4 El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es

mentiroso, y no hay verdad en él.

5 Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente

perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él.

6 El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.

7 Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo,

que habeis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra

que habeis oido desde el principio.

3 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es la verdad en él, y en

vosotros: porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra.

9 El que dice que está en luz, y aborrece á su hermano, el tal aun está en

tinieblas todavía.

10 El que ama á su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en él.

11 Mas el que aborrece á su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas,

y no sabe donde se va: porque las tinieblas le han cegado los ojos.

12 Hijitos, os escribo que vuestros pecados os son perdonados por su nombre.

13 Padres, os escribo que habeis conocido á aquel que [es] desde el

principio. Mancebos, os escribo que habeis vencido al maligno. Hijitos, os

escribo que habeis conocido al Padre.

14 Padres os he escrito que habeis conocido al que [es] desde el principio.

Mancebos, yo os escribí que sois fuertes, y que la palabra de Dios mora en

vosotros, y que habeis vencido al maligno.

15 No ameis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al

mundo, la caridad del Padre no está en él.

16 Porque todo lo que hay en el mundo, [que es] concupiscencia de carne, y

concupiscencia de ojos, y soberbia de vida, no es del Padre, mas es del

mundo.

17 Y el mundo se pasa, y su concupiscencia: mas el que hace la voluntad de

Dios, permanece para siempre.

18 Hijitos, ya es la postrera hora: y como vosotros habeis oido que el

anticristo ha de venir, así tambien al presente han comenzado á ser muchos

anticristos , por lo cual sabemos que ya es el postrimero tiempo.

19 Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros: porque si fuesen de

nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros: pero [esto es] para que

se manifestase que todos no son de nosotros.

20 Mas vosotros teneis la uncion del Santo, y conoceis todas las cosas.

21 No os he escrito, como si ignoráseis la verdad, mas como á los que la

conoceis, y porque ninguna mentira es de la verdad.

22 ¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesus es el Mesías? Este es

anticristo que niega al Padre, y al Hijo.

23 Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera

que confiesa al Hijo, tiene tambien al Padre.

94 Pues lo que habeis oido desde el principio sea permanente en vosotros:

porque si lo que habeis oido desde el principio fuere permanente en vosotros,

tambien vosotros permanecereis en el Hijo, y en el Padre.

25 Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, [que es] vida eterna.

26 Esto he escrito de los que os engañan.

27 Y la uncion que vosotros habeis recibido de él, mora en vosotros; y no

teneis necesidad que ninguno os enseñe: mas como la uncion misma os enseña en

todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado,

perseverad en él .

28 Y ahora, hijitos, perseverad en él: para que cuando apareciere, tengamos

confianza, y no seamos confundidos por él en su venida.

29 Si sabeis que él es justo, sabed tambien que cualquiera que hace

justicia, es nacido de él.

CAPITULO 3

1 MIRAD cuál caridad nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de

Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.

2 Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no es manifestado lo que

hemos de ser: pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él:

porque le veremos como él es.

3 Y cualquiera que tiene esta esperanza en él se purifica, como él tambien

es limpio.

4 Cualquiera que hace pecado, traspasa tambien la ley; y el pecado es

trasgresion de la ley.

5 Y sabeis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en

él.

6 Cualquiera que permanece en él, no peca: cualquiera que peca, no le ha

visto, y no le ha conocido.

7 Hijitos, ninguno os engañe: el que hace justicia es justo, como él tambien

es justo.

8 El que hace pecado, es del diablo: porque el diablo peca desde el

principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para que deshaga las obras del

diablo.

9 Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado; porque su simiente está

en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

10 En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo:

cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios.

11 Porque esta es la predicacion que habeis oido desde el principio, que nos

amemos unos á otros:

12 no como Cain, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa

le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas.

13 Hermanos mios, no os maravilleis si el mundo os aborrece.

14 Nosotros sabemos que somos pasados de muerte á vida, en que amamos á los

hermanos. El que no ama á su hermano, está en muerte.

15 Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida: y sabeis que ningun

homicida tiene vida eterna permaneciente en sí.

16 En esto hemos conocido la caridad, en que él puso su vida por nosotros:

tambien nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

17 Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener

necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está la caridad de Dios en él?

18 Hijitos mios, no amemos de palabra, ni de lengua; sino de obra y de

verdad:

19 y en esto conocemos que nosotros somos de la verdad, y tenemos nuestros

corazones certificados delante de él.

20 Y si nuestro corazon nos reprende, mayor es Dios que nuestro corazon, y

conoce todas las cosas.

