8 Entonces [ellas] saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron

corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus

discípulos,

9 hé aquí, Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengais gozo. Y ellas se

llegaron, y abrazaron sus piés, y le adoraron.

10 Entonces Jesus les dice: No temais: id, dad las nuevas á mis hermanos,

para que vayan á Galiléa; y allá me verán.

11 Y yendo ellas, hé aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron

aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian

acontecido.

12 Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero á los

soldados,

13 diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron,

durmiendo nosotros:

14 y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os

haremos seguros.

15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos: y este dicho

fué divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.

16 Mas los once discípulos se fueron á Galiléa, al monte, donde Jesus les

habia ordenado.

17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.

18 Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el

cielo y en la tierra:

19 por tanto id, enseñad á todas las gentes, bautizándolos en nombre del

Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y hé aquí, yo

estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.

EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

S. MARCOS.

CAPITULO 1

1 PRINCIPIO del Evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en los profetas: Hé aquí, yo envio á mi ángel delante de

tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

3 Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor: enderezad

sus veredas.

4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de penitencia* para

remision de pecados. {* De enmienda, ó de arrepentimiento, de conversion.}

5 Y salia á él toda la provincia de Judéa, y los de Jerusalem; y eran todos

bautizados de él en el rio del Jordán, confesando sus pecados.

6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y de [una] cinta de cuero al

rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.

7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es mas fuerte que yo, al cual

no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos:

8 yo á la verdad os he bautizado con agua: mas él os bautizará con Espíritu

Santo.

9 Y ACONTECIÓ en aquellos dias, [que] Jesus vino de Nazaret de Galilea, y

fué bautizado de Juan en el Jordán.

10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como

paloma, que descendia sobre él.

11 Y fué [una] voz de los cielos, [que decia:] Tú eres mi Hijo amado: en tí

tomo contentamiento.

12 Y luego el Espíritu [Santo] le impele al desierto.

13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satanás: y

estaba con las fieras; y los ángeles le servian.

14 MAS despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galiléa, predicando el

evangelio del reino de Dios,

15 y diciendo: El tiempo es cumplido; y el reino de Dios está cerca:

enmendáos, y creed al Evangelio.

16 Y pasando junta á la mar de Galiléa, vió á Simon, y á Andres su hermano,

que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seais pescadores de

hombres.

18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19 Y pasando de allí un poco mas adelante, vió á Jacobo, [hijo] de Zebedéo,

y á Juan su hermano, tambien ellos en el navío, que aderezaban las redes.

20 Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedéo en el navío con los

jornaleros, fueron en pos de él.

21 Y ENTRAN en Capharnaum: y luego los sábados entrando en la sinagoga

enseñaba.

22 Y se espantaban de su doctrina; porque los enseñaba como quien tiene

potestad, y no como los escribas.

23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual

dió voces,

24 diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesus Nazareno? ¿has venido á

destruirnos? sé quien eres, el Santo de Dios.

25 Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26 Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando á gran voz, salió de

él.

27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo:

¿Qué es esto? ¿qué nueva doctrina es esta, que con potestad aun á los

espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28 Y luego vino su fama por toda la provincia al rededor de Galiléa.

29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con

Jacobo y Juan.

30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de

ella.

31 Entonces llegando [él,] la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó

la calentura, y les servia.

32 Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que

tenian mal, y endemoniados.

33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34 Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó

fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocian.

35 Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salio, y se fué á un

lugar desierto, y allí oraba.

36 Y le siguió Simon, y los que estaban con él.

37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38 Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique tambien allí:

porque para esto he salido.

39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galiléa, y echaba fuera los

demonios.

40 Y UN leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si

quieres, puedes limpiarme.

41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le

dice: Quiero: sé limpio.

42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.

43 Y le defendió, y luego le echó,

44 y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada: sino vé, muéstrate al

sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó para que les conste.

45 Y él salido, comenzó á predicar muchas cosas, y á divulgar el negocio,

que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad: mas estaba fuera

en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.

CAPITULO 2

1 Y ENTRÓ otra vez en Capharnaum despues de [algunos] dias; y se oyó que

estaba en casa.

2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun á la puerta; y

les hablaba la palabra.

3 Entonces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de

cuatro.

4 Y como no podian llegar á él á causa de la compañía, descubrieron la

techumbre donde estaba, y horadando bajan el lecho en que el paralítico

estaba echado.

5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te

son perdonados.

