8 Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa,
la fé negó, y es peor que el que no creyó.
9 La viuda sea puesta en oficio no menos que de sesenta años, la cual haya
sido mujer de un varon:
10 que tenga testimonio en buenas obras; si crió [bien sus hijos;] si ha
hospedado; si ha lavado los piés de los santos; si ha socorrido á los que han
padecido afliccion; si ha seguido toda buena obra.
11 Mas las viudas mas mozas no admitas: que despues que han vivido
disolutamente contra Cristo, quieren casarse:
12 condenadas ya, por haber falseado la primera fé.
13 Y asimismo tambien las ociosas, enseñadas á andar de casa en casa; y no
solamente ociosas, mas aun parleras y curiosas, parlando lo que no conviene.
14 Quiero, pues, que las mozas se casen, crien hijos, gobiernen casa; que
ninguna ocasion den al adversario para mal decir.
15 Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás.
16 Y si algun fiel, ó alguna fiel tiene viudas, manténgalas, y no sea
cargada la Iglesia: para que haya lo que es menester para las que de verdad
son viudas.
17 los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada
honra; y mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
13 Que la Escritura dice: No ataras la boca al buey que trilla. Tambien:
Digno es el obrero de su jornal.
19 Contra el anciano no recibas acusacion, sino con dos ó tres testigos.
20 A los que pecaren redargúyelos delante de todos, para que los otros
tambien tengan temor.
21 [Te] requiero delante de Dios, y del Señor Jesu Cristo, y de sus ángeles
escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas
acostándote á la una parte.
22 No facilmente impongas las manos á alguno, ni comuniques en pecados
agenos: consérvate en limpieza.
23 No bebas de aquí adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del
estómago, y de tus continuas enfermedades.
24 los pecados de algunos hombres son manifiestos antes que vengan á juicio:
á otros les vienen despues.
25 Asimismo las buenas obras antes son manifiestas; y las que son de otra
manera, no se pueden esconder.
CAPITULO 6
1 TODOS los que están debajo de yugo de servidumbre, tengan á sus señores
por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y [su]
doctrina.
2 Y los que tienen señores fieles, no [los] tengan en menos, por ser [sus]
hermanos; antes los sirvan mejor, por cuanto son fieles y amados, y
partícipes del beneficio. Esto enseña, y exhorta.
3 El que enseña otra cosa, y no se allega á las sanas palabras del Señor
nuestro Jesu Cristo, y á la doctrina que es conforme á la piedad,
4 hinchado es, nada sabe, enloquece acerca de cuestiones y contiendas de
palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas
sospechas,
5 combates de hombres corruptos de entendimiento, y privados de la verdad, y
que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.
6 Grande granjería empero es la piedad, con lo que basta.
7 Porque nada metimos en este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
8 Así que teniendo sustento, y con que cubrirnos, seamos contentos con esto.
9 Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentacion y en lazo, y en
muchas codicias locas y dañosas, que anegan á los hombres en perdicion y
muerte.
10 Porque la codicia es raiz de todos los males: la cual teniendo muchos se
descaminaron de la fé, y fueron^ traspasados de muchos dolores.
11 Mas tú, ¡oh hombre de Dios! huye de estas cosas; y sigue la justicia, la
piedad, la fé, la caridad, la tolerancia, la mansedumbre.
12 Batalla buena batalla de fé: echa mano de la vida eterna, á la cual
asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesion delante de muchos
testigos.
13 Te mando delante de Dios, que da vida á todas las cosas, y de Jesu
Cristo, que testificó la buena profesion delante de Poncio Pilato,
14 que guardes estos mandamientos sin mácula, ni reprension, hasta que
aparezca el Señor nuestro Jesu Cristo:
15 al cual á su tiempo mostrará el bienaventurado y solo poderoso, Rey de
reyes, y Señor de señores:
16 el que solo tiene inmortalidad, que habita en luz donde no se puede
llegar: á quien ninguno de los hombres vió, ni puede ver: al cual [sea] la
honra, y el imperio sempiterno. Amen.
