Juan Bautista,
25 Entonces [ella] entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que
ahora luego me dés en un plato la cabeza de Juan Bautista.
26 Y el rey se entristeció mucho: [mas] á causa del juramento, y de los que
estaban con él á la mesa, no quiso entristecerla.
27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traida su
cabeza.
28 El cual fué, y le degolló en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato, y
la dió á la muchacha, y la muchacha la dió á su madre.
29 Y oyéndo[lo] sus discípulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron
en un sepulcro.
30 Y LOS apóstoles se juntaron á Jesus, y le contaron todo lo que habian
hecho, y lo que habian enseñado.
31 Y [él] les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un
poco: porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian logar de
comer.
32 Y se fueron en un navío al lugar desierto aparte.
33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron; y concurrieron allá muchos á pié
de las ciudades, y vinieron antes que ellos, y se juntaron á él.
34 Y saliendo [Jesus] vió [una] grande compañía, y tuvo misericordia de
ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y les comenzó á enseñar muchas
cosas.
35 Y como ya fué el dia muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo:
El lugar es desierto, y el dia es ya muy entrado:
36 envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de al rededor, y compren
para sí pan, porque no tienen que comer.
37 Y respondiendo él, les dijo: Dadles de comer vosotros; y le dijeron:
¿[Qué] vamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?
38 Y él les dice: ¿Cuántos panes teneis? id, y vedlo. Y sabiéndolo, dijeron:
Cinco, y dos panes.
39 Y les mandó que hiciesen recostar á todos por mesas sobre la yerba verde.
40 Y se recostaron por partes, por mesas, de ciento en ciento, y de
cincuenta en cincuenta.
41 Y tomados los cinco panes y los dos panes, mirando al cielo, bendijo, y
partió los panes, y dió á sus discípulos que les pusiesen delante. Y los dos
panes repartió á todos.
42 Y comieron todos, y se hartaron.
43 Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los panes. 44 Y
eran los que comieron cinco mil varones.
45 Y LUEGO dió priesa á sus discípulos á subir en el navío, é ir delante de
él á Bethsaida de la otra parte, entre tanto que él despedia la compañía.
46 Y despues que los hubo despedido, se fué al monte á orar.
47 Y como fué la tarde, el navío estaba en medio de la mar, y él solo en
tierra.
48 Y los vió que se trabajaban navegando, porque el viento les era
contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino á ellos andando sobre
la mar, y queria pasarlos.
49 Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y
dieron voces:
50 porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les
dijo: Aseguráos, yo soy: no tengais miedo.
51 Y subió á ellos en el navío, y el viento reposó, y [ellos] en gran manera
estaban fuera de sí, y se maravillaban:
52 porque aun no habian cobrado entendimiento en los panes: porque sus
corazones estaban ciegos.
53 Y cuando fueron de la otra parte, vinieron á tierra de Gennezaret, y
tomaron puerto.
54 Y saliendo ellos del navío, luego le conocieron.
55 Y corriendo toda la tierra de al rededor, comenzaron á traer de todas
partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí.
56 Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponian en
las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el
borde de su vestido, y todos los que le tocaban eran salvos.
CAPITULO 7
1 Y SE juntaron á él Fariséos, y algunos de los escribas que habian venido
de Jerusalem.
2 los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes,
es á saber, por lavar, los condenaban.
3 (Porque los Fariséos, y todos los Judíos, teniendo la tradicion de los
ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;
4 y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas
cosas hay que tomaron para guardar, como el lavar de los vasos [ de beber] y
de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.)
5 Y le preguntaron los Fariséos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no
andan conforme á la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos
por lavar?
6 Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros
Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su
corazon lejos está de mi;
7 y en vano me honran, enseñando doctrinas, mandamientos de hombres:
8 porque dejando el mandamiento de Dios, teneis la tradicion de los hombres:
el lavar de los jarros, y de los vasos [de beber;] y haceis muchas cosas
semejantes á estas.
