Dice tambien, que para provocar é inducir á las personas, que este su

negocio desfavorescian, creyesen habian de salir dél muchos y grandes

provechos, así de las ánimas que podian ganarse destas gentes, como

tambiem utilidad corporal para los Reyes y para Castilla, persuadíalo

asimesmo con traer á la memoria hechos hazañosos, que hicieron con

costas y trabajos grandes y poderosos Príncipes, donde toca algunas

historias que será bien aquí, en particular, referirlas. La primera,

es de Salomon, que enviaba su flota de naos al monte Sopora, en fin de

Oriente, desde Jerusalen, donde tardaban tres años; deste monte Sopora,

no he podido hallar donde sea, ni autor cristiano ni gentil que dél

haga mencion; lo que desta ida de la flota de Salomon, y traida de

oro en gran cantidad, se puede decir, que, segun la Escritura Sagrada

della refiere, ó á ella no contradiga, lo siguiente podemos tener: la

Escritura no dice que las naos de Salomon fuesen al monte Sopora sino

en Ophir; este Ophir, segun la glosa, era una provincia de las Indias,

nombrada de Ophir, uno de los del linaje de Heber, de quien hubo

principio el linaje de los judíos. Otros dicen que es isla, y Jacobo de

Valencia, dice sobre aquel verso _Reges Tarsis et insule_, del salmo

LXXI, y afirma ser la isla nominatisísima y riquísima de la Taprobana,

de la cual Ptolomeo, Solino, Pomponio, Plinio y Strabon, maravillas

dicen; que sea isla, que sea provincia, Salomon enviaba su flota que

cargaba las naos de oro, y plata, y piedras preciosas, y pavones, y

dientes de elefantes, que es marfil. Josepho en el libro III, _De

Antiquitatibus_, cap. 7.º, dice, que tambien traian elefantes y simias,

que llamamos gatos paules ó monas. Y porque dice Josepho que traian

elefantes, y que trajese sólo los dientes dellos, parece concordar con

lo susodicho, que aquella isla ó provincia de donde se traia el oro

fuese la isla Taprobana, por lo que San Isidro dice en el libro XIV,

cap. 3.º de las Etimologías, que la isla Taprobana hierve de perlas

y de elefantes; tambien lo dice Plinio, libro VI, cap. 22, y que los

elefantes de allí son mayores que los de las Indias, y el oro más fino,

y las margaritas y perlas más preciosas: tambien lo afirma Solino, en

el cap. 66 de su Polistor, en comarca de la Taprobana, ó al ménos por

el sitio de las Indias. Estas dos islas, la una, se llamaba Chrisa,

que abundaba en oro, y la otra, Argyra, en abundancia de plata; destas

dos islas hacen mencion Pomponio Mela, libro III, cap. 7.º, y Plinio,

libro VI, capítulo 21, y Solino, cap. 65, y tambien Sant Isidro, donde

arriba se alegó, y todos los autores las ponen ó hablan de ellas,

junto, ántes, ó despues de la Taprobana, y es argumento que deben estar

juntas. En estas islas, como algunos dicen, y dellos es Sant Anselmo,

donde abajo se alegará, ó en la Taprobana, por lo que dice Solino, que

parte della de bestias y de elefantes es llena, y parte de hombres

poblada, ó en cierta parte de la misma tierra firme de las Indias ya

dichas, como refiere Pomponio, donde arriba, y concuerda la glosa

última sobre el libro III, cap. 9.º de los Reyes, y Sant Isidro, libro

XIV, cap. 3.º, de las Etimologías, y Sant Anselmo, libro I, cap. 10 _De

Imagine mundi_, que aquella tierra se llama de oro ó dorada, porque

tiene los montes de oro por abundar tanto dél, que como sea habitada

de unas hormigas mayores que perros muy grandes, como dice Pomponio,

(Herodoto, libro III, de su Historia, dice que son mayores que zorras,

dellas hace mencion Strabon, libro II, y libro XV, y de grifos

terribles y otras bestias venenosísimas); sacan con las uñas inmenso

oro debajo la tierra, y puesto encima de la superficie, parécese

desde la mar ser los montones todos de oro. Llegaban las naos de la

flota de Salomon, y aguardaban cuando las bestias salian á buscar de

comer, y con ímpetu, á gran priesa, cogian el oro y tierra que estaba

pegada en él, y tornábanse de presto á las naos; y así, por veces y

dias, cargaban las naos de oro y plata, ó de aquella tierra dorada y

plateada, la cual despues con fuego, quemaban y apuraban. Esto siente

la dicha glosa última que es de Rábano, en el libro III, cap, 9.º, de

los Reyes; y Josepho dice que no se compraba ni vendia el oro y la

plata, luego, tomábase como á escondidas y hurtado de dichos animales.

