Así como hay hombres de inteligencia brillante, inquieta, bulliciosa y
expansiva, que se imponen poderosamente á la atención pública, y tienen
más viso y repercusión exterior que capacidad interna, los hay también
de inteligencia concentrada, de carácter apacible, asiduos en el estudio
y en el trabajo; de más talento que apariencia, modestos y enemigos de
ostentación. Á estos últimos pertenecía don Federico Asenjo.
Nació en Mayagüez, el día 26 de Abril de 1831. Su padre era un militar
español, natural de Castilla la Vieja, y su madre una dama venezolana,
descendiente también de una noble familia de castellanos. El servicio de
las armas obligó al Sr. Asenjo padre á trasladarse á San Juan cuando
Federico era todavía niño, y aquí adquirió éste la instrucción primaria,
y fué más tarde alumno distinguido del Seminario Conciliar.
Aprendió con perfección la lengua latina y la francesa, y gracias á
ellas y á su constante afán de estudiar, logró extender
considerablemente el círculo de sus conocimientos, ilustrar su mente y
llegar á ser uno de los portorriqueños más instruídos de su tiempo.
Rindió culto en su juventud á la literatura amena, colaborando en un
periódico que se publicaba en San Juan, con el título de _El Ramillete_,
y antes de los 22 años escribía notables artículos de economía política
y de ciencia administrativa en el _Boletín Mercantil_ y en _El
Mercurio_, compartiendo en este último las tareas de Redacción con don
Julio Vizcarrondo.
En 1863 fundó _El Fomento de Puerto Rico_, revista quincenal de
ciencias, que se transformó más tarde en diario, y que ejerció notable
influencia en el país.
La modestia de Asenjo llegaba hasta el punto de no poner su nombre en
muchos de los trabajos que publicaba, y así hay en nuestros archivos
muchos estudios, Memorias, reseñas de Exposiciones y de solemnidades
públicas, Informes oficiales y proyectos de instituciones, debidos á su
docta pluma, y sin ninguna indicación expresa de quién los escribió.
Después que la revolución española de 1868 desarrolló en Puerto Rico la
vida Municipal, Asenjo fundó y dirigió una revista titulada _El
Municipio_, y dedicada á propagar la teoría y la práctica de la
administración del pueblo por el pueblo.
En 1875 adquirió la propiedad de _El Agente_, periódico en el que hizo
esfuerzos meritísimos para propagar aquí la ciencia económica y social.
Por último fundó la _Revista de Agricultura_, _Industria_ y _Comercio_,
en la que propagó, por espacio de nueve años, excelentes ideas y un gran
caudal de ciencia favorable al fomento de esas fuentes principales de la
riqueza de los pueblos.
Entre los libros y folletos publicados que llevan su nombre merecen
especial mención los titulados _Elementos de orden social_, _Nociones de
agricultura_, _Páginas para los jornaleros de Puerto Rico_, _Un pequeño
libro de actualidad_ (estudios económicos) y _El Catastro de Puerto
Rico_. Con el pseudónimo de Claro Oscuro, publicó también un curioso
libro suyo de crítica humorística, titulado _Viaje al rededor de la
plaza principal_.
Prestó importantes servicios á su país en la Junta Superior de
Instrucción Pública; organizó la Escuela Profesional fundada en San Juan
en 1883, y fué proveedor de su material científico, y apenas se halla un
proyecto beneficioso para Puerto Rico en la segunda mitad del siglo XIX,
al cual no haya llevado Asenjo el concurso de su inteligencia y de su
actividad.
Por encargo de la Sociedad Económica de Amigos del País, se dedicó
Asenjo en sus últimos años á recopilar datos para la Historia general de
Puerto Rico, y dejó 31 volúmenes de estos apuntes en el archivo de
aquella memorable institución. Su vida fué una constante serie de
trabajos fecundos en provecho de la prosperidad y la cultura de su país,
por lo cual uno de sus biógrafos le califica muy acertadamente de
"ciudadano modelo."
Y todo esto lo hacía sin ningún alarde, sin ostentación alguna, callada
y modestamente, como quien encuentra en su misma conciencia los
estímulos y las recompensas de sus buenas obras. Rara vez se le veía en
público, á menos que no fuera para realizar algún acto obligatorio. Para
verle y hablar con él había que buscarle casi siempre en su oficina, en
su gabinete de estudio y de trabajo.
Su estilo como escritor guardaba gran analogía con su carácter: era
natural, llano, sin adornos ni rodeos retóricos, como de quien sólo
deseaba propagar verdades y nociones útiles, y ser comprendido con toda
claridad.
Tuvo varios hijos de su segundo matrimonio con doña María Luisa del
Valle, descendiente de una noble familia española, y de esta unión nació
la dama que es actualmente esposa del Hon. H. A. Reed, general del
Ejército Americano.
Falleció Asenjo en 30 de Agosto de 1893.