Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.
24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis oido,
no es mia, sino del Padre que me envió.
25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.
26 Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi
nombre, aquel os enseñará todas las cosas, y os acordará todas las cosas que
os he dicho.
27 La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la] doy:
no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo.
28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. Si me amáseis,
ciertamente os gozariais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre
mayor es que yo.
29 Y ahora os [lo] he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere,
creais.
30 Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo,
mas no tiene nada en mí.
31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dió
el mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.
CAPITULO 15
1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el Labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva
fruto, le limpiará, para que lleve mas fruto.
3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
4 Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de si
mismo, si no estuviere en la vid, así ni vosotros, si no estuviéreis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, este
lleva mucho fruto, porque sin mí nada podeis hacer.
6 El que en mí no estuviere, será echado fuera como [mal] pámpano, y se
secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.
7 Si estuviéreis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que
quisiéreis, pedireis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y seais mis
discípulos.
9 Como el Padre me amó, tambien yo os he amado: estad en mi amor.
10 Si guardáreis mis mandamientos, estareis en mi amor: como yo tambien he
guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro
gozo sea cumplido.
12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos á los otros, como [yo] os
amé.
13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su alma por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hiciéreis las cosas que yo os mando.
15 Ya no os diré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas
os he dicho amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os he hecho
notorias.
16 No me elegisteis vosotros [á mí;] mas yo os elegí á vosotros, y os he
puesto para que vayais, y lleveis fruto; y vuestro fruto permanezca: para que
todo lo que pidiéreis del Padre en mi nombre [él] os lo dé.
17 Esto os mando: Que os ameis los unos á los otros.
18 Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á
vosotros.
19 Si fuérais del mundo, el mundo amaria lo que es suyo: mas porque no sois
del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.
20 Acordáos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su
señor: si á mí me han perseguido, tambien á vosotros perseguirán: si han
guardado mi palabra, tambien guardarán la vuestra.
21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre: porque no conocen á aquel
que me ha enviado.
22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tuvieran pecado: mas
ahora no tienen excusa de su pecado.
23 El que me aborrece, tambien á mi Padre aborrece.
24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, no
tendrian pecado: mas ahora, y [las] han visto, y aborrecen á mí, y á mi
Padre.
25 Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin
causa me aborrecieron.
26 Empero cuando viniere aquel Consolador, el cual yo os enviaré del Padre,
el Espíritu de verdad, el cual precede del Padre, él dará testimonio de mí.
27 Y vosotros dareis testimonio, porque estais conmigo desde el principio.
CAPITULO 16
1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis.
2 Os echarán de las sinagogas: antes la hora viene, cuando cualquiera que os
matare, pensará que hace servicio á Dios.
3 Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre, ni á mí.
4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis de
ello, que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo dije al principio,
porque [yo] estaba con vosotros.
5 Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Dónde
vas?
6 Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha llenado vuestro
corazon.
7 Empero yo os digo la verdad, que os es necesario que yo vaya: porque si yo
no fuese, el Consolador no vendria á vosotros: mas si [yo] fuere, os le
enviaré.
8 Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de
juicio.
9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí:
10 y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me vereis mas:
11 mas de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya es juzgado.
12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis llevar.
13 Mas cuando viniere aquel Espíritu de verdad, [él] os guiará á toda
verdad: porque no hablará de sí mismo, mas todo lo que oyere hablará; y las
cosas que han de venir os hará saber.
14 El me glorificará, porque tomará de mio, y os [lo] hará saber.
15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomará de mio, y os
[lo] hará saber.
16 Un poquito, y no me vereis; y otra vez un poquito, y me vereis: porque yo
voy al Padre.
17 Entonces dijeron [algunos] de sus discípulos unos á otros: ¿Qué es esto
que nos dice: Un poquito, y no me vereis; y otra vez, un poquito, y me
vereis: porque yo voy al Padre?
18 Así que decian: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? no entendemos lo que
habla.
19 Y conoció Jesus que le querian preguntar, y les dijo: ¿Preguntais entre
vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me vereis; y otra vez, un
poquito, y me vereis?
20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros llorareis y lamentareis, y el
mundo se alegrará: vosotros empero sereis tristes, mas vuestra tristeza será
vuelta en gozo.
