CAPITULO 16
1 Y COMO pasó el sábado, María Magdalena, y María [madre] de Jacobo, y
Salomé, compraron [drogas] aromáticas, para venir á ungirle.
2 Y muy de mañana, el primer [dia] de los sábados, vienen al sepulcro, ya
salido el sol.
3 Y decian entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del
sepulcro?
4 Y como miraron, ven la piedra revuelta: porque era grande.
5 Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado á la mano derecha
cubierto de una ropa larga blanca; y se espantaron.
6 Mas él les dice: No tengais miedo: buscais á Jesus Nazareno, crucificado:
resucitado es, no está aquí: hé aquí, el lugar donde le pusieron:
7 mas id, decid á sus discípulos y á Pedro, que él va antes que vosotros á
Galiléa: allí le vereis, como os dijo.
8 Y ellas se fueron huyendo prestamente del sepulcro; porque las habia
tomado temblor y espanto: ni decian nada á nadie: porque tenian miedo.
9 MAS como Jesus resucitó por la mañana, el primer [día] de los sábados,
primeramente apareció á María Magdalena, de la cual habia echado siete
demonios.
10 Yendo ella, lo hizo saber á los que habian estado con él, [que estaban]
tristes y llorando.
11 Y ellos como oyeron que vivia, y que habia sido visto de ella, no lo
creyeron.
12 Mas despues apareció en otra forma á dos de ellos que iban en camino,
yendo á la aldea.
13 Y ellos fueron, y lo hicieron saber á los otros, y ni aun á ellos
creyeron.
14 Finalmente se apareció á los once, estando sentados á la mesa: y les
zahirió su incredulidad y la dureza de corazon, que no hubiesen creido los
que le habian visto resucitado.
15 Y les dijo: Id por todo el mundo, predicad el Evangelio á toda criatura:
16 el que creyere, y fuere bautizado, será salvo: mas el que no creyere será
condenado:
17 y estas señales seguirán á los que creyeren: Por mi nombre echarán fuera
demonios: hablarán nuevas lenguas:
18 quitarán serpientes: y si bebieren cosa mortífera, no les dañará: sobre
los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
19 Y el Señor, despues que les habló, fué recibido arriba al cielo, y se
asentó á la diestra de Dios.
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el
Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguian. Amen.
EL
SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO
SEGUN
S. LUCAS.
CAPITULO 1
1 HABIENDO muchos tentado á poner en órden la historia de las cosas que
entre nosotros han sido ciertísimas,
2 como nos [lo] enseñaron los que desde el principio [lo] vieron de sus
ojos, y fueron ministros del negocio:
3 me ha parecido tambien [á mí] despues de haber entendido todas las cosas
desde el principio con diligencia, escribirte[las] por órden, oh muy buen
Teófilo,
4 para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido enseñado.
5 HUBO en los dias de Herodes rey de Judéa, un sacerdote llamado Zacharías,
de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elisabeth.
6 Y eran ambos justos delante de Dios, andando en todos los mandamientos y
estatutos del Señor sin reprension.
7 Y no tenian generacion: porque Elisabeth era estéril, y ambos eran venidos
en dias.
8 Y aconteció, que administrando Zacharías el sacerdocio delante de Dios por
el órden de su vez,
9 conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en su vez á poner el
perfume, entrando en el templo del Señor.
10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del perfume.
11 Y le apareció el ángel del Señor que estaba á la mano derecha del altar
del perfume.
12 Y se turbó Zacharías viéndole, y cayó temor sobre él.
13 Mas el ángel le dijo: Zacharías, no temas: porque tu oracion ha sido
oida; y tu mujer Elisabeth te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan;
14 y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento:
15 porque será grande delante de Dios; y no beberá vino ni sidra; y será
lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre:
16 y á muchos de los hijos de Israél convertirá al Señor Dios de ellos:
17 porque él irá delante de él con el Espíritu y virtud de Elías, para
convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la
prudencia de los justos, para aparejar al Señor pueblo perfecto.
18 Y dijo Zacharías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y
mi mujer venida en dias.
19 Y respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de
Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas:
20 y hé aquí, serás mudo, y no podrás hablar, hasta el dia que esto sea
hecho: por cuanto no creiste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su
tiempo.
21 Y el pueblo estaba esperando á Zacharías, y se maravillaban que él se
tardaba en el templo.
22 Y saliendo, no les podia hablar; y entendieron que habia visto vision en
el templo: y él les hablaba por señas; y quedó mudo.
23 Y fué, que cumplidos los
dias de su oficio, se vino á su casa.