6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en

sus corazones,

7 decian: ¿Por qué habla este blasfemias? ¿quién puede perdonar pecados,

sino solo Dios?

8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí,

les dijo: ¿Por qué pensais estas cosas en vuestros corazones?

9 ¿cuál es mas fácil: Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; ó

decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda?

10 Pues porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de

perdonar los pecados, (dice al paralítico):

11 A tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.

12 Entonces [él] se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de

todos, de manera que todos se espantaron, y glorificaron á Dios, diciendo:

Nunca tal hemos visto.

13 Y VOLVIÓ á salir á la mar, y toda la compañía venia á el, y los enseñaba.

14 Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alféo, sentado al banco [de los públicos

tributos,] y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

15 Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos

y pecadores estaban tambien á la mesa juntamente con Jesus, y con sus

discípulos: porque habia muchos, y le habían seguido.

16 Y los escribas, y los Fariséos, viéndole comer con los publicanos, y con

los pecadores, dijeron á sus discípulos: ¿Qué es esto, que [vuestro Maestro]

come y bebe con los publicanos, y con los pecadores?

17 Y oyéndo[lo] Jesus, les dice: los sanos no tienen necesidad de médico,

mas los que tienen mal: no he venido á llamar á los justos, mas los pecadores

á penitencia.* {* A enmienda de la vida.}

18 Y los discípulos de Juan, y de los Fariséos ayunaban; y vienen, y le

dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariséos ayunan; y tus

discípulos no ayunan?

19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo

está con ellos: entre tanto que tienen consigo el esposo no pueden ayunar.

20 Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entonces en

aquellos dias ayunarán.

21 Nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; de otra manera el

mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor la rotura.

22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo

rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden: mas el vino

nuevo en odres nuevos se ha de echar.

23 Y ACONTECIÓ, que pasando él [otra vez] por los sembrados en sábado, sus

discípulos andando comenzaron á arrancar espigas.

24 Entonces los Fariséos le dijeron: Hé aquí, ¿por qué hacen [tus

discípulos] en sábado lo que no es lícito?

25 Y él les dijo: ¿Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y

tuvo hambre, él y los que [estaban] con él?

26 ¿cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiathár sumo Pontífice, y comió

los panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer, sino á los

sacerdotes, y aun dió á los que estaban consigo?

27 Díjoles tambien: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre

por causa del sábado:

28 así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

CAPITULO 3

1 Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano

seca.

2 Y le acechaban, si en sábado le sanaria, para acusarle.

3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

4 Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábados, ó hacer mal? ¿salvar la

persona, ó matarla? Mas ellos callaban.

5 Y mirándolos al rededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su

corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué

restituida sana como la otra.

6 Entonces saliendo los Fariséos tomaron consejo con los Herodianos contra

él, para matarle.

7 MAS Jesus se apartó á la mar con sus discípulos; y le siguió gran multitud

de Galiléa, y de Judéa,

8 y de Jerusalem, y de Iduméa, y de la otra parte del Jordán; y de los que

[moraban] al rededor de Tyro y de Sidón, grande multitud, oyendo cuan grandes

cosas hacia, vinieron á él.

9 Y dijo á sus discípulos que la navecilla le estuviese siempre apercibida,

por causa de la compañía, porque no le oprimiesen.

10 Porque habia sanado á muchos, de tal manera que caian sobre él, cuantos

tenian plagas, por tocarle.

11 Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y

daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12 Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.

13 Y SUBIÓ al monte, y llamó á si los que él quiso; y vinieron á él.

14 Y ordenó á los doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á

predicar;

15 y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

16 á Simon, al cual puso por nombre Pedro;

17 y á Jacobo, hijo de Zebedéo, y á Juan hermano de Jacobo, y les puso

nombre Boanerges, que es, Hijos del trueno;

18 y á Andres, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Matéo, y á Tomás, y á Jacobo,

[hijo] de Alféo, y á Tadéo, y á Simon el Chananéo,

19 y á Judas Iscariote, el que le entregó: y vinieron á casa.

20 Y OTRA vez se juntó la compañía, de tal manera que ellos ni aun podian

comer pan.

21 Y como le oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decian: Está

fuera de sí.

22 Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á

Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

23 Y llamándolos, les dijo por parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á

Satanás?

24 Y si [algun] reino contra si mismo fuere dividido, no puede permanecer el

tal reino.

25 Y si [alguna] casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la

tal casa.

26 Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede

permanecer: mas tiene fin.

27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si

antes no prendiere al valiente; y entonces saqueará su casa.

