ojos.
15 Y volviéronle á preguntar tambien los Fariséos, de qué manera habia
recibido la vista; y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y [los] lavé, y
veo.
16 Entonces unos de los Fariséos le decian: Este hombre no es de Dios, que
no guarda el sábado. Y otros decian: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer
estas señales? Y habia disension entre ellos.
17 Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices de el que te abrió los ojos? Y
él dijo: Que es profeta.
18 Mas los Judíos no creian de él, que habia sido él ciego, y hubiese
recibido la vista, hasta que llamaron á sus padres de el que habia recibido
la vista.
19 Y preguntáronles, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís,
que nació ciego? ¿cómo, pues, ve ahora?
20 Respondiéronles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo,
y que nació ciego:
21 mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos,
nosotros no lo sabemos: él tiene edad, preguntadle á él, él hablará de sí.
22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judíos: porque ya los
Judíos habian concluido que si alguno confesase ser él el Mesías, que fuese
fuera de la sinagoga.
23 Por eso dijeron sus padres: Que edad tiene, preguntadle á él.
24 Así que volvieron á llamar al hombre que habia sido ciego, y le dijeron:
Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.
25 Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador no lo sé: una cosa sé, que
habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26 Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿cómo te abrió los ojos?
27 Respondióles: Ya os [lo] he dicho, y lo habeis oido: ¿por qué [lo]
quereis otra vez oir? ¿quereis tambien vosotros haceros sus discípulos?
28 Y maldijéronle, y dijeron: Tú eres su discípulo: que nosotros discípulos
de Moisés somos:
29 nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas este no sabemos de donde
es.
30 Respondióles aquel hombre, y les dijo: Cierto maravillosa cosa es esta,
que vosotros no sabeis de donde sea, y [á mí] me abrió los ojos:
31 y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de
Dios, y hace su voluntad, á este oye:
32 desde el siglo no fué oido, que abriese alguno los ojos de uno que nació
ciego:
33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada.
34 Respondieron, y le dijeron: En pecados eres nacido todo; ¿y tú nos
enseñas? Y echáronle fuera.
35 Oyó Jesus que le habian echado fuera; y hallándole, le dijo: ¿Tú crees en
el Hijo de Dios?
36 Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37 Y díjole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.
38 Y él dice: Creo, Señor. Y le adoró.
39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido á este mundo, para que los que no
ven, vean; y los que ven, sean cegados.
40 Y oyeron esto algunos de los Fariséos que estaban con él, y le dijeron:
¿Somos nosotros tambien ciegos?
41 Díjoles Jesus: Si fuérais ciegos, no tuviérais pecado: mas ahora porque
decís: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece.
CAPITULO 10
1 DE cierto, de cierto os digo, [que] el que no entra por la puerta en el
corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal ladron es y robador.
2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y á sus ovejas llama por
nombre, y las saca.
4 Y como ha sacado fuera sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le
siguen: porque conocen su voz.
5 Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz
de los extraños.
6 Esta parábola les dijo Jesus: mas ellos no entendieron qué [era lo que]
les decia.
7 Volvióles pues Jesus á decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la
puerta de las ovejas.
8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores, mas no los
oyeron las ovejas.
9 Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará y saldrá, y
hallará pastos.
10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las ovejas:] yo
he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.
11 Yo soy el buen Pastor: el buen pastor su alma da por [sus] ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, cuyas no son propias las
ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata,
y disipa las ovejas.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de
las ovejas.
14 Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas, y las mias me conocen,
15 como el Padre me conoce [á mí,] y yo conozco al Padre; y pongo mi alma
por las ovejas.
16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este corral: aquellas tambien me
conviene traer, y oirán mi voz; y se hará un corral, y un pastor.
17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi alma, para volverla á tomar.
18 Nadie la quita de mí, mas yo la pongo de mí mismo: [porque] tengo poder
para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de
mi Padre.
19 Y volvió á haber disension entre los Judíos por estas palabras.
20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y está fuera de sí: ¿para qué le
oís?
21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio
abrir los ojos de los ciegos?
