Judéa, y en Jerusalem, al cual mataron colgándole en un madero.
40 A este Dios le levantó al tercer dia, é hizo que apareciese manifiesto:
41 no á todo el pueblo, sino á los testigos que Dios antes habia ordenado,
[es á saber,] á nosotros, que comimos, y bebimos juntamente con él, despues
que resucitó de los muertos.
42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que
Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
43 A este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en él
creyeren, recibirán perdon de pecados por su nombre.
44 Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayo sobre
todos los que oían el sermon.
45 Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision, que habian venido
con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu
Santo.
46 Porque los oian que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios.
Entonces Pedro respondió:
47 ¿Puede alguien impedir el agua, que no sean bautizados estos, que han
recibido el Espíritu Santo tambien como nosotros?
48 Y los mandó bautizar en el nombre del Señor Jesus. Y le rogaron que se
quedase con ellos por algunos dias.
CAPITULO 11
1 Y OYERON los apóstoles, y los hermanos que estaban en Judéa, que tambien
los Gentiles habian recibido la palabra de Dios.
2 Y como Pedro subió á Jerusalem, contendian contra él los que [eran] de la
circuncision,
3 diciendo: ¿Por qué has entrado á varones incircuncisos, y has comido con
ellos?
4 Entonces comenzando Pedro, les declaró por órden [lo pasado,] diciendo:
5 Estando yo en la ciudad de Joppe orando, ví, en exceso de entendimiento,
una vision, [es á saber,] un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que
por los cuatro cantos era bajado del cielo, y venia hasta mí:
6 en el cual como puse los ojos, consideré, y ví animales terrestres de
cuatro piés, y fieras, y reptiles, y aves del cielo:
7 y oí tambien una voz que me decia: Levántate, Pedro, mata, y come.
8 Y dije: Señor, no: porque ninguna cosa comun ni inmunda entró jamás en mi
boca.
9 Entonces la voz me respondió del cielo la segunda vez: Lo que Dios limpió,
no lo ensucies tú.
10 Y esto fué hecho por tres veces: y volvió todo á ser tomado arriba en el
cielo.
11 Y hé aquí que luego tres varones sobrevinieron en la casa donde yo
estaba, enviados á mí de Cesaréa.
12 Y el Espíritu me dijo, que me fuese con ellos sin dudar. Y vinieron
tambien conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varon,
13 el cual nos contó como habia visto un ángel en su casa, que se paró, y le
dijo: Envia á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro,
14 el cual te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu
casa.
15 Y como comencé á hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, tambien como
sobre nosotros al principio.
16 Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente
bautizó en agua: mas vosotros sereis bautizados en Espíritu Santo.
17 Así que, si Dios les dió el mismo don tambien como á nosotros que hemos
creido en el Señor Jesu Cristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios?
18 Entonces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo:
De manera que tambien á los Gentiles ha dado Dios penitencia para vida.*
{*Lugar de convertirse á él para que vivan.}
19 Y LOS que habian sido esparcidos por [causa de] la tribulacion que fué
hecha en tiempo de Estévan, anduvieron hasta Phenicia, y Cipro, y Antioquía,
no hablando á nadie la palabra, sino á solos los Judíos.
20 Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como
entraron en Antioquía, hablaron á los Griegos, anunciando el Evangelio del
Señor Jesus.
21 Y la mano del Señor era con ellos: y mucho número creyendo se convirtió
al Señor.
22 Y llegó la fama de estas cosas á oidos de la Iglesia que estaba en
Jerusalem: y enviaron á Barnabas que fuese hasta Antioquía:
23 el cual como llegó, y vió la gracia de Dios, se gozó; y exhortó á todos
que permaneciesen en el propósito del corazon en el Señor.
24 Porque era varon bueno, y lleno de Espíritu Santo, y de fé: y mucha
compañía fué allegada al Señor.
25 Y se partió Barnabas á Tarso á buscar á Saulo: y hallado, le trajo á
Antioquía.
