9 Por fe habitó en la tierra prometida, como en [tierra] ajena, morando en

cabañas con Isaac, y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:

10 porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual

es Dios.

11 Por la fé tambien la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para

concebir generacion, y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó

ser fiel el que lo habia prometido.

12 Por lo cual tambien de uno, y ese ya amortecido, salieron como las

estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la

orilla de la mar.

13 Conforme á la fé murieron todos estos sin haber recibido las promesas;

sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que

eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.

14 Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan la

patria.

15 Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenian tiempo

para volverse:

16 mas empero deseaban la mejor, es á saber, la celestial: por lo cual Dios

no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les habia aparejado

ciudad.

17 Por fé ofreció Abraham á Isaac, cuando fué tentado: y ofrecia al

unigénito en el cual habia recibido las promesas:

18 habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente:

19 pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar: por lo

cual tambien le volvió á recibir por figura.

20 Por fé tambien bendijo Isaac á Jacob y á Esaú acerca de lo que habia de

ser.

21 Por fé Jacob, muriéndose, bendijo á cada uno de los hijos de Joseph; y

adoró, [estribando] sobre la punta de su bordon.

22 Por fé Joseph, muriéndose, se acordó de la partida de los hijos de

Israél; y dió mandamiento acerca de sus huesos.

23 Por fé Moisés, cuando nació, fué escondido de sus padres por tres meses,

porque le vieron hermoso niño; y no temieron el mandamiento del rey.

24 Por fé Moisés, hecho ya grande, rehusó de ser hijo de la hija de Pharaón,

25 escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de

comodidades temporales de pecado:

26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de

los Egipcios: porque miraba á la remuneracion.

27 Por fé dejó á Egipto no temiendo la ira del rey: porque como aquel que

veia al invisible, se esforzó.

28 Por fé celebró la pascua, y el derramamiento de la sangre, para que el

que mataba los primogénitos no los tocase.

29 Por fé pasaron el mar Bermejo como por tierra seca, lo cual probando los

Egipcios fueron consumidos.

30 Por fé cayeron los muros de Jericó con rodearlos siete dias.

31 Por la fé Raáb la ramera no pereció juntamente con los incrédulos,

habiendo recibido los espías con paz.

32 ¿Y qué diré aun? porque el tiempo me faltaria, contando de Gedeón, de

Barác, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas:

33 que por fé ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon

las bocas de los leones,

34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de

enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de

[enemigos] extraños.

35 las mujeres recibieron sus muertos por resurreccion: unos fueron

estirados, menospreciando la vida para ganar mejor resurreccion.

36 Otros experimentaron vituperios y azotes; y ademas de esto, prisiones y

cárceles:

37 [otros] fueron apedreados, [otros] cortados en piezas, [otros] tentados,

[otros] muertos á cuchillo; [otros] anduvieron perdidos, [cubiertos] de

pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;

38 de los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los

montes, por las cuevas, y por las cavernas de la tierra.

39 Y todos estos, aprobados por testimonio de la fé, no recibieron la

promesa:

40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, que no fuesen

perfeccionados sin nosotros.

CAPITULO 12

1 POR tanto nosotros tambien teniendo puesta sobre nosotros una tan grande

nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos por

paciencia la carrera que nos es propuesta,

2 puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, Jesus: el cual

habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza,

y fué asentado á la diestra de Dios.

3 Reducid pues [muchas veces] á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal

contradiccion de pecadores contra sí mismo, porque no os fatigueis en

vuestros ánimos desmayando :

4 que aun no habeis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.

5 Y estais ya olvidados de la exhortacion que como con hijos habla con

vosotros, [diciendo:] Hijo mio, no menosprecies el castigo del Señor, ni

desmayes cuando eres de él redargüido^:

6 porque el Señor al que ama castiga, y azota á cualquiera que recibe por

hijo.

7 Si sufris el castigo, Dios se os presenta como á hijos: porque ¿qué hijo

es [aquel] á quien el padre no castiga?

8 Mas si estais fuera del castigo, del cual todos [los hijos] han sido

hechos participantes, luego adulterinos sois y no hijos:

9 tambien tuvimos á la verdad por castigadores á los padres de nuestra

carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre

de los espíritus, y viviremos?

10 Y aquellos á la verdad por pocos dias nos castigaban como á ellos les

parecia: mas este para lo que [nos] es provechoso, [es á saber,] para que

recibamos su santificacion.

