[381] Debe tenerse presente que aunque la decoracion de la catedral en

su presbiterio, crucero y coro, sea del siglo XVII, hay fuera de estas

partes otras que se exornaron con mucha anterioridad. Ya queda dicho,

pág.ª 279 y 280, que el obispo D. Leopoldo de Austria fué el que

embovedó á mediados del siglo XVI las naves que rodean la obra alta,

construyendo además los dos pilarones que sufren el empuje de la bóveda

del coro y trascoro al pié de la catedral. Estas obras se sabe

positivamente que son suyas, porque así lo atestiguan historias

manuscritas y los escudos que en ellas campean. Pero deben serlo tambien

otras de que no hacen mencion los analistas, y que sin embargo

manifiestan el mismo carácter: tales son aquellos miembros en que se ven

mezclados, bajo bóveda ojival de caprichosos enlaces, todos los medios

de ornamentacion del gótico-florido y del plateresco. Conviene hacer

notar esta semejanza: la decoracion de los pilarones arriba mencionados

se compone de medallones de alto relieve en la base, en el cuerpo medio

repisas y marquesinas como en disposicion de recibir estatuitas de

santos; luego cenefas y anchas fajas de follages, niños y animales; y en

el cuerpo alto cornisa con mascarones y cabezas de ariete. El intrados

del grande arco que une al primer pilaron con el macho angular N-O. del

coro, está cuajado de primorosos arabescos del estilo italiano del mil

quinientos. El pilar N-O. del gran rectángulo de la catedral está

decorado de una manera análoga: presenta su ornato dos zonas, de filetes

formando enrejados, con circulitos, fajas y cenefas horizontales de

follagería. La bóveda gótica que rodea toda la obra alta, lleva en los

tímpanos ojivales formados por el arranque de sus nervios, grandes

bajo-relieves, y todos los pilares del lado del norte que la sostienen

estan decorados con filetes formando enrejados, cenefas de circulitos,

losanges y otras combinaciones. Ahora bien, esta misma amalgama se

advierte en la decoracion del trasaltar. Los bajo-relieves de los

tímpanos de la bóveda son medallones á la manera italiana, con bustos de

tan alto relieve que parecen los personages esculpidos asomados á los

marcos en que se contienen. Cada tímpano presenta dos de estos

medallones, y en medio un nicho con su repisa gótica destinada al

parecer á una imágen. De tal manera llevan todas las construcciones de

D. Leopoldo de Austria el carácter de su época, que no es posible

desconocerlas; pero el que dude de esta verdad coteje la ornamentacion

de estos tímpanos con la de los que estan enfrente, en la arquería árabe

que conservó el prelado al tender la bóveda del trasaltar, y se

convencerá de que todo es de un mismo tiempo. Alli son medallones y

nichos, y aqui relieves con anchas fajas de grotescos, follages, figuras

y cabecitas prominentes; pero todo es obra del egregio prelado de la

sangre real de Austria.

[382] Véase la lámina que representa este interior.

[383] El actual embovedado se construyó desde el año 1713 al 1723,

costeando generosamente muchos prebendados las bóvedas de algunas naves.

[384] Véase la lámina que representa la _Puerta de las Palmas desde el

patio_.

[385] De estos obispos hermanos, naturales de Córdoba, escribió Gil

Gonzalez en el teatro de sus iglesias; y D. Nicolás Antonio hizo memoria

de las obras escelentes del obispo D. Diego.

[386] Véanse pág.ª 222 y 223.

[387] Es histórico. Habia dispuesto la ciudad tres arcos triunfales,

«_el uno de los cuales era la misma Puerta Real de piedra... En el

primero estaban las figuras de los emperadores Maximiliano, y Cárlos, y

el rey D. Fernando el Santo, y el rey nuestro señor. Habia otras

pinturas de mucho entendimiento. Encima de este arco estaba fingido el

monte Parnaso con la fuente Helicona que manaba agua de azahar.--Sobre

este monte parescieron nueve hermosísimas doncellas que representaban

las nueve musas, cantando y tañendo muy suavemente, etc._» M. S.

contemporáneo de la coleccion del Sr. D. Valentin Carderera.