9 Les decia tambien: Bien invalidais el mandamiento de Dios para guardar
vuestra tradicion.
10 Porque Moisés dijo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que maldijere al
padre ó á la madre morirá de muerte.
11 Y vosotros decis: El hombre dirá al padre ó á la madre: El Corban (quiere
decir, don mio) á ti aprovechará,
12 y no le dejais mas hacer por su padre, ó por su madre;
13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis: y
muchas cosas haceis semejantes á estas.
14 Y llamando á toda la compañía, les dijo: Oidme todos, y entended.
15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas
lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.
16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.
17 Y entrándose de la compañía en casa, le preguntaron sus discípulos de la
parábola.
18 Y les dice: ¿Así tambien vosotros sois sin entendimiento? ¿no entendeis
que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?
19 porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale [el hombre] á
la secreta, y purga todas las viandas.
20 Mas decia: Que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre:
21 porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el
mal ojo, las injurias, la soberbia, la locura:
23 todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
24 Y LEVANTÁNDOSE de allí , se fué á los términos de Tyro y de Sidón, y
entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese: mas no pudo esconderse.
25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espíritu inmundo, luego que oyó de
él vino, y se echó á sus piés.
26 Y la mujer era Griega, Syrophenisa de nacion, y le rogaba que echase
fuera de su hija al demonio.
27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos: porque no es bien
tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.
28 Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor, porque los perrillos debajo de la
mesa comen de las migajas de los hijos.
29 Entonces le dice: Por esta palabra, vé: el demonio ha salido de tu hija.
30 Y como fué á su casa, halló que el demonio habla salido, y la hija echada
sobre la cama.
31 Y VOLVIENDO á salir de los términos de Tyro y de Sidón, vino á la mar de
Galiléa por mitad de los términos de Decápolis.
32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.
33 Y tomándole de la compañía aparte, metió sus dedos en las orejas de él, y
escupiendo tocó su lengua.
34 Y mirando al cielo gimió, y dijo: Ephata; que es [decir:] Sé abierto.
35 Y luego fueron abiertas sus orejas; y fué desatada la ligadura de su
lengua, y hablaba bien.
36 Y les mandó que no lo dijesen á nadie: mas cuanto mas les mandaba, tanto
mas y mas [lo] divulgaban;
37 y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á
los sordos oir, y á los mudos hablar.
CAPITULO 8
1 EN aquellos dias, como hubo gran compañía, y no tenian que comer, Jesus
llamó sus discípulos, y les dijo:
2 Tengo misericordia de la compañía, porque ya hace tres dias que están
conmigo; y no tienen que comer:
3 y si los envio en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino: porque
algunos de ellos han venido de lejos.
4 Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos
de pan aquí en el desierto?
5 Y les preguntó: ¿Cuántos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete.
6 Entonces mandó á la compañía que se recostasen á tierra; y tomando los
siete panes, habiendo dada gracias, partió, y dió á sus discípulos que
pusiesen delante; y pusieron delante á la compañía.
7 Tenian tambien unos pocos pescadillos, y habiendo bendecido, dijo que
tambien los pusiesen delante.
8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado,
siete espuertas.
9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.
10 Y LUEGO entrando en el navío con sus discípulos, vino en las partes de
Dalmanuta.
11 Y vinieron los Fariséos, y comenzaron á altercar con él, demandándole
señal del cielo. tentándole.
12 Y gimiendo de su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generacion? de
cierto os digo, que no se dará señal á esta generacion.
13 Y dejándolos, volvió á entrar en el navío, y se fué de la otra parte.
14 Y se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en el
navío.
15 Y les mandó, diciendo: Mirad, guardáos de la levadura de los Fariséos, y
de la levadura de Herodes.