11 Es verdad que ningun castigo al presente parece ser [causa] de gozo, sino

de tristeza: mas despues fruto quietísimo de justicia da á los que en él son

ejercitados.

12 Por lo cual enhestad las manos cansadas, y las rodillas descoyuntadas;

13 y haced pasos derechos á vuestros piés, porque lo [que es] cojo no salga

fuera de camino; antes sea sanado.

14 Seguid la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:

15 mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raiz

de amargura brotando [os] impida, y por ella muchos sean contaminados:

16 que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda

vendió su primogenitura.

17 Porque ya sabeis que aun despues deseando heredar la bendicion, fué

reprobado, que no halló lugar de arrepentimiento, aunque la procuró con

lágrimas.

18 Porque no os habeis llegado al monte que se podia tocar, y al fuego

encendido, y al turbion, y á la oscuridad, y á la tempestad,

19 y al sonido de la trompeta, y á la voz de las palabras, la cual los que

la oyeron rogaron que no se les hablase mas:

20 porque no podian tolerar lo que se decia: Si bestia tocare al monte, será

apedreada, <ó pasada con dardo:>

21 y tan terrible cosa era lo que se veia, que Moisés dijo: Estoy asombrado,

y temblando.)

22 Mas os habeis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo,

Jerusalem la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles,

23 y á la congregacion de los primogénitos que están tomados por lista en

los cielos, y al juez de todos, Dios, y á los espíritus de los justos [ya]

perfectos:

24 y al mediador del nuevo testamento, Jesus; y á la sangre del

esparcimiento que habla mejor que la de Abel.

25 Mirad que no recuseis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que

recusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos [escaparemos] nosotros, si

desecháremos al que nos habla de los cielos:

26 la voz del cual entonces conmovió la tierra: mas ahora ha denunciado,

diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el

cielo.

27 Y lo que dice: Aun una vez, declara el quitamiento de las cosas movibles,

como de cosas hechizas, para que queden las que son firmes.

28 Así que tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual

sirvamos á Dios, agradándole con temor y reverencia.

29 Porque nuestro Dios [es] fuego consumidor.

CAPITULO 13

1 LA caridad de la hermandad permanezca.

2 De la hospitalidad no os olvideis: porque por esta algunos habiendo

hospedado ángeles, fueron guardados.

3 Acordáos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los

trabajados, como tambien vosotros mismos sois del cuerpo.

4 Venerable [es] en todos el matrimonio, y la cama sin mancha: mas á los

fornicarios, y á los adúlteros juzgará Dios.

5 Sean las costumbres sin avaricia, contentos de lo presente: (porque él

dijo: No te desampararé, ni te dejaré:)

6 de tal manera que digamos confiadamente: El Señor [es] mi ayudador: no

temeré lo que me hará el hombre.

7 Acordáos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios: la fé

de los cuales imitad, considerando cuál haya sido la salida de su

conversacion.

8 Jesu Cristo ayer, y hoy: el mismo tambien es por siglos.

9 No seais llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas:

porque buena cosa es afirmar el corazon en la gracia, no en viandas, que

nunca aprovecharon á los que anduvieron en ellas.

10 Tenemos altar del cual no tienen facultad de comer los que sirven al

tabernáculo.

11 Porque los animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en

el santuario por el pontífice, los cuerpos de estos son quemados fuera del

real.

12 Por lo cual tambien Jesus, para santificar el pueblo por su propia

sangre, padeció fuera de la puerta.

13 Salgamos pues á él fuera del real, llevando su vituperio.

14 Porque no tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir.

15 Así que ofrezcamos por [medio de] él á Dios siempre sacrificio de

alabanza, es á saber, fruto de labios que confiesen á su nombre.

16 Y del bien hacer, y de la comunicacion no os olvideis: porque de tales

sacrificios se agrada Dios.

17 Obedeced á nuestros pastores, y sujetáos á ellos: porque ellos velan por

vuestras almas, como aquellos que han de dar la cuenta; para que lo hagan con

alegría, y no gimiendo: porque esto no os es útil.

18 Orad por nosotros: porque confiamos que tenemos buena conciencia,

deseando de conversar bien en todo.

19 Y mas os ruego que lo hagais así; para que [yo] os sea mas presto

restituido.