[388] Este consejo fué instituido por el severo duque de Alba en

Flandes. Los franceses le dieron el nombre de _consejo de revueltas_

(_conseil des troubles_); los holandeses el de _consejo de sangre_

(_bloed-raed_).

[389] Tomamos todos estos curiosos pormenores, hasta ahora desconocidos,

de una interesante coleccion de m. ss. de la época, que reunió en un

tomo el diligente Ambrosio de Morales, y que hoy es propiedad de nuestro

buen amigo el Sr. D. Valentin Carderera, quien generosamente nos la ha

franqueado.--Las noticias que vamos dando se hallan en una carta que un

vecino de Córdoba, relacionado al parecer con las primeras notabilidades

de la corte que allí acudieron, escribe á un personage, refiriéndole la

entrada del rey en la ciudad.

[390] El órden que guardaba la comitiva del rey era segun la carta

citada el siguiente:

«Venia delante de su S. M. tanta gente de á caballo y tan bien apuesta,

que era maravilla, y al fin los señores de título, y al fin los grandes,

y tras ellos cuatro maceros á caballo, y cuatro hombres de armas, y

seguia luego á pié la ciudad, y cerca del palio D. Antonio de Toledo con

el estoque.»

[391] Véase pág. 280.

[392] Otra carta de la referida coleccion m. s. del Sr. Carderera,

fechada en Córdoba á 14 de abril de este año de 1570, dice así: «El de

Medinasidonia entró ayer por la puente á las cinco horas de la tarde,

por delante de las ventanas del cardenal, el cual estaba tras una

gelosía con el Sr. D. R.º de Castro. Precedieron ciento tres acémilas

buenas y bien aderezadas de reposteros nuevos de lana; las seis que

traían la recámara se cubrian con reposteros de terciopelo morado

bordados de plata y oro con sus armas. Después comenzó á entrar la

caballería de Córdoba, dellos de camino y dellos de rua. Luego la corte

toda de camino, y entre ella el de Cuenca y el de Jaen echando

bendiciones; y á cabo de rato. porque la gente era mucha, llegó Ruy

Gomez, y á su lado izquierdo el prior D. Antonio. Luego el de Moudejar y

marqués de Aguilar. Despues el nuevo cortesano, en medio del de Nájera

que venia al lado izquierdo, y el de Feria con su guarda que venia al

derecho. Detrás venian cincuenta pages en buenos caballos; despues

entraron tras ellos doscientos ginetes en muy buenos caballos, con seis

trompetas, y estandartes en ellas de damasco carmesí, labradas de plata

y oro las armas del duque, y luego un estandarte grande de lo mesmo y

con la mesma divisa. Delante cuatro cornetas de las cuatro capitanías,

de dos en dos. Los cuatro capitanes entraron muy bizarros en ricos

caballos y con marlotas de brocado verde. Todos los demas ginetes,

trompetas y oficiales de las cuatro compañías, traían marlotas de

terciopelo verde aforradas en tafetan blanco, con cercos de una trenza

de plata y seda, y caperuzas de lo mismo, y banderas de las mesmas

colores en las lanzas, y muy buenas adargas: debajo traían muy buenas

armas todos, espadas y dagas plateadas, vainas de terciopelo verde y

talabartes bayos. Parecieron tan bien, que no se puede encarecer, así

por el buen órden y aderezos, como por ser buena gente toda y escogida.

Tráelos el duque para ofrecellos á S. M.; no se sabe si ha querido

dárselos pagados. Apeóse en palacio, el rey le recibió bien aunque

porfió en no darle la mano, pero no se quiso levantar hasta haberla

besado. Halló su casa bien aderezada de muchos brocados y muy rico

aparador en ella. La cena fué mucha y buena, y serian de mesa hasta

ciento, y porque no la vi no sabré decir los personages della: bien se

podria creer que Ruy Gomez y la princesa estarian con mucho

contentamiento desta solemnidad, que en Córdoba se ha celebrado bien por

las pecas que en ella ha habido desta manera, aunque se debe todo á los

ginetes, que cierto fueron lucidos. Olvidóseme decir que los garrotes y

las chapas de la frente y ojos de las seis acémilas eran de plata.»

