Señor.
18 Salud de mi mano, Pablo. Acordáos de mis prisiones. La gracia [sea] con
vosotros. Amen.
EPÍSTOLA PRIMERA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
TESALONICENSES.
CAPITULO 1
1 PABLO, y Silvano, y Timotéo, á la Iglesia de los Tesalonicenses,
[congregada] en Dios Padre, y en el Señor Jesu Cristo: Gracia y paz [tengais]
de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo.
2 Damos siempre gracias á Dios por todos vosotros, haciendo memoria de
vosotros en nuestras oraciones:
3 sin cesar acordándonos de la obra de vuestra fé, y del trabajo y caridad,
y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesu Cristo, delante del
Dios y Padre nuestro:
4 sabiendo, hermanos amados de Dios, vuestra eleccion;
5 por cuanto nuestro Evangelio no fué entre vosotros en palabra solamente,
mas tambien en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud: como sabeis
cuáles fuimos entre vosotros por causa de vosotros.
6 Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Señor, recibiendo
la palabra con mucha tribulacion, con gozo del Espíritu Santo:
7 en tal manera que hayais sido ejemplo á todos los que han creido en
Macedonia, y en Achaya.
8 Porque por vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en
Macedonia, y en Achaya, mas aun en todo lugar vuestra fé, que es en Dios, se
ha extendido [de tal manera] que no tengamos necesidad de hablar nada.
9 Porque ellos cuentan de nosotros cuál entrada tuvimos á vosotros; y de qué
manera fuisteis convertidos á Dios, dejando los ídolos, para servir al Dios
vivo y verdadero,
10 y esperar á su Hijo de los cielos, al cual levantó de los muertos, Jesus,
el cual nos libró de la ira que ha de venir.
CAPITULO 2
1 PORQUE, hermanos, vosotros sabeis que nuestra entrada á vosotros no fué
vana:
2 antes aun, habiendo padecido, y sido afrentados en Filipos, como sabeis,
tuvimos osadía en el Dios nuestro para anunciaros el Evangelio de Dios con
gran combate.
3 Porque nuestra exhortacion no fué de error, ni de inmundicia, ni por
engaño;
4 sino por haber sido aprobados de Dios, para que se nos encargase el
Evangelio; así hablamos, no como los que agradan á los hombres, sino á Dios,
el cual prueba nuestros corazones.
5 Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabeis, ni tocados de
avaricia: Dios es testigo:
6 ni buscando de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros; aunque
podiamos seros carga como apóstoles de Cristo.
7 Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cria regala sus hijos:
8 tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no solo el Evangelio
de Dios, mas aun nuestras propias almas: porque nos erais carísimos.
9 Porque ya, hermanos, os acordais de nuestro trabajo y fatiga, que obrando
de noche y de dia, por no ser graves á ninguno de vosotros, predicamos entre
vosotros el Evangelio de Dios.
10 Vosotros sois testigos, y Dios, de cuán santos, y justos, é
irreprensibles os fuimos á los que creisteis:
11 como sabeis, cómo exhortábamos y consolábamos á cada uno de vosotros,
como el padre á sus hijos.
12 Y os protestábamos que anduviéseis [como es] digno de Dios, que os llamó
á su reino y gloria.
13 Por lo cual tambien nosotros damos gracias á Dios sin cesar, de que
habiendo recibido de nosotros la palabra de la doctrina de Dios, la
recibisteis no como palabra de hombres, mas (como á la verdad lo es) como
palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creisteis.
14 Porque vosotros, hermanos, habeis sido imitadores en Cristo Jesus de las
Iglesias de Dios que están en Judéa: que habeis padecido tambien vosotros las
mismas cosas de los de vuestra propia nacion, como tambien ellos de los
Judíos:
15 que tambien mataron al Señor Jesus, y á sus propios profetas, y á
nosotros nos han perseguido; y no son agradables á Dios, y á todos los
hombres son enemigos:
16 defendiéndonos que no hablemos á los Gentiles para que se salven: para
que llenen [la medida] de sus pecados siempre: porque la ira los ha alcanzado
hasta el cabo.
