S. Francisco de Borja, en memoria de haber predicado el santo en ella.
Los padres jesuitas, acompañados de las religiones, trajeron el santo el
dia antes hasta el _arco de las Bendiciones_, y le llevaron los
prebendados á la capilla mayor. Por la noche se iluminó la torre, y al
dia siguiente se celebró la misa, presentes los PP. que tuvieron su
asiento en el presbiterio.
1673. La misma fiesta que á S. Francisco de Borja se hizo este año á S.
Pedro Pascual, cuya imágen llevó á la catedral el convento de la Merced.
1675. El cardenal Aragon, arzobispo de Toledo, regaló á la catedral de
Córdoba en el mes de octubre dos blandones de plata y un cáliz, con su
patena, vinageras y salvilla para el culto divino en los dias clásicos.
1677. En este año se hicieron rogativas por causa de la peste que
padecian Cartagena y otros pueblos, y habiendo pedido el rey trigo para
socorrer la plaza de Orán, se le facilitaron 400 fanegas.
1678. Dieron á la iglesia, el arcediano de Córdoba D. Juan de Esquivel
un gran brasero de plata para que sirviese en las Pascuas en la capilla
mayor; y el Dr. Bañuelos un frontal de la misma materia para las
festividades del Santísimo Sacramento.
En este año volvió á pedir el rey dinero á las iglesias para los gastos
de la guerra de Sicilia.
1679. El rey Cárlos II participó al cabildo las bodas con la princesa
María Luisa de Orleans, y en la catedral se celebró este suceso haciendo
solemnes deprecaciones por la felicidad del reino.
1680 y siguientes. Fueron años de grandes calamidades para toda España y
particularmente para Córdoba, de manera que no cesaron en la catedral,
lo mismo que en las otras iglesias, las rogativas, las procesiones, las
deprecaciones, las fiestas á Nuestra Señora de Villaviciosa, al
Santísimo, á las santas reliquias de los mártires, etc. Ocurrió primero
la baja de la moneda de oro y plata; hubo un espantoso terremoto el 9 de
octubre de 1680, dia de S. Dionisio; hubo gran sequía, y luego lluvias
incesantes y tremendas avenidas, una de las cuales se llevó dos arcos
del puente; por último un contagio mortífero que duró largo tiempo. A
pesar de tan calamitosos tiempos halló medio el obispo Salizanes de
repartir grandes cantidades de dinero y de trigo, de erigir á Nuestra
Señora de la Concepcion una suntuosa capilla, de vestir lujosamente á
los niños de coro, de dotar doncellas huérfanas, de instituir
aniversarios, de hacer fundaciones pías grandes y costosas, de regalar á
su catedral reliquias, cálices, ornamentos, misales, blandones, lámparas
y otras alhajas de plata, y de socorrer toda clase de necesidades.
La rota de los turcos en Viena por las armas católicas fué el único
suceso próspero de estos años.
1693. Se hicieron en la catedral piadosas rogativas para que Dios
concediese sucesion al rey en su segunda mujer D.ª María Ana de Neuburg.
1694. Siendo muy estrecha la sacristía de la catedral para la cómoda
custodia de los ornamentos y vasos sagrados, por lo cual no correspondia
á la grandeza de la Fábrica, determinó el cardenal Salazar hacer otra
mas capaz, para cuyo objeto destinó el solar de las tres capillas de S.
Martin, S. Andrés y Sta. Bárbara.
1695. El famoso cardenal Belluga regaló al cabildo desde Roma, como
memoria de su afecto, un riquísimo terno bordado en tela blanca.
1696. Hizo el cabildo rogativas por el restablecimiento de la salud del
rey.
1698. Celebráronse nuevas rogativas por causa da la gran sequía que
afligia á la provincia, con fiestas á Nuestra Señora de Villaviciosa.
Desde este tiempo ha permanecido la milagrosa imágen en la catedral.
1700. Murió Cárlos II, y su sucesor D. Felipe V fué aclamado en Córdoba
á 3 de diciembre. El cardenal Salazar acompañado del cabildo, recibió á
la ciudad y bendijo el estandarte real. Debia hacerse la proclamacion en
la _torre del Homenage_ como era costumbre; pero por haber puesto el
Tribunal de la Inquisicion dosel en el Campo Santo, contra el uso de
ponerlo en las funciones celebradas con aparato de real representacion,
tuvo lugar aquel acto en la Plaza de la Corredera. Este suceso pareció
tan mal en la corte, que el inquisidor fué desterrado de los dominios de
España.