24 Y despues de aquellos dias concibió su mujer Elisabeth, y se encubria por
cinco meses, diciendo:
25 Porque el Señor me hizo esto en los dias en que miró para quitar mi
afrenta entre los hombres.
26 Y AL sexto mes el ángel Gabriel fué enviado de Dios á [una] ciudad de
Galiléa, que se llama Nazaret,
27 á una vírgen desposada con un varon que se llamaba Joseph, de la casa de
David; y el nombre de la vírgen [era] María.
28 Y entrando el ángel á ella, dijo: Tengas gozo, amada, el Señor [es]
contigo: bendita tú entre las mujeres.
29 Mas ella, como le vió, se turbó de su hablar; y pensaba qué salutacion
fuese esta.
30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia
acerca de Dios:
31 y hé aquí, que concebirás en el vientre, y parirás hijo, y llamarás su
nombre JESUS:
32 este será grande, é Hijo del Altísimo será llamado, y le dará el Señor
Dios la silla de David su padre;
33 y reinará en la casa de Jacob eternamente, y de su reino no habrá cabo.
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varon.
35 Y respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre tí, y la
virtud del Altísimo te cubrirá; por lo cual tambien lo Santo que de tí
nacerá, será llamado Hijo de Dios:
36 y hé aquí, Elisabeth tu parienta, tambien ella ha concebido hijo en su
vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril:
37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.
38 Entonces María dijo: Hé aquí la criada del Señor, cúmplase en mí conforme
á tu palabra. Y el ángel se partió de ella.
39 En aquellos dias levantándose María, fué á la montaña con priesa á [una]
ciudad de Judá.
40 Y entró en casa de Zacharías, y saludó á Elisabeth.
41 Y aconteció, que como oyó Elisabeth la salutacion de María, la criatura
saltó en su vientre; y Elisabeth fué llena de Espíritu Santo,
42 y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el
fruto de tu vientre:
43 ¿y de dónde esto á mí, que venga la madre de mi Señor á mí?
44 porque hé aquí, que como llegó la voz de tu salutacion á mis oidos, la
criatura saltó con alegría en mi vientre:
45 y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le
fueron dichas [de parte] del Señor.
46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor:
47 y mi espíritu se alegró en Dios mi Salud.
48 Porque miró á la bajeza de su criada: porque hé aquí, desde ahora me
dirán bienaventurada todas las edades.
49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso: y su santo nombre,
50 y su misericordia de generacion á generacion á los que le temen.
51 Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su
corazon.
52 Quitó los poderosos de los tronos, y levantó á los humildes.
53 A los hambrientos llenó de bienes; y á los ricos envió vacíos.
54 Recibió á Israél su criado, acordándose de la misericordia,
55 como habló á nuestros padres, á Abraham y á su simiente para siempre.
56 Y SE quedó María con ella como tres meses: y se volvió á su casa.
57 Y A Elisabeth se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.
58 Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios habia hecho grande
misericordia con ella, y se alegraron con ella.
59 Y aconteció, que al octavo dia vinieron para circuncidar al niño, y le
llamaban del nombre de su padre, Zacharías.
60 Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado.
61 Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llama de este
nombre.
62 Y hablaron por señas á su padre, como le queria llamar.
63 Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos
se maravillaron.
64 Y luego fué abierta su boca, y su lengua, y habló bendiciendo á Dios.
65 Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos: y en todas las montañas
de Judéa fueron divulgadas todas estas cosas.
66 Y todos los que [lo] oían, se maravillaban, diciendo: ¿Quién será este
niño? Y la mano del Señor era con él.
67 Y Zacharías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:
68 Bendito el Señor Dios de Israel, que visitó, é hizo redencion á su
pueblo.
69 Y nos enhestó el cuerno de salud en la casa de David su siervo.
70 Como habló por boca de los santos que fueron desde el principio, sus
profetas:
71 salud de nuestros enemigos, de mano de todos los que nos aborrecieron:
72 haciendo misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santo
testamento:
73 del juramento que juró á Abraham nuestro padre, que nos habia de dar:
74 que sin temor, libertados de nuestros enemigos, le serviriamos,
75 en santidad y justicia delante de él, todos los dias de nuestra vida.
76 Tú, empero, oh niño, profeta del Altísimo serás llamado: porque irás
delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos:
77 dando ciencia de salud á su pueblo para remision de sus pecados:
78 por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de
lo alto el oriente,
79 para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte: para
encaminar nuestros piés por camino de paz.
80 Y EL niño crecia, y era confortado del Espíritu, y estuvo en los
desiertos hasta el dia que se mostró á Israel.