[393] Pág. 276.

[394] La pintura habia hecho casi todo el gasto en la decoracion de la

capilla del _Sagrario_. «Desde su puerta hasta la inmediata de la

iglesia, dice Casas-Deza, en la bóveda y arcos estaban pintados al

fresco diferentes pasages de la Historia Sagrada y figuras alusivas al

Santísimo Sacramento, que habia ejecutado Antonio Mohedano, ayudado de

Juan Francisco y Esteban Perola, cuyas pinturas se han ido deteriorando

con el tiempo hasta nuestros dias, en que lo poco que quedaba ha sido

destruido sin consideracion alguna.»

[395] D. José Caveda: _Ensayo histórico sobre los diferentes géneros de

arquitectura empleados en España_.

[396] Tambien son muy característicos de este estilo los flecos y

cortinones.

[397] Ejemplo, el mismo retablo citado, con sus cornisas interrumpidas y

volutadas que denuncian á la legua la inutilidad de los esfuerzos del

Hermano Matías por conservar las líneas rectas del greco-romano puro.

[398] Para completar el cuadro histórico de este insigne monumento,

museo de todos cuantos estilos arquitectónicos se han sucedido en

España, creemos conveniente continuar el resúmen de sus anales; los

cuales por otra parte contribuirán á esplicar mejor la fiel

correspondencia entre el arte y la situacion social de cada época. Es

siempre muy curioso, y mas que curioso útil, el ir cotejando las

vicisitudes de la arquitectura con las vicisitudes de las ideas,

creencias y vida pública de un pueblo.

_Memorias notables relativas á la historia de la catedral desde la

conclusion del nuevo crucero hasta las últimas obras hechas en

ella._

(Del 1624 al 1777.)

_Año_ 1625. Las muchas guerras que se movieron contra el reino y las

necesidades de su defensa, obligaron al rey D. Felipe IV á solicitar un

donativo voluntario, sobre lo cual recibió el cabildo de Córdoba una

carta del presidente de Castilla y confesor de S. M., en cuya vista y la

de causa tan justificada ofreció en 7 de febrero un subsidio de 12000

ducados, determinando al mismo tiempo hacer contínuas rogativas por el

pronto término de las revueltas que afligian á la monarquía y á la fé

católica en Europa, Asia y Africa.

El 8 de diciembre de este mismo año se celebraron con accion de gracias

y procesion general los prósperos resultados obtenidos por las armas y

la política de España.

A 2 de octubre de este año, á peticion del obispo D. Cristóbal de

Lobera, celebró el cabildo honras públicas al cardenal duque de Lerma en

el altar mayor y coro antiguo.

1626. El 11 de enero estuvo espuesto el Santísimo desde la hora de

prima, se celebró la misa con sermon y hubo procesion por la tarde, en

accion de gracias rogada por el rey, por haberse salvado de manos de los

ingleses y holandeses los galeones y flota de España en noviembre del

año último.

Empezó este año con tan fuertes temporales y lluvias tan copiosas, que

el Guadalquivir salió de madre, llegó casi á cerrar los arcos del

puente, cubrió los molinos, y en varias calles de la ciudad anduvieron

barcos para socorrer á los vecinos. El 10 de febrero, á súplica del

cabildo y ciudad, fué el obispo á la iglesia, y acabadas las horas se

vistió de pontifical, y en procesion con todas las reliquias, cantando

las letanías, subió á lo alto y descubierto de la capilla mayor, y

conjuró los aires y nubes volviendo el rostro á todas partes. En la

capilla mayor se cantó una antífona y se dió la bendicion al pueblo. En

esta ocasion descubrieron las aguas á la otra parte del rio vestigios de

edificios antiguos, sobre lo que escribió D. Pedro Diaz de Rivas una

curiosa y erudita carta al abad de Rute D. Francisco Fernandez de

Córdoba.