16 Y altercaban los unos con los otros, diciendo: Pan no tenemos.
17 Y como Jesus lo entendió, les dice: ¿Qué altercais, porque no teneis pan?
¿no considerais, ni entendeis? ¿aun teneis ciego vuestro corazon?
18 ¿teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no oís? ¿y no os acordais?
19 cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas
de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.
20 Y cuando los siete panes en cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los
pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.
21 Y les dijo: ¿Cómo aun no entendeis?
22 Y VINO á Bethsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.
23 Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y
escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía
alga.
24 Y [él] mirando, dijo: Veo los hombres: porque veo que andan, como
árboles.
25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y
fué sano, y vió de lejos y claramente á todos.
26 Y le envió á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas á
nadie en la aldea.
27 Y SALIO Jesus y sus discípulos por las aldeas de Cesaréa de Filipo. Y en
el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres
que soy yo?
28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de
los profetas.
29 Entonces el les dice: ¿Y vosotros, quién decis que soy yo? Y respondiendo
Pedro le dice: Tú eres el Cristo.
30 Y los amenazó que no dijesen de el á ninguno.
31 Y comenzó á enseñarles, que convenia que el Hijo del hombre padeciese
mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes,
y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.
32 Y claramente decia esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á
reñir.
33 Y él, volviéndose, y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo:
Apártate de mí, Satanás: porque no sabes las cosas que [son,] de Dios, sino
las que [son] de los hombres.
34 Y llamando á la compañía con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que
quisiere venir tras mí, niéguese á sí mismo y toma su cruz, y sígame:
35 porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su
vida por causa de mí y del Evangelio, este la salvará.
36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierda su
alma?
37 ¿O qué recompensa dará el hombre de su alma?
38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generacion
adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá
en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
CAPITULO 9
1 Díjoles tambien: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí
que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene
con potencia.
2 Y SEIS dias despues tomó Jesus á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y los sacó
aparte solos á un monte alto, y fué trasfigurado delante de ellos.
3 Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve,
cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.
4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesus.
5 Entonces respondiendo Pedro, dice á Jesus: Maestro, bien será que nos
quedemos aquí, y hagamos tres cabañas: para tí una, y para Moisés otra, y
para Elías otra:
6 porque no sabia lo que hablaba, que estaba fuera de sí.
7 Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decia: Este es
mi Hijo amado, á él oid.
8 Y luego, como miraron, no vieron mas á nadie consigo, sino á solo Jesus.
9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que
habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los
muertos.
10 Y [ellos] retuvieron el caso en sí altercando que seria aquello:
Resucitar de los muertos.
11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es
menester que Elías venga antes?
12 Y respondiendo él, les dijo: Elías á la verdad, cuando viniere antes,
reformará todas las cosas y como está escrito del Hijo del hombre, que
padezca mucho, y sea tenido en nada:
13 empero os digo que Elías [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron,
como está escrito de él.
14 Y COMO vino a los discípulos, vió grande compañía al rededor de ellos, y
los escribas que disputaban con ellos.
15 Y luego toda la compañía, viéndole, se espantó, y corriendo á él, le
saludaron.
16 Y preguntó á los escribas: ¿Qué disputais con ellos?
17 Y respondiendo uno de la compañía, dijo: Maestro, traje mi hijo á tí, que
tiene un espíritu mudo,
18 el cual donde quiera que le toma, le despedaza, y echa espumarajos, y
cruje los dientes, y se va secando; y dije á tus discípulos que le echasen
fuera, y no pudieron.
19 Y respondiendo él, le dijo: ¡Oh generacion infiel! ¿hasta cuándo estaré
con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? traédmele.
20 Y se le trajeron: y como [él] le vió, luego el espíritu le comenzó á
despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
21 Y preguntó á su padre: ¿Cuánto tiempo ha que le aconteció esto? Y él
dijo: Desde niño:
22 y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle: mas, si
puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.
23 Y Jesus le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo es posible.
24 Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lágrimas. Creo, Señor:
ayuda mi incredulidad.