17 MAS hermanos, nosotros privados de vosotros por un poco de tiempo, de la
vista, no del corazon, por tanto nos apresuramos mas con mucho deseo para ver
vuestro rostro.
18 Por lo cual quisimos venir á vosotros, yo Pablo á la verdad, una vez y
otra: mas nos embarazó Satanás.
19 Porque ¿qué es nuestra esperanza, ó gozo, ó corona de que me gloríe? ¿no
sois vosotros delante del Señor nuestro Jesu Cristo en su venida?
20 Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.
CAPITULO 3
1 Por lo cual no esperando mas, acordamos de quedarnos solos en Atenas;
2 y enviamos á Timotéo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador
nuestro en el Evangelio de Cristo, á confirmaros y exhortaros en vuestra fé:
3 para que nadie se mueva en estas tribulaciones: porque vosotros sabeis que
nosotros somos puestos para esto.
4 Que aun estando con vosotros os predeciamos que habiamos de pasar
tribulaciones, como ha acontecido, y lo sabeis.
5 Por lo cual tambien yo no esperando mas, he enviado á reconocer vuestra
fé, [temiendo] que no os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya
sido en vano.
6 Empero volviendo de vosotros á nosotros Timotéo, y haciéndonos saber
vuestra fé y caridad; y que siempre teneis buena memoria de nosotros,
deseando vernos, como tambien nosotros á vosotros:
7 en ello, hermanos, recibimos consolacion de vosotros en toda nuestra
necesidad y afliccion por causa de vuestra fé:
8 porque ahora vivimos [nosotros,] si vosotros estais firmes en el Señor.
9 Por lo cual ¿qué acciones de gracias podremos dar á Dios por vosotros, por
todo el gozo con que nos gozamos á causa de vosotros delante de nuestro Dios;
10 orando de noche y de dia con grande instancia, que veamos vuestro rostro,
y que cumplamos lo que falta á vuestra fé?
11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesu Cristo
encamine nuestro viaje á vosotros.
12 Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar la caridad entre
vosotros, y para con todos, como [es] tambien de nosotros para con vosotros.
13 Para que sean confirmados vuestros corazones en la santidad
irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, para la venida del Señor
nuestro Jesu Cristo con todos sus santos.
CAPITULO 4
1 RESTA, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesus, que
de la manera que fuisteis enseñados de nosotros de cómo os conviene andar, y
agradar á Dios, vayais creciendo.
2 Porque ya sabeis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesus.
3 Porque la voluntad de Dios es, vuestra santificacion; [es á saber,] que os
aparteis de fornicacion:
4 que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificacion y honor;
5 no con afecto de concupiscencia, como los Gentiles que no conocen á Dios:
6 que ninguno oprima, ni calumnie en nada á su hermano: porque el Señor es
vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y protestado.
7 Porque no os ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificacion.
8 Así que el que [nos] menosprecia, no menosprecia á hombre, sino á Dios, el
cual tambien nos dió su Espíritu Santo.
9 Mas, acerca de la caridad de los hermanos no habeis menester que os
escriba: porque vosotros habeis aprendido de Dios que os ameis los unos á los
otros.
10 Y tambien lo haceis así con todos los hermanos que están por toda
Macedonia. Os rogamos, empero, hermanos, que vayais creciendo;
11 y que procureis tener quietud, y hacer vuestros negocios; y que obreis de
vuestras manos de la manera que os hemos mandado;
12 y que andeis honestamente para con los extraños; y que nada de ninguno
deseeis.
13 TAMPOCO, hermanos, queremos que ignoreis acerca de los que duermen, que
no os entristezcais como los otros que no tienen esperanza.
14 Porque si creemos que Jesus murió y resucitó, así tambien traerá Dios con
él á los que durmieron en Jesus.