26 Y conversaron todo un año allí con la Iglesia: y enseñaron mucha
compañía, de tal manera que los discípulos fueron llamados Cristianos
primeramente en Antioquía.
27 Y EN aquellos dias descendieron de Jerusalem profetas á Antioquía.
28 Y levántandose uno de ellos, llamado Agabo, daba á entender por Espíritu,
que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras, la
cual tambien fué en tiempo de Claudio César.
29 Entonces los discípulos, cada uno conforme á lo que tenia, determinaron
de enviar subsidio á los hermanos que habitaban en Judéa.
30 Lo cual asimismo hicieron, enviando á los ancianos por mano de Barnabas y
de Saulo.
CAPITULO 12
1 Y EN el mismo tiempo el rey Herodes envió compañías [de soldados] para
maltratar algunos de la Iglesia.
2 Y mató á Jacobo, el hermano de Juan, á cuchillo.
3 Y viendo que habia agradado á los Judíos, pasó adelante para prender
tambien á Pedro, y eran los dias de los panes sin levadura.
4 El cual prendido, le echó en la cárcel, entregándole á cuatro cuaterniones
de soldados, que le guardasen: queriendo sacarle al pueblo despues de la
Pascua.
5 Así que, Pedro era guardado en la cárcel: y la Iglesia hacia oracion á
Dios sin cesar por él.
6 Y cuando Herodes le habia de sacar, aquella misma noche, estaba Pedro
durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los guardas delante de
la puerta que guardaban la cárcel.
7 Y hé aquí, el ángel del Señor sobrevino, y la luz resplandeció en la
cárcel: é hiriendo á Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate
prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
8 Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus zapatos. Y lo hizo así. Y le dijo:
Rodéate tu ropa, y sígueme.
9 Y saliendo, le seguia; y no sabia que era verdad lo que hacia el ángel:
mas pensaba que veía vision.
10 Y como pasaron la primera y la segunda guarda, vinieron á la puerta de
hierro, que va á la ciudad, la cual se les abrió de suyo: y salidos, pasaron
una calle; y luego el ángel se apartó de el.
11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente, que
el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de
todo el pueblo de los Judíos que me esperaba.
12 Y considerando [esto,] llegó á casa de María la madre de Juan, el que
tenia por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban congregados, y orando.
13 Y tocando Pedro á la puerta del patio, salió una muchacha, para escuchar:
se llamaba Rhode.
14 La cual como conoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino
corriendo dentro, dió nueva, que Pedro estaba á la puerta.
16 Y ellos le dijeron: Estás loco: mas ella afirmaba que era así. Entonces
ellos decian: Su ángel es.
16 Mas Pedro perseveraba en llamar: y como le abrieron, le vieron, y se
espantaron.
17 Y [él] haciéndoles señal con la mano que callasen, les contó como el
Señor le habia sacado de la cárcel; y dijo: Haced saber esto á Jacobo y á los
hermanos. Y salido, se partió á otro lugar.
18 Siendo pues de dia, habia no poco alboroto entre los soldados, sobre qué
se habia hecho de Pedro.
19 Mas Herodes, como le buscó, y no le halló, hecha inquisicion de los
guardas, los mandó llevar. Y descendiendo de Judéa á Cesaréa, se quedó
[allí.]
20 Y Herodes estaba enojado contra los de Tyro, y los de Sidón: mas ellos
vinieron concordes á él; y sobornado Blasto, que era el camarero del rey,
pedian paz: porque las tierras de ellos eran mantenidas del rey.
21 Y un dia señalado, Herodes, vestido de ropa real, se sentó en el
tribunal, y les habló.
22 Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre.
23 Y luego el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dió la gloria á Dios;
y comido de gusanos espiró.
24 Mas la palabra del Señor crecia, y era multiplicada.
25 Y Barnabas y Saulo volvieron de Jerusalem, cumplido su servicio, tomando
juntamente [consigo] á Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos.
