7 Y el enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre, que cuando el agua

fuere revuelta, me meta en el estanque: porque entre tanto que yo vengo, otro

antes de mí ha descendido.

8 Dícele Jesus: Levántate, toma tu lecho, y anda.

9 Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase: y era sábado

aquel dia.

10 Entonces los Judíos decian á aquel que habia sido sanado: Sábado es, no

te es lícito llevar tu lecho.

11 Respondióles: El que me sanó, el mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda.

12 Y le preguntaron entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho, y

anda?

13 Y el que habia sido sanado, no sabia quién fuese: porque Jesus se habia

apartado de la compañía que estaba en aquel lugar.

14 Despues le halló Jesus en el templo, y le dijo: Hé aquí, eres [ya] sano:

no peques mas, porque no te venga alguna cosa peor.

15 El se fué [entonces,] y dió aviso á los Judíos, que Jesus era el que le

habia sanado.

16 Y por esta causa los Judíos perseguian á Jesus, y procuraban matarle,

porque hacia estas cosas en sábado.

17 Y Jesus les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

18 Entonces mas procuraban los Judíos matarle: porque no solo quebrantaba el

sábado, mas aun tambien á su padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.

19 Respondió pues Jesus, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: [Que] no

puede el Hijo hacer algo de si mismo, sino viere hacer al Padre; porque todo

lo que él hace, esto tambien hace el Hijo juntamente.

20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y

mayores obras que estas le mostrará, que vosotros os maravilleis.

21 Porque como el Padre levanta los muertos, y [les] da vida, así tambien el

Hijo á los que quiere da vida.

22 Porque el Padre á nadie juzga: mas todo el juicio dió al Hijo,

23 para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: el que no honra al

Hijo, no honra al Padre que le envió.

24 De cierto, de cierto os digo: [Que] el que oye mi palabra, y cree al que

me envió, tiene vida eterna; y no vendrá á juicio, mas pasó de muerte á vida.

25 De cierto, de cierto os digo: [Que] vendrá hora, y ahora es, cuando los

muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oyeren, vivirán.

26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió tambien al Hijo que

tuviese vida en sí mismo.

27 Y tambien le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.

28 No os maravilleis de esto: porque vendrá hora, cuando todos los que están

en los sepulcros oirán su voz:

29 y los que hicieron bienes, saldrán á resurreccion de vida: mas los que

hicieron males, á resurreccion de juicio.

30 No puedo yo de mí mismo hacer algo: como oigo, juzgo; y mi juicio es

justo: porque no busco mi voluntad, mas la voluntad de aquel que me envió,

del Padre.

31 Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

32 Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí,

es verdadero.

33 Vosotros enviasteis á Juan, y [él] dió testimonio á la verdad.

34 Mas yo no tomo el testimonio de hombre: mas digo esto, para que vosotros

seais salvos.

35 El era candil que ardia, y alumbraba: mas vosotros quisisteis engreíros

por un poco á su luz.

36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el

Padre me dió que cumpliese, [es á saber,] las mismas obras que yo hago, dan

testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.

37 Y el que me envió, el Padre, él dió testimonio de mí. Ni nunca habeis

oido su voz, ni habeis visto su parecer,

38 ni teneis su palabra permanente en vosotros: porque al que él envió, á

este vosotros no creeis.

39 Escudriñad las Escrituras: porque á vosotros os parece, que en ellas

teneis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí:

40 y no quereis venir á mí, para que tengais vida.

41 Gloria de los hombres no recibo.

42 Mas yo os conozco, que no teneis amor de Dios en vosotros.

43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en

su propio nombre, á aquel recibireis.

44 ¿Cómo podeis vosotros creer, pues tomais la gloria los unos de los otros?

y no buscais la gloria que de solo Dios viene.

45 No penseis que os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa,

Moisés, en quien vosotros esperais.

46 Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeriais á mí: porque de mí

escribió él.

47 Y si á sus escritos no creeis, ¿cómo creereis á mis palabras?

CAPITULO 6

1 PASADAS estas cosas, se fué Jesus de la otra parte de la mar de Galiléa,

[que es] de Tiberias.

2 Y seguíale grande multitud, porque veian sus señales que hacia en los

enfermos.

3 Subió pues Jesus á un monte, y estuvo allí con sus discípulos.

4 Y estaba cerca la Pascua, el dia de la fiesta de los Judíos.

5 Y como alzó Jesus los ojos, y vió que habia venido á él grande multitud,

dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos?