20 Y el Dios de paz que sacó de los muertos al gran Pastor, por la sangre

del testamento eterno, al Señor nuestro Jesu Cristo,

21 os haga aptos en toda obra buena para que hagais su voluntad, haciendo él

en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesu Cristo: al cual es

gloria por siglos de siglos. Amen.

22 Os ruego empero, hermanos, que soporteis [esta] palabra de exhortacion,

que os he escrito en breve.

23 Sabed que nuestro hermano Timotéo es suelto, con el cual, (si viniere mas

presto,) os iré á ver.

24 Saludad á todos vuestros pastores, y á todos los santos. Los de Italia os

saludan.

25 LA gracia sea con todos vosotros. Amen.

LA EPÍSTOLA UNIVERSAL

DE

SANTIAGO

CAPITULO 1

1 JACOBO, siervo de Dios y del Señor Jesu Cristo, á las doce tribus que

están esparcidas, salud.

2 Hermanos mios, tened por sumo gozo cuando cayéreis en diversas

tentaciones:

3 sabiendo que la prueba de vuestra fé obra paciencia.

4 Y la paciencia consuma la obra, para que seais perfectos y enteros, sin

faltar en alguna cosa.

5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el

cual la da á todos abundantemente, y no zahiere, y le será dada.

6 Pero demande en fé, no dudando nada: porque el que duda, es semejante á la

onda de la mar, que es movida del viento, y es echada de una parte á otra.

7 No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.

8 El hombre de doblado ánimo, es inconstante en todos sus caminos.

9 El hermano que es de baja suerte, gloríese en su alteza:

10 mas el que es rico, en su bajeza: porque él se pasará como la flor de la

yerba:

11 que salido el sol con ardor, la yerba se secó, y su flor se cayó, y su

hermosa apariencia pereció: así tambien se marchitará el rico en todos sus

caminos.

12 Bienaventurado el varon que sufre la tentacion: porque cuando fuere

probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman.

13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no

puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno.

14 Pero cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraido,

y cebado.

15 Y la concupiscencia despues que ha concebido, pare al pecado; y el

pecado, siendo cumplido, engendra muerte.

16 Hermanos mios muy amados, no erreis.

17 Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del

Padre de las lumbres, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variacion.

18 El de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que

seamos primicias de sus criaturas.

19 Por esto, hermanos mios amados, todo hombre sea pronto para oir, tardío

para hablar, tardío para airarse:

20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

21 Por lo cual dejando toda inmundicia, y superfluidad de malicia, recibid

con mansedumbre la palabra ingerida en vosotros, la cual puede hacer salvas

vuestras almas.

22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos

á vosotros mismos.

23 Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es

semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

24 Porque él se consideró á sí mismo, y se fué; y á la hora se olvidó qué

tal era.

25 Mas el que hubiere mirado [atentamente] en la ley de perfecta libertad, y

hubiere perseverado [en ella,] no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la

obra, este tal será bienaventurado en su hecho.

26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua,

sino engañando su corazon, la religion del tal es vana.

27 La religion pura y sin mácula delante de Dios y Padre es: Visitar los

huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este

mundo.

CAPITULO 2

1 HERMANOS mios, no tengais la fé de nuestro Señor Jesu Cristo glorioso en

acepcion de personas.

2 Porque si en vuestra congregacion entra [algun] varon, que trae anillo de

oro, vestido de preciosa ropa, y tambien entra un pobre vestido de vestidura

vil,

3 y tuviéreis respeto al que trae la vestidura preciosa, y le dijéreis: Tú

asiéntate aquí bien; y dijéreis al pobre: Estáte tú allí en pié; ó siéntate

aquí debajo de mi estrado:

4 ¿vosotros no juzgais en vosotros mismos, y sois hechos jueces de

pensamientos malos?

5 Hermanos mios amados, oid: ¿No ha elegido Dios á los pobres de este mundo,

[que sean] ricos en fé, y herederos del reino que prometió á los que le aman?

6 Mas vosotros habeis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos con

tiranía, y ellos os llevan [con violencia] á los juzgados?

7 ¿No blasfeman ellos el buen nombre que es invocado sobre vosotros?

8 Si ciertamente vosotros cumplis la ley real conforme á la Escritura, [es á

saber:] Amarás á tu prójimo como á tí mismo: bien haceis:

9 mas si haceis acepcion de personas, cometeis pecado, y sois acusados de la

ley como rebeldes.

10 Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en uno,

es hecho culpado de todos.