1701. Pidió Felipe V un donativo para socorrer á Ceuta, sitiada por el
rey de Mequinez, y obtuvo del cabildo 1000 pesos escudos.
1702. A peticion del cardenal Salazar fué declarado en Roma S. Januario
patrono menos principal de España, pero se suspendió este asunto por
intervencion de la iglesia de Santiago.
En este año imploró el cabildo con rogativas el socorro divino contra el
desembarco de los ingleses en Andalucía, y ofreció donativos á la reina
gobernadora para repelerlos: lo que tuvo feliz resultado con la
cooperacion de todas las personas notables de la provincia.
1704. Se hicieron rogativas para el feliz suceso de la campaña de
Portugal; mas para el objeto de recuperar á Gibraltar perdido hubo que
auxiliar al rey, y el cabildo de Córdoba le ofreció 800 fanegas de
trigo.
1705. Favoreció la fortuna á los ingleses, y fué menester levantar el
sitio de Gibraltar constituyéndose en la defensiva. Los enemigos
interceptaron la comunicacion entre Andalucía y Castilla, y á propuesta
del marqués de Villadarias, capitan general de las Costas, que pidió
gente y caudales para defenderlas, tuvieron que aprontar recursos el
cardenal, el cabildo y la ciudad. Al cabildo le correspondió dar 4000
ducados. Estas grandes turbaciones agravaron los habituales achaques del
cardenal y le ocasionaron la muerte.
1706. Con la feliz victoria de Almansa y el nacimiento de un príncipe
real, recobró el reino la esperanza de alcanzar dias mas bonancibles. La
iglesia de Córdoba celebró repetidas fiestas de accion de gracias en la
catedral y en el célebre santuario de la Fuen-Santa.
Por las grandes urgencias de la guerra pidió el rey un anticipo de dos
millones de escudos al estado eclesiástico á cuenta del subsidio y
escusado, y el obispo Bonilla sin esperar la aprobacion de S. S.
facilitó los 778449 reales que correspondian á la iglesia de Córdoba.
1708. Volvió á pedir el rey un nuevo subsidio, y el cabildo ofreció 150
doblones. Desagradaron en Roma el anticipo y el donativo, y les negó el
Papa su aprobacion; pero al propio tiempo concedió al rey católico _un
donativo honesto_, con lo cual se agravó la dificultad. Por parte de las
iglesias catedrales del reino se recurrió á la sagrada congregacion de
inmunidad: en vista de su declaracion, el rey y los ministros instaron á
los cabildos para que sostuviesen su prerogativa de dar ellos el
consentimiento. Nada se decidió sin embargo.
1709. A 2 de julio prohibió Felipe V todo comercio con la corte de Roma
por causa del referido altercado.
En este año se trajo en procesion á la catedral una reliquia de S. Zoilo
á 17 de junio. El obispo mandó hacer para ella un relicario de gran
riqueza. Se mantuvo en la catedral hasta el 14 de abril de 1714, en que
se llevó á la iglesia de S. Miguel.
Hubo en este año algunos dias de luto en los cuales se consideró perdido
el reino con los grandes progresos que volvió á hacer el enemigo.
Entonces todas las provincias acudieron al rey con donativos, y entre el
cabildo de Córdoba y su obispo le dieron 1000 fanegas de trigo y gran
cantidad de dinero. A 10 de diciembre consiguieron las armas reales la
famosa victoria de Viruega, que mudó el semblante de la guerra y aseguró
á Felipe V la corona.
1710. Se hicieron obras de consideracion en la capilla de Villaviciosa:
se hizo altar á Sto. Tomás, otro nuevo á S. Fernando, y se renovó
completamente el principal de Nuestra Señora.
1711. Mientras se hacia esta última obra fueron robadas en la noche del
3 al 4 de marzo todas las alhajas de la sagrada imágen de Villaviciosa,
que estaba provisionalmente depositada en la capilla de S. Pablo. Le
quitaron un rico pectoral de esmeraldas, otra joya de la misma piedra, y
un gran clavo de perlas. Además se llevaron otros objetos preciosos de
la capilla y cinco lámparas de plata. El obispo Bonilla cedió á la santa
imágen otro pectoral de esmeraldas que casualmente tenia, y otros
devotos le ofrecieron dos lámparas de plata.
