiente

plana en la edición de Zaragoza de 1650, en la siguiente forma:

“Médicos, alguaciles, escribanos, boticarios, mujeres afeitadas,

gangosos, teñidos, adinerado ladrón de hidalguía postiza, mohatrero,

hablador, senadores, casamentero, poeta culto, buscona, galán con

pantorrillas postizas, calvos y teñidos[109], mujer afeitada, dueña,

doncellita, visita de cárcel, damas que encubren años, a pie, en

coches, en sillas de manos, lisonjeros de señores y potentados,

embusteros y tramposos, arbitristas, cobradores y ejecutores,

alcahuetas y chillonas, dueñas, letrado, abogado, pasante, procurador,

escribano, relator, taberneros, pretendientes, envestidores que piden

prestado, Italia, Roma, Saboya, España, Francia, Italia, Venecia,

Nápoles, Duque de Osuna, Virrey de Nápoles, rufianes ahorcados,

médicos, tributos, fullero y tramposo, Holanda, romanos, Gran Duque

de Florencia, alquimista, miserable, carbonero, franceses, español,

Venecia, Italia, privado, alemanes, el Gran Turco, Duque de Osuna,

España y españoles, artillería, emprenta, holandeses en Chile, negros,

Inglaterra, sinagoga y judíos, monopantos, oro y plata, triaca, varias

naciones y malcontentos, Duque de Saboya, ginovés, contra el gobierno

repúblico, legisladores y mujeres, _nota_, francés y italiano, valido,

tiranos, de qué se ha de cuidar en una república, consejeros, premios,

jueces, pastores”.

En igual forma se encuentran en casi todas las impresiones anteriores a

la de Bruselas, 1660, donde los asuntos se sacan al pie con llamadas.

En las españolas del siglo pasado se pusieron como epígrafes al

principio de cada capítulo.

[109] “Criado de señor endemoniado”. (Ms. de la Biblioteca Nacional,

T. 153, pág. 240, v).

LA HORA DE TODOS Y LA FORTUNA CON SESO

Júpiter[110], hecho de hieles[111], se desgañitaba[112] poniendo

los gritos en la tierra. Porque ponerlos en el cielo[113], donde

asiste, no era encarecimiento a propósito. Mandó que luego a consejo

viniesen todos los dioses trompicando[114]. Marte, don Quijote de las

deidades, entró con sus armas y capacete y la insignia de viñadero[115]

enristrada, echando chuzos[116], y a su lado, el panarra[117] de los

dioses, Baco, con su cabellera de pámpanos, remostada[118] la vista, y

en la boca, por lagar vendimias de retorno[119] derramadas, la palabra

bebida, el paso trastornado y todo el celebro en poder de las uvas.

Por otra parte, asomó con pies descabalados[120] Saturno, el dios

marimanta[121], comeniños, engulléndose sus hijos a bocados. Con él

llegó, hecho una sopa[122], Neptuno, el dios aguanoso, con su quijada

de vieja por cetro, que eso es tres dientes en romance, lleno de

cazcarrias[123] y devanado[124] en ovas, oliendo a viernes[125] y

vigilias, haciendo lodos con sus vertientes en el cisco[126] de Plutón,

que venía en su seguimiento. Dios dado a los diablos, con una cara

afeitada con hollín y pez, bien zahumado con alcrebite[127] y pólvora,

vestido de cultos[128] tan escuros, que no le amanecía todo el buchorno

del sol, que venía en su seguimiento con su cara de azófar y sus barbas

de oropel. Planeta bermejo y andante, devanador de vidas, dios dado

a la barbería, muy preciado de guitarrilla y pasacalles, ocupado en

ensartar un día tras otro y en engazar[129] años y siglos, mancomunado

con las cenas[130] para fabricar calaveras.

Los Sueños, Volume II · 第 2 / 15 段