Nació en la ciudad de San Juan, en 1827.
Hizo sus primeros estudios en el Colegio del conde de Carpegna, en esta
Capital, y terminó en Madrid su educación literaria.
Tuvo desde niño una gran afición al cultivo de las letras, y en especial
á la poesía.
En las frecuentes visitas que Tapia hacía á las Bibliotecas de Madrid,
con objeto de ampliar sus conocimientos literarios, conoció al ilustrado
bibliófilo cubano, don Domingo del Monte, cuya amistad le fué muy útil,
y por indicación de éste y auxiliado por otros jóvenes portorriqueños
residentes en la capital de España, reunió Tapia documentos de mucho
interés histórico para Puerto Rico, y con ellos formó la colección que
dió á la estampa en 1854, con el título de _Biblioteca Histórica
Puertorriqueña_.
Vivió algún tiempo en la Habana, dedicado á trabajos de escritorio en
una famosa fábrica de cigarrillos, y en las horas destinadas al descanso
daba libre expansión á sus aficiones literarias. Con las obras en prosa
y verso que compuso durante su residencia en la Habana, formó el
abultado libro que publicó en 1862, con el título de _El Bardo de
Guamaní_. En él figuran los dramas _Roberto D'Evreux y Bernardo de
Palissy_, una leyenda veneciana en prosa con el título de _La antigua
sirena_, un buen estudio biográfico del pintor Campeche y varias
composiciones líricas. Volvió luego á Puerto Rico, y aquí compuso y dió
al teatro los dramas _Camóens_, _Vasco Nuñez de Balboa_, _La
Cuarterona_, _La parte del León_, y un monólogo trágico titulado _Hero y
Leandro_. También compuso y publicó las novelas tituladas _Cofresí_,
_Leyenda de los veinte años_, _Póstumo el transmigrado_, _Á orillas del
Rhin_ y _Enardo y Rosael_. Reunió además varios cuentos y estudios de
costumbres en un tomo con el título de _Misceláneas_, y publicó en otro
tomo una interesante colección de conferencias sobre _Estética y
Literatura_.
En sus obras dramáticas hay situaciones bien preparadas, lenguaje
apasionado y buenos estudios de caracteres.
Componía y escribía con gran rapidez, y la cantidad de su trabajo solía
perjudicar á veces á la calidad.
Un sólo libro suyo le mereció mucho detenimiento y cuidado en la
composición y revisión: el poema _La Sataniada_, que publicó en sus
últimos años. Es obra extensa, y toda ella escrita en octavas reales,
que representan un gran esfuerzo de versificación. Los episodios no
carecen de interés, pero en general la acción resulta poco sobria, á
fuerza de alusiones históricas y de conceptos metafísicos.
Dirigió y redactó también, durante algunos años, una revista de estudios
literarios y sociales, titulada _La Azucena_.
Fué Tapia el más asiduo de los escritores portorriqueños de su tiempo, y
el que conocía más extensa y profundamente la técnica del arte
literario. Hizo de la literatura un verdadero culto. Fuera de las
afecciones de la familia y de la amistad, en las que era fervoroso y
constante, sólo vivía para el cultivo y propaganda de las letras y las
artes. Ellas daban siempre asuntos predilectos á su conversación, y
ejerció con entusiasmo y fruto la enseñanza de estas materias en el
Museo de la Juventud y el Gabinete de Lectura de Ponce, y en el Ateneo
de San Juan.
Dotado de un temperamento nervioso demasiado inquieto, carecía de
paciencia bastante para corregir y perfeccionar sus obras. Aunque hay en
éllas pensamientos nobles y rasgos de belleza innegables, á veces su
prosa resulta desaliñada, y en algunos de sus versos domina el concepto
sobre la harmonía y la flexibilidad. Valían más que sus obras su propia
personalidad literaria, su ilustración extensa y su gran entusiasmo de
agitador de ideas generosas, de propagandista del gusto literario y
artístico y de factor de la cultura intelectual de su país.
Por eso en una antología de escritores portorriqueños no podrá en
justicia prescindirse de Tapia, que fué el más activo é inteligente
iniciador, el que abrió el surco y preparó la semilla que más tarde
había de fructificar.
Murió Tapia repentinamente, el 9 de Julio de 1882, en la sala de actos
del Ateneo Puertorriqueño, en medio de una Junta de la Sociedad
Protectora de la Inteligencia, de la cual era vocal é inspirador. ¡Le
mató un ataque cerebral, en los momentos mismos en que explicaba un plan
para la educación de niños pobres!