17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la
esperanza en las riquezas inciertas; sino en el Dios vivo, que nos da todas
las cosas en abundancia de que gocemos.
18 Mas, [encomiéndales] el bien hacer, el hacerse ricos en buenas obras, el
dar con facilidad, el comunicar facilmente,
19 el atesorar para sí buen fundamento para en lo porvenir, para que echen
mano á la vida eterna.
20 OH Timotéo, guarda lo que se te ha encomendado, y aparta [de tí] las
voces profanas de vanas cosas, y los argumentos del vano nombre de ciencia:
21 la cual muchos profesando, fueron descaminados acerca de la fé. La gracia
sea contigo. Amen.
EPÍSTOLA SEGUNDA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á
TIMOTEO.
CAPITULO 1
1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, segun la promesa de
la vida que es por Cristo Jesus,
2 á Timotéo, amado hijo, gracias, misericordia, y paz de Dios el Padre, y de
Jesu Cristo Señor nuestro.
3 Doy gracias á Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia,
de que sin cesar tengo memoria de tí en mis oraciones noche y dia ;
4 deseando verte, (acordándome de tus lágrimas,) para ser lleno de gozo;
5 trayendo á la memoria la fé no fingida que está en tí, que tambien estuvo
primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunica; y estoy cierto que [está]
en tí tambien.
6 Por lo cual te aconsejo, que despiertes el don de Dios que está en tí por
la imposicion de mis manos.
7 Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y
de amor, y de templanza.
8 Por tanto no te avergüences de [dar] testimonio del Señor nuestro, ni de
mí que estoy preso por él; antes sé participante de los trabajos del
Evangelio por la virtud de Dios,
9 que nos ha librado, y nos llamó á la santa vocacion: no por nuestras
obras, mas segun el intento suyo, y por la gracia, la cual nos es dada en
Cristo Jesus, antes de los tiempos de los siglos;
10 mas ahora es manifestada por la venida de nuestro Salvador Jesu Cristo,
el cual asimismo quitó la muerte, y sacó á luz la vida y la incorrupcion por
el Evangelio:
11 del cual yo soy puesto predicador, y apóstol, y maestro de los Gentiles.
12 Por lo cual asimismo padezco esto: mas no me avergüenzo: porque yo sé á
quien he creido, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depósito para
aquel dia.
13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí oiste, en la fé y caridad
que es en Cristo Jesus.
14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros.
15 [Ya] sabes esto, que me han sido contrarios todos los que son en Asia; de
los cuales son Figello, y Hermógenes.
16 Dé el Señor misericordia á la casa de Onesíforo, que muchas veces me
refrigeró, y no se avergonzó de mi cadena:
17 antes estando él en Roma, me buscó solícitamente, y me halló.
18 Déle el Señor que halle misericordia acerca del Señor en aquel dia. Y
cuanto [nos] ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor.
CAPITULO 2
1 TÚ, pues, hijo mio, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesus.
2 Y lo que has oido de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres
fieles que serán idóneos para enseñar tambien á otros.
3 Tú, pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesu Cristo.
4 Ninguno que milita, se embaraza en negocios del siglo por agradar á aquel
que le tomó por soldado.
5 Y aun tambien el que pelea, no es coronado si no hubiere peleado
legítimamente.
6 El Labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero.
7 Entiende lo que digo: déte, pues, el Señor entendimiento en todo.
8 Acuérdate que Jesu Cristo resucitó de los muertos, el cual fué de la
simiente de David, conforme á mi Evangelio:
9 por lo cual soy fatigado hasta las prisiones como malhechor: mas la
palabra de Dios no está presa.
10 Por tanto todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos tambien
consigan la salud que es en Cristo Jesus, con gloria eterna.