21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora: mas despues
que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura por el gozo de que
haya nacido un hombre en el mundo.
22 Tambien pues vosotros ahora á la verdad teneis tristeza: mas otra vez os
veré, y se gozará vuestro corazon, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
23 Y aquel dia no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que
todo cuanto pidiéreis á [mi] Padre en mi nombre, os [lo] dará.
24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibireis, para
que vuestro gozo sea cumplido.
25 Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os
hablaré por proverbios, mas claramente os anunciaré de mi Padre.
26 Aquel dia pedireis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por
vosotros:
27 porque el mismo Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habeis
creido que yo salí de Dios.
28 Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al
Padre.
29 Dícenle sus discípulos: Hé aquí, ahora hablas claramente, y ningun
proverbio dices.
30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no has menester que nadie
te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.
31 Respondióles Jesus: ¿Ahora creeis?
32 Hé aquí la hora viene, y ya es venida, que sereis esparcidos cada uno por
su cabo, y me dejareis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengais paz: en el mundo
tendreis apretura: mas confiad, yo he vencido al mundo.
CAPITULO 17
1 ESTAS cosas habló Jesus, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la
hora viene, glorifica á tu Hijo, para que tambien tu Hijo te glorifique á tí.
2 como le has dado la potestad de toda carne, para que á todos los que le
diste, les dé vida eterna.
3 Esta empero es la vida eterna, que te conozcan solo Dios verdadero, y al
que enviaste, Jesu Cristo.
4 Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que
hiciese.
5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú acerca de tí mismo de aquella gloria que
tuve acerca de tí antes que este mundo fuese.
6 He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran,
y me los diste, y guardaron tu palabra.
7 Ahora han [ya] conocido que todas las cosas que me diste, son de tí.
8 Porque las palabras que me diste, les he enseñado; y ellos [las]
recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de tí, y han creido que tú
me enviaste.
9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste,
porque tuyos son.
10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido
glorificado en ellas.
11 Y ya no estoy en el mundo: mas estos están en el mundo, que yo á tí
vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; á los cuales me has dado, para
que sean una cosa, como tambien nosotros.
12 Cuando [yo] estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre,
á los cuales me diste: yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el
hijo de perdicion, para que la Escritura se cumpliese.
13 Mas ahora vengo á tí, y hablo esto en el mundo, para que tengan gozo
cumplido en sí mismos.
14 Yo les enseñé tu palabra, y el mundo los aborreció: porque no son del
mundo, como tampoco yo soy del mundo.
15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
17 Santifícalos con tu verdad: tu palabra es la verdad.
18 Como tú me enviaste al mundo, tambien yo los he enviado al mundo.
19 Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que tambien ellos sean
santificados con verdad.
20 Mas no ruego solamente por ellos; sino tambien por los que han de creer
en mí por la palabra de ellos.
21 Para que todos sean una cosa: como tú, ¡oh Padre! en mí, y yo en tí; que
tambien ellos en nosotros sean una cosa: para que el mundo crea que tú me
enviaste.
22 Y yo la gloria que me diste, les he dado: para que sean una cosa, como
tambien nosotros somos una cosa:
23 yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa, y que el
mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como tambien á mí me
has amado.
24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos esten
tambien conmigo: para que vean mi gloria que me has dado, por cuanto me has
amado desde antes de la constitucion del mundo.
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido: mas yo te he conocido; y estos
han conocido que tú me enviaste.
26 Y yo les hice notorio tu nombre, y [le] haré notorio: para que el amor,
con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
CAPITULO 18
1 COMO Jesus hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos tras el
arroyo de Cedrón, donde estaba un huerto, en el cual entró Jesus, y sus
discípulos.
2 Y tambien Judas, el que le entregaba, sabia aquel lugar, porque muchas
veces Jesus se juntaba allí con sus discípulos.
3 Judas pues tomando una compañía [de soldados,] y criados de los pontífices
y de los Fariséos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas.
4 Empero Jesus, sabiendo todas las cosas que habian de venir sobre él, salió
delante, y les dijo: ¿A quién buscais?
5 Respondiéronle: A Jesus Nazareno. Díceles Jesus: Yo soy. Y estaba tambien
con ellos Judas el que le entregaba.