1627. A 22 de mayo murió el célebre racionero D. Luis de Góngora y

Argote, que fué considerado por su ingenio, erudicion y poesía, como el

fénix de su siglo.

1629. Dió á la iglesia el obispo Lobera el 8 de setiembre la hermosa

lámpara de plata que pende en el presbiterio. Esta alhaja cayó al suelo

por un descuido en el año 1728 y se maltrató mucho, de resultas de lo

cual hubo que renovarla. Su peso actual es de 16 arrobas, 18 libras, 10

onzas y 5 reales de plata; dá idea de su hechura la lámina en que está

representado el _interior de la catedral_.

A 22 de noviembre, habiéndose presentado en cabildo á nombre del rey, D.

Alonso de Cabrera de su consejo y cámara, solicitando con una carta de

S. M. un donativo para socorro de las grandes y urgentes necesidades del

Estado, combatido de las muchas guerras que por todas partes se

fomentaban, determinó aquel que se diesen 12000 ducados de la mesa

capitular y préstamos de las prebendas, pagados á plazos.

1630. El dia 13 de octubre se llevaron á la catedral con procesion

general las reliquias de los santos mártires que conserva la iglesia de

S. Pedro, para celebrarles fiestas por ocho dias consecutivos. Se

manifestó el Santísimo en el Sagrario, y se hicieron plegarias y

rogativas. Hacíase esto por la salud del reino, y porque Dios le

libertase de la terrible peste que á la sazon se padecia en Italia, y

que el ignorante vulgo creía originada de los llamados _polvos de Milán_

con que personas malignas inficionáran las aguas.

1631. En este año y en el siguiente fueron contínuas en la catedral las

rogativas por la felicidad de las armas católicas contra el rey de

Suecia y los hereges de Alemania.

1633. En la cuaresma de este año se introdujo cantar en el campo santo

un _Miserere_ á que concurria de noche gran muchedumbre de ambos sexos,

originándose de aquí algunos desórdenes. Era costumbre asímismo acudir

allí la gente los dias de fiesta á pasear en coche y á caballo,

profanando aquel lugar sagrado con escándalo de los devotos que

visitaban las cruces. Deseoso el cabildo de poner á todo remedio,

encargó al Dr. Alderete, provisor á la sazon, que lo prohibiese con el

mas suave modo; pero habiendo una noche la gente derribado y hecho

pedazos las cruces, para desagravio de tamaña injuria determinó el

cabildo, que bien compuestas y engalanadas, las pusiesen en el trofeo

que en honor de los mártires habia erigido Ambrosio de Morales, y que de

allí se llevasen en procesion á la catedral para colocarlas en la

capilla mayor al lado del Evangelio.

Así se hizo el 17 de abril, iluminando por la noche la torre, y al dia

siguiente se celebró misa muy solemne del triunfo de la Cruz, á que

asistió la ciudad, predicando el famoso orador de la Compañía de Jesus

P. Figueroa. Por la tarde se llevaron las cruces otra vez al campo santo

en solemne procesion de todo el clero, religiones y cofradías,

llevándolas sacerdotes con capas pluviales carmesíes, y conduciendo los

prebendados y capellanes de la iglesia, debajo de un palio que llevaban

los veinticuatros, la cruz grande del obispo Mardones. Salió la

procesion por la puerta del Dean y dió vuelta á la iglesia, y al

regresar del campo santo entró por la puerta del Perdon.

1637. El obispo D. Fr. Domingo Pimentel á su vuelta de Italia, regaló á

la catedral dos magníficos blandones de plata de 7 arrobas de peso y

4-1/2 varas de altura, primorosamente trabajadas en Roma por Faustino

Taglieto. «_No se halla en otra iglesia de España_, dice Bravo, _otra

semejante dádiva_.» Otros dos blandones de 9 cuartas de altura regaló el

cardenal arzobispo de Toledo D. Pascual de Aragon; y con doce iguales de

bronce dorado hacen magestuosa la capilla mayor en las festividades

clásicas.