11 Palabra fiel: Que si somos muertos con él, tambien viviremos con él:
12 si sufrimos, tambien reinaremos con él: si negáremos, él tambien nos
negará:
13 si fuéremos infieles, él se queda fiel: no se puede negar á sí mismo.
14 Esto aconseja, protestando delante del Señor. No tengas contienda en
palabras, que para nada aprovecha, [antes] trastorna á los oyentes.
15 Procura con diligencia presentarte á Dios aprobado, [como] obrero que no
tiene de que avergonzarse, que trata^ bien la palabra de verdad.
16 Mas los profanos y vanos clamores reprime, porque muy adelante irán en la
impiedad.
17 Y la palabra de ellos cunde como cáncer; de los cuales son Himenéo y
Fileto,
18 que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurreccion es ya
hecha, y trastornaron la fé de algunos.
19 Mas el fundamento de Dios esta firme, el cual tiene este sello: Conoce el
Señor los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el
nombre de Cristo.
20 Empero en la grande casa, no solamente hay vasos de oro y de plata, mas
aun de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
21 Así que el que se limpiare de estas cosas, será vaso para honra
santificado y útil para los usos del Señor, y aparejado para toda buena obra.
22 Tambien, huye los deseos juveniles, y sigue la justicia, la fé, la
caridad, la paz, con los que invocan al Señor con limpio corazon.
23 Empero las cuestiones locos y sin sabiduria desecha, sabiendo que
engendran contiendas.
24 Que el siervo del Señor no es menester que sea litigioso, sino manso para
con todos, apto para enseñar, sufrido;
25 que con mansedumbre enseñe á los que resisten; si quizá Dios les dé que
se arrepientan, y conozcan la verdad,
26 y se conviertan del lazo del diablo, en que están cautivos, [á hacer] su
voluntad.
CAPITULO 3
1 ESTO empero sepas, que en los postreros dias, vendrán tiempos peligrosos:
2 que habrá hombres amadores de sí, avaros, gloriosos, soberbios,
maldicientes, desobedientes á sus padres, ingratos, impuros,
3 sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores
de lo bueno,
4 traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites mas que de
Dios;
5 teniendo la apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella: y á
estos evita.
6 Porque de estos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las
mujercillas, cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias:
7 que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de
la verdad.
8 Y de la manera que Jannes y Mambres resistieron á Moisés, así tambien
estos resisten á la verdad: hombres corruptos de entendimiento, réprobos
acerca de la fé:
9 mas no irán adelante; porque su locura sera manifiesta á todos, como
tambien lo fué la de aquellos.
10 Tú empero has alcanzado mi doctrina, institucion, intento, fé,
longanimidad, caridad, paciencia,
11 persecuciones, aflicciones, cuales me fueron hechas en Antioquía, Iconio,
Listra: cuales persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.
12 Y aun todos los que quieren vivir piamente en Cristo, padecerán
persecucion.
13 Mas los hombres malos, y los engañadores, irán de mal en peor, engañados,
y engañando [á otros.]
14 Así que tú está firme en lo que has aprendido, y te ha sido encargado,
sabiendo de quien has aprendido:
16 y que sabes las sagradas letras desde la niñez, las cuales te pueden
hacer sábio para la salud por la fé que es en Cristo Jesus.
16 Toda escritura inspirada divinamente es útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instituir en justicia,
17 para que el hombre de Dios sea perfecto, perfectamente instruido para
toda buena obra.
CAPITULO 4
1 REQUIERO, pues, yo delante de Dios, y del Señor Jesu Cristo, que ha de
juzgar los vivos y los muertos en su manifestacion y en su reino;
2 que prediques la palabra; que apresures á tiempo y fuera de tiempo;
redarguye, reprende [duramente,] exhorta con toda blandura y doctrina:
3 porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, antes teniendo
comezon en las orejas, se amontonarán maestros [que les hablen] conforme á
sus concupiscencias.