CAPITULO 13
1 HABIA entonces en la Iglesia, que estaba en Antioquía, profetas y
doctores, Barnabas, y Simon el que se llamaba Niger, y Lucio Cirenéo, y
Manahen, que habia sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.
2 Ministrando pues estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo:
Apartadme á Barnabas y á Saulo para la obra para la cual los he llamado.
3 Entonces ayunando y orando, y poniéndoles las manos encima, los enviaron.
4 Y ellos entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron á Seleucia:
y de allí navegaron á Cipro.
5 Y llegados á Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de
los Judíos: y tenian tambien á Juan en el ministerio.
6 Y habiendo atravesado la isla hasta Pafo, hallaron á un varon mago, falso
profeta, Judío, llamado Bar-jesus:
7 el cual estaba con el Procónsul Sergio Paulo, varon prudente: este,
llamando á Barnabas y á Saulo, deseaba oir la palabra de Dios.
8 Mas les resistia Elimas el encantador, (que así se interpreta su nombre,)
procurando de apartar de la fé al Procónsul.
9 Entonces Saulo, que tambien [es] Pablo, lleno del Espíritu Santo, poniendo
en él los ojos,
10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo,
enemigo de toda justicia! ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del
Señor?
11 ahora, pues, hé aquí, la mano del Señor [es] contra tí, y serás ciego,
que no veas el sol por tiempo. Y luego cayó en él oscuridad y tinieblas: y
andando al rededor buscaba quién le diese la mano.
12 Entonces el Procónsul, viendo lo que habia sido hecho, creyó, maravillado
de la doctrina del Señor.
13 Y partidos de Pafo, Pablo, y los que estaban con él, vinieron á Perges de
Panfilia: entonces Juan, apartándose de ellos, se volvió á Jerusalem.
14 Y ELLOS pasando de Perges, vinieron á Antioquía de Pisidia; y entrando en
la sinagoga un dia de sábado, se asentaron.
15 Y despues de la leccion de la ley y de los profetas, los príncipes de la
sinagoga enviaron á ellos, diciendo: Varones hermanos, si hay entre vosotros
alguna palabra de exhortacion para el pueblo, hablad.
16 Entonces Pablo, levantándose, hecho silencio con la mano, dice: Varones
Israelitas, y los que temeis á Dios, oíd.
17 El Dios del pueblo de Israél escogió á nuestros padres, y ensalzó el
pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo
levantado los sacó de ella.
18 Y por tiempo como de cuarenta años soportó sus costumbres en el desierto.
19 Y destruyendo las siete gentes en la tierra de Chanaán, les repartió por
suerte la tierra de ellas.
20 Como por cuatrocientos y cincuenta años despues dióles jueces hasta el
profeta Samuél.
21 Y entonces demandaron rey: y les dió Dios á Saúl, hijo de Cis, varon de
la tribu de Benjamin, por cuarenta años.
22 Y quitado aquel, les levantó el rey David, al cual dió testimonio,
diciendo: He hallado á David, [hijo] de Isaí, varon conforme á mi corazon, el
cual hará todo lo que yo quiero.
23 De la simiente de este, Dios, conforme á la promesa, levantó á Jesus por
Salvador á Israél;
24 predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de penitencia
á todo el pueblo de Israél.
25 Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensais que soy? no soy
yo: mas, hé aquí, viene tras mí [aquel,] cuyos zapatos de los piés no soy
digno de desatar.
26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros
temen á Dios, á vosotros es enviada esta palabra de salud.
27 Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo á
este, y las voces de los profetas que se leen todos los sábados,
condenándo[le las] cumplieron.
28 Y sin hallar en él causa de muerte, pidieron á Pilato que le matasen.
29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él eran escritas, quitándole
del madero, le pusieron en el sepulcro.
30 Mas Dios le levantó de los muertos.
31 El cual fué visto por muchos dias de los que habian subido juntamente con
él de Galiléa á Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.
32 Y nosotros tambien os anunciamos el Evangelio de aquella promesa que fué
hecha á los Padres, la cual Dios ha cumplido á los hijos de ellos, á
nosotros, resucitando á Jesus:
33 como tambien en el Salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te
engendré hoy.
