10 De la cual salud los profetas, que profetizaron de la gracia que habia de
venir en vosotros, han inquirido, y diligentemente buscado:
11 escudriñando cuándo, y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de
Cristo que estaba en ellos: el cual antes anunciaba las aflicciones que
habian de venir á Cristo, y las glorias despues de ellas:
12 á los cuales fué revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros
administraban las cosas, que ahora os son anunciadas de los que os han
predicado el Evangelio, por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las
cuales desean mirar los ángeles.
13 Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con
templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada, cuando
Jesu Cristo os es manifestado:
14 como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teniais
estando en vuestra ignorancia:
15 mas como aquel que os ha llamado es santo, semejantemente tambien
vosotros sed santos en toda conversacion:
16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
17 Y si invocais por Padre á aquel que sin acepcion de personas juzga segun
la obra de cada uno; conversad en temor todo el tiempo de vuestra habitacion:
18 sabiendo que habeis sido rescatados de vuestra vana conversacion, la cual
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, [como] oro ó
plata:
19 mas con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha, y
sin contaminacion:
20 ya ordenado de antes de la fundacion del mundo, pero manifestado en los
postrimeros tiempos por amor de vosotros,
21 que por él creeis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha
dado gloria, para que vuestra fé y esperanza sea en Dios:
22 habiendo purificado nuestras almas en la obediencia de la verdad por el
Espíritu, en caridad hermanable, sin fingimiento amáos unos á otros
entrañablemente de corazon puro:
23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible por
la palabra del Dios viviente, y que permanece para siempre.
24 Porque toda carne es como la yerba, y toda la gloria del hombre como la
flor de la yerba: la yerba se secó, y la flor se cayó:
25 mas la palabra del Señor permanece perpetuamente: y esta es la palabra
que por el Evangelio os ha sido anunciada.
CAPITULO 2
1 HABIENDO pues dejado toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y
envidias, y todas murmuraciones,
2 desead, como niños recien nacidos, la leche racional, y sin engaño, para
que por ella crezcais en salud:
3 si empero habeis gustado que el Señor es benigno.
4 Al cual allegándoos, que es la piedra viva, reprobada cierto de los
hombres, empero elegida, y preciosa acerca de Dios,
5 vosotros tambien, como piedras vivas, [sed] edificados una casa
espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales,
agradables á Dios por Jesu Cristo.
6 Por lo cual tambien contiene la Escritura: Hé aquí, pongo en Sión la
principal piedra de la esquina, escogida, preciosa: y el que creyere en ella
no será confundido.
7 Ella es pues honor á vosotros que creeis: mas para los que no creen, la
piedra que los edificadores reprobaron, esta fué hecha la cabeza de la
esquina,
8 y piedra de tropiezo, y piedra de escándalo á aquellos que tropiezan en la
palabra, y no creen en aquello para lo cual fueron ordenados.
9 Mas vosotros sois el linaje elegido, el real sacerdocio, gente santa,
pueblo ganado, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de
las tinieblas á su luz admirable:
10 vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo
de Dios, que en el tiempo pasado no habiais alcanzado misericordia, mas ahora
habeis ya alcanzado misericordia.
11 AMADOS, yo os ruego, como á extranjeros y caminantes, os abstengais de
los deseos carnales, que batallan contra el alma,
12 y tengais vuestra conversacion honesta entre los Gentiles: para que en lo
que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el
dia de la visitacion, estimándoos por las buenas obras.
13 Sed pues sujetos á toda ordenacion humana por Dios: ahora sea á rey, como
á superior:
14 ahora á los gobernadores, como del enviados, para venganza de los
malhechores, y para loor de los que hacen bien.
15 Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, hagais callar la
ignorancia de los hombres vanos:
16 como estando en libertad, y no como teniendo la libertad por cubierta de
malicia, sino como siervos de Dios.
17 Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.
18 Siervos, sed sujetos con todo temor á vuestros señores, no solamente á
los buenos y humanos, mas aun tambien á los rigurosos.
19 Porque esto es agradable, si alguno á causa de la conciencia, [que tiene]
delante de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente.
20 Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufris?
mas si haciendo bien, sois afligidos, y lo sufrís, esto es cierto agradable
delante de Dios.