25 Y como Jesus vió que la compañía concurria, riñó al espíritu inmundo,
diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres mas en
él.
26 Entonces [el espíritu] clamando, y despedazándole mucho, salió; y [él]
quedó como muerto, que muchos decian, que era muerto.
27 Mas Jesus tomándole de la mano, le enhestó, y se levantó.
28 Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por
qué nosotros no pudimos echarle fuera?
29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oracion y ayuno.
30 Y SALIDOS de allí, caminaron juntos por Galiléa; y no queria que nadie lo
supiese.
31 Porque enseñaba á sus discípulos, y les decia: El Hijo del hombre será
entregado en manos de hombres, y le matarán: mas muerto [él,] resucitará al
tercer dia.
32 Mas ellos no entendian [esta] palabra, y tenian miedo de preguntarle.
33 Y VINO á Capharnaum; y como vino á casa, les preguntó: ¿Qué disputabais
entre vosotros en el camino?
34 Mas ellos callaron: porque los unos con los otros habian disputado en el
camino, quién de ellos habia de ser el mayor.
35 Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quisiere ser
el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos,
les dice:
37 El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, á mí recibe; y el
que á mí recibe, no me recibe á mí, mas al que me envió.
38 Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto á uno, que en tu
nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo defendimos,
porque no nos sigue.
39 Y Jesus le dijo: No se lo defendais: porque ninguno hay que haga milagro
en mi nombre que luego pueda maldecirme.
40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
41 Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois
de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su salario.
42 Y cualquiera que escandalizare uno de estos pequeñitos que creen en mí,
mejor le fuera que le fuera puesta cerca de su cuello una piedra de molino, y
que fuera echado en la mar.
43 Mas si tu mano te fuere ocasion de caer, córtala: mejor te es entrar á la
vida manco, que teniendo dos manos ir al quemadero, al fuego que no puede ser
apagado:
44 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.
45 Y si tu pié te fuere ocasion de caer, córtale: mejor te es entrar á la
vida cojo, que teniendo dos piés ser echado en el quemadero, al fuego que no
puede ser apagado:
46 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.
47 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sácale: mejor te es entrar al reino
de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego:
48 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.
49 Porque todo [hombre] será salado con fuego, y todo sacrificio será salado
con sal.
50 Buena es la sal: mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobareis?
Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.
CAPITULO 10
1 Y PARTIÉNDOSE de allí, vino en los términos de Judéa por tras el Jordán: y
volvió la compañía á juntarse á él; y volviólos á enseñar, como acostumbraba.
2 Y llegándose los Fariséos, le preguntaron: Si era lícito al marido
repudiar a su mujer, tentándole.
3 Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?
4 Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.
5 Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os
escribió este mandamiento:
6 que al principio de la creacion macho y hembra los hizo Dios.
7 Por esto (dice) dejará el hombre á su padre y á la madre, y se juntará á
su mujer;
8 y los que [eran] dos, serán hechos una carne: así que no son mas dos, sino
una carne:
9 pues lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.
10 Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.
11 Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra,
comete adulterio contra ella:
12 y si la mujer repudiare á su marido, y se casare con otro, adultera.
13 Y LE presentaban niños para que les tocase; y los discípulos reñian á los
que los presentaban.
14 Y viéndolo Jesus, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se
los defendais: porque de los tales es el reino de Dios:
15 de cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño,
no entrará en él.
16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.
17 Y SALIENDO él para ir su camino, vino uno corriendo, e hincando la
rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la
vida eterna?
18 Y Jesus le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno [hay] bueno, sino un
Dios:
19 los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas false
testimonio: No defraudes: Honra á tu padre, y á tu madre.
20 El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde
mi mocedad.
21 Entonces Jesus mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: vé, todo
lo que tienes vende, y dá á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven,
sigueme, tomando tu cruz.
22 Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenia muchas
posesiones.