CAPITULO 2
1 Y ACONTECIÓ en aquellos dias, que salió edicto de parte de Augusto César,
que toda la tierra fuese empadronada.
2 Este empadronamiento primero fué hecho, siendo presidente de la Siria
Cirenio.
3 E iban todos para ser empadronados cada uno á su ciudad.
4 Y subió Joseph de Galiléa, de la ciudad de Nazaret, á Judéa, á la ciudad
de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de
David;
5 para ser empadronado, con María su mujer desposada con él, la cual estaba
preñada.
6 Y ACONTECIÓ, que estando [ellos] allí, los dias en que ella habia de parir
se cumplieron.
7 Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió, y le acostó en el pesebre:
porque no habia lugar para ellos en el meson.
8 Y habia pastores en la misma tierra, que velaban, y guardaban las velas de
la noche sobre su ganado.
9 Y hé aquí, el ángel^ del Señor vino sobre ellos; y la claridad de Dios los
cercó de resplandor de todas partes, y tuvieron gran temor.
10 Mas el ángel les dijo: No temais, porque, hé aquí, os doy nuevas de gran
gozo, que será á todo el pueblo:
11 que os es nacido hoy Salvador, que es el Señor, el Cristo, en la ciudad
de David:
12 y esto os [será por] señal: hallareis el niño envuelto en pañales, echado
en el pesebre.
13 Y repentinamente fué con el ángel multitud de ejércitos celestiales, que
alababan á Dios, y decian:
14 Gloria en las alturas á Dios, y en la tierra paz, y á los hombres buena
voluntad.
15 Y aconteció, que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los
pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos, pues, hasta Bethlehem, y
veamos este negocio que ha hecho Dios, y nos ha mostrado.
16 Y vinieron á priesa, y hallaron á María, y á Joseph, y al niño acostado
en el pesebre.
17 Y viéndo[le], hicieron notorio lo que les habia sido dicho del niño.
18 Y todos los que [lo] oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les
decian.
19 Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndo[las] en su corazon.
20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las
cosas que habian oido y visto, como les habia sido dicho.
21 Y PASADOS los ocho dias para circuncidar al niño, llamaron su nombre
Jesus, el cual [le] fué puesto del ángel antes que él fuese concebido en el
vientre.
22 Y como se cumplieron los dias de la purificacion de María conforme á la
ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor,
23 como está escrito en la ley del Señor: Todo macho que abriere la matriz,
será santo al Señor:
24 y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor,
un par de tórtolas, ó dos pollos de palomas.
25 Y hé aquí, habia un hombre en Jerusalem llamado Simeon, y este hombre,
justo y pio, esperaba la consolacion de Israel; y el Espíritu Santo era sobre
él.
26 Y habia recibido respuesta del Espíritu Santo, que no veria la muerte
antes que viese al Cristo del Señor.
27 Y vino por Espíritu al templo. Y como metieron al niño Jesus sus padres
en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley,
28 entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:
29 Ahora despides, Señor, á tu siervo, conforme á tu palabra, en paz:
30 porque han vista mis ojos tu Salud,
31 la cual has aparejado en presencia de todos los pueblos:
32 luz para ser revelada á los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.
33 Y Joseph y su madre estaban maravillados de las cosas que se decian de
él.
34 Y los bendijo Simeon, y dijo á su madre María: Hé aquí, que este es dado
para caida y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal á quien
será contradicho;
35 y tu alma de tí misma traspasará cuchillo, para que de muchos corazones
sean manifestados los pensamientos.
36 Estaba tambien [allí] Anna, profetisa, hija de Phanuél, de la tribu de
Asér, la cual habia venido en grande edad, y habia vivido con su marido siete
años desde su virginidad.
37 Y [era] viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del
templo, en ayunos y oraciones sirviendo de noche y de dia.
38 Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y
hablaba de él á todos los que esperaban la redencion en Jerusalem.
39 MAS como cumplieron todas las cosas segun la ley del Señor, se volvieron
á Galiléa, á su ciudad de Nazaret.
40 Y el niño crecia, y era confortado del Espíritu, y se llenaba de
sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
41 E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta, de la Pascua.
42 Y como fué de doce años, ellos subieron á Jerusalem conforme á la
costumbre del dia de la fiesta.
43 Y acabados los dias, volviendo ellos, se quedó el niño Jesus en
Jerusalem, sin saberlo Joseph y su madre.
44 Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de [un] dia; y le
buscaban entre los parientes, y entre los conocidos.
45 Y como no le hallasen, volvieron á Jerusalem , buscandole.
46 Y aconteció, que tres dias despues le hallaron en el templo, sentado en
medio de los doctores, oyéndolos, y preguntándolos.