21 Porque para esto sois llamados, pues que tambien Cristo padeció por
nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigais sus pisadas.
22 El cual no hizo pecado, ni fué hallado engaño en su boca:
23 el cual maldiciéndole, no tornaba á maldecir; y cuando padecia, no
amenazaba^: sino remitia [la causa] al que juzga justamente.
24 El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para
que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia. Por la
herida del cual habeis sido sanados.
26 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas: mas ahora sois ya
convertidos al pastor, y obispo de vuestras almas.
CAPITULO 3
1 SEMEJANTEMENTE, [vosotras] mujeres, sed sujetas á vuestros maridos: para
que tambien los que no creen á la palabra, sean ganados sin palabra por la
conversacion de sus mujeres:
2 considerando vuestra casta conversacion, que es en temor.
3 La compostura de las cuales, no sea exterior con encrespamiento de
cabellos, y atavío de oro, ni en composicion de ropas:
4 mas el hombre del corazon que esta encubierto sea sin toda corrupcion, y
de espíritu agradable, y pacífico, lo cual es de grande estima delante de
Dios.
5 Porque así tambien se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas
mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas á sus maridos:
6 como Sara obedecia á Abraham, llamándole señor: de la cual vosotros sois
hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningun pavor.
7 Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas segun ciencia, dando
honor á la mujer, como á vaso mas frágil, y como á herederas juntamente de la
gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.
8 Y finalmente sed todos de un consentimiento, de una afeccion, amándoos
hermanablemente, misericordiosos, amigables,
9 no volviendo mal por mal, ni maldicion por maldicion, sino antes por el
contrario, bendiciendo: sabiendo que vosotros sois llamados á que poseais en
herencia bendicion.
10 Porque el que quiere amar la vida, y ver los dias buenos, refrene su
lengua de mal, y sus labios no hablen engaño:
11 apártese del mal, y haga bien: busque la paz, y sígala.
12 Porque los ojos del Señor [están] sobre los justos, y sus orejas
[atentas] á sus oraciones: el rostro del Señor [está] sobre aquellos que
hacen mal.
13 ¿Y quién es aquel que os podrá empecer, si vosotros seguís el bien?
14 Mas tambien si alguna cosa padeceis por hacer bien, sois bienaventurados.
Por tanto no temais por el temor de aquellos, y no seais turbados:
15 pero santificad al Señor Dios en vuestros corazones; y [estad] siempre
aparejados para responder á cada uno que os demanda razon de la esperanza que
está en vosotros;
16 y esto con mansedumbre y reverencia; teniendo buena conciencia, para que
en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que
blasfeman vuestra buena conversacion en Cristo.
17 Porque mejor es que padezcais haciendo bien, si la voluntad de Dios así
lo quiere, que no haciendo mal.
18 Porque tambien Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los
injustos, para llevarnos á Dios, mortificado á la verdad en la carne, pero
vivificado en espíritu.
19 En el cual tambien fué, y predicó á los espíritus que estaban en cárcel:
20 los cuales en el tiempo pasado fueron desobedientes, cuando una vez se
esperaba la paciencia de Dios, en los dias de Noé, cuando se aparejaba el
arca, en la cual pocos, es á saber, ocho personas, fueron salvas por agua.
21 A la figura de la cual el bautismo, que ahora corresponde, nos salva, (no
quitando las inmundicias de la carne, mas dando testimonio de buena
conciencia delante de Dios,) por la resurreccion de Jesu Cristo:
22 el cual está á la diestra de Dios, siendo subido al cielo: á quien están
sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes.
CAPITULO 4
1 PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros tambien
estad armadas del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó
de pecado:
2 para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias
de los hombres, sino á la voluntad de Dios.
3 Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho
la voluntad de los Gentiles cuando conversábamos en disoluciones, en
concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en beberes, y en
abominables idolatrías.
4 Y esto parece cosa extraña á los que os vituperan, que vosotros no corrais
con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolucion:
5 los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los
muertos.
6 Porque por esto tambien ha sido predicado el Evangelio á los muertos: para
que sean juzgados en carne segun los hombres, y vivan en espíritu segun Dios.
7 Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velad en
oracion.