1712. Deseoso de hacer los últimos esfuerzos para asegurar una paz
ventajosa, resolvió el rey levantar un ejército muy poderoso, á cuyo fin
en 26 de abril escribió al cabildo que le auxiliase con lo que fuese de
su agrado. En esta ocasion la iglesia de Córdoba sirvió á S. M. con 800
fanegas de trigo.
A 20 de julio dió al cabildo el canónigo Cruz y Jimena una preciosa
estátua de plata de Santiago, patron de España, á caballo. El cabildo
mandó que todos los años se pusiese en el altar mayor en la festividad
del glorioso apóstol desde la víspera.
1713. El pintor D. Antonio Palomino, natural de Córdoba, ejecutó los
lienzos de la Asuncion y de los mártires del retablo de la capilla
mayor, y los de la sacristía que hizo el cardenal Salazar. Empezó en
Córdoba, y los acabó en Madrid.
En este año se empezó la custodia nueva para esponer el Santísimo en las
octavas del Corpus y Concepcion.
Tambien en este año se hicieron las bóvedas de las naves de la iglesia,
obra que continuó hasta el 1723.
1716. Murió el 13 de octubre el obispo D. Francisco Solís, y fué
enterrado en la nave de Villaviciosa, poniéndole en su sepultura un
largo y pomposo epitáfio.
1717. Reconciliadas ya las cortes de España y Roma, habia renovado S. S.
por otro quinquenio las gracias del subsidio y escusado cumplidas en
1712. Celebróse congregacion de iglesias en la corte para ponerse de
acuerdo con S. M. y remediar algunos perjuicios, y tuvo principio á 17
de agosto de este año de 1717. Pero en las sesiones de la congregacion
se agriaron tanto los ánimos, que hubo que disolverla, con gran
sentimiento del cabildo de Córdoba y otros que deseaban sinceramente la
union.
1724. Determinó el obispo Siuri acabar la custodia comenzada en 1713 y
suspendida por haber faltado la plata: llevóla á su palacio, allí la
terminaron, y se estrenó en la octava del Corpus de este año. Gastó en
ella 10000 pesos, y pesaba 800 marcos de plata.
Este mismo prelado habia dado el año anterior á la catedral 12000
ducados para redimir un censo en que estaba empeñado para continuar las
bóvedas.
El rey D. Luis I, aclamado en Córdoba á 20 de febrero con las
solemnidades acostumbradas, murió el 31 de agosto. Su padre D. Felipe
volvió á reinar sin preceder segunda aclamacion.
1727. Hubo el dia de S. Bartolomé una horrible tempestad, durante la
cual cayó en la torre un rayo que la causó notable daño: derribó algunas
de sus pirámides y chapiteles, arrebatándolos con tal brio, que sus
piedras maltrataron las casas vecinas.
1728. Concedió el Pontífice la union de la Capilla Real con la iglesia
colegial de S. Hipólito. Los cuerpos reales se mantuvieron en la capilla
hasta el 8 de agosto de 1736 en que fueron trasladados á la colegial
entre dos y tres de la mañana.
1729. Los infantes D. Luis y D.ª María Teresa, que iban á Sevilla,
fueron á su paso por Córdoba agasajados con festivas demostraciones. El
dia 5 de mayo el obispo y el cabildo los recibieron por la tarde en la
puerta de Sta. Catalina, de donde los llevaron por el _arco de las
Bendiciones_ á la capilla mayor. Cantó muy bien la música mientras
hacian oracion, el obispo les dió á besar las reliquias, y vieron
despues toda la iglesia y las alhajas. Fué muy notado en la ciudad que
el infantito D. Luis, que despues fué arzobispo de Toledo, al recibir la
visita del prelado, se apoderó de su sombrero y no se le quiso entregar.
1738. El obispo D. Pedro de Salazar, sobrino del célebre cardenal del
mismo nombre y continuador de su rica capilla de Sta. Teresa, agrandó la
capilla de S. Lorenzo y puso en ella altar á S. Pedro dotándole con
lámparas de plata, vasos, alhajas y ornamentos, y una sacristanía con su
competente cóngrua.