6 Y como les dijo: Yo soy: volvieron atrás, y cayeron en tierra.
7 Volvióles pues á preguntar: ¿A quién buscais? Y ellos dijeron: A Jesus
Nazareno.
8 Respondió Jesus: [Ya] os he dicho que yo soy: pues si á mí buscais, dejad
ir á estos:
9 para que se cumpliese la palabra que habia dicho: Que los que me diste,
ninguno de ellos perdí.
10 Entonces Simon Pedro, que tenia cuchillo, le sacó, é hirió á un siervo
del pontífice, y le cortó la oreja derecha; y el siervo se llamaba Malco.
11 Jesus entonces dijo á Pedro: Mete tu cuchillo en la vaina: ¿el vaso que
el Padre me ha dado, no le tengo de beber?
12 Entonces la compañía [de los soldados,] y el tribuno, y los servidores de
los Judíos prendieron á Jesus, y le ataron.
13 Y le trajeron primeramente á Annás, porque era suegro de Caifás, el cual
era pontífice de aquel año.
14 Y era Caifás el que habia dado el consejo á los Judíos, que era necesario
que un hombre muriese por el pueblo.
15 Y seguia á Jesus Simon Pedro, y otro discípulo; y aquel discípulo era
conocido del pontífice, y entró con Jesus al patio del pontífice.
16 Mas Pedro estaba fuera á la puerta: y salió aquel discípulo que era
conocido del pontífice, y habló á la portera, y metió dentro á Pedro.
17 Entonces la criada portera dijo á Pedro: ¿No eres tú tambien de los
discípulos de este hombre? Dice él: No soy.
18 Y estaban en pié los siervos y los criados que habian allegado las
ascuas, porque hacia frio, y se calentaban: y estaba tambien con ellos Pedro
en pié calentándose.
19 Y el pontífice preguntó á Jesus de sus discípulos, y de su doctrina.
20 Jesus le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he
enseñado en la sinagoga, y en el templo, donde se juntan todos los Judíos; y
nada he hablado en oculto:
21 ¿qué me preguntas á mí? pregunta á los que han oido, qué les haya [yo]
hablado: hé aquí, estos saben lo que yo he dicho.
22 Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dió una
bofetada á Jesus, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?
23 Respondióle Jesus: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien,
¿por qué me hieres?
24 Así le envió Annás atado á Caifás pontífice.
25 Estaba pues Pedro en pié calentándose: y le dijeron: ¿ No eres tú de sus
discípulos? El negó, y dijo: No soy.
26 Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquel á quien Pedro habia
cortado la oreja, le dice: ¿No te ví yo en el huerto con él?
27 Y negó Pedro otra vez; y luego el gallo cantó.
28 Y llevan á Jesus de Caifás á la audiencia: y era por la mañana; y ellos
no entraron en la audiencia por no ser contaminados, mas que comiesen [el
cordero de] la Pascua.
29 Entonces salió Pilato á ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusacion traeis contra
este hombre?
30 Respondieron, y le dijeron: Si este no fuera malhechor, no te le
hubiéramos entregado.
31 Díceles entonces Pilato: Tomádle vosotros, y juzgádle segun vuestra ley.
Y los Judíos le dijeron: A nosotros no es lícito matar á nadie.
32 Para que se cumpliese el dicho de Jesus que habia dicho, dando á entender
de que muerte habia de morir.
33 Así que Pilato volvióse á entrar en la audiencia, y llamó á Jesus, y le
dijo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos?
34 Respondióle Jesus: ¿Dices tú esto de tí mismo, ó te lo han dicho otros de
mí?
35 Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? tu gente, y los pontífices, te han
entregado á mí: ¿qué has hecho?
36 Respondió Jesus: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi
reino, mis servidores pelearian para que [yo] no fuera entregado á los
Judíos: ahora pues mi reino no es de aquí.
37 Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesus: Tú dices que
yo soy rey: yo para esto soy nacido, y para esto he venido al mundo, [es á
saber,] para dar testimonio á la verdad: todo aquel que es [de la parte] de
la verdad, oye mi voz.
38 Dícele Pilato: ¿Qué cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, volvió á los
Judíos, y les dice: Yo no hallo en él algun crímen:
39 empero vosotros teneis costumbre, que [yo] os suelte uno en la Pascua:
¿quereis pues que os suelte al rey de los Judíos?