6 Mas esto decia tentándole: porque él sabia lo que habia de hacer.

7 Respondióle Felipe: Doscientos dineros de pan no les bastarán, para que

cada uno de ellos tome un poco.

8 Dícele uno de sus discípulos, Andres, hermano de Simon Pedro:

9 Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos:

¿mas qué es esto entre tantos?

10 Entonces Jesus dijo: Haced recostar la gente. Y habia mucha yerba en

aquel lugar; y recostáronse como número de cinco mil varones.

11 Y tomó Jesus aquellos panes, y habiendo hecho gracias, repartió á los

discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los

panes cuanto querian.

12 Y como fueron hartos, dijo á sus discípulos: Coged los pedazos que han

quedado, porque no se pierda nada.

13 Cogieron pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes

de cebada, que sobraron á los que habian comido.

14 Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesus habia hecho,

decian: Que este verdaderamente es el Profeta, que habia de venir al mundo.

15 Y entendiendo Jesus que habian de venir para arrebatarle, y hacerle rey,

volvió á huirse al monte él solo.

16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar,

17 y entrando en un navío, venian de la otra parte de la mar hácia

Capharnaum. Y era ya oscuro, y Jesus no habia venido á ellos.

18 Y la mar se comenzó á levantar con un gran viento.

19 Y como hubieron navegado como veinte y cinco, ó treinta estadios, ven á

Jesus que andaba sobre la mar, y se acercaba al navío; y tuvieron miedo.

20 Mas él les dijo: Yo soy: no tengais miedo.

21 Y ellos le recibieron de buena gana en el navío, y luego el navío llegó á

la tierra donde iban.

22 El dia siguiente la compañía que estaba de la otra parte de la mar, como

vió que no habia allí otra navecilla sino una, en la cual se habian entrado

sus discípulos, y que Jesus no habia entrado con sus discípulos en el navío,

mas que sus discípulos solos se habian ido;

23 y que otras navecillas habian arribado de Tiberias, junto al lugar donde

habian comido el pan, despues de haber el Señor hecho gracias;

24 como vió pues la compañía que Jesus no estaba allí, ni sus discípulos,

entraron ellos tambien en las navecillas, y vinieron á Capharnaum buscando á

Jesus.

25 Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: ¿Rabbí, cuándo

llegaste acá?

26 Respondióles Jesus, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscais,

no por las señales que habeis visto, mas por el pan que comisteis, y os

hartasteis.

27 Obrad, no [por] la comida que perece, mas [por] la comida que á vida

eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á este señaló el

Padre, [es á saber,] Dios.

28 Y le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

29 Respondió Jesus, y les dijo: Esta es la obra de Dios, [es á saber,] que

creais en el que él envió.

30 Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te

creamos? ¿qué obras?

31 nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan

del cielo les dió á comer.

32 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] no os dió Moisés

pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo:

33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al

mundo.

34 Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

35 Y Jesus les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá

hambre: y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36 Mas [ya] os he dicho, que aunque me habeis visto, no [me] creeis.

37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene no le echo

fuera.

38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la

voluntad de aquel que me envió.

39 Y esta es la voluntad de aquel que me envió, [es á saber,] del Padre: Que

todo lo que me diere, no pierda de ello, mas que lo resucite en el dia

postrero.

40 Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al

Hijo, y cree en él tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el dia postrero.

41 Murmuraban entonces de él los Judíos, porque habia dicho: Yo soy el pan

que descendí del cielo.

42 Y decian: ¿No es este Jesus, el hijo de Joseph, cuyo padre y madre

nosotros conocemos? ¿cómo pues dice este: Que del cielo he descendido?

43 Y Jesus respondió, y les dijo: No murmureis entre vosotros.

44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió, no le trajere; y yo

le resucitaré en el dia postrero.

45 Escrito está en los Profetas: Y serán todos enseñados de Dios; así que

todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, este ha

visto al Padre.

47 De cierto, de cierto os digo, [que] el que cree en mí, tiene vida eterna.

48 Yo soy el pan de vida.

49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.

50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no

muera.

51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este

pan vivirá para siempre: y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré

por la vida del mundo.

52 Entonces los Judíos contendian entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este

darnos su carne á comer?

53 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] si no comiéreis la

carne del Hijo del hombre, y bebiéreis su sangre, no tendreis vida en

vosotros.

54 El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le

resucitaré en el dia postrero.

56 Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es

bebida.

56 El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así tambien el

que me come, él tambien vivirá por mí.

58 Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron

el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capharnaum.

60 Y muchos de sus discípulos oyéndo[le,] dijeron: Dura es esta palabra, ¿y

quién la puede oir?

61 Y sabiendo Jesus en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les

dijo: ¿Esto os escandaliza?

62 ¿Pues [qué será,] si viéreis al Hijo del hombre que sube donde estaba

primero?

63 El espíritu es el que da vida: la carne á nada aprovecha: las palabras

que yo os hablo, espíritu son, y vida son.

64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesus desde el principio

sabia quiénes eran los que no habian de creer, y quién le habia de entregar.

65 Y decia: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir á mí, si no le

fuere dado de mi Padre.

66 Desde esto muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con

él.

67 Dijo entonces Jesus á los doce: ¿Quereis vosotros iros tambien?

68 Y respondióle Simon Pedro: ¿Señor, á quién iremos? tienes palabras de

vida eterna:

69 y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios

viviente.

70 Jesus les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es

diablo?

71 Y hablaba de Judas Iscariote, [hijo] de Simon: porque este era el que le

habia de entregar, el cual era uno de los doce.

CAPITULO 7

1 Y pasadas estas cosas andaba Jesus en Galiléa: que no queria andar en

Judéa, porque los Judíos procuraban de matarle.

2 Y ERA cerca el dia de la fiesta de los Judíos, de las cabañas.

3 Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y véte á Judéa, para que tus

discípulos vean tus obras que haces:

4 que ninguno que procure ser claro, hace algo en oculto: si estas cosas

haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creian en él.

6 Díceles entonces Jesus: Mi tiempo aun no es venido: mas vuestro tiempo

siempre es presto.

7 No puede el mundo aborreceros á vosotros: mas á mí me aborrece, porque yo

doy testimonio de él, que sus obras son malas.

8 Vosotros subid á esta fiesta: yo no subo aun á esta fiesta; porque mi

tiempo no es aun cumplido.

9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galiléa.

10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él tambien subió á la

fiesta, no manifiestamente, mas como en secreto.

11 Y buscábanle los Judíos en el dia de la fiesta, y decian: ¿Dónde está

aquel?

12 Y habia grande murmullo de él en la compañía: porque unos decian: Bueno

es; y otros decian: No, antes engaña las compañías.

13 Mas ninguno hablaba abiertamente de él, de miedo de los Judíos.

14 Y al medio de la fiesta, subió Jesus al templo, y enseñaba.

15 Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este letras, no

habiendo aprendido?

16 Respondióles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de el que me

envió.

17 El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de

Dios, ó si yo hablo de mí mismo.

18 El que habla de sí mismo, gloria propia busca: mas el que busca la gloria

del que le envió, este es verdadero, y no hay en él injusticia.

19 ¿No os dió Moisés la ley; y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me

procurais matar?

20 Respondió la compañía, y dijo: Demonio tienes: ¿quien te procura matar?

21 Jesus respondió, y les dijo: Una obra hice, y todos os maravillais.

22 Cierto, Moisés os dió la circuncision, no porque sea de Moisés, mas de

los padres, y en sábado circuncidais al hombre.

23 Si recibe el hombre la circuncision en sábado, para que la ley de Moisés

no sea quebrantada, ¿os enojais conmigo porque en sábado hice sano todo un

hombre?

24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio.

25 Decian entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es este al que buscan para

matarle?

26 y hé aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿si han entendido

verdaderamente los príncipes que este es el Cristo?

27 mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de

donde sea.

28 Entonces clamaba Jesus en el templo enseñando, y diciendo: Y á mí me

conoceis, y sabeis de donde soy: empero no he venido de mí mismo: mas el que

me envió es verdadero, al cual vosotros ignorais:

29 empero yo le conozco: porque de él soy, y él me envió.

30 Entonces procuraban prenderle: mas ninguno metió en él mano, porque aun

no habia venido su hora.

31 Y de la compañía, muchos creyeron en él, y decian: ¿ El Cristo, cuando

viniere, hará mas señales que las que este hace?

32 los Fariséos oyeron la compañía que murmuraba de él estas cosas; y los

príncipes de los sacerdotes, y los Fariséos enviaron servidores que le

prendiesen.

33 Y Jesus les dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré á

aquel que me envió:

34 me buscareis, y no [me] hallareis; y donde yo estaré, vosotros no podreis

venir.

35 Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿Dónde se ha de ir este que no le

hallaremos? ¿se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar los

Griegos?

36 ¿Qué dicho es este que dijo: Me buscareis, y no [me] hallareis: y donde

yo estaré, vosotros no podreis venir?

37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pié, y

clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí, y beba:

38 el que cree en mí, como dice la Escritura, rios de agua viva correrán de

su vientre.

39 Y esto dijo del Espíritu, que habian de recibir los que creyesen en él:

porque aun no era el Espíritu Santo, porque Jesus aun no era glorificado.

40 Entonces muchos de la compañía oyendo este dicho, decian: Verdaderamente

este es el Profeta.

41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: ¿De Galiléa ha de

venir el Cristo?

42 ¿no dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de

Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?

43 Así que habia disension en la compañía por él.

44 Y algunos de ellos le querian prender: mas ninguno metió sobre él manos.

45 Y los porquerones vinieron á los pontífices, y á los Fariséos, y ellos

les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?

46 los porquerones respondieron: Nunca así ha hablado hombre, como este

hombre habla.

47 Entonces los Fariséos les respondieron: ¿Sois tambien vosotros engañados?

48 ha creido en él alguno de los príncipes, ó de los Fariséos?

49 sino este vulgo que no sabe la ley, malditos son.

50 Díceles Nicodemo, el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos:

51 ¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo

que ha hecho?

52 Respondieron, y dijéronle: ¿No eres tú tambien Galiléo? Escudriña, y ve,

que de Galiléa nunca se levantó profeta.

53 Y volviéronse cada uno á su casa.

CAPITULO 8

1 Y JESUS se fué al monte de las Olivas.

2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él; y sentado él

los enseñaba.

3 Entonces los escribas y los Fariséos traen á el una mujer tomada en

adulterio; y poniéndola en medio,

4 dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho adulterando:

5 y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: ¿tú, pues, qué dices?

6 Mas esto decian tentándole, para poderle acusar: empero Jesus bajado hácia

abajo escribia en tierra con el dedo.

7 Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y les dijo: El que de

vosotros es sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

8 Y volviéndose á bajar hácia abajo, escribia en tierra.

9 Oyendo pues [ellos] esto <redargüidos de la conciencia> salíanse uno á

uno, comenzando desde los mas viejos <hasta los postreros,> y quedó solo

Jesus, y la mujer que estaba en medio.

10 Y enderezándose Jesus, y no viendo á nadie mas que á la mujer, le dijo:

¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿ninguno te ha condenado?

11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesus le dijo: Ni yo te condeno:

véte, y no peques mas.

12 Y hablóles Jesus otra vez diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me

sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá lumbre de vida.

13 Entonces los Fariséos le dijeron: Tú de tí mismo das testimonio: tu

testimonio no es verdadero.

14 Respondió Jesus, y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi

testimonio es verdadero: porque sé de donde he venido, y á donde voy: mas

vosotros no sabeis de donde vengo, y á donde voy.

15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo á nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero: porque no soy solo, mas yo, y el

que me envio, el Padre.

17 Y en vuestra ley está escrito, que el testimonio de dos hombres es

verdadero.

18 Yo soy el que doy testimonio de mi mismo; y da testimonio de mí el que me

envió, el Padre.

19 Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesus: Ni á mí [me] conoceis,

ni á mi Padre: si á mí me conociéseis, á mi Padre tambien conoceriais.

20 Estas palabras habló Jesus en el lugar de las limosnas, enseñando en el

templo; y nadie le prendió: porque aun no habia venido su hora.

21 Y díjoles otra vez Jesus: Yo voy, y me buscareis, mas en nuestro pecado

morireis: á donde yo voy, vosotros no podeis venir.

22 Decian entonces los Judíos: ¿Se ha de matar á sí mismo, que dice: A donde

yo voy, vosotros no podeis venir?

23 Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba: vosotros sois de

este mundo, yo no soy de este mundo.

24 Por eso os dije, que moririais en vuestros pecados: porque si no

creyéreis que yo soy, en vuestros pecados morireis.

25 Y decíanle: ¿Tú, quién eres? Entonces Jesus les dijo: El que al principio

tambien os he dicho:

26 muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me envió,

es verdadero: y yo lo que he oido de él, esto hablo en el mundo.

27 Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.

28 Díjoles pues Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces

entendereis que yo soy, y que nada hago de mí mismo: mas como el Padre me

enseñó, esto hablo:

29 porque el que me envió, conmigo está: no me ha dejado solo el Padre:

porque yo, lo que á él agrada. hago siempre.

30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

31 Y decia Jesus á los Judíos que le habian creido: Si vosotros

permaneciéreis en mi palabra, sereis verdaderamente mis discípulos;

32 y conocereis la verdad, y la verdad os libertará.

33 Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie:

¿como dices tú: Sereis libres?

34 Jesus les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que

hace pecado, es siervo de pecado.

35 Y el siervo no queda en casa para siempre: mas el Hijo queda para

siempre.

36 Así que, si el Hijo os libertare, sereis verdaderamente libres.

37 [Yo] sé que sois simiente de Abraham: mas procurais matarme, porque mi

palabra no cabe en vosotros.

38 Yo, lo que he visto acerca de mi Padre, hablo; y vosotros lo que habeis

visto acerca de vuestro padre, haceis.

39 Respondieron, y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesus: Si

fuérais hijos de Abraham, las obras de Abraham hariais:

40 empero ahora procurais de matarme, hombre que os he hablado la verdad, la

cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham:

41 vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijéronle pues: Nosotros no

somos nacidos de fornicacion: un padre tenemos, [es á saber,] Dios.

42 Jesus entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me

amariais [á mí:] porque yo de Dios he salido, y he venido: que no he venido

de mí mismo, mas él me envió.

43 ¿Por qué no reconoceis mi lenguaje? que no podeis oir mi palabra.

44 Vosotros de padre diablo sois, y los deseos de vuestro padre quereis

cumplir: él homicida ha sido desde el principio; y no permaneció en verdad:

porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla: porque es

mentiroso, y padre de mentira.

45 Y porque yo digo verdad, no me creeis.

46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Si digo verdad, ¿por qué

vosotros no me creeis?

47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: [las cuales] por tanto no

oís vosotros, porque no sois de Dios.

48 Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros,

que tú eres Samaritano, y [que] tienes demonio?

49 Respondió Jesus: Yo no tengo demonio: antes honro á mi Padre, y vosotros

me habeis deshonrado.

50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue.

51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá

muerte para siempre.

52 Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio:

Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guardare mi palabra, no

gustará muerte para siempre.

53 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas

murieron: ¿quién te haces?

54 Respondió Jesus: Si yo me glorifico á mi mismo, mi gloria es nada: mi

Padre es el que me glorifica: el que vosotros decís, que es vuestro Dios.

55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le conozco, seré

como vosotros, mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.

56 Abraham vuestro padre se gozó por ver mi dia: y le vió. Y se gozó.

57 Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años: ¿y viste á

Abraham?

58 Díjoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, antes que Abraham fuese, yo

soy.

59 Tomaron entonces piedras para arrojarle: mas Jesus se encubrió, y se

salió del templo; y atravesando por medio de ellos se fué.

CAPITULO 9

1 Y PASANDO Jesus, vió un hombre ciego desde [su] nacimiento.

2 Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: ¿Rabbí, quién pecó, este ó sus

padres, porque naciese ciego?

3 Respondió Jesus: Ni este pecó, ni sus padres: mas para que las obras de

Dios se manifiesten en él:

4 á mí [me] conviene obrar las obras de aquel que me envió, entre tanto que

el dia dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar:

5 entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

6 Esto dicho, escupió en tierra; é hizo lodo de la saliva, y untó [con] el

lodo sobre los ojos del ciego,

7 y le dijo: Vé, lava [los ojos] en el estanque de Siloé, que significa, si

[lo] declares, Enviado; y fué entonces, y [los] lavó, y volvió viendo.

8 Entonces los vecinos, y los que antes le habian visto que era ciego,

decian: ¿No es este el que se sentaba, y mendigaba?

9 Otros decian: ¿Que este es? y otros: Parécese á él; y él decia: Que yo

soy.

10 Y le decian: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él, y dijo: Aquel hombre que se llama Jesus, hizo lodo, y me

untó los ojos, y me dijo: Vé al estanque de Siloé, y láva[te;] y fuí, y lavé

[los ojos,] y recibí la vista.

12 Y dijéronle: ¿Dónde está aquel? Dice [él:] No sé.

13 Llévanle á los Fariséos, al que antes habia sido ciego.

Reina Valera New Testament of the Bible 1858 · 第 14 / 38 段