1740. Se hicieron obras de consideracion en el antiguo acueducto de la
catedral, con lo cual aumentaron las aguas y se embelleció el patio de
los Naranjos.
Las magníficas cañerías y atageas construidas por los sarracenos fueron
siempre objeto de muy especial atencion para la ciudad y el cabildo de
la iglesia mayor. Puede en rigor decirse que el agua de la mezquita era
la que abastecia á toda la poblacion. El cabildo eclesiástico era
propietario por concesion del rey S. Fernando de toda el agua de las dos
huertas de la Sierra denominadas de _Sta. María_ y del _Hierro_.
Habiéndola conservado siempre cuidadosamente, ayudado en gran parte de
las contribuciones que para este efecto se habian impuesto desde el
tiempo de D. Alonso el Sabio (Arch.: _libro de las tablas, caj. N_, núm.
271, fol. 17; _caj. Q_, núm. 379), se halló en el siglo XVII en
situacion de vender mucha agua á los particulares, como en efecto lo
verificó. En el año 1752 mandó formar un libro que describe
minuciosamente todas las cañerías del cabildo y contiene un gran mapa
iluminado que manifiesta por dónde va la atagea del agua de la huerta de
Sta. María y dónde comienzan los encañados (_Caj. Q_, núm. 334). Al
folio 7 de dicho libro se esplica el repartimiento que se hace en el
arca próxima al convento de la Merced. Segun los diversos conductos por
donde llega el agua, así varía de nombre: hay agua de _Sta. Clara_, agua
de la _Albayda_ ó de la _Fábrica_, agua del _Arroyo del Moro_, agua del
_Arroyo de Pedroche_; y aun se cree que hay en la campiña otras aguas
perdidas, de las que en tiempo de los árabes fertilizaban sus hoy áridas
llanuras. En el citado caj. Q del archivo, bajo los números 40, 321,
359, 379, 380 y 390, hallará el curioso muy interesantes noticias acerca
de esto.
1742. Murió el obispo Salazar y dejó á la catedral una imágen grande de
plata de S. Sebastian valuada en mas de 800 pesos, y á su capilla de S.
Pedro (que como dejamos dicho estaba incorporada con la de S. Lorenzo)
un lagar muy productivo en la Sierra. Fué enterrado en su fundacion y
tiene en una losa de jaspe negro un buen epitáfio.
1748. Empezó á construirse en este año la sillería del coro nuevo, obra
del escultor D. Pedro Cornejo, toda de rica caoba, que duró nueve años y
se estrenó en 17 de setiembre de 1757. Es en su línea, y prescindiendo
de su estilo, la primer sillería de España por el primor de su talla en
medallones, estátuas y demas escultura. Contribuyeron á costearla el
obispo Cebrian, y su testamentaría despues, con 417091 reales; el
cabildo con 60000; la fábrica con 276796; el arcediano Recalde con
120000; la obra pia del Sr. Mardones con 40000. Su autor fué sepultado
en la catedral honoríficamente.
1750. Fué este año de grande esterilidad y hambre en toda Andalucía.
Estimulado el cabildo de Córdoba con los ejemplos de la caridad insigne
de su obispo Cebrian, á las muchas limosnas individuales unió las
colectivas, formó un acervo comun de varias distribuciones que le
pertenecian y de algunas obras pias de su patronato, y habiendo así
reunido un copioso depósito, acabadas las vísperas de los santos
patronos niños Acisclo y Victoria, vistió en la catedral hasta 1000
niños, la mitad de cada sexo, dedicándolos á estos santos. Formada así
una procesion que llenó de ternura y lágrimas al gran gentío que habia
acudido á verlos, fueron cantando la letanía á la capilla de Nuestra
Señora de Villaviciosa, conducidos de los mismos capitulares que por sus
propias manos los habian vestido. Los trages eran talares, con divisa
azul que distinguia á los varones de las hembras. Desde aquel dia cada
capitular abrió su casa á un número determinado de niños, los que
concurriendo allí una hora antes de mediodia, recibian del prebendado y
de sus criados una leccion de doctrina cristiana, y despues la comida,
que se reducia á un cuarteron de buen pan y una porcelana de acemite:
limosna que duró hasta la nueva cosecha.