15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que
vivimos, que hemos quedado, en la venida del Señor no seremos delanteros á
los que durmieron [ya.]
16 Porque el mismo Señor con algazara, y con voz de arcángel, y con trompeta
de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero.
17 Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos; [y] juntamente con
ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor; y así estaremos
siempre con el Señor.
18 Por tanto consoláos los unos á los otros en estas palabras.
CAPITULO 5
1 EMPERO acerca de los tiempos y de los momentos, no teneis, hermanos,
necesidad de que yo os escriba:
2 porque vosotros sabeis asaz, que el dia del Señor, como ladron de noche,
así vendrá.
3 Que cuando dirán: Paz y seguridad: entonces vendrá sobre ellos destruccion
de repente, como los dolores á la mujer preñada; y no escaparán.
4 Mas vosotros, hermanos, no estais en tinieblas, para que aquel dia os tome
como ladron.
5 Porque todos vosotros sois hijos de luz, é hijos de dia: no somos de la
noche, ni de las tinieblas.
6 Por tanto, pues, no durmamos como los demás: antes velemos y estemos
templados.
7 Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de
noche están borrachos.
8 Mas nosotros, que somos [hijos] del dia, estemos sóbrios, vestidos de cota
de fé, y de caridad, y la esperanza de salud por almete.
9 Porque no nos ha ordenado Dios para ira, sino para alcanzar salud por el
Señor nuestro Jesu Cristo:
10 el cual murió por nosotros; para que, ó que velemos, ó que durmamos,
vivamos juntamente con él.
11 Por lo cual consoláos los unos á los otros, y edificáos los unos á los
otros, así como lo haceis.
12 ASIMISMO, os rogamos, hermanos, que reconozcais á los que trabajan entre
vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;
13 y que los tengais en mayor caridad por amor de su obra: tened paz los
unos con los otros.
14 Y os rogamos, hermanos, que corrijais á los que andan desordenadamente,
que consoleis á los de poco ánimo, que soporteis á los flacos, que seais
sufridos para con todos.
15 Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre
los unos para con los otros, y para con todos.
16 Siempre estad gozosos.
17 Orad sin cesar.
18 En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros
en Cristo Jesus.
19 No apagueis el Espíritu.
20 No menosprecieis las profecías.
21 Examinadlo todo: retened lo que fuere bueno.
22 Apartáos de toda apariencia de mal.
23 Y el Dios de paz os santifique en todo, para que vuestro espíritu, y
alma, y cuerpo, sea guardado entero sin reprension para la venida del Señor
nuestro Jesu Cristo.
24 Fiel es el que os ha llamado, el cual tambien hará.
25 Hermanos, orad por nosotros.
26 Saludad á todos los hermanos en beso santo.
27 Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leida á todos los santos
hermanos.
28 LA gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con vosotros. Amen.
EPÍSTOLA SEGUNDA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
TESALONICENSES
CAPITULO 1
1 PABLO, y Silvano, y Timotéo, á la Iglesia de los Tesalonicenses
[congregada] en Dios el Padre nuestro, y en el Señor Jesu Cristo:
2 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.
3 Debemos siempre dar gracias á Dios de vosotros, hermanos, como es digno,
de que vuestra fé va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros
abunda entre vosotros:
4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las Iglesias de
Dios, de vuestra paciencia y fé en todas vuestras persecuciones y
tribulaciones que sufris,
5 en testimonio del justo juicio de Dios, para que seais tenidos por dignos
del reino de Dios, por el cual asimismo padeceis:
6 porque es justo acerca de Dios, que él pague con tribulacion á los que os
atribulan;
7 y á vosotros, que sois atribulados, y á nosotros, que él dé reposo cuando
se manifestará el Señor Jesus del cielo con los ángeles de su potencia,
8 con llama de fuego, para dar del pago á los que no conocieron á Dios, ni
obedecen al Evangelio del Señor nuestro Jesu Cristo:
9 los cuales serán castigados de eterna perdicion por la presencia del
Señor, y por la gloria de su potencia:
10 cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y á hacerse admirable
en aquel dia en todos los que creyeron: por cuanto nuestro testimonio ha sido
creido entre vosotros.