21 Carísimos, si nuestro corazon no nos reprende, confianza tenemos en Dios:

22 y cualquiera cosa que pidiéremos, la recibiremos de él: porque guardamos

sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesu

Cristo, y nos amemos unos á otros, como nos lo ha mandado.

24 Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto

sabemos que él está en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

CAPITULO 4

1 AMADOS, no creais á todo espíritu; sino probad los espíritus si son de

Dios. Porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo.

2 En esto se conoce el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesu

Cristo es venido en carne, es de Dios:

3 y todo espíritu que no confiesa que Jesu Cristo es venido en carne, no es

de Dios: y este tal espíritu es espíritu del anticristo, del cual vosotros

habeis oido que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo.

4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habeis vencido: porque el que en

vosotros está, es mayor que el que está en el mundo.

5 Ellos son del mundo, por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

6 Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de

Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad, y el espíritu de

error.

7 Carísimos, amémonos unos á otros: porque la caridad es de Dios. Cualquiera

que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios.

8 El que no ama, no conoce á Dios: porque Dios es caridad.

9 En esto se mostró la caridad de Dios en nosotros, en que Dios envió su

Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

10 En esto consiste la caridad, no porque nosotros hayamos amado á Dios, mas

porque él nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo para ser aplacacion por

nuestros pecados.

11 Amados, si Dios nos ha así amado, debemos tambien nosotros amarnos unos á

otros.

12 Ninguno vió jamás á Dios. Si nos amamos unos á otros, Dios está en

nosotros, y su caridad es perfecta en nosotros.

13 En esto conocemos que estamos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado

de su Espíritu.

14 Y nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado á su Hijo

para ser Salvador del mundo.

15 Cualquiera que confesare que Jesus es el Hijo de Dios, Dios está en él, y

él en Dios.

16 Y nosotros hemos conocido, y creido la caridad que Dios tiene por

nosotros. Dios es caridad; y el que está en caridad está en Dios, y Dios en

él.

17 En esto es perfecta la caridad con nosotros, para que tengamos confianza

en el dia del juicio, pues cual él es, tales somos nosotros en este mundo.

18 En la caridad no hay temor: mas la caridad perfecta echa fuera el temor:

porque el temor tiene pena: de donde el que teme, no está perfecto en la

caridad.

19 Nosotros le amamos á él, porque él primero nos amó.

20 Si alguno dice: Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso.

Porque el que no ama á su hermano, al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios,

que no ha visto?

21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame

tambien á su hermano.

CAPITULO 5

1 TODO aquel que cree que Jesus es el Cristo, es nacido de Dios: y

cualquiera que ama al que

ha engendrado, ama tambien al que es nacido de él.

2 En esto conocemos que amamos á los hijos de Dios, cuando amamos á Dios, y

guardamos sus mandamientos.

3 Porque esta es la caridad de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus

mandamientos no son graves.

4 Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la

victoria que vence al mundo, [es á saber,] nuestra fé.

5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesus es el Hijo de

Dios?

6 Este es Jesu Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente,

sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio: porque el

Espíritu es la verdad.

7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, la Palabra,

y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.

8 Tambien son tres los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, el

agua, y la sangre, y estos tres son uno.

9 Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor:

porque este es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo.

10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene testimonio en sí mismo. El que no

cree á Dios, ha hecho mentiroso á Dios: porque no ha creido en el testimonio

que Dios ha testificado de su Hijo.

11 Y este es el testimonio, [es á saber,] que Dios nos ha dado vida eterna,

y esta vida está en su Hijo.

12 El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no

tiene vida.

13 YO he escrito estas cosas á vosotros que creeis en el nombre del Hijo de

Dios; para que sepais que teneis vida eterna, y para que creais en el nombre

del Hijo de Dios.

14 Y esta es la confianza que tenemos en Dios, que si demandáremos alguna

cosa conforme á su voluntad, él nos oye.

15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, tambien

sabemos que tenemos las peticiones que le hemos demandado.

16 Si alguno viere pecar á su hermano pecado que no es de muerte, demandará

[á Dios,] y él le dará vida; [digo] á los que pecan no de muerte. Hay pecado

de muerte: por el cual yo no digo que ruegue.

17 Toda maldad es pecado: mas hay pecado que no es de muerte.

18 Bien sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca: mas el que es

engendrado de Dios, se guarda á sí mismo, y el maligno no le toca.