1755. El sábado 1.º de noviembre, dia de Todos Santos, fué el gran
terremoto, y el mas violento y general que se esperimentó jamás en
España. Empezó en Córdoba á las 10 dadas de la mañana con un estruendo
terrible. Estaban en la catedral celebrándose los divinos oficios, con
un inmenso concurso de fieles: acababa el sermon, y empezaron de repente
sordos estampidos, el crujir de los retablos y de las bóvedas, el
repetido vibrar de las paredes y columnas, el golpear de los sillares
que caían desprendidos de la torre y el de los remites que se desgajaban
del crucero. Las gentes aterradas se dieron a huir sin tino, unos hácia
el presbiterio, otros al Sagrario, los mas á las calles inmediatas. La
mayor parte de los capitulares y ministros del coro huyeron tambien
sobrecogidos de pavor. El preste asistido de los diáconos, que acababa
de entonar el Credo, viendo la continuacion del terrible fenómeno sacó
del depósito el Santísimo y lo espuso al corto número de personas que
habian quedado presentes, sin que hubiese para esta sagrada ceremonia
otro cántico que los clamores de los presentes. Dos veces se repitió
durante el sacrificio esta tremenda al par que memorable escena: dos
veces el preste espuso el Santísimo permaneciendo impávido en el altar
como su leal ministro, dispuesto á dejarse sepultar bajo la desquiciada
mole del templo, mientras todo á su alrededor era terror de muerte,
tropel y gritería. El crucero y coro quedaron muy quebrantados: la torre
sufrió tales vaivenes, que despues de haberse desplomado de ella una
gran cornisa, un barandal de piedra y diferentes piezas de su adorno, se
abrió por los cuatro frentes de su segundo cuerpo y destejió todas las
claves de sus arcos, claraboyas y ventanas.
Con motivo de este gran terremoto creció la devocion al arcángel
custodio de Córdoba S. Rafael, determinando el cabildo que se hiciese
todos los años procesion á la ermita de su advocacion el dia 7 de mayo,
en que se celebra la aparicion del santo patrono.
1756. La plaga de la langosta afligia á muchas provincias de España, por
lo cual determinó S. M. que fuese llevada la cabeza de S. Gregorio
Ostiense, abogado especial contra aquel azote, por todos los paises que
lo padecian, conducida por cuatro cofrades del Santo, tren eclesiásticos
y uno seglar á expensas de su real hacienda. Llegaron los comisionados á
Córdoba en enero de 1757 con la santa reliquia: salió á recibirla una
diputacion de la ciudad, y encaminada derechamente á la catedral la
recibió otra del cabildo, compuesta de ocho capitulares, que la
condujeron á la sacristía mayor en procesion, asistidos de muchos
capellanes y de la música. A la tarde siguiente la trajo el cabildo al
altar mayor, y se dijeron vísperas solemnes, y al siguiente dia se
celebró con todo aparato misa, asistiendo la ciudad, y á la tarde se
hizo la bendicion. Llevóse en procesion general al campo de la Verdad,
conduciéndola en medio del cabildo los capellanes de la veintena en
andas, á que seguia el prelado D. Martin de Barcía de capa magna, y
cerraba la ciudad. Al costado izquierdo de la iglesia del Espíritu
Santo, mirando á poniente, se habia formado un gran retablo y altar con
sus ornamentos, donde el obispo de pontifical hizo la bendicion del agua
con inmersion de la santa cabeza, y despues la de los campos, formando
los dos cabildos en el teatro dos alas: hecho lo cual volvió á llevarse
la reliquia á la catedral y á colocársela en el altar mayor, y aquella
noche fué devuelta á los comisionados, á quienes el cabildo y la ciudad
dieron buenas limosnas en dinero y el prelado un rico ornamento con
cáliz y patena.
1761. Con motivo de la consagracion del magistral de esta catedral para
obispo de Canarias, se estrenó un riquísimo terno regalado al cabildo
por el mismo D. Martin de Barcía. Habialo este prelado mandado hacer en
Roma á toda costa, y se componia de capa pluvial, casulla, dalmáticas,
dos paños de púlpito y seis capas, todo de lama de plata bordada de oro,
con las correspondientes albas de esquisitos encajes, á que acompañaban
sacras de plata de moderna hechura, trabajadas tambien en Roma.