4 Y así apartarán de la verdad el oido, y se volverán á las fábulas.
5 Por tanto tú vela en todo, trabaja, haz obra de Evangelista, cumple tu
ministerio:
6 porque yo ya me sacrifican, y el tiempo de mi desatamiento está cercano.
7 Buena milicia he militado, he acabado la carrera, he guardado la fé.
8 En lo demas, la corona de justicia me está guardada, la cual me dará el
Señor, juez justo, en aquel dia; y no solo á mí, mas aun á todos los que
desean su venida.
9 Procura de venir presto á mí:
10 porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y es ido á Tesalónica;
Crescente á Galacia; Tito á Dalmacia.
11 Lucas solo está conmigo. Toma á Marcos, y traéle contigo: porque me es
útil para el ministerio.
12 A Tychico envié á Efeso.
13 El capote que dejé en Troas en casa de Carpo, trae contigo cuando
vinieres, y los libros, mayormente los pergaminos.
14 Alejandro el calderero me ha diseñado muchos males: Dios le pague
conforme á sus hechos:
15 del cual tú tambien te guarda: que en grande manera ha resistido á
nuestras palabras.
16 En mi primera defensa ninguno me ayudó; antes me desampararon todos: no
les sea imputado.
17 Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la
predicacion, y todos los Gentiles la oyesen; y fuí librado de la boca del
leon.
18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me salvará para su reino
celestial: al cual [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.
19 Saluda á Prisca y á Aquila, y á la casa de Onesíforo.
20 Erasto se quedó en Corinto: y á Trófimo dejé en Mileto enfermo.
21 Procura de venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino,
y Claudia, y todos los hermanos.
22 EL Señor Jesu Cristo [sea] con tu espíritu. La gracia sea con vosotros.
Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á
TITO.
CAPITULO 1
1 PABLO, siervo de Dios, y apóstol de Jesu Cristo, segun la fé de los
escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, que es segun la piedad;
2 para la esperanza de la vida eterna, la cual prometió el Dios que no puede
mentir, antes de los tiempos de los siglos; y manifestó á sus tiempos:
3 [es á saber,] su palabra por la predicacion, que me es á mí encomendada
por mandamiento de nuestro Salvador Dios: á Tito, verdadero hijo en la comun
fe:
4 Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesu Cristo
Salvador nuestro.
5 Por esta causa te dejé en Creta, [es á saber,] para que corrigieses lo que
falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé:
6 el que fuere sin crímen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles, que
no puedan ser acusados de disolucion, ó contumaces.
7 Porque es menester que el obispo sea sin crímen, como dispensador de Dios;
no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de
torpe ganancia:
8 mas hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;
9 retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina; para que
tambien pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que
contradijeren.
10 Porque hay tambien muchos contumaces, y habladores de vanidades, y
engañadores de las almas, mayormente [algunos] que [son] de la circuncision:
11 á los cuales conviene tapar la boca: que trastornan las casas enteras,
enseñando lo que no conviene por torpe ganancia.
12 Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: los Cretenses, siempre
mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.
13 Este testimonio es verdadero: por tanto redargúyelos duramente, para que
sean sanos en la fé:
14 no escuchando á fábulas judáicas, y á mandamientos de hombres, que se
divierten de la verdad.
15 Porque todas las cosas son limpias á los limpios: mas á los contaminados
é infieles nada es limpio; antes su alma y conciencia son contaminadas.
16 Profésanse conocer á Dios, mas con los hechos le niegan; siendo
abominables y rebeldes, y reprobados para toda buena obra.
CAPITULO 2
1 TÚ empero habla lo que conviene á la sana doctrina:
2 los viejos, que sean templados, venerables, prudentes, sanos en la fé, en
la caridad, en la tolerancia.
3 las viejas, asimismo, que [anden] en hábito santo, no calumniadoras, no
dadas á mucho vino, maestras de honestidad:
4 que á las mozuelas enseñen á ser prudentes, á que amen á sus maridos, á
que amen á sus hijos,
5 á que sean templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas,
sujetas á sus maridos: porque la palabra de Dios no sea blasfemada.
