coro viejo al lado de D. Iñigo Manrique. Sucedió á D. Juan Daza D.
Martin Fernandez de Angulo, á cuyos procuradores dió posesion del
obispado el cabildo con presencia de las Bulas en 4 de diciembre con la
solemnidad acostumbrada. Era docto, virtuoso y laboriosísimo, y dice
Cristóbal de Santisteban en el libro _Mar de historias_ que le dedicó,
que los dias del obispo parecian mas largos que las noches de Noruega,
segun las cosas que hacia y despachaba. En su tiempo se empezó la
magnífica _Custodia vieja_ de la catedral, obra del ingenioso platero
Enrique de Arfe, que merece describirse detalladamente por no constarnos
se haya descrito jamás. Su planta es un duodecágono regular, de un pié
cada lado, sostenido en ruedecillas interiores. Sobre el platillo de
doce lados de la planta, en cuyas esquinas hay lindas cabecitas de
serafines, se levanta un cuerpo de tres zonas: la primera, de ángulos
entrantes y salientes, deja francos seis de los lados del duodecágono
para la colocacion de las asas ó agarraderos por donde se sostiene la
custodia. Esta primera zona viene á formar un zócalo de seis estribos,
en cuyas caras estan representadas escenas alegóricas, alternando en
andanas de graciosos relieves danzas grotescas y pastoriles con pasos de
la Biblia relativos á la conduccion del tabernáculo. Remata esta zona
con una preciosa crestería dorada. En los bajo-relieves mencionados
alternan la plata y el oro. Segunda zona: fórmanla un zocalito pequeño,
luego una cenefa de hojas y figuritas, luego una crestería dorada,
despues otra cenefa mas ancha de hojas sutiles, de plata mate con
figuras doradas. Esta segunda zona va en disminucion, y sostiene la
tercera, que se compone de los cuerpos siguientes. Tercera zona: basa
saliente, que sirve de cornisa á la cenefa de la zona inferior. Esta
basa está adornada de crestería dorada. Sobre ella sube un cuerpo de
doce lados, siguiendo la misma disposicion de ángulos entrantes y
salientes de las zonas inferiores. Este cuerpo presenta en cada espacio
entrante tres compartimentos, y en cada cara saliente tiene frontera una
torrecilla ó estribo, que arranca de la base de esta tercera zona sobre
una linda repisa de cenefa dorada. Ofrece pues el cuerpo que vamos
describiendo seis caras salientes detrás de las seis torres ó estribos,
y seis espacios de á tres compartimentos francos á la vista. En estos
compartimentos, divididos uno de otro por pequeños estribos con sus
delicadas agujitas, hay otros tantos espacios rehundidos, de una pulgada
de profundidad, en que se representan de alto relieve escenas de la vida
y pasion de N. S. Jesucristo, en figuras de dos pulgadas, primorosamente
trabajadas. Son estas escenas diez y ocho. Sobre este cuerpo hay una
cornisa saliente, adornada por la parte inferior con una cenefa de plata
mate. Es de notar, que á medida que el todo va disminuyendo desde la
primera zona de la custodia, los espacios entrantes van
proporcionalmente ensanchando: manera artificiosa de conseguir que
campee el cuerpo interior y principal sobre que se levanta el viril.
Forma este cuerpo principal un machon cilíndrico de cristal (en que se
contiene el SSmo.) que descansa en una basa tambien cilíndrica, cuya
parte inferior reviste una ancha cenefa exagonal, en disminucion,
formada de sutiles hojas y figuras por el estilo de las cenefas
inferiores. Del machon trasparente en que se encierra el viril sale en
forma de rotonda, y como derramándose á modo de penacho circular, la
bóveda gótica, que recae en las torrecillas que ocupan los espacios
salientes de la planta de este cuerpo principal. Estas torrecillas estan
en la misma disposicion y lados que las otras que vimos arrancar de la
base de la zona tercera del primer cuerpo, y se hallan entre sí unidas
con sutiles arbotantes que rematan en figurillas. La bóveda circular que
asegura el cuerpo cilíndrico del viril, y que recuerda desde luego la de
la rotonda que dedicó Constantino como capilla fúnebre á su hija Sta.
