II.

Y ¡qué barco...! Cuando lo echamos al mar en la jofaina llena de agua, y

promovíamos con los dedos un oleaje, era de ver cómo la leve embarcación

cabeceaba; orzaba, se iba de bolina; y ya con el viento en popa que

salía de nuestro aliento, ya con furioso mar de proa, que producíamos

agitando la jofaina, se balanceaba gallardamente, ó se estremecía de

proa á popa, ó amenazaba írsenos á pique.

Antología portorriqueña: Prosa y verso · 第 87 / 146 题