6 Exhorta asimismo á los mancebos á que sean templados.
7 En todo dáte por ejemplo de buenas obras: en doctrina, integridad,
gravedad,
8 palabra sana, é irreprensible: que el adversario se avergüence, no
teniendo mal ninguno que decir de vosotros.
9 [Exhorta] á los siervos, que sean sujetos á sus señores, que agraden en
todo, no respondones;
10 en nada defraudando, antes mostrando toda buena lealtad; para que adornen
en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.
11 Porque la gracia de Dios, salutífera á todos los hombres, se manifestó,
12 enseñándonos que, renunciando á la impiedad, y á los deseos del siglo,
vivamos en este siglo templada, y justa, y piamente;
13 esperando aquella esperanza bienaventurada, y la venida gloriosa del gran
Dios y Salvador nuestro Jesu Cristo;
14 que se dió á sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y
limpiar para sí un pueblo propio, seguidor de buenas obras.
15 Esto habla, y exhorta, y redarguye con toda autoridad: nadie te tenga en
poco.
CAPITULO 3
1 AMONÉSTALES que se sujeten á los príncipes y potestades, que obedezcan,
que estén aparejados á toda buena obra,
2 que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando
toda mansedumbre para con todos los hombres.
3 Porque tambien éramos nosotros locos en otro tiempo, rebeldes, errados,
sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en
envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros:
4 mas cuando se manifestó la bondad del Salvador nuestro Dios, y su amor
para con los hombres,
5 no por las obras de justicia que nosotros habiamos hecho, mas por su
misericordia, nos salvó por el lavamiento de la regeneracion, y de la
renovacion del Espíritu Santo:
6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesu Cristo Salvador
nuestro:
7 para que justificados con su gracia, seamos hechos herederos segun la
esperanza de la vida eterna.
8 Palabra fiel [es,] y esto quiero que afirmes: que los que creen á Dios,
procuren gobernarse en buenas obras: esto es lo bueno y lo útil á los
hombres.
9 Mas las cuestiones necias, y las genealogias, y contenciones, y debates de
la ley evita: porque son sin provecho y vanas.
10 Al hombre hereje, despues de una y otra amonestacion, deséchale:
11 estando cierto que el tal es trastornado, y peca, condenado de su propio
juicio.
12 CUANDO enviare á tí á Artemas, ó á Tychico, procura de venir á mí á
Nicópolis: porque allí he determinado de invernar.
13 A Zenas doctor de la ley, y á Apolo envia delante, procurando que nada
les falte.
14 Aprendan asimismo los nuestros á gobernarse en buenas obras para los usos
necesarios, porque no sean inútiles.
15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda á los que nos aman en la
fé.
LA gracia [sea] con todos vosotros. Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á
FILEMON.
1 PABLO, preso por causa de Cristo Jesus, y el hermano Timotéo, á Filemon
amado, y coadjutor nuestro;
2 y á la amada Appia, y á Archipo, compañero de nuestra milicia, y á la
Iglesia que está en tu casa:
3 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.
4 Doy gracias á mi Dios, haciendo siempre memoria de tí en mis oraciones,
5 oyendo tu caridad, y la fé que tienes en el Señor Jesus, y para con todos
los santos:
6 que la comunicacion de tu fé sea eficaz para conocimiento de todo el bien
que [está] en vosotros por Cristo Jesus:
7 porque tenemos gran gozo y consolacion de tu caridad, de que por tí, ¡oh
hermano! han sido recreadas las entrañas de los santos.
8 Por lo cual, aunque tengo mucho atrevimiento en Cristo de mandarte lo que
te conviene,
9 ruego antes por la caridad, porque soy tal, es á saber, Pablo, viejo, y
aun ahora preso por amor de Jesu Cristo.