Constanza, sostiene otras torrecillas mas delgadas, que alternan con las
inferiores, y en vez de levantarse en los lados salientes se elevan en
los entrantes y sostienen otra bóveda, plana y calada, bajo la cual se
cobija una graciosa estatuita de N.ª S.ª en su Asuncion. Sobre esta
bóveda se levanta una especie de domo calado, formado por un vistoso
conjunto de agujas y arbotantes de segmentos de círculo que entre sí las
unen por la parte superior, y sobre el domo descuella una corona
terminada en una estatuita del Salvador triunfante con la cruz. Las dos
bóvedas ó baldaquinos, la que gira en torno del machon del viril, y la
otra superior que cobija la imágen de N.ª S.ª, estan en la parte
esterior disfrazadas con elegantes arcos conopiales, con sus grumos y
preciosa crestería. Y las torrecillas que suben de los cuerpos bajo y
principal estan cuajadas de estatuitas sobre sus lindas repisas y bajo
caladas marquesinas. Alternan en esta bellísima pieza el oro, la plata
bruñida y la plata mate, y parece al sol una maravillosa cristalizacion
de sal gema, brillantes y oro. Pesa 532 marcos de plata, y para ella
contribuyó con 100 marcos el arcediano de Córdoba D. Francisco de
Simancas. Desgraciadamente no se mantiene hoy en su primitiva pureza de
estilo esta joya artística, porque se renovó siendo gobernador del
obispado D. Pedro de Salazar y Góngora en el año 1735, y entonces sin
duda alguna se le añadieron algunas piezas de mal gusto que es lástima
la desfiguren. No se terminó esta obra en vida de D. Martin Fernandez de
Angulo, pero dejó este piadoso prelado en su testamento, otorgado á 20
de junio de 1516 (que existe en el Archivo, caj. I, núm. 133, legajo 5),
500 ducados para que se acabase.
En el Archivo (Caj. M, leg. 9, núm. 230) se contiene un instrumento
curioso sobre cierto lance ocurrido entre el cabildo y los religiosos
del convento de S. Pablo del órden de Sto. Domingo. «En 31 de octubre de
1510 el cabildo de esta santa iglesia celebró capítulo espresando que
despues de muchas honras, así espirituales como temporales que habia
hecho á los priores y religiosos del convento de S. Pablo, ingratos y
desconocidos á dichos beneficios, habian tenido atrevimiento de procurar
con todas sus fuerzas en los tiempos pasados y presentes algunas ofensas
en menosprecio de dicho cabildo y su prelado sin tener para ello razon
ni justicia; y especialmente contra el Illmo. Sr. D. Juan Daza, obispo
de esta santa iglesia, ejerciendo su oficio pastoral en la villa de D.ª
Mencia de esta diócesis, donde la iglesia parroquial está inclusa en un
monasterio de la órden. Queriendo visitar el Sagrario y las otras cosas
conforme á un proceso y sentencia determinada por el Sr. D. Iñigo
Manrique, obispo que asímismo fué desta ciudad, en menosprecio de su
dignidad procedieron por censuras, hasta querer poner entredicho no solo
en las iglesias, sino tambien por las plazas, y despues porque el
procurador del cabildo pidió los diezmos á Maria y Catalina Ortiz,
beatas, que se decian de la dicha órden ser terceras, el prior y los
religiosos de ella las defendian por usurpar los diezmos. Siguieron las
referidas censuras con invocacion del brazo seglar contra el cabildo, y
viendo no poderlo conseguir se quejaron de él ante S. M., quien declaró
por nulas dichas sentencias. Y lo peor era que los citados religiosos
decian no eran obligados á guardar los entredichos que esta iglesia
matriz conserva y guarda, en cuyo menosprecio admitian los descomulgados
que ella repelia, á la suya y á los divinos oficios, por lo que, y para
que no fuese adelante su osadía, deliberó el cabildo que sus capitulares
se apartasen de la conversacion y trato con dichos religiosos, y que la
procesion general que el cabildo hacia el dia 1.º de las letanías en S.
Pablo, se hiciese de allí adelante en la iglesia de S. Pedro; ni menos
vaya el cabildo en procesion á dicho convento ni á sus religiosos se les
encomiende sermon alguno así de tabla como de otros. Lo que se guardase
en todo tiempo.»
