NOTAS:

[35] Podríamos citar muchos testimonios de la prensa de toda la América

para manifestar que la opinión común es que hoy existen las mismas

circunstancias y los mismos peligros que hicieron nacer en nuestro

Continente la doctrina de su defensa y salvación; pero nos limitaremos

á transcribir las palabras con que terminaba su _Manifiesto_ en julio

de 1864, al mismo tiempo que en los Congresos de Estados Unidos y

de Chile se proclamaba la doctrina de Monroe, el general Barrios,

presidente del Estado de San Salvador; palabras que tendrán actualidad

ahora y en muchos años más.

“Que se tenga presente--decía--lo grave de la crisis por la que esta

porción del mundo está pasando en las actuales circunstancias. Presa

de una guerra civil tan colosal como sangrienta, esta nación de los

Estados Unidos, que es la más poderosa, y que parecía ser destinada

á proteger á otras repúblicas más jóvenes y menos fuertes; invadido

Méjico, insultado y amenazado el Perú en su existencia misma, vendida

alevosamente la república de Santo Domingo, la vieja Europa acechando

todavía otros puntos por donde meterse á robarnos la independencia, que

tanta sangre nos ha costado, la América tiene la necesidad y el deber

de contar á sus amigos, y más especialmente á sus enemigos, sobre todo

cuando estos enemigos son interiores.

“Que no olvide que sin un Santana, y sin un Almonte, ni los españoles

estarían en Santo Domingo ni los franceses en Méjico. Importa mucho,

pues, conocer cuáles son los hombres con que en estos momentos de

crisis puede contar, y cuáles de los que debe _desconfiar_...”.

[36] Las comunicaciones del gobierno de Lincoln con el de Napoleón

acerca de la declaración que la Cámara de Diputados hizo á fines

de 1863 en favor de la república de Méjico, dieron lugar á serias

reclamaciones parlamentarias en aquella Cámara, y sometido el negocio

á la Comisión de Negocios Extranjeros, ésta presentó el dictamen de

que hemos hecho aquel extracto, y que fué leído en la sesión del 27 de

julio de 1864 por H. Winter Davis, terminando con esta proposición:

“Resuélvase que el Congreso tiene derecho constitucional para declarar

con voz autoritativa y prescribir la política extranjera de los Estados

Unidos, tanto en el reconocimiento de nuevos poderes, como en otras

materias; y que es deber constitucional del presidente respetar esa

política, no sólo en las negociaciones diplomáticas, sino en el uso de

la fuerza nacional, cuando se le autorice por la ley; y que lo resuelto

por cualquiera declaración de política exterior por el Congreso queda

suficientemente aprobado por el veto que lo pronuncie; y que mientras

tales proposiciones estén pendientes no son tópico á propósito para

explicaciones diplomáticas con potencias extranjeras”.

La América, Tomo I · 第 46 / 48 题