1638. El domingo 26 de setiembre hizo el cabildo una fiesta solemne á

nuestra Señora de Villaviciosa, á cuya intercesion atribuía la victoria

que de los franceses acababa de conseguir España en Fuenterrabía.

1639. El obispo Pimentel llevó personalmente el Santísimo en la

procesion del Corpus, dentro de un hermoso sol que mandó hacer en lugar

de custodia. En esta ocasion, imitando la gran devocion del prelado al

augusto Misterio, se introdujo en la catedral la costumbre, seguida

despues en las demas iglesias de España, de decir los predicadores

despues de la salutacion y el Ave-María: _Alabado sea el Santísimo

Sacramento, y la Inmaculada Concepcion de la Vírgen nuestra Señora sin

pecado original._

1640. Quitó el cabildo á peticion de este obispo las completas que se

decian con música los sábados de cuaresma por varias profanaciones de la

gente de ambos sexos que concurria por via de recreacion al templo.

Fué este año infausto para la monarquía por el levantamiento y guerra de

Cataluña; la iglesia de Córdoba resolvió implorar la clemencia divina

poniendo por medianeros á sus santos mártires, y sus reliquias fueron

llevadas con procesion general á la catedral, donde se les hizo fiesta

ocho días seguidos, desde el 23 de febrero hasta el 3 de marzo.

1642. Continuaban en la catedral las oraciones y plegarias por los

felices sucesos de las armas católicas. Fué año de grandes calamidades:

ganó el rey de Francia á Perpiñan y otras plazas en el Rosellon y

Cataluña, y el Brasil y las Islas Terceras se entregaron á los

portugueses. A esto se agregó la gran baja de la moneda de vellon, que

publicada en Córdoba á 15 de setiembre ocasionó tumultos entre el

pueblo. El desgraciado Felipe IV, tan miope para los errores de su

política como perspicaz para el decaimiento de la fé religiosa,

atribuyendo sus reveses á la falta de devocion hácia el Arcángel S.

Miguel, deseaba que se le hiciesen demostraciones públicas de afectuoso

culto, y que se le admitiese por patrono del reino. Esta insinuacion no

fué bien recibida: la iglesia de Córdoba declaró no admitir patronato ni

compañía con el único patron de España Santiago, y no volvió á tratarse

de este negocio.

1643. El domingo cuarto de cuaresma, hallándose el Tribunal de la

Inquisicion en la catedral para hacer la publicacion del Anatema, y

ausente el obispo, hubo durante los divinos oficios grande alboroto y

escándalo, con motivo de no haber acuerdo sobre á quién debia pedir la

venia el predicador al comenzar el sermon. Esta cuestion de pura

etiqueta fué causa de que el presidente del coro mandase cesar el sermon

y continuar la misa, intimando por su parte el tribunal censuras á los

del altar. Redújose la funcion á una confusa babilonia: ambas partes

acudieron al rey, y una junta de ministros resolvió _que cuando no

estuviese el prelado presente, el predicador solo hiciese la venia al

Santísimo_.

1644. Pidió el rey al cabildo un donativo de 1000 fanegas de trigo y

otras 1000 de cebada para mantener los ejércitos. Sin embargo de ser

gravísima la necesidad del reino con la guerra, fué concedido. Muchas

familias en Córdoba quedaban desamparadas por irse á campaña los que

cuidaban de sustentarlas: en esta ocasion fué tanta la caridad del

obispo, que los niños cantaban por las calles:

«D. Domingo Pimentel,

obispo de esta ciudad,

sustenta cinco mil niños

á media libra de pan.»

1645. Los apuros del Estado eran cada dia mayores, y el rey puso toda la

plata de su servicio en la casa de la moneda. El cabildo de Córdoba

movido del ejemplo le sirvió con 6000 fanegas de trigo y 2000 ducados á

9 de noviembre. El prelado le hizo aun mayor donativo. La ciudad

contribuyó tambien.