8 Y sobre todo tened entre vosotros ferviente caridad: porque la caridad
cubrirá la multitud de pecados.
9 Hospedáos amorosamente los unos á los otros sin murmuraciones.
10 Cada uno segun el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como
buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.
11 Si alguno habla, [hable] conforme á las palabras de Dios: si alguno
ministra, [ministre] conforme á la virtud que Dios administra: para que en
todas cosas sea Dios glorificado por Jesu Cristo, al cual es gloria, é
imperio para siempre jamás. Amen.
12 CARÍSIMOS, no os maravilleis cuando sois examinados por fuego, lo cual se
hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese:
13 mas antes, en que sois participantes de las aflicciones de Cristo,
gozáos: para que tambien en la revelacion de su gloria os goceis en triunfo.
14 Si sois vituperados en nombre de Cristo, sois bienaventurados: porque la
gloria, y el Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Cierto segun ellos él es
blasfemado, mas segun vosotros es glorificado.
15 Así que no sea ninguno de vosotros afligido como homicida, ó ladron, ó
malhechor, ó codicioso de los bienes ajenos.
16 Pero si alguno es afligido como cristiano, no se avergüence, antes
glorifique á Dios en esta parte.
17 Porque tambien ya es tiempo que el juicio comience de la casa de Dios; y
si primero [comienza] de nosotros, ¿qué fin será él de aquellos que no
obedecen al Evangelio de Dios?
13 Y si el justo es dificultosamente salvo, ¿adónde parecerá el infiel, y el
pecador?
19 Y por eso, los que son afligidos segun la voluntad de Dios, le
encomienden sus almas, como á fiel poseedor, haciendo bien.
CAPITULO 5
1 YO ruego á los ancianos que están entre vosotros, (yo anciano tambien con
ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy tambien participante
de la gloria que ha de ser revelada:)
2 apacentad la manada de Cristo cuanto en vosotros es, teniendo cuidado de
ella, no por fuerza, mas voluntariamente: no por ganancia deshonesta, sino de
un ánimo pronto;
3 y no como teniendo señorío sobre las herencias del Señor, sino de tal
manera que seais dechados de la manada.
4 Y cuando apareciere el gran Príncipe de los pastores, vosotros recibireis
la corona incorruptible de gloria.
5 Semejantemente los mancebos, sed sujetos á los ancianos, de tal manera que
seais todos sujetos uno á otro. Vestíos de humildad de ánimo: porque Dios
resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.
6 Humilláos pues debajo de la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce
cuando fuere tiempo:
7 echando toda vuestra solicitud en él: porque él tiene cuidado de vosotros.
8 Sed templados, y velad: porque vuestro adversario el diablo anda como leon
bramando en rededor de vosotros, buscando alguno que trague:
9 al cual resistid firmes en la fé, sabiendo que las mismas aflicciones han
de ser cumplidas en la compañía de nuestros hermanos que están en el mundo.
10 Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por
Jesu Cristo, despues que hubiéreis un poco de tiempo padecido, el mismo os
perfeccione, confirme, corrobore, y establezca:
11 á él sea gloria, é imperio para siempre. Amen.
12 Por Silvano que os es, segun yo pienso, hermano fiel, os he escrito
brevemente, amonestándoos, y testificándoos, que esta es la verdadera gracia
de Dios, en la cual estais.
13 La Iglesia que está en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, se os
encomienda, y Marcos mi hijo.
14 Saludáos unos á otros con beso de caridad. Paz sea con todos vosotros,
los que estais en Jesu Cristo. Amen.
EPÍSTOLA SEGUNDA UNIVERSAL
DEL
APÓSTOL SAN PEDRO.
CAPITULO 1
1 SIMON Pedro, siervo y Apóstol de Jesu Cristo, á los que habeis alcanzado
fé igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador
Jesu Cristo:
2 Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de
nuestro Señor Jesus:
3 como todas las cosas que pertenecen á la vida y á la piedad, nos sean
dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado
por su gloria y virtud,
4 por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas: para que
por ellas fuéseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo
huido de la corrupcion que está en el mundo por concupiscencia.