11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que el Dios nuestro os
tenga por dignos de su vocacion, y llene de bondad á toda voluntad, y á
[toda] obra de fé con potencia:
12 para que el nombre del Señor nuestro Jesu Cristo sea glorificado en
vosotros, y vosotros en el, por la gracia del Dios nuestro, y del Señor Jesu
Cristo.
CAPITULO 2
1 OS rogamos, pues, hermanos, por la venida del Señor nuestro Jesu Cristo, y
de nuestro recogimiento á él,
2 que no os movais facilmente de vuestro sentimiento, ni seais espantados ni
por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el dia del
Señor esté cerca.
3 No os engañe nadie en ninguna manera: porque [no vendrá,] que no venga
antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de
perdicion,
4 oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó divinidad;
tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios.
5 ¿No os acordais que, cuando estaba con vosotros, os decia esto?
6 Y vosotros sabeis qué [es lo que] le impida ahora, para que á su tiempo se
manifieste.
7 Porque ya se obra el misterio de iniquidad: solamente que el que ahora
domina, domine hasta que sea quitado.
8 Y entonces será manifestado aquel inícuo, al cual el Señor matará con el
Espíritu de su boca, y con la claridad de su venida le destruirá:
9 [á aquel inicuo] el cual vendrá por operacion de Satanás, con grande
potencia, y señales, y milagros mentirosos,
10 y con todo engaño de iniquidad [obrando] en los que perecen: por cuanto
no recibieron la caridad de la verdad para ser salvos.
11 Por tanto, pues, enviará Dios en ellos operacion de error, para que crean
á la mentira:
12 para que sean condenados todos los que no creyeron á la verdad, antes
consintieron á la iniquidad.
13 Mas nosotros debemos dar siempre gracias á Dios por vosotros, hermanos
amados del Señor, de que Dios os haya escogido por primicias de salud, por la
santificacion del Espíritu, y la fé verdadera:
14 á lo cual os llamó por nuestro Evangelio para alcanzar la gloria de
nuestro Señor Jesu Cristo.
15 Así que, hermanos, estad [firmes,] y retened la doctrina que habeis
aprendido, sea por palabra, ó por carta nuestra.
16 Y el mismo Señor nuestro Jesu Cristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos
amó, y [nos] dió la consolacion eterna, y la buena esperanza por gracia,
17 consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.
CAPITULO 3
1 RESTA, hermanos, que oreis por nosotros, que la palabra del Señor corra y
sea hecha ilustre, así como entre vosotros:
2 y que seamos librados de hombres importunos y malos: porque no es de todos
la fé.
3 Mas fiel es el Señor que os confirmará, y guardará de mal.
4 Y tenemos confianza de vosotros en el Señor, que haceis y hareis lo que os
hemos mandado.
5 El Señor enderece vuestros corazones en la caridad de Dios, y en la
esperanza de Cristo.
6 Os denunciamos empero, hermanos, en el nombre del Señor nuestro Jesu
Cristo, que os aparteis de todo hermano que anduviere fuera de órden, y no
conforme á la doctrina que recibieron de nosotros:
7 porque vosotros sabeis de qué manera es menester imitarnos: porque no
anduvimos desordenadamente entre vosotros:
8 ni comimos el pan de balde de ninguno; antes obrando con trabajo y fatiga
de noche y de dia, por no ser graves á ninguno de vosotros.
9 No porque no tuviésemos potestad, mas por darnos por dechado á vosotros,
para que nos imitaseis.
10 Porque aun estando con vosotros os denunciábamos esto: Que si alguno no
quisiere obrar, no coma.
11 Porque oimos que andan algunos entre vosotros fuera de órden, no
entendiendo en nada, sino tratando con curiosidad.