47 Y todos los que le oian, estaban fuera de sí por su entendimiento y
respuestas.
48 Y como le vieron, se espantaron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos
has hecho esto? hé aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.
49 Entonces [él] les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿no sabiais que
en los negocios que son de mi Padre me conviene estar?
50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.
51 Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su
madre guardaba todas estas cosas en su corazon.
52 Y Jesus crecia en sabiduría, y en edad, y gracia acerca de Dios y de los
hombres.
CAPITULO 3
1 Y EN el año quince del imperio de Tiberio César, siendo presidente de
Judéa Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galiléa, y su hermano Felipe
tetrarca de Ituréa y de la provincia de Tracónite, y Lisania tetrarca de
Abilina;
2 siendo sumos sacerdotes Annás y Caifás, fué palabra del Señor sobre Juan,
hijo de Zacharías, en el desierto.
3 Y él vino en toda la tierra al rededor del Jordán, predicando el bautismo
de penitencia para remision de pecados;
4 como está escrito en el libro de los sermones del profeta Isaías, que
dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, haced
derechas sus sendas:
5 todo valle se llenará, y todo monte y collado se bajará; y los [caminos]
torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados;
6 y verá toda carne la salud de Dios.
7 Y decia á las compañías que salian para ser bautizadas de él: Generacion
de víboras, ¿quién os enseñó á huir de la ira que vendrá?
8 haced, pues, frutos dignos de penitencia, y no comenceis á decir en
vosotros mismos: [Por] padre tenemos á Abraham; porque os digo, que puede
Dios, aun de estas piedras, levantar hijos á Abraham:
9 y ya tambien la hacha está puesta á la raiz de los árboles: todo árbol
pues que no hace buen fruto, es talado, y echado en el fuego.
10 Y las compañías le preguntaban, diciendo: ¿Pues, qué haremos?
11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos ropas, dé al que no tiene; y
él que tiene alimentos, haga lo mismo.
12 Y vinieron tambien [á él] los publicanos para ser bautizados, y le
dijeron: ¿Maestro, qué haremos?
13 Y él les dijo: No demandeis mas de lo que os está ordenado.
14 Y le preguntaron tambien los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué
haremos? Y les dice: No maltrateis á nadie, ni oprimais; y sed contentos con
vuestros salarios.
15 Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones,
si él fuese el Cristo,
16 respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua:
mas viene quien es mas valeroso que yo, que no soy digno de desatar la correa
de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego:
17 el aventador del cual está en su mano; y limpiará su era, y juntará el
trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará.
18 Así que amonestando otras muchas cosas tambien, anunciaba el Evangelio al
pueblo.
19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él de Herodías, mujer
de Felipe su hermano, y de todas las maldades que habia hecho Herodes,
20 añadió tambien esto sobre todo, que encerró á Juan en la cárcel.
21 Y aconteció, que como todo el pueblo se bautizaba, y Jesus fuese
bautizado, y orase, el cielo se abrió.
22 y descendió el Espíritu Santo en forma corporal, como paloma, sobre él, y
fué hecha una voz del cielo que decia: Tú eres mi Hijo amado, en tí es mi
placer.
23 Y EL mismo Jesus comenzaba á ser como de treinta años, hijo de Joseph,
como se creia, que fué hijo de Elí,
24 que fué de Mathat, que fué de Leví, que fué de Melchi, que fué de Janne,
que fué de Joseph,
25 que fué de Mathathías, que fué de Amós, que fué de Nahum, que fué de
Heslí, que fué de Nagge,
26 que fué de Maath, que fué de Mathathías, que fué de Semei, que fué de
Joseph, que fué de Judá,
27 que fué de Joanna, que fué de Resa, que fué de Zorobabél, que fué de
Salathiél, que fué de Nerí,
28 que fué de Melchí, que fué de Addí, que fué de Cosán, que fué de Elmodán,
que fué de Her,
29 que fué de Joseph, que fué de Eliezer, que fué de Jorim, que fué de
Mathat, que fué de Leví,
30 que fué de Simeon, que fué de Judá, que fué de Joseph, que fué de Jonán,
que fué de Eliacim,
31 que fué de Melea, que fué de Menan, que fué de Mathatha, que fué de
Nathán, que fué de David,
32 que fué de Isaí, que fué de Obéd, que fué de Booz, que fué de Salmón, que
fué de Naasán,
33 que fué de Aminadáb, que fué de Ram, que fué de Hesrón, que fué de
Pharés, que fué de Judá,
34 que fué de Jacob, que fué de Isaac, que fué de Abraham, que fué de Tharé,
que fué de Nachór,
35 que fué de Serúg, que fué de Reu, que fué de Phalég, que fué de Hebér,
que fué de Salé,
36 que fué de Cainán, que fué de Arphaxad, que fué de Sem, que fué de Noé,
que fué de Laméch,
37 que fué de Mathusalém, que fué de Henóch, que fué de Jaréd, que fué de
Malaleél, que fué de Cainán,
38 que fué de Enós, que fué de Seth, que fué de Adam, que fué de Dios.