28 De cierto os digo, [que] todos los pecados serán perdonados á los hijos

de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:

29 mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdon

para siempre: mas está obligado á eterno juicio.

30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.

31 Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron á él

llamándole.

32 Y la compañía estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: Hé aquí, tu

madre y tus hermanos te buscan fuera.

33 Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre, y mis hermanos?

34 Y mirando al rededor á los que estaban sentados al rededor de él, dijo:

Hé aquí mi madre, y mis hermanos:

35 porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y

mi hermana, y mi madre.

CAPITULO 4

1 Y OTRA vez comenzó á enseñar .junto á la mar, y se juntó á él gran

compañía, tanto que entrándose él en un navío, se sentó en la mar, y toda la

compañía estaba en tierra junto á la mar.

2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

3 Oid: Hé aquí, el que sembraba salió á sembrar.

4 Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las

aves del cielo, y la tragaron.

5 Y otra parte cayó en pedregales donde no tenia mucha tierra; y luego

salió, porque no tenia la tierra profunda;

6 mas, salido el sol, se quemó; por cuanto no tenia raiz se secó.

7 Y otra parte cayó en espinas; subieron las espinas, y la ahogaron y no dió

fruto.

8 Y otra parte cayó en buena tierra y dió fruto, que subió y creció: y llevó

uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.

9 Entonces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

10 Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban con él con los doce,

de la parábola.

11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios: mas á

los que están fuera, por parábolas todas las cosas:

12 para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan: porque

no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

13 Y les dijo: ¿No sabeis esta parábola? ¿cómo pues entendereis todas las

parábolas?

14 El que siembra [es el que] siembra la palabra.

15 Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada:

mas despues que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué

sembrada en sus corazones.

16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando

han oido la palabra, luego la toman con gozo:

17 mas no tienen raiz en sí, antes son temporales: que en levantándose la

tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra:

19 mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las

codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y es hecha

sin fruto.

20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la

palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á

ciento.

21 Díjoles tambien: ¿Viene el candil para ser puesto debajo del almud, ó

debajo de la cama? ¿No [viene] para ser puesto en el candelero?

22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que

no haya de venir en descubierto.

23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

24 Díjoles tambien: Mirad lo que oís: con la medida que medis, os medirán

otros; y será añadido á vosotros los que oís.

25 Porque al que tiene, le será dada; y al que no tiene, aun lo que tiene le

será quitado.

26 Decia mas: Así es el reino de Dios, como si un hombre eche simiente en la

tierra;

27 y duerma y se levante de noche de dia, y la simiente brote y crezca como

él no sabe.

28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga, luego

grano lleno en la espiga.

29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega

es llegada.

30 Y decia: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola

le compararemos?

31 Como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el mas

pequeño de todas las simientes que hay en la tierra:

32 mas cuando fuere sembrado sube, y se hace la mayor de todas las

legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan

hacer nidos debajo de su sombra.

33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que

podian oir.

34 Y sin parábola no les hablaba: mas á sus discípulos en particular

declaraba todo.

35 Y LES dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.

36 Y enviando la compañía, le tomaron, como estaba en el navío, y habia

tambien con él otros navichuelos.

37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en el

navío, de tal manera que ya se llenaba.

38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le

dicen: ¿Maestro, no mires que perecemos?

39 Y levantándose [él,] riñó al viento y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y

cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.

40 Y á ellos dijo: ¿Por qué sois así temerosos? ¿cómo no teneis fé?

41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: ¿Quién es este, que

aun el viento y la mar le obedecen?

CAPITULO 5

1 Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2 Y salido él del navío, luego le salió al encuentro de los sepulcros un

hombre con un espíritu inmundo,

3 que tenia manida en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien

atar:

4 porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las

cadenas habian sido hechas pedazos de él, y los grillos desmenuzados; y nadie

le podia domar.

5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los

sepulcros, é hiriéndose á las piedras.

6 Y como vió á Jesus de lejos, corrió, y le adoró;

7 y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesus, hijo del Dios

Altísimo? te conjuro [por] Dios que no me atormentes.

8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legion me llamo:

porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no le echase fuera de aquella provincia.

11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envíanos á los puercos

para que entremos en ellos.

13 Y les permitió luego Jesus, y saliendo aquellos espíritus inmundos,

entraron en los puercos; y la manada cayó por un despeñadero en la mar, los

cuales eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y

en los campos. Y salieron para ver que era aquello que habia acontecido.

15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio,

sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron

temor.