5 Vosotros tambien, poniendo toda diligencia en esto mismo, mostrad en
vuestra fé virtud; y en la virtud ciencia;
6 y en la ciencia templanza; y en la templanza paciencia; y en la paciencia
temor de Dios;
7 y en el temor de Dios amor hermanable; y en el amor hermanable caridad.
8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar
ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesu Cristo.
9 Empero el que no tiene estas cosas es ciego, y anda tentando el camino con
la mano, estando olvidado de la purgacion de sus antiguos pecados.
10 Por lo cual, hermanos, tanto mas trabajad de hacer firme vuestra vocacion
y eleccion: porque haciendo estas cosas, no caereis jamás.
11 Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en
el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo.
12 Por esto yo no dejaré siempre de amonestaros de estas cosas, aunque
vosotros las sepais, y esteis confirmados en la verdad presente.
13 Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, de
incitaros con amonestacion:
14 sabiendo que brevemente tengo de dejar este mi tabernáculo, como nuestro
Señor Jesu Cristo me ha declarado.
15 Tambien yo procuraré siempre con diligencia, que despues de mi
fallecimiento vosotros podais tener memoria de estas cosas.
16 Porque nosotros no os hemos dado á conocer la potencia y la venida de
nuestro Señor Jesu Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como
habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.
17 Porque él habia recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz
fué á él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mio, en el
cual yo me he agradado.
18 Y nosotros oimos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente
con él en el monte santo.
19 Tenemos tambien la palabra de los profetas mas firme: á la cual haceis
bien de estar atentos como á una candela que alumbra en lugar oscuro, hasta
que el dia esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones:
20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de
particular interpretacion.
21 Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traida por voluntad
humana: mas los hombres santos de Dios hablaron, siendo inspirados del
Espíritu Santo.
CAPITULO 2
1 EMPERO hubo tambien falsos profetas en el pueblo, como habrá entre
vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente sectas de
perdicion, y negarán al Señor que los rescató, trayendo sobre sí mismos
acelerada perdicion.
2 Y muchos seguirán sus perdiciones: por los cuales el camino de la verdad
será blasfemado;
3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas: sobre
los cuales la condenacion ya de largo tiempo no se tarda, y su perdicion no
se duerme.
4 Porque ¿cómo [escaparán ellos]? si Dios no perdonó á los ángeles que
habian pecado, mas antes habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de
oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio:
5 y si no perdonó al mundo viejo, mas antes guardó á Noé, octavo pregonero
de justicia, y trajo el diluvio al mundo de malvados:
6 y si condenó por destruccion las ciudades de Sodoma, y de Gomorrha,
tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo á los que habian de vivir
sin temor y reverencia de Dios;
7 y libró al justo Lot, afligido de la nefanda conversacion de aquellos
abominables:
8 (porque este justo de vista y de oidos, morando entre ellos, afligia cada
dia su alma justa con los hechos de aquellos injustos:)
9 sabe el Señor librar de tentacion á los pios, y reservar á los injustos
para ser atormentados en el dia del juicio:
10 y principalmente aquellos, que siguiendo la carne, andan en
concupiscencia de inmundicia, y menosprecian la potestad, atrevidos,
contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores:
11 como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en
potencia, no pronuncian juicio de maldicion, contra ellas delante del Señor.
12 Mas estos diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias
brutas, que naturalmente son hechas para presa y destruccion, perecerán en su
perdicion,
13 recibiendo el galardon de su injusticia, reputando por deleite poder
gozar de deleites cada dia: estos son suciedades y manchas, los cuales
comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores:
14 teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar: cebando
las almas inconstantes, teniendo el corazon ejercitado en codicias, siendo
hijos de maldicion:
15 que dejando el camino derecho han errado, habiendo seguido el camino de
Balaám, [hijo] de Bosór, el cual amó el premio de la maldad:
16 y fué reprendido de su maldad: un animal mudo, (sobre que iba sentado,)
acostumbrado á yugo, hablando en voz de hombre refrenó la locura del profeta.
17 Estos son fuentes sin agua, y nubes traidas de torbellino de viento; para
los cuales está guardada eternamente la oscuridad de las tinieblas.
18 Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las
concupiscencias de la carne en disoluciones á los que verdaderamente habian
huido de los que conversan en error:
19 prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupcion.
