Hay una flor en el cielo
De los ángeles encanto,
Cuyo perfume, que es santo,
Del alma cura el dolor.
Al ver al hombre sufriendo.
Enviarla Dios quería
Al mundo; mas ¿quién sería
Mensajero de su amor?
El Cristo quiere traerla,
Y Dios le muestra el martirio
Que del humano el delirio
Debe darle en gratitud.
Pero amor el Cristo es:
Por dar al Padre consuelo,
Por calmar del Hombre el duelo
Aceptó la ingratitud.
Y vino, y la flor celeste
Entre rabia y maldiciones,
Sembrada en los corazones
Dejó con tierna piedad.
Y aunque el odio reverdece
Y el Hombre matando aterra,
Va embelleciendo la tierra
"La flor de la caridad."