23 Entonces Jesus mirando al rededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán
dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
24 Y los discípulos se espantaron de sus palabras: mas Jesus respondiendo,
les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar al reino de Dios, los que
confian en las riquezas!
25 mas fácil es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar
al reino de Dios.
26 Y ellos se espantaban mas, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá
salvarse?
27 Entonces Jesus mirándolos, dice: Acerca de los hombres, [es] imposible;
mas acerca de Dios, no: porque todas cosas son posibles acerca de Dios.
28 Entonces Pedro comenzó á decirle: Hé aquí, nosotros hemos dejado todas
las cosas, y te hemos seguido.
29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya
dejado casa, ó hermanos, hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó
heredades, por causa de mí y del Evangelio,
30 que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casa, y hermanos y
hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo
venidero, vida eterna:
31 empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
32 Y ESTABAN en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesus iba delante de
ellos, y se espantaban, y le seguian con miedo: entonces volviendo á tomar á
los doce [aparte] les comenzó á decir las cosas que le habian de acontecer:
33 Hé aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los
príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le
entregarán á los Gentiles;
34 [los cuales] le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le
mataran: mas al tercer dia resucitará.
35 ENTONCES Jacobo y Juan, hijos de Zebedéo, se llegaron á el, diciendo:
Maestro, querriamos que nos hagas lo que pidiéremos.
36 Y él les dijo: ¿Qué quereis que os haga?
37 Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu
diestra, y el otro á tu siniestra.
38 Entonces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis: ¿podeis beber el vaso
que yo bebo, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?
39 Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesus les dijo: A la verdad el vaso que yo
bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados:
40 mas que os senteis á mi diestra, y á mi siniestra, no es mio darlo, sino
á los que está aparejado.
41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.
42 Mas Jesus llamándolos, les dice: Ya sabeis que los que se ven ser
príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas; y los que entre ellas son
grandes, tienen sobre ellas potestad:
43 mas no será así entre vosotros, antes cualquiera que quisiere hacerse
grande entre vosotros, será vuestro servidor:
44 y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de
todos:
45 porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir,
y dar su vida en rescate por muchos.
46 ENTONCES vienen á Jericó; y saliendo el de Jericó, y sus discípulos y
[una] gran compañía, Bartiméo el ciego, hijo de Timéo, estaba sentado junto
al camino mendigando.
47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenzó á dar voces, y decir: Jesus,
hijo de David, ten misericordia de mí.
48 Y muchos le reñian, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de
David, ten misericordia de mí.
49 Entonces Jesus parándose, mandó llamarle; y llaman al ciego, diciéndole:
Ten confianza: levantate, [que] te llama.
50 El entonces echando su capa, se levantó, y vino á Jesus.
51 Y respondiendo Jesus, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le
dice: Maestro, que cobre la vista.
52 Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha salvado. Y luego cobró la vista, y
seguia á Jesus en el camino.
CAPITULO 11
1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethphage, y de Bethania, al monte de
las Olivas, envia dos de sus discípulos,
2 y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en
él, hallareis un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido:
desatadle, y traedle.
3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué haceis eso? decid que el Señor le ha
menester; y luego le enviará acá.
4 Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos
caminos; y le desatan.
5 Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Que haceis desatando el
pollino?
6 Ellos entonces les dijeron como Jesus habia mandado; y los dejaron.
7 Y trajeron el pollino á Jesus, y echaron sobre él sus vestidos, y [él] se
sentó sobre él.
8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los
árboles, y tendian por el camino.
9 Y los que iban delante, y los que iban detrás daban grita, diciendo:
¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
10 Bendito el reino que viene en el nombre del Señor de nuestro padre David:
¡Hosanna en las alturas!
11 Y entró Jesus en Jerusalem, y en el templo; y habiendo mirado al rededor
todas las cosas, y siendo ya tarde se salió á Bethania con los doce.
12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.