Porque el que es de alguno vencido, es sujeto á la servidumbre del que le
venció.
20 Ciertamente si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del
mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesu Cristo, y otra vez
envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores
que los principios.
21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia,
que despues de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les
fué dado.
22 Pero les ha acontecido lo que por un verdadero proverbio se suele decir:
El perro es vuelto á su vómito, y la puerca lavada [es tornada] al
revolcadero del cieno.
CAPITULO 3
1 CARÍSIMOS, yo os escribo ahora esta segunda carta, por la cual despierto
con exhortacion vuestro limpio entendimiento:
2 para que tengais memoria de las palabras que antes han sido dichas de los
santos profetas, y de nuestro mandamiento, que somos apóstoles del Señor y
Salvador:
3 sabiendo primero esto, que en los postrimeros dias vendrán burladores,
andando segun sus propias concupiscencias,
4 y diciendo: ¿Adónde esta la promesa de su advenimiento? Porque desde el
dia en que los padres durmieron, todas las cosas perseveran así como desde el
principio de la creacion.
5 Cierto ellos ignoran voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo
antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada por la palabra de
Dios:
6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado por agua.
7 Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma
palabra, guardados para el fuego en el dia del juicio, y de la perdicion de
los hombres impíos.
8 Mas ¡oh amados! no ignoreis una cosa, [y es,] que un dia delante del Señor
es como mil años, y mil años son como un dia.
9 El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza: empero
es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que
todos sean recibidos á penitencia.
10 Mas el dia del Señor vendrá como ladron en la noche, en el cual los
cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán
deshechos, y la tierra, y las obras que en ella están, serán quemadas.
11 Pues como [sea así] que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué
tales conviene que vosotros seais en santas y pias conversaciones.
12 esperando, y apresurándoos para el advenimiento del dia de Dios, en el
cual los cielos siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos siendo
abrasados, se fundirán?
13 Pero esperamos cielos nuevos, y tierra nueva, segun sus promesas, en los
cuales mora la justicia.
14 Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con
diligencia que [seais] de él hallados sin mácula, y sin reprension en paz.
15 Y tened por salud la paciencia de nuestro Señor, como tambien nuestro
amado hermano Pablo, segun la sabiduria que le ha sido dada, os ha escrito
tambien:
16 casi en todas sus epístolas hablando de estas cosas; entre las cuales hay
algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos é inconstantes
tuercen, como tambien las otras Escrituras, para perdicion de si mismos.
17 Así que vosotros ¡oh amados! pues estais amonestados , guardáos que por
el error de los abominables no seais juntamente con los otros engañados, y
caigais de vuestra firmeza.
18 Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesu
Cristo. A él sea gloria ahora, y hasta el dia de la eternidad. Amen.
EPÍSTOLA PRIMERA UNIVERSAL
DEL
APÓSTOL SAN JUAN.
CAPITULO 1
1 LO que era desde el principio, lo que hemos oido, lo que hemos visto con
nuestros ojos, lo que hemos mirado, y nuestras manos han tocado, de la
Palabra de vida:
2 (porque la vida es manifestada; y tambien la vimos, y testificamos, y os
anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;)
3 lo que hemos visto y oido, eso os anunciamos, para que tambien vosotros
tengais comunion con nosotros, y que nuestra comunion [sea] con el Padre, y
con su Hijo Jesu Cristo.
4 Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.
5 Y esta es la promesa que oimos de él mismo, y os la anunciamos: Que Dios
es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.
6 Si nosotros dijéremos que tenemos compañía con él, y andamos en tinieblas,
mentimos, y no hacemos la verdad.
7 Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunion entre
nosotros, y la sangre de Jesu Cristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
8 Si dijéremos que no tenemos pecado, engañámonos á nosotros mismos, y no
hay verdad en nosotros.
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone
nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.
10 Si dijéremos que no hemos pecado, le hacemos á él mentiroso, y su palabra
no está en nosotros.
CAPITULO 2
1 HIJITOS mios, estas cosas os escribo, para que no pequeis; y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos delante del Padre, á Jesu Cristo justo.
2 Y este es la aplacacion por nuestros pecados; y no solamente por los
nuestros, mas tambien por los de todo el mundo.
3 Y por esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus
mandamientos.