1512. Habiendo ofrecido el chantre D. Pedro Ponce de Leon 10000
ladrillos y 600 cahices de cal para la fábrica del nuevo hospital de S.
Sebastian, con otras rentas vitalicias que gozaba, resolvió el cabildo á
13 de febrero que se hiciese dicha fábrica nueva, y nombró al referido
chantre para cuidar de ella: lo que se hizo con gran magnificencia.
1513. En ocasion de hallarse predicando de ceniza Fr. Luis Collado,
guardian de S. Francisco, y celebrando la Misa el arcediano de Pedroche,
invadió el pueblo la catedral clamando que se iban de la ciudad los
frailes predicadores del convento de S. Pablo. Suspendió el orador su
sermon para pedir al cabildo, al provisor del obispo y á todos los
presentes, que saliesen á remediar aquel escándalo, y muchos prebendados
fueron con el provisor á contener á los religiosos. Ibanse estos en
efecto con sus talegas y báculos, precedidos de un religioso con la cruz
cubierta de negro, cantando el salmo _In exitu Israel_; y era el motivo
que el corregidor Hernan Duque de Estrada, llevado de la ojeriza y mala
voluntad que les tenia, por haber castigado con demasiado rigor á un
sobrino suyo fraile de la misma órden, habia mandado no se les vendiesen
los comestibles necesarios: de manera que sitiados por hambre los buenos
frailes no tenian mas arbitrio que abandonar la ciudad. Consiguieron
detenerlos en el campo de la Verdad, y luego por mediacion de personas
piadosas y prudentes se logró que volviesen á Córdoba y que el
corregidor cesase en su tema.
1515. Habiendo querido visitar el obispo el hospital de S. Sebastian y
el santuario de la Fuensanta, se opuso el cabildo como patrono y
fundador. Insistió el obispo y llevo á cabo su propósito, y en señal de
haberlos visitado se llevó un cáliz de S. Sebastian y una lámpara del
santuario. El cabildo apeló y se quejó al Papa, y en agosto de 1519
obtuvo sentencia favorable.
En 19 de marzo se presentó en cabildo la Bula de Leon X concediendo al
rey D. Fernando la gracia de la Cruzada para que mantuviese las plazas
tomadas en Africa é hiciese al turco la guerra que intentaba. El cabildo
la celebró mucho y mandó que el dia 21, fiesta de S. Benito, se trajese
en procesion la Bula desde el Salvador por los beneficiados y religiosos
de S. Pablo, S. Francisco, Trinidad, S. Agustin, Merced, y S. Acisclo y
Victoria; y que el cabildo saliese á la puerta del Perdon á recibirla;
pero que si no venian las seis religiones en la procesion, solo saliese
hasta el arco que dá al patio de los Naranjos.
1516. Murió á 23 de enero el rey D. Fernando el Católico en Madrigalejo,
y dejó mandado se le sepultase en Granada. Al pasar su cadáver por
Córdoba, salieron a recibirle el obispo, el cabildo, las religiones, la
ciudad y los caballeros con todo el pueblo, y el marqués de Priego,
conde de Cabra, y otros grandes señores, le condujeron en hombros hasta
la catedral, donde se celebraron suntuosas exequias.
En este mismo año murió el obispo, volviendo de acompañar el cadáver del
rey á Granada. Se le sepultó al lado izquierdo del sepulcro de D. Iñigo
Manrique en el coro viejo. Dejó á la iglesia su pontifical y su
librería, que era muy numerosa y selecta, especialmente en manuscritos.
Tambien dejó algunos legados para la obra de la iglesia, y así se ven en
algunas partes del templo las armas de este prelado.
Nombrado y consagrado sucesor en el obispado D. Alonso Manrique, tomó en
su-nombre posesion el licenciado Pedro de Buezo en 9 de diciembre.
Hallábase D. Alonso en Flandes acompañando al príncipe D. Cárlos con
grande estimacion, y en su corte se mantuvo hasta la muerte del rey D.
Fernando, siendo él quien dijo la Misa en Bruselas en las exequias que
se le hicieron, y quien bendijo el estoque real cuando D. Cárlos fué
aclamado por rey con su madre D.ª Juana en la misma ciudad.