34 Y que le levantó de los muertos para nunca mas volver á corrupcion, así
dijo: Que os daré las misericordias fieles [prometidas] á David.
35 Por tanto en otra parte dice: No darás tu Santo que vea corrupcion.
36 Porque á la verdad David, habiendo servido en su edad á la voluntad de
Dios, durmió, y fué juntado con sus padres, y vió corrupcion.
37 Mas aquel que Dios levantó, no vió corrupcion.
38 Séaos pues notorio, varones hermanos, que por este os es anunciada
remision de pecados:
39 y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en
este es justificado todo aquel que creyere.
40 Mirad pues que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:
41 Mirad, oh menospreciadores, y entontecéos, y desvanecéos: porque yo obro
obra en vuestros dias, obra que no la creeréis si alguien os la contare.
42 Y SALIDOS de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron, que el
sábado siguiente les hablasen estas palabras.
43 Y enviada la congregacion, muchos de los Judíos, y de los religiosos
extranjeros siguieron á Pablo y á Barnabas: los cuales hablándoles, les
persuadian que permaneciesen en la gracia de Dios.
44 Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad á oir la palabra de
Dios.
45 Entonces los Judíos, vista la compañía, fueron llenos de zelo, y
contradecian á lo que Pablo decia, contradiciendo y blasfemando.
46 Entonces Pablo y Barnabas, usando de libertad, dijeron: A vosotros á la
verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios: mas, pues que la
desechais, y os juzgais indignos de la vida eterna, hé aquí, [nosotros] nos
volvemos á los Gentiles.
47 Porque así nos lo mandó el Señor: Te he puesto para luz de los Gentiles,
para que seas por salud hasta lo postrero de la tierra.
48 Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del
Señor; y creyeron todos los que estaban antes ordenados para vida eterna.
49 Y la palabra del Señor era sembrada por toda aquella provincia.
50 Mas los Judíos concitaron mujeres pias y honestas, y á los principales de
la ciudad, y levantaron persecucion contra Pablo y Barnabas, á los cuales
echaron de sus términos.
51 Ellos entonces sacudiendo en ellos el polvo de sus piés, se vinieron á
Iconio.
52 Y los discípulos estaban llenos de gozo, y de Espíritu Santo.
CAPITULO 14
1 Y ACONTECIÓ en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los
Judíos, hablaron de tal manera que creyó una grande multitud de Judíos, y
asimismo de Griegos.
2 Mas los Judíos que fueron incrédulos, incitaron, y corrompieron los ánimos
de los Gentiles contra los hermanos.
3 Con todo eso se detuvieron allí mucho tiempo confiados en el Señor, el
cual daba testimonio á la palabra de su gracia, dando que señales y milagros
fuesen hechos por las manos de ellos.
4 Y el vulgo de la ciudad fué dividido: y unos eran con los Judíos, y otros
con los apóstoles.
5 Y haciendo ímpetu los Judíos y los Gentiles, juntamente con sus príncipes,
para afrentarlos y apedrearlos,
6 entendiéndolo se huyeron á Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y por
toda la tierra al rededor.
7 Y allí predicaban el Evangelio.
8 Y un varon de Listra, impotente de los piés, estaba sentado, cojo desde el
vientre de su madre, que jamás habia andado.
9 Este oyó hablar á Pablo: el cual, como puso los ojos en él, y vió que
tenia fé para ser sano,
10 dijo á gran voz: Levántate derecho sobre tus piés. Y [él] saltó, y
anduvo.
11 Entonces las compañías, visto lo que Pablo habia hecho, alzaron la voz,
diciendo en lengua Licaónica: Dioses semejantes á hombres han descendido á
nosotros.
12 Y á Barnabas llamaban Júpiter; y á Pablo, Mercurio, porque este era el
que hablaba.
13 Y el sacerdote de Júpiter que estaba delante de la ciudad de ellos,
trayendo toros y coronas delante de las puertas, queria con el pueblo
sacrificar[les.]