22 Y se hacia la fiesta de la Dedicacion en Jerusalem, y era invierno.
23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomón.
24 Y rodeáronle los Judíos, y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos quitarás la
vida? si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
25 Respondióles Jesus: Os [lo] he dicho, y no [lo] creeis: las obras que yo
hago en nombre de mi Padre, estas dan testimonio de mí.
26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
28 y yo les doy vida eterna, y para siempre no perecerán, y nadie las
arrebatará de mi mano.
29 Mi Padre que me [las] dió, mayor que todos es; y nadie las puede
arrebatar de la mano de mi Padre.
30 Yo y el Padre una cosa somos.
31 Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos, para apedrearle.
32 Respondióles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por
cuál obra de ellas me apedreais?
33 Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por la buena obra no te apedreamos,
sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
34 Respondióles Jesus: ¿No está escrito en vuestra ley: Que yo dije: Dioses
sois?
35 Si dijo dioses á aquellos, á los cuales fué hecha palabra de Dios, y la
Escritura no puede ser quebrantada,
36 ¿á mí que el Padre santificó, y envió al mundo, vosotros decís: Tú
blasfemas: porque dije: Hijo de Dios soy?
37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais.
38 Mas si [las] hago, aunque á mí no creais, creed á las obras, para que
conozcais y creais, que el Padre es en mí, y yo en él.
39 Y procuraban otra vez prenderle: mas él se salió de sus manos.
40 Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero habia estado
bautizando Juan, y se estuvo allí.
41 Y muchos venian á él, y decian: Que Juan á la verdad ninguna señal hizo:
mas todo lo que Juan dijo de este, era verdad.
42 Y muchos creyeron allí en él.
CAPITULO 11
1 ESTABA entonces enfermo uno [llamado] Lázaro, de Bethania, la aldea de
María y de Marta sus hermanas.
2 Y María era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus piés con sus
cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.
3 Enviaron pues sus hermanas á él, diciendo: Señor, hé aquí, el que amas
está enfermo.
4 Y oyéndo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por
gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
5 Y amaba Jesus á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.
6 Como oyó, pues, que estaba enfermo, entonces á la verdad se quedó dos dias
en aquel lugar donde estaba.
7 Luego despues de esto dijo á sus discípulos: Vamos á Judéa otra vez.
8 Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y
vas otra vez allá?
9 Respondió Jesus: ¿No tiene el dia doce horas? el que anduviere de dia, no
tropieza, porque ve la luz de este mundo:
10 mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
11 Dicho esto, díceles despues: Lázaro nuestro amigo duerme: mas voy á
despertarle del sueño.
12 Dijéronle entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.
13 Mas esto decia Jesus de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba de
sueño de dormir.
14 Entonces pues Jesus les dijo claramente: Lázaro es muerto;
15 y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, porque creais: mas
vamos á él.
16 Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á los condiscípulos: Vamos
tambien nosotros, para que muramos con él.
17 Vino pues Jesus, y hallóle, que habia cuatro dias [que estaba] en el
sepulcro.
18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios.
19 Y muchos de los Judíos habian venido á Marta y á María, á consolarlas de
su hermano.
20 Entonces Marta, como oyó que Jesus venia, le salió á recibir: mas María
se estuvo en casa.
21 Y Marta dijo á Jesus: Señor, si estuvieras aquí, mi hermano no fuera
muerto:
22 mas tambien sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.
23 Dícele Jesus: Resucitará tu hermano.
24 Marta le dice: [Yo] sé que resucitará en la resurreccion en el dia
postrero.
25 Dícele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree en mí, aunque
esté muerto, vivirá:
26 y todo aquel que vive, y cree en mí, no morirá eternamente: ¿crees esto?
27 Dícele: Sí, Señor, yo he creido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios,
que has venido al mundo.
28 Y esto dicho, se fué, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El
Maestro está aquí, y te llama.
29 Ella, como [lo] oyó, se levanta prestamente, y viene á él.
30 (Que aun no habia llegado Jesus á la aldea, mas estaba en aquel lugar
donde Marta le habia salido á recibir.)