11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, tambien ha dicho: No matarás.

Y si no hubieres cometido adulterio, y empero hubieres matado, ya eres hecho

trasgresor de la ley.

12 Así hablad, y así obrad como los que habeis de ser juzgados por la ley de

libertad.

13 Porque juicio sin misericordia [será hecho] con aquel que no hiciere

misericordia: y la misericordia se gloría contra el juicio.

14 HERMANOS mios, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fé, y no tiene

las obras? ¿podrá la fé salvarle?

15 Y si el hermano, ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del

mantenimiento de cada dia,

16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentáos, y hartáos, pero no

les diéreis las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿que les

aprovechará?

17 Así tambien la fé, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.

18 Pero alguno dirá: Tú tienes la fé, y yo tengo las obras: muéstrame tu fé

sin tus obras; y yo te mostraré mi fé por mis obras.

19 Tú crees que Dios es uno: bien haces: tambien los demonios creen, y

tiemblan.

20 ¿Mas, ¡oh hombre vano! quieres saber, que la fé sin las obras es muerta?

21 Abraham, nuestro padre, ¿no fué justificado por las obras, cuando ofreció

á su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fé obró con sus obras, y que la fé fué perfecta por las

obras?

23 ¿y que la Escritura fué cumplida, que dice: Abraham creyó á Dios, y le

fué imputado á justicia, y fué llamado amigo de Dios?

24 Vosotros, pues, veis, que el hombre es justificado por las obras, y no

solamente por la fé.

25 Semejantemente tambien Raáb ramera, ¿no fué justificada por obras, cuando

recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino?

26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así tambien la fé sin

obras es muerta.

CAPITULO 3

1 HERMANOS mios, no os hagais muchos maestros, sabiendo que recibiremos

mayor condenacion.

2 Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra,

este es varon perfecto, que tambien puede con freno gobernar todo el cuerpo.

3 Hé aquí, nosotros ponemos á los caballos frenos en las bocas para que nos

obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.

4 Hé aquí tambien las naves, siendo tan grandes, y siendo llevadas de

impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timon por donde quiera

que quisiere la gana del que gobierna.

5 Semejantemente tambien la lengua es un pequeñito miembro, y se gloría de

grandes cosas. Hé aquí, un pequeño^ fuego, ¡cuán grande bosque enciende!

6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta

entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda

de nuestro nacimiento; y es inflamada del infierno.

7 Porque toda naturaleza de bestias fieras, y de aves, y de serpientes, y de

pescados de la mar, se doma, y es domada de la naturaleza humana:

8 pero ningun hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser

refrenado, y está llena de veneno mortal.

9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres,

los cuales son hechos á la semejanza de Dios.

10 De una misma boca procede bendicion y maldicion. Hermanos mios, no

conviene que estas cosas sean así hechas.

11 ¿Echa alguna fuente por un mismo caño agua dulce y amarga?

12 Hermanos mios, ¿puede la higuera producir aceitunas; ó la vid, higos? Así

ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce.

13 ¿Quién es sábio, y avisado entre vosotros? muestre por buena conversacion

sus obras en mansedumbre de sabiduría.

14 Pero si teneis envidia amarga, y contencion en vuestros corazones: no os

glorieis, ni seais mentirosos contra la verdad:

15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, pero es terrena,

animal, y diabólica.

16 Porque donde hay envidia y contencion, allí hay perturbacion, y toda obra

perversa.

17 Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, despues

pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no

juzgadora, no fingida.

18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.

CAPITULO 4

1 ¿DE donde vienen las guerras, y los pleitos entre vosotros? De aquí, [es á

saber,] de vuestras concupiscencias, las cuales batallan en vuestros

miembros.

2 Codiciais, y no teneis: teneis envidia y odio, y no podeis alcanzar:

combatís y guerreais, y no teneis lo que deseais, porque no pedís.

3 Pedís, y no recibís: porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

4 Adúlteros y adúlteras, ¿no sabeis que la amistad del mundo es enemistad

con Dios? Cualquiera, pues, que quisiere ser amigo del mundo, se constituye

enemigo de Dios.

5 ¿Pensais que la Escritura dice sin causa: El Espíritu que mora en

nosotros, codicia para envidia?

6 Mas él da mayor gracia. Por esto él dice: Dios resiste á los soberbios, y

da gracia á los humildes.