19 Sabido tenemos que somos de Dios, y todo el mundo está puesto en maldad:

20 empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado

entendimiento, para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero,

en su Hijo Jesu Cristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

21 Hijitos, guardáos de los ídolos. Amen.

EPÍSTOLA SEGUNDA

DEL

APÓSTOL SAN JUAN.

1 EL anciano á la señora elegida, y á sus hijos, á los cuales yo amo en

verdad; y no solo yo, pero tambien todos los que han conocido la verdad:

2 por la verdad que está en nosotros, y sera perpétuamente con nosotros:

3 Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesu Cristo, Hijo

del Padre, en verdad y caridad, sea con vosotros.

4 Me he gozado mucho, porque he hallado de tus hijos que andan en la verdad,

como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre .

5 Y al presente, señora, yo te ruego, (no como escribiéndote nuevo

mandamiento, mas aquel que nosotros hemos tenido desde el principio,) que nos

amemos unos á otros.

6 Y esta es la caridad, que andemos segun su mandamiento: y el mandamiento

es, como vosotros habeis oido desde el principio, que andeis en él.

7 Porque muchos engañadores son entrados en el mundo, los cuales no

confiesan Jesu Cristo ser venido en carne. Este tal es engañador, y

anticristo.

8 Mirad por vosotros mismos, porque no perdamos las cosas que hemos obrado,

mas recibamos el galardon cumplido.

9 Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no

tiene á Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al

Padre, y al Hijo.

10 Si alguno viene á vosotros, y no trae esta doctrina, no le recibais en

vuestra casa, ni aun le saludeis.

11 Porque el que le saluda, comunica con sus malas obras.

12 Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no las he querido escribir por

papel y tinta: mas yo espero ir á vosotros, y hablar cara á cara con

vosotros, para que nuestro gozo sea cumplido.

13 los hijos de tu hermana elegida te saludan. Amen.

EPÍSTOLA TERCERA

DEL

APÓSTOL SAN JUAN.

1 EL anciano al muy amado Gayo, al cual yo amo en verdad.

2 MI amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas

salud, así como tu alma está en prosperidad.

3 Ciertamente me gocé mucho, cuando vinieron los hermanos, y dieron

testimonio de tu verdad; como tú andas en la verdad.

4 Yo no tengo mayor gozo que estas cosas, y es de oir que mis hijos andan en

la verdad.

5 Amado, fielmente haces todo lo que haces para con los hermanos, y con los

extranjeros;

6 los cuales han dado testimonio de tu caridad en presencia de la Iglesia: á

los cuales si ayudares como conviene segun Dios, harás bien.

7 Porque ellos por su nombre han partido, no tomando nada de los Gentiles.

8 Nosotros, pues, debemos recibir á los que son tales, para que seamos

coadjutores de la verdad.

9 Yo he escrito á la Iglesia: mas Diotrephes, que ama tener el primado entre

ellos, no nos recibe.

10 Por esta causa si yo viniere, daré á entender las obras que hace, como

parla con palabras maliciosas contra nosotros; y ni aun contento con estas

cosas, no solo no recibe á los hermanos, pero aun prohibe á los que los

quieren recibir, y los echa de la Iglesia.

11 Amado, no sigas lo que es malo, sino lo que es bueno. El que hace bien,

es de Dios: mas el que hace mal, no ha visto á Dios.

12 Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la misma verdad; pero tambien

nosotros damos testimonio, y vosotros habeis conocido que nuestro testimonio

es verdadero.

13 Yo tenia muchas cosas que escribirte; empero no quiero escribirte con

tinta y pluma.

14 Porque espero de verte en breve, y hablaremos cara á cara.

16 Paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú á los amigos por

nombre.

EPÍSTOLA UNIVERSAL

DEL

APÓSTOL SAN JUDAS.

1 JUDAS, siervo de Jesu Cristo, y hermano de Jacobo, á los llamados,

santificados en Dios Padre, y conservados en Jesu Cristo:

2 Misericordia, y paz, y caridad os sea multiplicada.

3 Amados, por la gran solicitud que tenia de escribiros de la comun salud,

me ha sido necesario escribiros, amonestándoos que os esforceis á perseverar

en la fé que ha sido una vez dada á los santos.

4 Porque algunos hombres han encubiertamente entrado sin temor ni reverencia

de Dios: los cuales desde antes habian estado ordenados para esta

condenacion, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolucion, y negando

á Dios, que solo es el que tiene dominio, y á nuestro Señor Jesu Cristo.