31 Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como
vieron que María se habia levantado prestamente, y habia salido, la
siguieron, diciendo: Que va al sepulcro á llorar allí.
32 Mas María, como vino donde estaba Jesus. viéndole, derribóse á sus piés,
diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.
33 Jesus entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habian venido
juntamente con ella llorando, embravecióse en espíritu, y alborotóse á sí
mismo,
34 y dijo: ¿^Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y velo.
35 Y lloró Jesus.
36 Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.
37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podia este, que abrió los ojos del ciego,
hacer que este no muriera?
38 Y Jesus, embraveciéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro donde
habia una cueva, la cual tenia una piedra encima.
39 Dice Jesus: Quitad la piedra Marta, la hermana del que habia sido;
muerto, le dice: Señor, hiede ya: que es de cuatro dias.
40 Jesus le dice: ¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios?
41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: y
Jesus, alzando los ojos arriba, dijo Padre, gracias te hago que me has oido:
42 que yo sabia que siempre me oyes: mas por causa de la compañía que está
al rededor [lo] dije, para que crean que tú me has enviado.
43 Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.
44 Entonces el que habia sido muerto, salió, atadas las manos y los piés con
vendas: y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesus: Desatadle,
y dejadle ir.
45 Entonces muchos de los Judíos que habian venido á María, y habian visto
lo que habia hecho Jesus, creyeron en él.
46 Mas algunos de ellos fueron á los Fariséos, y les dijeron lo que Jesus
habia hecho.
47 Y los pontífices, y los Fariséos juntaron concilio, y decian: ¿Qué
hacemos? que este hombre hace muchas señales:
48 si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los Romanos, y quitarán
nuestro lugar y la nacion.
49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo:
Vosotros no sabeis nada,
50 ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que
toda la nacion se pierda.
51 Mas esto no lo dijo de sí mismo: sino que, como era el sumo pontífice de
aquel año, profetizó que Jesus habia de morir por la nacion;
52 y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en uno
los hijos de Dios que estaban derramados.
53 Así que desde aquel dia consultaban juntos de matarle.
54 De manera que Jesus ya no andaba manifiestamente entre los Judíos: mas se
fué de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama
Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.
55 Y la Pascua de los Judíos estaba cerca; y muchos de la tierra subieron á
Jerusalem antes de la Pascua para purificarse.
56 Y buscaban á Jesus, y hablaban los unos con los otros estando en el
templo: ¿Qué os parece, que no vendrá al dia de la fiesta?
57 Y los pontífices y los Fariséos habian dado mandamiento, que si alguno
supiese donde estuviera, que lo manifestase, para que le prendiesen.
CAPITULO 12
1 JESUS, pues, seis dias antes de la Pascua vino á Bethania, donde Lázaro
habia sido muerto, al cual [Jesus] habia resucitado de los muertos.
2 E hiciéronle allí una cena, y Marta servia; y Lázaro era uno de los que
estaban sentados á la mesa juntamente con él.
3 Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho
precio, y ungió los piés de Jesus, y limpió sus piés con sus cabellos; y la
casa se llenó del olor del ungüento.
4 Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, [hijo] de Simon, el que le
habia de entregar:
5 ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió
á los pobres?
6 Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenia de los pobres: mas porque
era ladron; y tenia la bolsa, y traia lo que se echaba [en ella.]
7 Entonces Jesus dijo: Déjala: para el dia de mi sepultura ha guardado esto:
8 porque á los pobres siempre los tendreis con vosotros, mas á mí no siempre
me tendreis.
9 Entonces mucha compañía de los Judíos entendió que él estaba allí y
vinieron no solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver á Lázaro al
cual habia resucitado de los muertos.
10 Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar tambien á
Lázaro:
11 porque muchos de los Judíos iban y creian en Jesus por causa de él.
12 El siguiente dia mucha compañía que habia venido al dia de la fiesta,
como oyeron que Jesus venia á Jerusalem,
13 tomaron ramos de palmas, y saliéronle á recibir, y clamaban: Hosanna:
Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israél.