1766. En este año murió la reina madre D.ª Isabel Farnesio, y en la
catedral se hicieron las correspondientes demostraciones fúnebres.
Este mismo año se trató de hacer nuevos púlpitos, á cuyo fin por
disposicion del obispo Barcía se compraron caobas, se formaron proyectos
y se entregó al obrero mayor libramiento de 4000 fanegas de trigo, que
produjeron 8000 pesos. Depositóse esta suma para asegurar en todo tiempo
la conclusion de la obra, y para los gastos de esta iba dando libranzas
la tesorería. Murió el obispo Barcía sin verlos concluidos, y el
continuador anónimo de Gomez Bravo que puso fin á su Apéndice en 1777,
espresa que aun se seguia trabajando en ellos cuando él escribia: de
aquí deducimos que debió esta obra sufrir largas interrupciones, porque
de otra manera no se concibe que pudiese durar mas de once años.
[399] D. Francisco Sanchez de Feria en su obra inédita _Descripcion
moderna y antigua de Córdoba_, que hemos citado otras veces, dice
solamente que era propia del vínculo que poseía en su tiempo D. Manuel
Serrano de Rivas, abogado de los Reales Consejos.
[400] Véase pág. 225.
[401] Nada dice de esta restauracion el minucioso Bravo en su _Catálogo
de los obispos_, etc. Solo nos hablan de ella el capellan Moreno en su
obra inédita ya citada _Antigüedad y grandezas_, etc., y el Sr.
Casas-Deza en su _Indicador cordobés_, quien no nos dice de dónde ha
tomado tal noticia. Conviene advertir que la obra de Moreno, como
escrita muy á la ligera, contiene varias inexactitudes; sin embargo, hay
una circunstancia que en el caso presente puede dar fuerza á su aserto,
y es, el añadir que en la clave del arco principal de la referida
capilla mayor antigua se hallan esculpidas las armas del obispo D.
Iñigo. Nuestro descuido en verificar este hecho cuando visitamos la
catedral, nos impide sacar al lector de dudas.
[402] Hemos tenido la curiosidad de contar las veces que para impetrar
del cielo lluvias ó serenidad fué llevada la Vírgen de Villaviciosa
desde su ermita á la iglesia mayor solo en el decurso de los 170 años
que median del 1529 al 1699; y resulta que esta traslacion tuvo lugar
una vez bajo el reinado de Cárlos V, nueve veces bajo el de Felipe II,
dos en tiempo de Felipe III, doce reinando Felipe IV, y cinco durante el
reinado de Cárlos II, en cuyo último año de vida se hizo la postrera
traslacion.
[403] Véanse las pág.ª 199 y siguientes.
[404] _Ahlu-dh-dhimmah_ era el nombre que daban los sarracenos á los
cristianos y judíos mozárabes, y significa _pueblo constituido en
patrocinio ó protegido_.
[405] Escribiéronle, enviando tambien cartas para los obispos y próceres
de aquel reino. La dirigida al rey llevaba, segun los _Anales
Bertinianos_, la data del año 847.
[406] No era dificil que estos concilios fuesen autorizados con
metropolitanos, porque estos estaban bajo la jurisdiccion del rey de
Córdoba, como lo esplica Florez, _España Sagrada_, trat. 33, cap. 10.
[407] Acaeció este hecho memorable el año 883 con motivo de la irrupcion
que hicieron en los dominios cristianos los ejércitos sarracenos, bajo
el califato de Almundhyr, cumplida la tregua pactada entre D. Alfonso y
Mohammed.
[408] La basílica ó iglesia de _S. Jorge_, de que habla el moro Rasis,
debia ser una de estas, atendidas las robustas presunciones que hay de
que fuese el actual monasterio de religiosas de Sta. Clara aquel templo
fuerte donde se defendieron por espacio de tres meses los cristianos de
Córdoba contra las huestes sitiadoras de Mugueith, despues de la muerte
de D. Rodrigo. Véase la nota de la pág. 91, al final.
[409] Salviato en la Vida de S. Martin de Soure, y el árabe Al-Makkarí
en su Historia tantas veces citada; ambos hacen memoria de una iglesia
dedicada á la Vírgen María, que no nombran S. Eulogio, ni Alvaro, ni el
abad Sanson.