III.

No bastándonos nosotros mismos para ser á la vez tantas cosas, vientos

de todos los cuadrantes, trepidaciones, oscilaciones, remos, velas,

capitán, timonel y tripulación, fuímos al airecillo del balcón, que á

ella se le ocurrió abrir de par en par, pusímonos á distancia para ver

desde lejos nuestra embarcación, realizando así el concierto de la

realidad y la idealidad, (que ¡las pobres...! viven desconcertadas en el

mundo...), siendo realidad el barco visto, siendo idealidad las tiernas

despedidas que dirigíamos á los imaginarios tripulantes.

Antología portorriqueña: Prosa y verso · 第 88 / 146 题