14 Y halló Jesus un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:
15 No temas, ¡oh hija de Sión! hé aquí, tu Rey viene asentado sobre una
pollina de una asna.
16 Mas estas cosas no las entendieron sus discípulos primero: empero cuando
Jesus fué glorificado, entonces se acordaron que estas cosas estaban escritas
de él, y que le hicieron estas cosas.
17 Y la compañía que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó á Lázaro
del sepulcro, y le resucitó de los muertos.
18 Por lo cual tambien habian venido las compañías á recibirle: porque
habian oido que él habia hecho esta señal.
19 Mas los Fariséos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovechais? hé aquí,
que el mundo se va tras él.
20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido á adorar en el dia de la
fiesta.
21 Estos, pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galiléa, y le
rogaron, diciendo: Señor, querriamos ver á Jesus.
22 Vino Felipe, y lo dijo á Andres: Andres entonces, y Felipe, lo dicen á
Jesus.
23 Entonces Jesus les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del
hombre ha de ser glorificado.
24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano que cae en la tierra, no
muriere, él solo queda: mas si muriere, mucho fruto lleva.
25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo,
para vida eterna la guardará.
26 El que me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí tambien estará mi
servidor. El que me sirviere, mi Padre le honrará.
27 Ahora es turbada mi alma: ¿y que diré? Padre, sálvame de esta hora: mas
por esto he venido en esta hora.
28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y he
glorificado, y le glorificaré otra vez.
29 Y la compañía que estaba presente, y [la] habia oido, decia que habia
sido trueno: otros decian: Angel le ha hablado.
30 Respondió Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por
causa de vosotros:
31 ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será
echado fuera:
32 y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mi mismo.
33 Y esto decia dando á entender de que muerte habia de morir.
34 Respondióle la compañía: Nosotros hemos oido de la ley, que el Cristo
permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre
sea levantado? ¿quién es este Hijo del hombre?
35 Entonces Jesus les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros:
andad entre tanto que teneis luz, porque no os sorprendan las tinieblas:
porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va:
36 entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de
luz. Estas cosas habló Jesus, y se fué, y se escondió de ellos.
37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creian en él:
38 para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién
creerá á nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién es revelado?
39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaías:
40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazon: porque no vean de los
ojos, y entiendan de corazon, y se conviertan y [yo] los sane.
41 Estas cosas dijo Isaías, cuando vió su gloria, y habló de él.
42 Con todo eso aun de los príncipes muchos creyeron en el: mas por causa de
los Fariséos no confesaban, por no ser echados de la sinagoga.
43 Porque amaban mas la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
44 Mas Jesus clamó, y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel
que me envió.
45 Y el que me ve, ve al que me envió.
46 Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no
permanezca en tinieblas.
47 Y el que oyere mis palabras, y no creyere, yo no le juzgo: porque no he
venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.
48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la
palabra que he hablado, ella le juzgará en el dia postrero.
49 Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió
mandamiento de lo que tengo de decir, y de lo que tengo de hablar.
50 Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que lo que yo hablo, como el
Padre me lo ha dicho, así hablo.
CAPITULO 13
1 ANTES del dia de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su hora era
venida para que pasase de este mundo al Padre, como habia amado á los suyos
que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de Judas
de Simon Iscariote, para que le entregase:
3 sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las manos, y
que habia salido de Dios, y á Dios iba:
4 levántase de la cena, y se quita su ropa, y tomando una toalla, se ciñó.
5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los piés de los
discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.
6 Vino pues á Simon Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los piés?
7 Respondió Jesus, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo sabes ahora: mas lo
sabrás despues.
8 Dícele Pedro: No me lavarás los piés jamás. Respondióle Jesus: Si no te
lavare, no tendrás parte conmigo.
9 Dícele Simon Pedro: Señor, no solo mis piés, mas aun las manos, y la
cabeza.
10 Dícele Jesus: El que está lavado, no ha menester sino que lave los piés,
mas es todo limpio: y vosotros limpios sois, aunque no todos.