7 Sed pues sujetos á Dios: resistid al diablo, y huirá de vosotros.

8 Llegáos á Dios, y él se llegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos:

Y [vosotros] de doblado ánimo, purificad los corazones.

9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa conviértase en lloro, y

vuestro gozo en tristeza.

10 Humilláos delante de la presencia del Señor, y él os ensalzará.

11 Hermanos, no murmureis los unos de los otros: el que murmura de su

hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley;

y si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.

12 Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que

juzgas á otro?

13 EA ahora, los que decis: Vamos hoy y mañana á tal ciudad, y estaremos

allá un año, y compraremos mercadería, y ganaremos:

14 y no sabeis lo que será mañana. Porque, ¿qué es vuestra vida? Ciertamente

es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y despues se desvanece.

15 En lugar de lo cual deberiais decir: Si el Señor quisiere, y si

viviéremos, haremos esto ó aquello.

16 Mas ahora triunfais en vuestras soberbias. Toda gloria semejante es mala.

17 El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.

CAPITULO 5

1 EA ya ahora, ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrán.

2 Vuestras riquezas están podridas: vuestras ropas están comidas de polilla.

3 Vuestro oro y plata están corrompidos de orin, y su orin os será en

testimonio, y comerá del todo vuestras carnes como fuego: habeis allegado

tesoro para en los postreros dias.

4 Hé aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, (el

cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros,) clama; y los clamores de

los que habian segado han entrado en las orejas del Señor de los ejércitos.

5 Habeis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos, y habeis

recreado vuestros corazones como en el dia de sacrificios.

6 Habeis condenado y muerto al justo, y [él] no os resiste.

7 PUES, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad que el

labrador espera el precioso fruto de la tierra, esperando pacientemente,

hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.

8 Sed pues tambien vosotros pacientes, y confirmad vuestros corazones:

porque la venida del Señor se acerca.

9 Hermanos, no gimais unos contra otros, porque no seais condenados: Hé

aquí, el juez está delante de la puerta.

10 Hermanos mios, tomad por ejemplo de afliccion y de paciencia, á los

profetas que hablaron en nombre del Señor.

11 Hé aquí, tenemos por bienaventurados á los que sufren. Vosotros habeis

oido la paciencia de Job, y habeis visto el fin del Señor, que el Señor es

muy misericordioso y piadoso.

12 Tambien, hermanos mios, ante todas cosas no jureis, ni por el cielo, ni

por la tierra, ni por otro cualquier juramento: mas vuestro Sí, sea Sí, y

[vuestro] No, No; porque no caigais en condenacion.

13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? haga oracion. ¿Está alguno alegre

entre vosotros? cante.

14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la Iglesia,

y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor:

15 y la oracion de fé hará salvo al enfermo, y el Señor le aliviará; y si

estuviere en pecados, le serán perdonados.

16 Confesáos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros,

para que seais sanos: porque la oracion eficaz del justo, puede mucho.

17 Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con

oracion que no lloviese, y no llovió sobre la tierra tres años, y seis meses:

18 y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto.

19 Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le

convirtiere,

20 sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su

camino, salvará una alma de muerte, y cubrirá la multitud de los pecados.

EPÍSTOLA PRIMERA UNIVERSAL

DEL

APÓSTOL SAN PEDRO.

CAPITULO 1

1 PEDRO, apóstol de Jesu Cristo, á los extranjeros que están esparcidos en

Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bithinia:

2 elegidos segun la presciencia de Dios Padre, en santificacion del

Espíritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu Cristo: Gracia

y paz os sea multiplicada.

3 Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, que segun su

grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurreccion

de Jesu Cristo de entre los muertos;

4 para la herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni

marchitarse, conservada en los cielos,

5 para vosotros, que sois guardados en la virtud de Dios por fé, para

alcanzar la salud que esta aparejada para ser manifestada en el postrimero

tiempo.

6 En lo cual vosotros os alegrais, estando al presente un poco de tiempo

afligidos en diversas tentaciones, si es necesario;

7 para que la prueba de vuestra fé, muy mas preciosa que el oro, (el cual

perece, mas empero es probado con fuego,) sea hallada en alabanza, gloria, y

honra, cuando Jesu Cristo fuere manifestado:

8 al cual no habiendo visto, le amais: en el cual creyendo, aunque al

presente no le veais, os alegrais con gozo inefable y glorificado;

Reina Valera New Testament of the Bible 1858 · 第 33 / 38 段