40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No á este, sino á
Barrabás. Y este Barrabás era ladron.
CAPITULO 19
1 ASÍ que entonces tomó Pilato á Jesus, y le azotó.
2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y la pusieron sobre su
cabeza, y le vistieron de una ropa de grana,
3 y decian: Tengas gozo, Rey de los Judíos; y le daban de bofetadas.
4 Entonces Pilato salió otra vez fuera, y les dijo: Hé aquí, os le traigo
fuera, para que entendais que ningun crímen hallo en él.
5 Así salió Jesus fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y
díceles [Pilato:] Hé aquí el hombre.
6 Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes. y los servidores, dieron
voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomádle vosotros,
y crucificadle: porque yo no hallo en él crimen.
7 Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y segun nuestra ley debe
morir, porque se hizo Hijo de Dios.
8 Pues como Pilato oyó esta palabra, tuvo mas miedo.
9 Y entró otra vez á la audiencia, y dijo á Jesus: ¿De dónde eres tú? Mas
Jesus no le dió respuesta.
10 Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad
para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?
11 Respondió Jesus: Ninguna potestad tendrias contra mí, si [esto] no te
fuese dado de arriba: por tanto el que á tí me ha entregado, mayor pecado
tiene.
12 Desde entonces procuraba Pilato de soltarle: mas los Judíos daban voces,
diciendo: Si á este sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace
rey, á César contradice.
13 Entonces Pilato oyendo este dicho, llevó fuera á Jesus, y se sentó en el
tribunal, en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en hebráico Gabbatha.
14 Y era la víspera de la Pascua, y como á las seis horas: entonces dijo á
los Judíos: Hé aquí vuestro Rey.
15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A
vuestro Rey tengo de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey,
sino á César.
16 Así que entonces se le entregó para que fuese crucificado: y tomaron á
Jesus, y le llevaron.
17 Y llevando la cruz para sí, vino al lugar que se dice el lugar de la
Calavera, y en hebráico Gólgotha:
18 donde le crucificaron, y con él otros dos, de una parte y de otra, y
Jesus en medio.
19 Y escribió tambien Pilato un título, el cual puso encima de la cruz: y el
escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
20 Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque el lugar donde estaba
crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y era escrito en hebráico, y en
griego, y en latin.
21 Y decian á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas: Rey de los
Judíos; sino que él dijo: Rey soy de los Judíos.
22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
23 Y como los soldados hubieron crucificado á Jesus, tomaron sus vestidos, é
hicieron cuatro partes (á cada soldado una parte), y la túnica era sin
costura, toda tejida desde arriba;
24 y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella
cuya será: para que se cumpliese la Escritura que dice: Partieron para sí mis
vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados ciertamente
hicieron esto.
25 Y estaban junto á la cruz de Jesus su madre, y la hermana de su madre,
María, mujer de Cleofas, y María Magdalena.
26 Y como vió Jesus á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba
presente, dice á su madre: Mujer, hé ahí tu hijo.
27 Y luego dice al discípulo: Hé ahí tu madre. Y desde aquella hora el
discípulo la recibió consigo.
28 Despues, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, para que
la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.
29 Estaba pues [allí] un vaso lleno de vinagre. Entonces ellos llenaron una
esponja de vinagre, y revuelta con hisopo se la llegaron á la boca.
30 Y como Jesus tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y bajada la cabeza, dió
el espíritu.
31 Entonces los Judíos, porque los cuerpos no quedasen en la cruz en el
sábado, porque [entonces] era la víspera [de la Pascua,] porque era el gran
dia del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen
quitados.
32 Y vinieron los soldados, y á la verdad quebraron las piernas al primero,
y al otro que habia sido crucificado con él:
33 mas como vinieron á Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron las
piernas.
34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego
salió sangre y agua.
35 Y el que lo vió da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe
que dice verdad, para que vosotros tambien creais.
36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la Escritura:
Hueso no quebrantareis de él.
37 Y otra vez otra Escritura dice: Verán [á aquel] al cual traspasaron.
38 Pasadas estas cosas, rogó á Pilato Joseph de Arimathéa, el cual era
discípulo de Jesus, mas secreto, por miedo de los Judíos, que [él] quitaria
el cuerpo de Jesus: lo cual permitió Pilato. Entonces [él] vino, y quito el
cuerpo de Jesus.
39 Entonces vino tambien Nicodemo, el que habia venido á Jesus de noche
antes, trayendo un compuesto de mirra y de aloés, como cien libras.
40 Y tomaron el cuerpo de Jesus y envolviéronle en lienzos con especias,
como es costumbre de los Judíos sepultar.
41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y en el
huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no habia sido puesto alguno.
42 Allí pues, por causa de la víspera [de la Pascua] de los Judíos, porque
aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesus.
CAPITULO 20
1 Y EL primer [dia] de los sábados, María Magdalena vino de mañana, siendo
aun oscuro, al sepulcro, y vió la piedra quitada del sepulcro.
2 Entonces corrió, y vino á Simon Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba
Jesus, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos donde le
han puesto.
3 Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.
4 Y corrian los dos juntos: mas el otro discípulo corrió mas presto que
Pedro, y vino primero al sepulcro.
5 Y bajándose [á mirar,] vió los lienzos puestos: mas no entró.
6 Vino pues Simon Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los
lienzos puestos,
7 y el sudario que habia sido [puesto] sobre su cabeza, no puesto con los
lienzos, sino aparte en un lugar envuelto.
8 Entonces pues entró tambien el otro discípulo, que habia venido primero al
monumento; y vió, y creyó.
9 Porque aun no sabian la Escritura, que era menester que él resucitase de
los muertos.
10 Y volvieron los discípulos á los suyos.
11 Empero María estaba llorando al sepulcro fuera, y estando llorando bajóse
[á mirar] el sepulcro.
12 Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la
cabecera, y el otro á los piés, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto.
13 Y le dijeron: ¿Mujer, por que lloras? Díceles: Han llevado á mi Señor, y
no sé donde le han puesto.
14 Y como hubo dicho esto, volvió atrás, y vió á Jesus que estaba [allí:]
mas no sabia que era Jesus.
15 Dícele Jesus: ¿Mujer, por qué lloras? ¿á quien buscas? Ella, pensando que
era el hortelano, le dice: Señor, si tú le has llevado, dime donde le has
puesto, y yo le llevaré.
16 Dícele Jesus: María. Volviéndose ella, dícele: Rabboni, que quiere decir,
Maestro.
17 Dícele Jesus: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas vé á
mis hermanos; y díles: Subo á mi Padre, y á vuestro Padre, á mi Dios, y á
vuestro Dios.
18 Vino María Magdalena dando las nuevas á los discípulos: Que habia visto
al Señor, y estas cosas me dijo.
19 Y como fué tarde aquel dia, el primero de los sábados, y las puertas
estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los
Judíos, vino Jesus: y púsose en medio, y les dijo: Paz tengais.
20 Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los
discípulos se gozaron, viendo al Señor.
21 Entonces díceles otra vez: Paz tengais: como me envió el Padre, así
tambien yo os envio.
22 Y como hubo dicho esto, sopló, y les dijo: Tomad el Espíritu Santo:
23 á los que soltáreis los pecados, les son sueltos: á los que los
retuviéreis, serán retenidos.
24 Empero Tomás uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos
cuando Jesus vino.
25 Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo:
Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el
lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos
Tomás: vino Jesus, las puertas cerradas, y se puso en medio, y dijo: Paz
tengais.
27 Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano,
y méte[la] en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel.
28 Entonces Tomás respondió, y le dice: Señor mio, y Dios mio.
29 Dícele Jesus: Porque me has visto, ¡oh Tomás! creiste: bienaventurados
los que no vieron, y creyeron.
30 TAMBIEN muchas otras señales hizo Jesus en presencia de sus discípulos,
que no están escritas en este libro.
31 Estas empero son escritas, para que creais que Jesus es el Cristo, Hijo
de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre.
CAPITULO 21
1 DESPUES se manifestó Jesus otra vez á sus discípulos á la mar de Tiberias:
y se manifestó de esta manera:
2 Estaban juntos Simon Pedro, y Tomás, que se dice el Dídimo y Nathanaél, el
que era de Cana de Galiléa, y los [hijos] de Zebedéo, otros dos de sus
discípulos.