10 Lo que ruego [es] por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mi prision;
11 el cual en otro tiempo te fué inútil, mas ahora á tí y á mí asaz útil.
12 Volvíle á enviar: mas recíbele tú como á mis entrañas.
13 Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de tí me sirviera en la
prision del Evangelio.
14 Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de
necesidad, mas voluntario.
15 Porque será maravilla, si no se ha apartado de tí por [algun] tiempo,
para que le volvieses á tener para siempre:
16 ya no como siervo, antes mas que siervo, [como] hermano amado, mayormente
de mí; y ¿cuánto mas de tí, en la carne, y en el Señor?
17 así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.
18 Y si en algo te dañó, ó te debe, pónlo á mi cuenta.
19 Yo Pablo lo escribí de mi mano: yo lo pagaré; por no decirte que aun á tí
mismo te me debes de mas.
20 Así hermano, yo gocé de tí en el Señor, que recrees mis entrañas en el
Señor.
21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás mas de
lo que digo.
22 Y asimismo tambien apareja de hospedarme: porque espero que por vuestras
oraciones os tengo de ser concedido.
23 Te saludan Epafras, mi compañero en la prision por Cristo Jesus,
24 Marcos, Aristarco, Demas, Lucas, mis ayudadores.
25 LA gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con vuestro espíritu. Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
HEBREOS.
CAPITULO 1
1 HABIENDO Dios hablado muchas veces, y en muchas maneras en otro tiempo á
los padres por los profetas, á la postre en estos tiempos nos ha hablado por
el Hijo;
2 al cual constituyó por heredero de todo, por el cual asimismo hizo los
siglos;
3 el cual siendo el resplandor de gloria, y la imágen de su sustancia, y
sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la
purgacion de nuestros pecados por sí mismo, se asentó á la diestra de la
Majestad en las alturas:
4 hecho tanto mas excelente que los angeles, cuanto alcanzó mas excelente
nombre que ellos.
5 ¿Porque á cuál de los ángeles dijo [Dios] jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he
engendrado hoy? Y otra vez: ¿Yo seré á él Padre, y él me será á mí Hijo?
6 Y otra vez, metiendo al Primogénito en la redondez de la tierra, dice: Y
adórenle todos los angeles de Dios.
7 Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace sus ángeles espíritus, y
sus ministros, llama de fuego.
8 Mas al Hijo: Tu trono, ¡oh Dios! por siglo de siglos: vara de equidad la
vara de tu reino:
9 amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por lo cual te ungió Dios, el
Dios tuyo, con aceite de alegría mas que á tus compañeros.
10 Y: Tú, ¡oh Señor! en el principio fundaste la tierra; y los cielos son
obras de tus manos:
11 los cuales perecerán, mas tú eres permanente; y todos ellos se
envejecerán como una ropa;
12 y como un vestido los envolverás, y serán mudados: tú empero eres el
mismo, y tus años nunca se acabarán.
13 Pues, ¿á cuál de los ángeles dijo jamás: Asiéntate á mi diestra, hasta
que ponga á tus enemigos por estrado de tus piés?
14 ¿No son todos espíritus servidores, enviados en servicio por causa de los
que serán herederos de salud?
CAPITULO 2
1 POR lo cual es menester que tanto con mas diligencia guardemos las cosas
que hemos oido, porque no nos escurramos.
2 Porque si la palabra dicha por [el ministerio de] los ángeles fué firme, y
toda rebelion y desobediencia recibió justa paga^ de su galardon,
3 ¿como escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? la
cual habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada
hasta nosotros por los que le oyeron á él mismo:
4 testificando juntamente con ellos Dios con señales, y milagros, y diversas
maravillas, y con dones del Espíritu Santo, [repartiéndolos] segun su
voluntad.
5 Porque no sujetó á los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.
6 Testificó uno empero en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre que te
acuerdas de él, ó el hijo del hombre que le visitas?
7 hicístele un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra,
y pusístele sobre las obras de tus manos: