la tierra hasta la hora de las nueve.
45 Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por medio.
46 Entonces Jesus, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo
mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.
47 Y como el centurion vió lo que habia acontecido, dió gloria á Dios,
diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
48 Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo,
viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos.
49 Mas todos sus conocidos estaban de lejos, y las mujeres que le habian
seguido desde Galiléa, mirando estas cosas.
50 Y HÉ aquí, un varon llamado Joseph, el cual era senador, varon bueno, y
justo:
51 el cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, de
Arimathéa, ciudad de Judea: el cual tambien esperaba el reino de Dios.
52 Este llegó á Pilato, y pidió el, cuerpo de Jesus.
53 Y quitado, le envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro que era
labrado de piedra, en el cual aun ninguno habia sido puesto.
54 Y era dia de la víspera de la Pascua; y el sábado se seguia.
55 Y viniendo tambien las mujeres que le habian seguido de Galiléa, vieron
el sepulcro, y como fué puesto su cuerpo.
56 Y vueltas aparejaron [drogas] aromáticas, y ungüentos; y reposaron el
sábado conforme al mandamiento.
CAPITULO 24
1 Y EL primer [dia] de los sábados, muy de mañana vinieron al monumento;
trayendo las [drogas] aromáticas que habian aparejado; y algunas [otras
mujeres] con ellas.
2 Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro.
3 Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesus.
4 Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, hé aquí, dos varones
que se pararon junto á ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes.
5 Y teniendo ellas temor, y bajando el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por
qué buscais entre los muertos al que viva?
6 no está aquí, mas ha resucitado: acordáos de lo que os habló, cuando aun
estaba en Galiléa,
7 diciendo: Que es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de
hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer dia.
8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras.
9 Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y
á todos los demás.
10 Y eran María Magdalena, y Juana, y María, [madre] de Jacobo, y las demas
que estaban con ellas, las que decian estas cosas á los apóstoles.
11 Mas á ellos les parecian como locura las palabras de ellas; y no las
creyeron.
12 Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y como miró dentro, ve solo los
lienzos [allí] echados, y se fué maravillado entre sí de este cosa.
13 Y HÉ aquí, dos de ellos iban el mismo dia á una aldea que estaba de
Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaús:
14 é iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habian acaecido.
15 Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro,
el mismo Jesus se llegó, é iba con ellos juntamente.
16 Mas los ojos de ellos eran detenidos, que no le conociesen.
17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tratais entre vosotros andando, y
estais tristes?
18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleophas, le dijo: ¿Tú solo
peregrino eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han
acontecido estos dias?
19 Entonces él les dijo: ¿Qué? Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el
cual fué varon profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de
todo el pueblo:
20 y como le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros
príncipes, á condenacion de muerte, y le crucificaron.
21 Mas nosotros esperábamos que él era el que habia de redimir á Israél; y
ahora sobre todo esto, hoy es el tercer dia que esto ha acontecido.
22 Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales
antes del dia fueron al sepulcro;
23 y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que tambien habian visto
vision de ángeles, los cuales dicen que él vive.
24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las
mujeres habian dicho: mas á él no le vieron.
25 Entonces él les dijo: ¡Oh locos, y tardos de corazon para creer á todo lo
que los profetas han dicho!
26 ¿no era menester que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara [así]
en su gloria?
27 Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba [esto]
en todas las escrituras que [eran] de él.
28 Y llegaron á la aldea á donde iban: y él fingió que iba mas lejos.
29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros,
porque se hace tarde, y el dia es ya bajo. Y entró con ellos.
30 Y aconteció, que estando sentado á la mesa con ellos, tomando el pan,
bendijo, y partió, y les dió.
31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron: mas él se
desapareció de los ojos de ellos.
32 Y decian el uno al otro: ¿No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras
nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las Escrituras?
33 Y levantándose en la misma hora, tornáronse á Jerusalem; y hallaron á los
once congregados, y á los que eran con ellos,
34 que decian: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á
Simon.
35 Entonces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el
camino; y como habia sido conocido de ellos en el partir del pan.
36 Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesus se puso en medio de
ellos, y les dijo: Paz [sea] á vosotros.
37 Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veian [algun]
espíritu.
38 Mas él les dice: ¿Por qué estais turbados, y suben pensamientos á
vuestros corazones?
39 mirad mis manos y mis piés, que yo mismo soy: palpad y ved: que el
espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
40 Y en diciendo esto, les mostró las manos y los piés.
41 Y no creyéndolo aun ellos de gozo y maravillados, les dijo: ¿Teneis aquí
algo de comer?
42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.
43 Lo cual él tomó^, y comió delante de ellos:
44 y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aun con
vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están
escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos, de mí.
45 Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras.
46 Y les dijo: Así está escrito, y así fué menester que el Cristo padeciese,
y resucitase de los muertos al tercer dia:
47 y que se predicase en su nombre penitencia, y remision de pecados, en
todas las naciones, comenzando de Jerusalem.
48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.
49 Y hé aquí, yo enviaré al prometido de mi Padre sobre vosotros: mas
vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seais investidos de lo
alto de potencia.
50 Y LOS sacó fuera hasta Bethania, y alzando sus manos los bendijo.
51 Y aconteció, que bendiciéndolos, se fué de ellos, y era llevado arriba al
cielo.
52 Y ellos despues de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran
gozo.
53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amen.
EL
SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO
SEGUN
S. JUAN.
CAPITULO 1
1 EN el principio [ya] era la Palabra: y la Palabra era acerca de Dios, y
Dios era la Palabra.
2 Esta era en el principio acerca de Dios.
3 Todas las cosas por esta fueron hechas; y sin ella nada de lo que es
hecho, fué hecho.
4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5 Y la luz en las tinieblas resplandece: mas las tinieblas no la
comprendieron.
6 FUÉ un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que
todos creyesen por él.
8 El no era la luz: sino para que diese testimonio de la luz.
9 [Aquella Palabra] era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre, que
viene en este mundo.
10 En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él, y el mundo no le
conoció.
11 A lo [que era] suyo vino; y los suyos no le recibieron.
12 Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de
Dios, á los que creen en su nombre:
13 los cuales no son engendrados de sangres, ni de voluntad de carne, ni de
voluntad de varon, mas de Dios.
14 Y aquella Palabra fué hecha carne, y habitó entre nosotros; y vimos su
gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
15 Juan dió testimonio de él, y clamó, diciendo: Este es del que [yo] decia:
El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.
16 Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.
17 Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesu
Cristo fué hecha.
18 A Moisés nadie le vió jamás: el unigénito Hijo que está en el seno del
Padre, él [nos le] declaró.
19 Y ESTE es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem
sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
20 Y confesó, y no negó: confesó que él no era el Cristo.
21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú
profeta? Y respondió: No.
22 Dijéronle pues: ¿Quién eres? para que demos respuesta á los que nos
enviaron: ¿qué dices de tí mismo?
23 Dijo: Yo, voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del
Señor, como dijo Isaías profeta.
24 Y los que habian sido enviados eran de los Fariséos.
25 Y preguntáronle, y le dijeron: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el
Cristo, ni Elías, ni profeta?
26 Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua: mas en medio de
vosotros ha estado, quien vosotros no conoceis:
27 este es el que ha de venir tras mí, el cual es antes de mí, del cual yo
no soy digno de desatar la correa del zapato.
28 Estas cosas acontecieron en Bethábara de la otra parte del Jordan, donde
Juan bautizaba.
29 El siguiente dia ve Juan á Jesus que venia á él, y dice: Hé aquí, el
Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es del que dije: Tras mí viene un varon, el cual es antes de mí:
porque era primero que yo.
31 Y yo no le conocia: mas para que fuese manifestado á Israél, por eso vine
yo bautizando con agua.
32 Y Juan dió testimonio, diciendo: Que ví al Espíritu que descendia del
cielo como paloma, y reposó sobre él.
33 Y yo no le conocia: mas el que me envió á bautizar con agua, aquel me
dijo: Sobre aquel que vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él,
este es el que bautiza con Espíritu Santo:
34 y yo ví, y he dado testimonio, que este es el Hijo de Dios.
35 El siguiente dia otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
36 Y mirando á Jesus que andaba [por allí,] dijo: Hé aquí, el Cordero de
Dios.
37 Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron á Jesus.
38 Y volviéndose Jesus, y viéndolos seguirle, díceles: ¿Qué buscais? Y ellos
le dijeron: Rabbí, que declarado, quiere decir, Maestro, ¿dónde moras?
39 Díceles: Venid, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba: y quedáronse con
él aquel dia: porque era como la hora de las diez.
40 Era Andres, el hermano de Simon Pedro, uno de los dos que habian oido de
Juan, y le habian seguido.
41 Este halló primero á su hermano Simon, y le dijo: Hemos hallado al
Mesías, que declarado es, el Cristo.
42 Y le trajo á Jesus. Y mirándole Jesus, dijo: Tú eres Simon, hijo de
Jonás: tu serás llamado Cephas, que quiere decir, Piedra.
43 El dia siguiente quiso Jesus ir á Galiléa, y halla á Felipe; al cual
dice: Sígueme.
44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andres y de Pedro.
45 Felipe halló á Nathanaél, y le dice: Hemos hallado á aquel de quien
escribió Moisés en la ley, y los profetas: Jesus, el hijo de Joseph de
Nazaret.
46 Y le dijo Nathanaél: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele
Felipe: Ven, y ve.
47 Jesus vió venir á sí á Nathanaél, y dijo de él: Hé aquí [un]
verdaderamente Israelita, en el cual no hay engaño.
48 Dícele Nathanaél: ¿De dónde me conoces? Respóndele Jesus, y le dijo:
Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te ví.
49 Respondió Nathanaél, y le dijo: Rabbí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres
el Rey de Israél.
50 Respondió Jesus, y le dijo: Porque te dije: Víte debajo de la higuera,
crees: cosas mayores que estas verás.
51 Y le dice: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante vereis el cielo
abierto, y ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.
CAPITULO 2
1 Y AL tercer dia hiciéronse unas bodas en Caná de Galiléa; y estaba allí la
madre de Jesus.
2 Y fué tambien llamado Jesus, y sus discípulos, á las bodas.
3 Y faltando el vino, la madre de Jesus le dijo: Vino no tienen.
4 Y le dice Jesus: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.
5 Su madre dice á los que servian: Haced todo lo que os dijere.
6 Y estaban allí seis tinajuelas de agua de piedra, conforme á la
purificacion de los Judíos, que cabia en cada una dos ó tres cántaros.
7 Díceles Jesus: Llenad estas tinajuelas de agua. Y las llenaron hasta
arriba.
8 Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáronle.
9 Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, que no sabia de donde era:
mas los que servian, lo sabian, que habian sacado el agua: el maestresala
llama al esposo,
10 y le dice: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando [ya] están
hartos, entonces lo que es peor: mas tú has guardado el buen vino hasta
ahora.
11 Este principio de señales hizo Jesus en Caná de Galiléa, y manifestó su
gloria; y sus discípulos creyeron en él.
12 Despues de esto descendió á Capharnaum, él, y su madre, y hermanos, y
discípulos; y estuvieron allí no muchos dias.
13 Y ESTABA cerca la Pascua de los Judíos, y subió Jesus á Jerusalem.
14 Y halló en el templo los que vendian bueyes, y ovejas, y palomas, y los
cambiadores sentados.
15 Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del templo, y las ovejas, y
los bueyes, y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas.
16 Y á los que vendian las palomas dijo: Quitad de aquí esto, y no hagais la
casa de mi Padre casa de mercado.
17 Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa
me comió.
18 Y los Judíos respondieron, y le dijeron: ¿ Qué señal nos muestras de que
haces esto?
19 Respondió Jesus, y les dijo: Destruid este templo, y en tres dias [yo] le
levantaré.
20 Dijeron luego los Judíos: ¿En cuarenta y seis años fué este templo
edificado, y tú en tres dias le levantarás?
21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.
22 Por tanto cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que
les habia dicho esto, y creyeron á la Escritura, y á la palabra que Jesus
habia dicho.
23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el dia de la fiesta, muchos
creyeron en su nombre, viendo sus señales que hacia.
24 Mas el mismo Jesus no se confiaba á si mismo de ellos, porque él conocia
á todos,
25 y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre: porque
él sabia lo que habia en el hombre.
CAPITULO 3
1 Y HABIA un hombre de los Fariséos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los
Judíos.
2 Este vino á Jesus de noche, y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de
Dios [por] maestro: porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si
no fuere Dios con él.
3 Respondió Jesus, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.
4 Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer, siendo viejo? ¿puede entrar
otra vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesus: De cierto, de cierto te digo, que el que no renaciere de
agua y de Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu,
espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez.
8 El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de donde
viene, ni donde vaya: así es todo aquel que es nacido de Espíritu.
9 Respondió Nicodemo, y le dijo: ¿Cómo puede esto hacerse?
10 Respondió Jesus, y le dijo: ¿Tú eres el maestro de Israél, y no sabes
esto?
11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo que hemos
visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio.
12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis: ¿cómo creereis, si os dijere
las celestiales?
13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, [es á saber,] el
Hijo del hombre, que está en el cielo.
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que
el Hijo del hombre sea levantado:
15 para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida
eterna.
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado á su Hijo
unigénito: para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna.
17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo: mas
para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado: mas el que no cree, ya es condenado:
porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
19 Y esta es la condenacion, [es á saber,] porque la luz vino al mundo, y
los hombres amaron mas las tinieblas que la luz: porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz,
porque sus obras no sean redargüidas.
21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean
manifiestas, que son hechas en Dios.
22 PASADO esto, vino Jesus y sus discípulos á una tierra de Judéa; y estaba
allí con ellos, y bautizaba.
23 Y bautizaba tambien Juan en Enon junto á Salim, porque habia muchas
aguas; y venian, y eran bautizados.
24 Porque aun Juan no habia sido puesto en la cárcel.
25 Y hubo cuestion entre los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la
purificacion.
26 Y vinieron á Juan, y le dijeron: Rabbí, el que estaba contigo de la otra
parte del Jordán, del cual té diste testimonio, hé aquí, bautiza, y todos
vienen á él.
27 Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo si no le fuere
dado del cielo.
28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo: mas soy
enviado delante de él.
29 El que tiene la esposa, es el esposo: mas [el] amigo del esposo, que está
en pié y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Así, pues, este mi
gozo es cumplido.
30 A él conviene crecer: mas á mí ser disminuido.
31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno
es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.
32 Y lo que vió y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.
33 El que recibe su testimonio, este signó, que Dios es verdadero:
34 porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla: porque no [le] da
Dios el Espíritu por medida.
35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dió en su mano.
36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna: mas el que al Hijo es
incrédulo, no verá la vida: mas la ira de Dios está sobre él.
CAPITULO 4
1 DE manera que, como Jesus entendió que los Fariséos habian oido que Jesus
hacia discípulos, y bautizaba mas que Juan,
2 (aunque Jesus no bautizaba, sino sus discípulos,)
3 dejó á Judéa, y se fué otra vez á Galiléa.
4 Y era menester que pasase por Samaria.
5 Vino pues á una ciudad de Samaria que se llama Sichár, junto á la heredad
que Jacob dió á Joseph su hijo.
6 Y estaba allí la fuente de Jacob. Así que Jesus, cansado del camino, así
se sentó al lado de la fuente. Era como la hora de las seis.
7 Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesus le dice: Dáme de beber.
8 (Porque sus discípulos eran idos á la ciudad á comprar de comer.)
9 Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas á mí de
beber' que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los
Samaritanos.
10 Respondió Jesus, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quién es el
que te dice: Dáme de beber: tu pedirias de él, y él te daria agua viva.
11 La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo:
¿de dónde, pues, tienes el agua viva?
12 ¿ eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual
él bebió, y sus hijos, y sus ganados?
13 Respondió Jesus, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá
á tener sed:
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed:
mas el agua que yo le daré, será en él fuente de agua, que salte para vida
eterna
15 La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que [yo] no tenga sed, m
venga acá á sacarla.
16 Jesus le dice: Vé, llama á tu marido, y vén acá.
17 Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesus: Bien has
dicho, que no tengo marido:
18 porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido:
esto has dicho con verdad.
19 Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta:
20 nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en
Jerusalem es el lugar donde es menester adorar.
21 Dícele Jesus: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte,
ni en Jerusalem adorareis al Padre:
22 vosotros adorais lo que no sabeis: nosotros adoramos lo que sabemos:
porque la salud viene de los Judíos:
23 mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán
al Padre en espíritu y en verdad: porque tambien el Padre tales adoradores
busca que le adoren:
24 Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
menester que adoren.
25 Dícele la mujer: [Yo] sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice, el
Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas.
26 Dícele Jesus: Yo soy, que hablo contigo.
27 Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con
[aquella] mujer: mas ninguno le dijo: ¿Qué preguntas; ó, qué hablas con ella?
28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos
hombres:
29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si es quizá
el Cristo?
30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.
31 Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.
32 Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabeis.
33 Entonces los discípulos decian el uno al otro: ¿Si le ha traido alguien
de comer?
34 Díceles Jesus: Mi comida es, que [yo] haga la voluntad del que me envió,
y que acabe su obra.
35 ¿No decís vosotros que aun hay cuatro meses hasta la siega? Hé aquí, [yo]
os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones: porque ya están blancas
para la siega.
36 Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna: para que
el que siembra tambien goce, y el que siega.
37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro
es el que siega.
38 Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y
vosotros habeis entrado en sus labores.
39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la
palabra de la mujer, que daba testimonio, [diciendo:] Que me dijo todo lo que
he hecho.
40 Mas viniendo los Samaritanos á él, le rogaron que se quedase allí: y se
quedó allí dos dias.
41 Y creyeron muchos mas por la palabra de él.
42 Y decian á la mujer: Que ya no creemos por tu dicho: porque nosotros
mismos hemos oido, y sabemos, que verdaderamente este es el Salvador del
mundo, el Cristo.
43 Y dos dias despues salió de allí, y se fué á Galiléa.
44 Porque el mismo Jesus dió testimonio: Que el profeta en su tierra no
tiene honra.
45 Y como vino á Galiléa, los Galiléos le recibieron, vistas todas las cosas
que habia hecho en Jerusalem en el dia de la fiesta: porque tambien ellos
habian venido al dia de la fiesta.
46 Vino pues Jesus otra vez á Caná de Galiléa, donde habia hecho el vino del
agua: y habia en Capharnaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
47 Este, como oyó que Jesus venia de Judéa en Galiléa, fué á él, y le rogaba
que descendiese, y sanase su hijo: porque se comenzaba á morir.
48 Entonces Jesus le dijo: Si no viéreis señales y milagros, no creereis.
49 El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
50 Dícele Jesus: Vé, tu hijo vive. Creyó el hombre á la palabra que Jesus le
dijo, y se fué.
51 Y viniendo ya él, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas,
diciendo: Tu hijo vive.
52 Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor; y le dijeron:
Ayer á las siete le dejó la fiebre.
53 El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesus le dijo: Tu
hijo vive: y creyó él, y toda su casa.
54 Esta segunda señal volvió Jesus á hacer cuando vino de Judéa á Galiléa.
CAPITULO 5
1 DESPUES de estas cosas, era un dia de fiesta de los Judíos, y subió Jesus
á Jerusalem.
2 Y está en Jerusalem á [la Puerta] del Ganado un estanque, que en hebráico
es llamado Beth-esda, el cual tiene cinco portales.
3 En estos estaba echada grande multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos,
que estaban esperando el movimiento del agua:
4 porque el ángel descendia á cierto tiempo al estanque, y revolvia el agua;
y el que primero descendia en el estanque, despues del movimiento del agua,
era sano de cualquier enfermedad que tuviese.
5 Y estaba allí un hombre, que habia treinta y ocho años que estaba enfermo.
6 Como Jesus vió á este echado, y entendió que ya habia mucho tiempo,
dícele: ¿Quieres ser sano?