12 Y á los que son tales, denunciámosles y rogámosles en el Señor nuestro
Jesu Cristo, que obrando con reposo coman su pan.
13 Y vosotros, hermanos, no os desmayeis de hacer bien.
14 Y si alguno no obedeciere á nuestra palabra por carta, notad al tal, y no
os envolvais con él, para que se avergüence.
15 Y no le tengais como á enemigo, sino amonestadle como á hermano.
16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea
con todos vosotros.
17 Salud. De mi mano, Pablo, que es [mi] signo en todas [mis] cartas. Así
escribo.
18 LA gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.
EPÍSTOLA PRIMERA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á
TIMOTEO.
CAPITULO 1
1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la ordenacion de Dios Salvador nuestro,
y del Señor Jesu Cristo, esperanza nuestra;
2 á Timotéo, verdadero hijo en la fé, gracia, misericordia, y paz de Dios
nuestro Padre, y de Cristo Jesus Señor nuestro.
3 [Harás] como te rogué, que te quedases en Efeso, cuando me partí para
Macedonia, para que denunciases á algunos que no enseñen diversa doctrina:
4 ni escuchen á fábulas y genealogías sin término, que antes engendran
cuestiones que la edificacion de Dios, que es por la fé.
5 El fin del mandamiento es la caridad [nacida] de corazon limpio, y de
buena conciencia, y de fé no fingida:
6 de lo cual apartándose algunos, se divertieron á vanidad de palabras:
7 queriendo ser doctores de la ley, [y] no entendiendo ni lo que hablan, ni
lo que afirman.
8 Sabemos que la ley es buena, si se usa de ella legítimamente:
9 sabiendo que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos, y
para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y
contaminados, para los matadores de padres y madres, para los homicidas,
10 para los fornicarios, para los que se echan con hombres, para los
ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra
cosa contraria á la sana doctrina,
11 conforme al Evangelio de la gloria del Dios bienaventurado, el cual á mí
me ha sido encargado.
12 Gracias doy al que me fortificó, á Cristo Jesus Señor nuestro, de que me
tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio:
13 habiendo sido antes blasfemo, y perseguidor, é injuriador: mas fuí
recibido á misericordia, porque lo hice con ignorancia no teniendo fé.
14 Mas la gracia del Señor nuestro fué mas abundante con la fé y amor que es
en Cristo Jesu.
15 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesus vino al
mundo para salvar los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
16 Mas por esto fuí recibido á misericordia [es á saber,] para que Jesu
Cristo mostrase en mí el primero toda [su] clemencia, para ejemplo de los que
habian de creer en él para la vida eterna.
17 Al rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sábio Dios, [sea] honor y
gloria por los siglos de los siglos. Amen.
18 Este mandamiento, hijo Timotéo, te encargo, para que conforme á las
profecías pasadas de tí, milites por ellas buena milicia:
19 reteniendo la fé y buena conciencia, la cual echando de sí algunos
hicieron naufragio en la fé.
20 De los cuales [fueron] Hymenéo y Alejandro, que [yo] entregué á Satanás
para que aprendan á no blasfemar.
CAPITULO 2
1 AMONESTO, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones,
peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres:
2 por los reyes, y por todos los que están en eminencia; que vivamos quieta
y reposadamente en toda piedad y honestidad.
3 Porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios Salvador nuestro:
4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al
conocimiento de la verdad.
5 Porque [hay] un Dios, asimismo un Mediador entre Dios y los hombres,
hombre Cristo Jesus;
6 el cual se dió á sí mismo [en] precio del rescate por todos, [para que
fuese] testimonio en sus tiempos.
7 Del cual yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo,
no miento,) doctor de los Gentiles en fidelidad y verdad.
8 Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos
limpias, sin ira ni contienda.