1647. Hubo en otoño del año anterior tan terribles temporales y tales

avenidas, que se perdieron las siembras, y en este año sufrió la ciudad

gran carestía. Sin embargo vinieron cartas del rey pidiendo nuevos

donativos para poder resistir la fiera invasion del príncipe de Condé en

Cataluña; pero nada pudo dar el cabildo.

1648. Hubo en Madrid congregacion de las iglesias del reino con motivo

del breve de Inocencio X concediendo á Felipe IV la gracia de exigir de

ellas hasta 800000 ducados para los grandes apuros de su reino. Esta

gracia se redujo á 500000. Iban á venderse los baldíos de Córdoba con

grave perjuicio del comun y de los pobres, y los dos cabildos

eclesiástico y de ciudad recurrieron al obispo para que lo impidiese. El

buen prelado, animado de fervoroso celo, hizo tan eficaces

representaciones al rey y á sus ministros, que no se llevó á efecto

aquella medida.

En el mes de octubre de este mismo año se celebró Sínodo para corregir y

renovar algunas constituciones. Empezó el domingo 18 celebrando de

pontifical el obispo en la capilla mayor y continuaron las sesiones en

la de S. Clemente.

A 19 de noviembre murió el famoso arcediano de Castro D. Andrés de Rueda

y fué enterrado en su capilla de S. Eulogio.

1649. Fué este año muy funesto para Córdoba porque en él la invadió la

peste. Con este triste motivo se hicieron en la catedral muchas

rogativas, fiestas y procesiones, implorando la proteccion de Nuestra

Señora de Villaviciosa y de los Santos Mártires.

1650. Enfervorizados los feligreses de la catedral con el ejemplo de la

insigne caridad de su obispo D. Fr. Pedro de Tapia, dieron una

espléndida comida á todos los que habian sido atacados de la peste y

sobrevivido á esta gran calamidad; llevaron en procesion las santas

imágenes de J. C. crucificado y de S. Sebastian que se veneran en el

altar del _Punto_, y á la vuelta las colocaron en la capilla del

Sagrario, donde celebraron fiestas y rogativas por nueve dias. En esta

ocasion se introdujo por la primera vez el uso de que el obispo

predicase desde un sitial puesto sobre un tablado en la capilla mayor.

Tambien en este año se hizo por la primera vez con gran solemnidad el

voto de defender la Inmaculada Concepcion de Nuestra Señora. Dió

principio á este acto, el domingo 11 de setiembre despues del Evangelio,

el obispo, prestando su juramento sobre un misal preparado en la capilla

mayor. Sentado luego en una silla, fueron por su órden llegando los

prebendados, capellanes, corregidor y veinticuatros, y juraron lo mismo

en sus manos.

1652. En el mes de mayo hubo grande alboroto en la ciudad por la falta

de pan, motivada en parte por la inhumanidad de algunos logreros que

monopolizaban las harinas, de lo cual se siguieron graves desórdenes y

atropellos. El pueblo se aquietó por la benéfica y paternal mediacion

del obispo, á quien tomó por su gobernador gritando mueras á su

corregidor el vizconde de Peñaparda, que tuvo que refugiarse al convento

de la Trinidad. Estuvo espuesto el Santísimo, y el cabildo eclesiástico

veló algunas noches por la pública tranquilidad. A consecuencia del

motin referido se fundó en Córdoba un pósito de trigo, al que

contribuyeron con gran número de fanegas el obispo y el cabildo.

En la catedral se tributaron á Dios solemnes gracias por la recuperacion

de Barcelona ocurrida el 13 de octubre.

Este obispo Tapia hizo á la catedral el donativo de dos fuentes grandes

y dos aguamaniles de plata, con motivo de despedirse de su cabildo para

ir á tomar posesion del arzobispado de Sevilla.

1657. Con motivo del nacimiento del infante D. Felipe Próspero á 28 de

noviembre tuvieron la ciudad y el cabildo catedral grandes fiestas, que

duraron hasta el año siguiente; pero la temprana muerte de este príncipe

trocó en desconsuelo la pública alegría.