Por lo susodicho parece que estos montes de oro y plata, debian estar

en las dichas dos islas, Chrise, que en griego significa oro, y Argyra,

plata; y de ellas llevarse el oro y la plata, y de la Taprobana

los elefantes ó dientes dellos, que es el marfil, y las perlas y

margaritas, y pavos, y los ximios, y la madera de tina, preciosísima,

la cual, despues de labrada y acepillada, era tan blanca y tan lucia,

que se miraban en ella como en espejo. Y dice la Escritura que hacian

un viaje en tres años las naos, no porque estuviese tan léjos de

Jerusalen que tardase tres años en la ida y venida (porque en un año se

podria navegar hasta en cabo del mundo), sino que, ó no enviaba Salomon

la flota sino de tres en tres años, ó cuando los enviaba tardaban

aquel tiempo, aguardando que las bestias saliesen de sus cuevas para

hurtarles el oro y la plata, y en contratar con los habitadores de

la Taprobana, y haber dellos sus perlas y piedras, madera de tina,

elefantes, ximios y pavos; lo que dice la Escritura que iban las naos

en Tharsis, más debia ser nombre de la region que de la ciudad, por lo

que dice Josepho, libro III, cap. 7.º _De Antiquitatibus_, que iba en

el mar társico, dentro el cual debian estar las dichas islas. Aquella

isla de Ophir ó monte de Sopora, dice aquí el Almirante ser aquesta

isla Española que ya tenian Sus Altezas, pero engañóse, como por lo

dicho parece, aunque tuvo alguna causa de se engañar, por ver esta

isla tan grande y tan felice, y hermosa, y él hobiese en ella tan poco

estado, que no habia sino poco más de año y medio, y eso en guerras y

enfermedades ocupado; y creia que debia haber muy gran cantidad de oro

y otros secretos de riquezas en ella. Alega tambien el Almirante á los

Reyes el ejemplo de Alexandre, diciendo que habia inviado á saber el

regimiento de la isla susomemorada Taprobana. Esta historia muchos de

los antiguos la tocan, pero en especial Plinio libro VI, cap. 22, y

Solino, cap. 66, y Strabo, libro XV y en otros lugares, hace mencion

della, los cuales dice (y algo toca tambien Pomponio, libro III, cap.

7.º), que ántes que la isla Taprobana fuese descubierta, por nuevas

algunas que de ella se tenian, estimada era por el otro orbe todo

entero y tierra firme que habitaban los antípodas, y esto fué hasta

el tiempo de Alexandre Magno, el cual envió primero á descubrirla que

otro, con una gran flota, por Capitan un filósofo muy su querido, que

se llamaba Onesecritus, del cual, dice Diógenes, le creyó ser semejante

á Xenofonte, en la privanza con Alexandre, que aquel con Ciro, y en

seguirlo y en escribir su vida y alabanzas. Fué, pues, Onesecritus,

enviado por Alexandre con su flota macedónica, para que supiese si era

isla ó tierra firme, qué gente habitaba en ella, qué criaba y en sí

contenia. Halló que isla era, y que tenia de luengo 7.000 estadios,

que hacen 300 leguas, ó cerca dellas, y de anchura 5.000 estadios, que

llegan á 200; halló que una parte de ella era llena de elefantes y

otras bestias, como arriba se dijo, y lo demas poblada de gentes; Sant

Isidro y otros dicen haber diez notables ciudades en ella. Contiene

abundancia de margaritas y de perlas de todas especies; dista veinte

dias de navegacion de la tierra firme, pero más camino seria, dice

Strabon, si las naos fueran de las nuestras; hay entre ella y la tierra

firme muchas otras islas, las cuales, segun refiere Ptolomeo en la

tabla 12 de Asia, son mil y trescientas y setenta y ocho, puesto que

ella es de todas australísima; su sitio es, parece ser, de la otra

parte del trópico de Capricornio, porque dice Solino que en ella no

se ven los Septentriones, que son la Osa Menor, y esta es la Bocina

cuya boca son las Guardas que llamamos del Norte, y la Osa Mayor que

llamamos el Carro; las cuales, ambas, se forman de siete estrellas que

rodean en veinticuatro horas una vez el polo y la estrella dicha del

Norte. Tampoco, segun Solino, se parecen las Siete Cabrillas en ella,

puesto que hay quien desto dude; y esto baste cuanto á la historia que

el Almirante toca de Alexandre, y de la Taprobana. Trae tambien otro

ejemplo el Almirante á los Reyes, del emperador Nero, el cual envió

á ver las fuentes del Nilo, rio señalado en el mundo, y el secreto de

donde nascia, y como y por qué causas, contra la propiedad y naturaleza

de todos los rios, en el verano crescia y hoy crece, trayendo tanta

abundancia de aguas, que riega todo el reino de Egipto, como quiera

que veamos todos los otros rios y fuentes, y pozos, en aquel tiempo

menguar por la sequedad; y mengüe los inviernos cuando abundan las

lluvias, que causan humidad grande, por cuya causa, todos los otros del

mundo vienen crecientes, rios y fuentes. Aquesta Historia pone Séneca,

en el libro VI, cap. 8.º, de las «Naturales Cuestiones,» bien á la

larga, donde dice así: Que Nero, deseoso y curioso por saber la verdad

de aquel secreto, envió dos Centuriones para inquirir el nacimiento

del dicho Nilo, y las causas de aquella novedad; estos fueron al rey

de Etiopía, y, dada cuenta de su embajada, el Rey los encaminó, y

dió favor, barcas y compañía para los otros Reyes por cuyos reinos y

tierras el rio pasaba, y, subiendo por él mucho arriba, llegaron á

ciertos pueblos donde habia ciertos lagos ó lagunas muy grandes, de

hondura profundísima, tan cubiertos y ocupados de hierba espesa, que

les impidieron adelante pasar: vieron, empero, donde estaban grandes

piedras dentro del agua, por las cuales, ó debajo dellas, manaba el

agua con gran ímpetu, en abundancia, y preguntados los vecinos de la

comarca, si sabian que aquellas lagunas ó lagos comenzaban allí, ó les

viniese el agua de otra parte, respondieron que no sabian, y con sola

esta noticia se volvieron á Roma. Y esto dice Séneca que oyó de los

mismos Centuriones.

CAPÍTULO CXXIX.

Historia de las Indias (vol. 2 de 5) · 第 16 / 40 段