14 Lo cual como oyeron los apóstoles Barnabas y Pablo, saltaron á las
compañías, rasgadas sus ropas, dando voces,
15 y diciendo: Varones, ¿por qué haceis esto? nosotros tambien somos hombres
semejantes á vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtais
al Dios vivo, que hizo el cielo, y la tierra, y la mar, y todo lo que está en
ellos:
16 el cual en las edades pasadas ha dejado á todas las gentes andar en sus
caminos:
17 aunque no se dejó á sí mismo sin testimonio, bien haciendo, dándonos
lluvias del cielo, y tiempos fructíferos, llenando de mantenimiento, y de
alegría nuestros corazones.
18 Y diciendo estas cosas, apenas apaciguaron las compañías á que no les
sacrificasen.
19 Entonces sobre vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que
persuadieron á la multitud: y habiendo apedreado á Pablo, le trajeron
arrastrando fuera de la ciudad, pensando que ya estaba muerto.
20 Mas rodeándole los discípulos, se levantó, y se entró en la ciudad: y un
dia despues se partió con Barnabas á Derbe.
21 Y como hubieron anunciado el Evangelio á aquella ciudad, y enseñado á
muchos, volviéronse á Listra, y á Iconio, y á Antioquía,
22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos que permaneciesen
en la fé; y [enseñándoles] que es menester que por muchas tribulaciones
entremos en el reino de Dios.
23 Y habiéndoles constituido ancianos en cada una de las Iglesias, y
habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en el cual habian
creido.
24 Y pasando por Pisidia vinieron á Panfilia.
25 Y habiendo hablado la palabra [del Señor] en Perges, descendieron á
Atalia.
26 Y de allí navegaron á Antioquía, donde habian sido encomendados á la
gracia de Dios para la obra que ya habian acabado.
27 Y como vinieron, y juntaron la Iglesia, relataron cuán grandes cosas
habia hecho Dios por [medio de] ellos; y cómo habia abierto á los Gentiles la
puerta de la fé.
28 Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos.
CAPITULO 15
1 ENTONCES algunos que venian de Judéa enseñaban á los hermanos: Que si no
os circuncidais, conforme al rito de Moisés, no podeis ser salvos.
2 Así que hecha una sedicion y contienda no pequeña á Pablo y á Barnabas
contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Barnabas, y algunos otros de
ellos á los apóstoles y á los ancianos á Jerusalem sobre esta cuestion
3 Ellos pues, acompañados [de algunos] de la Iglesia, pasaron por Phenicia y
Samaria, contando la conversion de los Gentiles: y hacian gran gozo á todos
los hermanos.
4 Y venidos á Jerusalem, fueron recibidos de la Iglesia, y de los apóstoles,
y de los ancianos: y les hicieron saber todas las cosas que Dios habia hecho
por [medio de] ellos.
5 Mas algunos de la secta de los Fariséos, que habian creido, se levantaron,
diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandar[les] que guarden la ley de
Moisés.
6 Y se juntaron los apóstoles y los ancianos para conocer de este negocio.
7 Y habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones
hermanos, vosotros sabeis como ya ha algun tiempo que Dios escogió, que los
Gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y que creyesen:
8 y Dios, que conoce los corazones, les dió testimonio, dándoles el Espíritu
Santo tambien como á nosotros:
9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe
sus corazones:
10 ahora pues, ¿por qué tentais á Dios poniendo yugo sobre la cerviz de los
discípulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?
11 antes por la gracia del Señor Jesu Cristo creemos que seremos salvos,
como tambien ellos.
12 Entonces toda la multitud calló, y oyeron á Barnabas y á Pablo que
contaban cuán grandes maravillas y señales Dios habia hecho por [medio de]
ellos entre los Gentiles.
13 Y despues que hubieron callado, Jacobo respondió, diciendo: Varones
hermanos, oídme.
14 Simon ha contado como primero Dios visitó á los Gentiles, para tomar de
ellos pueblo para su nombre.