5 Quiero, pues, amonestaros que alguna vez habeis sabido esto, que el Señor

habiendo salvado al pueblo de Egipto, despues destruyó á los que no creian:

6 y que á los ángeles que no guardaron su origen, mas dejaron su habitacion,

los ha reservado debajo de oscuridad, en prisiones eternas, hasta el juicio

de aquel gran dia.

7 Como Sodoma y Gomorrha, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma

manera que ellos hablan fornicado, y habian seguido desenfrenadamente la

carne extraña, fueron puestas por ejemplo, habiendo recibido el juicio del

fuego eterno.

8 Y semejantemente tambien, estos adormecidos ensucian su carne, y

menosprecian la potestad, y vituperan las potestades superiores.

9 Pues cuando el arcángel Michaél contendia con el diablo, disputando sobre

el cuerpo de Moisés, no se atrevió á usar de juicio de maldicion contra él,

antes le dijo: El Señor te reprenda.

10 Mas estos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente

conocen, se corrompen en ellas como bestias brutas.

11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Cain, y han venido á parar

en el error del premio de Balaám, y perecieron en la contradiccion de Core.

12 Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente,

apacentándose á sí mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son

llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño,

sin fruto, dos veces muertos, y desarraigados:

13 fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones: estrellas

erráticas, á los cuales es reservada eternamente la oscuridad de las

tinieblas.

14 De los cuales tambien profetizó Enóc, que fué el séptimo despues de Adam,

diciendo: Hé aquí, el Señor es venido con sus santos millares;

15 á hacer juicio contra todos, y á convencer á todos los impíos de entre

ellos de todas sus malas obras, que han hecho infielmente, y de todas las

[palabras] duras, que los pecadores infieles han hablado contra él.

16 Estos son murmuradores querellosos, andando segun sus deseos, y su boca

habla cosas soberbias, teniendo en admiracion las personas por causa del

provecho.

17 Mas vosotros amados, tened memoria de las palabras que de antes han sido

dichas de los apóstoles de nuestro Señor Jesu Cristo;

18 como os decian, que en el postrer tiempo habria burladores, que andarian

segun sus malvados deseos.

19 Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espíritu.

20 Mas vosotros ¡oh amados! edificáos á vosotros mismos sobre vuestra

santísima fé, orando por Espíritu Santo.

21 Conserváos á vosotros mismos en el amor de Dios, esperando la

misericordia de nuestro Señor Jesu Cristo, para vida eterna.

22 Y recibid á los unos en piedad, discerniendo:

23 y haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego: mas con

esto aborreciendo aun hasta la ropa que es contaminada de tocamiento de

carne.

24 A AQUEL, pues, que es poderoso de guardaros sin pecado, y de llevaros

delante de su gloria, irreprensibles con alegría,

25 A Dios solo sábio, nuestro Salvador, [sea] gloria y magnificencia,

imperio y potencia, ahora, y en todos siglos. Amen.

EL APOCALPSI, Ó REVELACION

DE

SAN JUAN, EL TEÓLOGO.

CAPITULO 1

1 REVELACION de Jesu Cristo, la cual Dios le dió para manifestar á sus

siervos las cosas que conviene que sean hechas presto: y las declaró,

enviándola por su ángel á Juan su siervo;

2 el cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesu

Cristo, y de todas las cosas que ha visto.

3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y

guardan las cosas que en ella [están] escritas: porque el tiempo esta cerca.

4 JUAN, á las siete Iglesias que [están] en Asia, gracia sea con vosotros, y

paz del que es, y que era, y que ha de venir; y de los siete espíritus que

están delante de su trono;

5 y de Jesu Cristo, que es testigo fiel, primogénito de los muertos, y

príncipe de los reyes de la tierra: que nos amó, y nos ha lavado de nuestros

pecados con su sangre,

6 y nos ha hecho reyes, y sacerdotes para Dios y su Padre: á él sea gloria é

imperio para siempre jamás. Amen.

7 Hé aquí, viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le

traspasaron, y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así

sea. Amen.

8 Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, dice el Señor, que es, y que era, y

que ha de venir, el Todopoderoso.

9 Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulacion, y en el reino,

y en la paciencia de Jesu Cristo, estaba en la isla que es llamada Patmos,

por la palabra de Dios, y el testimonio de Jesu Cristo.

10 Yo fuí en espíritu en dia de Domingo, y oí detrás de mí una gran voz como

de trompeta,

11 que decia: Yo soy Alpha y Omega, el primero y postrero: Escribe en un

libro lo que ves, y envíalo á las siete Iglesias que están en Asia; á Efeso,

y á Smirna, y á Pérgamo, y á Tiatira, y á Sardo, y á Filadelfia, y á

Laodicéa.