El real erario, siempre exhausto, exigia nuevos impuestos. Los

recaudadores de las provincias las agoviaban con sus exacciones, y para

defender la inmunidad eclesiástica tuvo el cabildo que proceder con

censuras.

1658. Descuidada la guerra de Portugal por no poder atender á un mismo

tiempo á esta y á la de Cataluña, pusieron sitio á Badajoz los

portugueses. El rey recurrió al obispo y cabildo pidiéndoles un

donativo, y á 12 de agosto le asistieron con 2000 ducados del caudal de

Cabeza de rentas. Socorrida la plaza, levantó el enemigo el sitio el 10

de octubre: recibióse la noticia en Córdoba el 17, y se celebró en la

catedral solemnemente.

1659. Resucitó en este año el proyecto formado en 1637 de fabricar una

nueva Capilla Real suntuosa adonde se trasladasen los cuerpos de D.

Fernando IV y D. Alonso XI. Para este objeto cedió secretamente el

obispo Alarcon á los capellanes reales la nave de Villaviciosa ó coro

antiguo; súpolo el cabildo, y á fuer de perjudicado en el derecho que

siempre habia ejercido de conceder sitio para labrar capillas, se opuso

á la nueva obra en 1.º de octubre. Penetrado el rey de la dificultad,

promovióse un acuerdo para que la Capilla Real se hiciese en otro sitio;

mas tambien para esto surgieron luego inconvenientes. Convino entonces

S. M. en que se edificase en el _patio de los Naranjos_, segun habia ya

antes propuesto el Dr. Alderete; pero no llegó el caso de mudarse la

capilla hasta muy entrado el siglo XVIII, en el cual se incorporó á la

colegiata de S. Hipólito.

1660. Hizo el cabildo en el mes de mayo rogativas por la feliz

conclusion de la guerra entre España y Francia, y por la prosperidad de

la paz que parecian inaugurar las bodas de la infanta D.ª María Teresa

con el rey Luis XIV: paz que se malogró con los sucesos adversos de los

años siguientes.

Prosiguió el obispo Alarcon la obra de la torre de la catedral, que no

estaba acabada, mandó hacer el órgano del lado del Evangelio, las rejas

de bronce del coro, capilla mayor y crucero (que costaron 7000 ducados),

y unas bancas forradas de terciopelo para el cabildo durante los

sermones. Tambien en su tiempo se enderezó una danza de arcos junto á la

capilla de S. Clemente por el arquitecto Juan Francisco Hidalgo, maestro

mayor de la iglesia.

1662. Se recibió en Córdoba á 14 de enero el breve de Alejandro VII á

favor de la Inmaculada Concepcion, y se celebró en la catedral con

fiestas, lo mismo que en todas las comunidades, iglesias y ermitas.

En junio se celebró Sínodo y se tuvieron las sesiones en el palacio

episcopal á causa de los grandes calores. Despues no han vuelto á

celebrarlo los obispos sucesores, limitándose á vigilar la observancia

de este, y procurando estirpar los abusos y corruptelas con sus decretos

y visitas.

El obispo y cabildo asistieron al rey, siempre necesitado, con buena

cantidad de granos para la prosecucion de la guerra de Portugal, que

ahora felizmente era próspera.

1665. Murió á 17 de setiembre Felipe IV y fué aclamado por rey á 14 de

octubre su hijo D. Cárlos II. La ciudad trajo el pendon real á la

catedral, y el obispo, revestido de pontifical, le bendijo, llevándose

luego al cabildo á su palacio, donde tenia prevenido mirador para que

viese la aclamacion que se hacia en la torre del Homenage del alcázar.

1667. Falleció la piadosa D.ª Elvira Ana de Córdoba, marquesa de los

Trujillos, dejando á la catedral un gran brasero de plata para que en la

octava del Santísimo se pusiese con perfumes en la capilla mayor; y una

lámpara dotada á Nuestra Señora de Villaviciosa.

1671. Se celebró en la catedral con toda clase de demostraciones

festivas la canonizacion del rey S. Fernando, y en la capilla de

Villaviciosa se le erigió altar.

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