CAPITULO 4
1 Y JESUS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fué agitado del
Espíritu al desierto,
2 por cuarenta dias, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos
dias: los cuales pasados, despues tuvo hambre.
3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí á esta piedra que se
haga pan.
4 Y Jesus respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el
hombre, mas con toda palabra de Dios.
5 Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró todos los reinos [de la
tierra] habitada en un momento de tiempo.
6 Y le dijo el diablo: A tí te daré esta potestad toda, y la gloria de
ellos: porque á mi es entregada, y á quien quiero la doy:
7 tú, pues, si adorares delante de mí, serán todos tuyos.
8 Y respondiendo Jesus, le dijo: Véte de mí, Satanás; porque escrito está:
Al Señor Dios tuyo adorarás, y á él solo servirás.
9 Y le llevó á Jerusalem, y le puso sobre el cimborio del templo, y le dijo:
Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:
10 porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de tí, que te guarden;
11 y que en las manos te llevarán, porque no dañes tu pié á piedra.
12 Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
13 Y acabada toda tentacion, el diablo se fué de él por [algun] tiempo.
14 Y JESUS volvió en virtud del Espíritu á Galiléa, y salió la fama de él
por toda la tierra de al rededor.
15 Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.
16 Y vino á Nazaret, donde habia sido criado, y entró, conforme á su
costumbre, el dia del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.
17 Y le fué dado el libro del profeta Isaías: y como abrió el libro, halló
el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor [es] sobre mí, por cuanto me ha ungido: para dar
buenas nuevas á los pobres me ha enviado; para sanar los quebrantados de
corazon; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para
enviar en libertad á los quebrantados;
19 para predicar el año agradable del Señor.
20 Y cerrando el libro, como le dió al ministro, se sentó; y los ojos de
todos en la sinagoga estaban atentos á él.
21 Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura en vuestros
oidos.
22 Y todos le daban su testimonio, y estaban maravillados de sus palabras de
gracia que salian de su boca, y decian: ¿No es este el hijo de Joseph?
23 Y les dijo: Sin duda me direis: Medico, cúrate á tí mismo: de tantas
cosas que hemos oido haber sido hechas en Capharnaum, haz tambien aquí en tu
tierra.
24 Y dijo: De cierto os digo, que ningun profeta es acepto en su tierra:
25 en verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de
Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo
grande hambre en toda la tierra:
26 mas á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidón, á una
mujer viuda:
27 y muchos leprosos habia en Israél en tiempo del profeta Eliséo: mas
ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Syro.
28 Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas.
29 Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la
cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para
despeñarle.
30 Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.
31 Y DESCENDIÓ á Capharnaum, ciudad de Galiléa, y allí los enseñaba en los
sábados.
32 Y estaban fuera de sí de su doctrina: porque su palabra era con potestad.
33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espíritu de un demonio
inmundo, el cual exclamó á gran voz,
34 diciendo: Ah, ¿qué tenemos contigo, Jesus Nazareno? ¿has venido á
destruirnos? yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
35 Y Jesus le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio,
derribándole en medio, salió de él; y no le hizo daño alguno.
36 Y fué espanto sobre todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué cosa
es esta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y
salen?
37 Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la
comarca.
38 Y levantándose Jesus de la sinagoga, se entró en casa de Simon: y la
suegra de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.
39 E inclinándose hácia ella, riñó á la fiebre, y la fiebre la dejó; y ella
levantándose luego, les sirvió.
40 Y poniéndose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas
enfermedades, los traian á él: y él, poniendo las manos sobre cada uno de
ellos, los sanaba.
41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el
Cristo, Hijo de Dios: mas [él] riñiéndoles no los dejaba hablar, porque
sabian que él era el Cristo.
42 Y siendo ya de dia salió, y se fué al lugar desierto; y las compañías le
buscaban, y vinieron hasta él: y le detenian que no se fuese de ellos.
43 Y él les dijo: Que tambien á otras ciudades es menester que anuncie el
evangelio del reino de Dios: porque para esto soy enviado.
44 Y predicaba en las sinagogas de Galiléa.
CAPITULO 5