9 Asimismo tambien las mujeres en hábito honesto, ataviándose de vergüenza y
modestia; no con cabellos encrespados, ú oro, ó perlas, ó vestidos costosos:
10 mas de buenas obras, como conviene á mujeres que profesan piedad.
11 La mujer aprenda callando con toda sujecion.
12 Porque no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el varon,
sino estar en silencio.
13 Porque Adam fué formado el primero: luego Eva.
14 Y Adam no fué engañado; sino la mujer fué engañada en la rebelion.
15 Empero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en la fé y caridad,
y en santificacion y modestia.
CAPITULO 3
1 PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, obra insigne desea.
2 Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una [sola]
mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar,
3 no amador del vino, no heridor, no codicioso de ganancias torpes, mas
moderado, no litigioso, ajeno de avaricia:
4 que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujecion con toda
honestidad:
5 porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de
Dios?
6 no novicio, porque hinchándose, no caiga en juicio del diablo.
7 Tambien conviene que tenga testimonio de los extraños; porque no caiga en
vergüenza, y en lazo del diablo.
8 los diáconos asimismo honestos, no de dos lenguas, no dados á mucho vino,
no amadores de torpes ganancias:
9 que tengan el misterio de la fé con limpia conciencia.
10 Y estos aun tambien sean antes probados; y así ministren, si fueren sin
crímen.
11 las mujeres asimismo honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.
12 los diáconos sean maridos de una [sola] mujer, que gobiernen bien sus
hijos, y sus casas.
13 Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha
confianza en la fé que [es] en Cristo Jesus.
14 Esto te escribo, con esperanza que vendré presto á tí:
15 y si no viniere tan presto, para que sepas como te convenga conversar en
la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la
verdad.
16 Y sin falta grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en
carne, ha sido justificado con el Espíritu, ha sido visto de los ángeles, ha
sido predicado á los Gentiles, ha sido creido en el mundo, ha sido recibido
en gloria.
CAPITULO 4
1 EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos
algunos apostatarán de la fé, escuchando á espíritus de error, y á doctrinas
de demonios,
2 que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia:
3 que prohibirán el matrimonio: apartarse [los hombres] de las viandas que
Dios crió para que con accion de gracias participasen de ellas los fieles, y
los que han conocido la verdad.
4 Porque todo lo que Dios crió es bueno, y nada hay que desechar, tomándose
con accion de gracias:
5 porque por la palabra de Dios, y por la oracion es santificado.
6 Si esto propusieres á los hermanos, serás buen ministro de Jesu Cristo,
criado en las palabras de la fé, y de la buena doctrina, la cual has
alcanzado.
7 Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, sino ejercítate para la
piedad.
8 Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso: mas la piedad á todo
aprovecha; porque tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.
9 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos.
10 Que por esto aun trabajamos y somos maldichos, porque esperamos en el
Dios viviente, el cual es salvador de todos los hombres, y mayormente de los
que creen.
11 Esto manda, y enseña.
12 Ninguno tenga en poco tu mocedad: mas sé ejemplo de los fieles en
palabra, en conversacion, en caridad, en espíritu, en fé, en limpieza.
13 Entre tanto que vengo, ocúpate en leer, exhortar, enseñar.
14 No menosprecies el don que está en tí, que te es dado por profecía, con
la imposicion de las manos de los presbíteros.
15 En estas cosas ocúpate [con cuidado;] en estas está [todo:] de manera que
tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.
16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina: sé diligente en esto: porque si
así lo hicieres, á tí mismo salvarás, y á los que te oyen.
CAPITULO 5
1 AL mas viejo no riñas, sino exhórtale como á padre: á los mas mozos, como
á hermanos:
2 á las viejas, como á madres; á las mas mozas, como á hermanas, con toda
limpieza:
3 á las viudas honra, las que de verdad son viudas:
4 y si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su
casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y
agradable delante de Dios.
5 Mas la que de verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente
en suplicaciones y oraciones noche y dia.
6 Porque la que vive en delicias, viviendo está muerta.