11 Porque sabia quien era el que le entregaba: por eso dijo: No sois limpios
todos.
12 Así que, despues que le hubo lavado los piés, y tomado su ropa,
volviéndose á asentar á la mesa, les dijo: ¿Sabeis lo que os he hecho?
13 Vosotros me llamais Maestro y Señor; y decís bien: porque lo soy:
14 pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros piés, vosotros
tambien debeis lavar los piés los unos á los otros.
15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambien
hagais.
16 De cierto, dé cierto os digo: El siervo no es mayor que su Señor: ni el
apóstol es mayor que el que le envió.
17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados sereis si las hiciéreis.
18 No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se
cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
19 Desde ahora os lo digo, antes que se haga, para que cuando se hiciere,
creais que yo soy.
20 De cierto, de cierto os digo, [que] el que recibe al que yo enviare, á mí
recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
21 Como hubo dicho esto Jesus, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y
dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
22 Entonces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién
decia.
23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesus amaba, estaba asentado á la mesa
al lado de Jesus.
24 A este pues hizo señas Simon Pedro, para que preguntase quién era aquel
de quien decia.
25 El entonces recostándose sobre el pecho de Jesus, le dice: ¿Señor, quién
es?
26 Respondió Jesus: Aquel es, á quien yo diere el pan mojado: y mojando el
pan, dióle á Judas de Simon Iscariote.
27 Y tras el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesus le dice: Lo que
haces, hazlo mas presto.
28 Mas esto ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito se
lo dijo.
29 Porque los unos pensaban, porque Judas tenia la bolsa, que Jesus le
decia: Compra las cosas que nos son necesarias para el dia de la fiesta: ó
que diese algo á los pobres.
30 Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y era [ya] noche.
31 Entonces como [él] salió, dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del
hombre, y Dios es glorificado en él.
32 Si Dios es glorificado en él, Dios tambien le glorificará en sí mismo; y
luego le glorificará.
33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscareis: mas, como dije á
los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podeis venir: y ahora os lo digo.
34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis los unos á los otros: como os
amé, que tambien [os] ameis los unos á los otros.
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviéreis amor los
unos con los otros.
36 Dícele Simon Pedro: ¿Señor, á dónde vas? Respondióle Jesus: Donde yo voy,
no me puedes ahora seguir: mas [me] seguirás despues.
37 Dícele Pedro: ¿Señor, por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré
por tí.
38 Respondióle Jesus: ¿Tu alma pondrás por mí? de cierto, de cierto te digo,
[que] no cantará el gallo, que no me hayas negado tres veces.
CAPITULO 14
1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera, os lo diria:
porque voy á aparejaros el lugar.
3 Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí
mismo, para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis.
4 Así que sabeis donde yo voy, y el camino sabeis.
5 Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el
camino?
6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al
Padre, sino por mí:
7 si me conoceis, tambien á mi Padre conoceriais: y desde ahora le conoceis,
y le habeis visto.
8 Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
9 Jesus le dice: ¿Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y no me habeis
conocido? Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre: ¿cómo pues dices tú:
Muéstranos el Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo
os hablo, no [las] hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, él hace
las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra manera creedme
por las mismas obras.
12 De cierto, de cierto os digo, [que] el que en mí cree, las obras que yo
hago tambien él [las] hará, y mayores que estas hará: porque yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiéreis al Padre en mi nombre, esto haré: para que el
Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiéreis en mi nombre, esto haré.
15 Si me amais, guardad mis mandamientos.
16 Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con
vosotros para siempre:
17 al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le
ve, ni le conoce: mas vosotros le conoceis, porque está con vosotros, y será
en vosotros.
18 No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.
19 Aun un poquito, y el mundo no me verá mas: empero vosotros me vereis,
porque yo vivo, y vosotros vivireis.
20 Aquel dia vosotros conocereis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y
yo en vosotros.
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama: y el
que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré á él, y me manifestaré á él
22 Dícele Judas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de
manifestar á nosotros, y no al mundo?