12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, ví siete

candeleros de oro;

13 y en medio de los siete candeleros de oro, uno semejante al Hijo del

hombre vestido de una ropa que llegaba hasta los piés, y ceñido por los

pechos con una cinta de oro;

14 y su cabeza, y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, y como la

nieve; y sus ojos como llama de fuego;

15 y sus piés semejantes al laton fino, ardientes como en un horno; y su voz

como ruido de muchas aguas.

16 Y tenia en su diestra siete estrellas: y de su boca salia una espada de

dos filos: y su rostro era resplandeciente como el sol resplandece en su

fuerza.

17 Y cuando yo le hube visto, caí como muerto á sus piés. Y él puso su

diestra sobre mí, diciéndome: No temas, yo soy el primero, y el postrero;

18 y el que vivo, y he sido muerto, y, hé aquí, vivo por siglos de siglos.

Amen. Y tengo las llaves del infierno, y de la muerte.

19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser

despues de estas.

20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los

siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete

Iglesias y los siete candeleros que has visto, son las siete Iglesias.

CAPITULO 2

1 ESCRIBE al ángel de la Iglesia de Efeso: El que tiene las siete estrellas

en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice

estas cosas:

2 Yo sé tus obras, y tu trabajo, y tu paciencia, y que tú no puedes sufrir

los malos, y has probado á los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los

has hallado mentirosos:

3 y has sufrido, y sufres, y has trabajado por mi nombre, y no has

desfallecido.

4 Pero tengo algo contra tí, porque has dejado tu primera caridad.

5 Por lo cual ten memoria de donde has caido, y arrepiéntete, y haz las

primeras obras: si no, vendré presto á tí, y quitaré tu candelero de su

lugar, si no te enmendares.

6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaitas, los cuales yo

tambien aborrezco.

7 El que tiene oreja, oiga lo que el Espíritu dice á las Iglesias: Al que

venciere, daré á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del

paraiso de Dios.

8 Y ESCRIBE al ángel de la Iglesia de Smirna: El primero y postrero, que fué

muerto, y vive, dice estas cosas:

9 Yo sé tus obras, y tu tribulacion, y tu pobreza, (pero tú eres rico,) y la

blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son, sino sinagoga de

Satanás.

10 No tengas ningun temor de las cosas que has de padecer. Hé aquí, el

diablo ha de enviar algunos de vosotros á la cárcel, para que seais probados;

y tendreis tribulacion de diez dias. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la

corona de la vida.

11 El que tiene oreja, oiga lo que el Espíritu dice á las Iglesias: El que

venciere, no recibirá daño de la segunda muerte.

12 Y ESCRIBE al ángel de la Iglesia que está en Pérgamo: El que tiene la

espada de dos filos, dice estas cosas:

13 Yo sé tus obras, y donde moras, donde está la silla de Satanás: y tienes

mi nombre, y no has negado mi fé, aun en los dias en que fué Antipas mi

testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora.

14 Pero tengo unas pocas cosas contra tí: porque tú tienes ahí los que

siguen la doctrina de Balaám, el cual enseñaba á Balác á poner escandalo

delante de los hijos de Israél, á comer de cosas sacrificadas á los ídolos, y

á cometer fornicacion.

15 Así tambien tú tienes á los que siguen la doctrina de los Nicolaitas, lo

cual [yo] aborrezco.

16 Arrepiéntete: porque de otra manera vendré á tí presto, y pelearé contra

ellos con la espada de mi boca.

17 El que tiene oreja, oiga lo que el Espíritu dice á las Iglesias: Al que

venciere, daré á comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y

en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce, sino aquel

que lo recibe.

18 Y ESCRIBE al ángel de la Iglesia que está en Tiatira: El Hijo de Dios que

tiene sus ojos como llama de fuego, y sus piés semejantes al laton fino, dice

estas cosas;

19 Yo conozco tus obras, y caridad, y servicio, y fé, y tu paciencia, y tus

obras; y las postreras, [que son] muchas mas que las primeras.

20 Mas tengo unas pocas cosas contra tí: que permites á Jezabél, mujer que

se dice profetisa, enseñar, y engañar á mis siervos, á fornicar, y á comer

cosas ofrecidas á los ídolos:

Reina Valera New Testament of the Bible 1858 · 第 35 / 38 段