16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que

habia tenido el demonio, y de los puercos.

17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18 Y entrando él en el navío, le rogaba el que habia sido fatigado del

demonio, para estar con él.

19 Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y

cuéntales cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y [como] ha tenido

misericordia de tí.

20 Y se fué, y comenzó á predicar en Decápolis cuan grandes cosas Jesus

habia hecho con él; y todos se maravillaban.

21 Y PASANDO otra vez Jesus en un navío de la otra parte, se juntó á él gran

compañía; y estaba junto á la mar,

22 y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vió,

se postró á sus piés,

23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las

manos sobre ella, para que sea salva, y vivirá.

24 Y fué con él, y le seguia gran compañía, y le apretaban.

25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,

26 y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que

tenia, y nada habia aprovechado, antes le iba peor,

27 como oyó [decir] de Jesus, vino en la compañía por las espaldas, y tocó

su vestido.

28 Porque decia: Si [yo] tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba

sana de aquel azote.

30 Y Jesus luego conociendo en sí mismo la virtud que habia salido de él,

volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado a mis vestidos?

31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la compañía te aprieta, y dices:

¿Quién me ha tocado?

32 Y [él] miraba al rededor por ver a la que habia hecho esto.

33 Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido

hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34 Y el le dijo: Hija, tu fé te ha hecho salva: vé en paz, y sé sana de tu

azote.

35 Hablando aun él, vinieron del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija

es muerta: ¿para qué fatigas mas al Maestro?

36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de

la sinagoga: No temas: cree solamente.

37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Jacobo, y Juan

hermano de Jacobo.

38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que

lloraban y gemian mucho.

39 Y entrando les dice: ¿Por qué os alborotais, y llorais? la muchacha no es

muerta, mas duerme.

40 Y hacian burla de él: mas el, echados fuera todos, toma al padre y á la

madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la

muchacha echada.

41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo

interpretares: Muchacha, á tí digo, levántate.

42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenia doce años: y se

espantaron de grande espanto.

43 Mas [él] les mandó mucho que nadie lo supiese; y dijo que diesen á la

muchacha de comer.

CAPITULO 6

1 Y SALIÓ de allí, y vino a su tierra; y le siguieron sus discípulos.

2 Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole

estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene este estas cosas? ¿y qué

sabiduría es esta que le es dada; y tales maravillas que por sus manos son

hechas?

3 ¿no es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de Joses, y

de Judas, y de Simon? ¿no están tambien aquí con nosotros sus hermanas? Y

se escandalizaban en él.

4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre

sus parientes, y en su casa.

5 Y no pudo allí hacer alguna maravilla: solamente sanó [unos] pocos

enfermos poniendo sobre ellos las manos.

6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de

al rededor enseñando.

7 Y LLAMÓ á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos, y les dio

potestad [contra] los espíritus inmundos;

8 y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente [un]

bordon; ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa:

9 mas que calzasen zapatos; y no vistiesen dos ropas.

10 Y les decia: En cualquier casa que entráreis, posad allí hasta que

salgais de allí.

11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de allí,

sacudid el polvo que está debajo de vuestros piés en testimonio á ellos: de

cierto os digo, que mas tolerable será [el castigo] de los de Sodoma, ó de

los de Gomorrha el dia del juicio, que él de aquella ciudad

12 Y saliendo predicaban, que hiciesen penitencia.* {* O, que se

enmendasen.}

13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite á muchos enfermos, y

sanaban.

14 Y OYÓ el rey Herodes [la fama de Jesus,] porque su nombre era hecho

notorio, y dijo Juan, el que bautizaba, ha resucitado de los muertos; y por

tanto virtudes obran en él.

15 Otros decian: Elías es. Y otros decian: Profeta es; ó alguno de los

profetas.

16 Y oyéndo[lo] Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha

resucitado de los muertos.

17 Porque el mismo Herodes habia enviado y prendido á Juan, y le habia

aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano:

porque la habia tomado por mujer.

18 Porque Juan decia á Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu

hermano.

19 Mas Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podia:

20 porque Herodes temia á Juan, sabiendo que era varon justo y santo; y le

tenia respeto, y obedeciéndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.

21 Y viniendo un dia oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su

nacimiento, hacia cena a sus príncipes y tribunos, y á los principales de

Galiléa,

22 y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes, y á

los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que

quisieres, que yo te lo daré.

23 Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino.

Reina Valera New Testament of the Bible 1858 · 第 5 / 38 段