15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
16 Despues de esto volveré, é instauraré la cabaña de David que estaba
caida: y restauraré sus ruinas, y la volveré á levantar:
17 para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles
sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas
cosas.
18 Notorias son á Dios desde el siglo todas sus obras.
19 Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten á Dios,
no han de ser inquietados:
20 sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y
de fornicacion, y de ahogado, y de sangre.
21 Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le
predique en las sinagogas, donde es leido cada sábado.
22 Entonces pareció bien á los apóstoles, y á los ancianos con toda la
Iglesia, elegir varones de ellos, y enviarlos á Antioquía con Pablo y
Barnabas, á Judas que tenia por sobrenombre Barsabas, y á Sílas, varones
principales entre los hermanos;
23 y escribir por mano de ellos [así:] Los apóstoles, y los ancianos, y los
hermanos, á los hermanos de los Gentiles que están en Antioquía, y en Syria,
y en Cilicia, salud:
24 Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han
inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros
y guardar la ley, á los cuales no mandamos:
25 nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarlos á
vosotros con nuestros amados Barnabas y Pablo,
26 hombres que han entregado sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesu
Cristo:
27 así que, enviamos á Judas, y á Silas, los cuales tambien por palabra os
harán saber lo mismo.
28 Que ha parecido bien al Espíritu Santo, y á nosotros, de ninguna carga
poneros mas que estas cosas necesarias:
29 que os aparteis de las cosas sacrificadas á ídolos, y de sangre, y de
ahogado, y de fornicacion: de las cuales cosas si os guardáreis, hareis bien.
Bien tengais.
30 Ellos entonces enviados, descendieron á Antioquía, y juntando la
multitud, dieron la carta.
31 La cual como leyeron, fueron gozosos de la consolacion.
32 Judas y Silas, como ellos tambien eran profetas, consolaron y confirmaron
los hermanos con abundancia de palabra.
33 Y pasando allí algun tiempo fueron enviados de los hermanos á los
apóstoles en paz.
34 Mas á Silas pareció bien de quedarse allí.
35 Y Pablo y Barnabas se estaban en Antioquía enseñando la palabra del
Señor, y anunciando el Evangelio con otros muchos.
36 Y DESPUES de algunos dias Pablo dijo á Barnabas: Volvamos á visitar los
hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del
Señor, cómo están.
37 Y Barnabas queria que tomasen consigo á Juan, el que tenia por
sobrenombre Marcos:
38 mas á Pablo, le parecia que no habia de ser tomado el que se habia
apartado de ellos desde Panfilia, y no habia ido con ellos á la obra.
39 Y hubo [tal] contencion [entre ellos,] que se apartaron el uno del otro:
y Barnabas tomando á Marcos navegó á Cipro.
40 Y Pablo escogiendo á Silas, se partió, encomendado de los hermanos á la
gracia de Dios:
41 y anduvo la Syria y la Cilicia confirmando las Iglesias.
CAPITULO 16
l Y VINO hasta Derbe, y Listra: y hé aquí, estaba allí un discípulo, llamado
Timotéo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego.
2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en
Iconio.
3 Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó, por causa
de los Judíos que estaban en aquellos lugares: porque todos sabian que su
padre era Griego.
4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos, qué
habian sido determinados por los apóstoles y los ancianos que [estaban] en
Jerusalem.
5 Así que las Iglesias eran confirmadas en fé, y eran aumentadas en número
cada dia.
6 Y pasando á Frigia, y la provincia de Galacia, les fué defendido por el
Espíritu Santo de hablar la palabra en Asia.
7 Y como vinieron en Misia, tentaron de ir á Bitinia, mas no los dejó el
Espíritu ir.
8 Y pasando á Misia, descendieron á Troas.
9 Y fué mostrada á Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso
delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos.
10 Y como vió la vision, luego procuramos partir á Macedonia, certificados
que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el Evangelio.
ll Y partidos de Troas, venimos camino derecho á Samotracia, y el dia
siguiente á Nápoles.