1517. Llegó el obispo D. Alonso á España, y el rey le mandó llevar á
Portugal á su hermana la infanta D.ª Leonor, que casó con el rey D.
Manuel, en cuya corte permaneció el prelado como embajador hasta fin de
1518.
1518. El dia del Corpus de este año salió por primera vez en la
procesion la custodia que hemos descrito arriba.
Por este tiempo se habia introducido un nuevo género de resigna de las
prebendas y beneficios, con reserva de todos los frutos, asiento, voz y
nombre _ad vitam resignantis_: y así solamente gozaba el resignatario
del derecho de suceder. Pero en este año, á 7 de setiembre, Francisco de
Simancas, de edad de 8 años, presentó en cabildo unas Bulas en que
mandaba el Papa darle la posesion del arcedianato de Córdoba y de una
racion que habia resignado en él su tio D. Francisco de Simancas con las
mismas reservas; pero que, consintiendo su tio, pudiese asistir al coro
y cabildo y llamarse arcediano: en lo que luego al punto consintió el
arcediano viejo. Así en realidad vino á ser este niño el primer
coadjutor que hubo en la iglesia, y de 8 años tuvo voto en cabildo con
las demas preeminencias y honores. Tanta era la facilidad de conceder
Bulas y despachos en la curia romana, que era raro el prebendado que no
padecia molestias sobre su prebenda.
1519. El 22 de enero por la tarde entró en Córdoba el obispo D. Alonso y
se dirigió en derechura á la iglesia, donde fué recibido con todas las
cruces á la puerta del Perdon, y despues de haber jurado guardar los
Estatutos y costumbres de la misma, fué conducido cantando el _Te-Deum_
á la capilla mayor, donde oró y dió a todos la bendicion. Se retiró á su
palacio ya de noche, y el cabildo le hizo un gran regalo de aves,
jamones y cabritos, al estilo de aquel tiempo. A 27 del mismo mes volvió
al cabildo á dar las gracias y razon de su venida, y habló _muy copioso,
y bien dicho, con mucho halago_.
En este año puso dos veces S. S. entredicho y cesacion _à divinis_ en
Córdoba y otras ciudades, primero por haber rehusado dar posesion á
Gonzalo de Carvajal de la Encomienda de Frejenal de la órden de S. Juan,
y despues por resistir el pago de una décima del estado eclesiástico á
favor del rey D. Cárlos: entredicho que se llevó á cabo con grande
escándalo de todo el reino, pues en el tiempo que duró no se celebraron
los oficios divinos aunque ocurrieron las festividades de Espíritu Santo
y Corpus. El obispo sin embargo determinó con el cabildo que se
predicase en las iglesias en este tiempo para que no careciesen los
fieles de todo pasto espiritual, ya que faltaban los oficios divinos, el
Sacrificio y los Sacramentos.
1521. En atencion á la grande esterilidad que se padeció este año, el
cabildo y la ciudad idearon muchas providencias para mantener á los
pobres y ayudar á los labradores. Habiéndose hallado tres niños muertos
de frio en la Corredera, determinó el cabildo que se juntasen un
beneficiado y el rector de cada collacion y visitasen con el jurado de
la misma todos los hospitales, haciendo que en cada uno se recibiesen
todos los necesitados que se pudieran. La obra pia del chantre Aguayo
daba cada dia á los pobres dos fanegas de pan.
Habiendo vacado la dignidad de inquisidor general por ascenso del
cardenal de Tortosa á la silla de S. Pedro, nombró el emperador para
ella al obispo D. Alonso.
En este mismo año se celebró por varias ciudades y villas de Andalucía
la santa y real confederacion de la paz contra los comuneros en
obediencia del emperador. Los capítulos que en ella se estipularon y
juraron se hicieron saber á la ciudad de Córdoba á 1.º de febrero, y
existen en el _Archivo_, caj. I, leg. 10, núm 391.
[373] Véase la pág. 177.
[374] La imprudencia de un predicador de gran fama, cual era el P.
Presentado Fr. Cristóbal de Torres, habia dado ocasion en el año de 1614
á grandes ruidos y escándalos que despues trascendieron por todo el
reino. El dia de la Concepcion de nuestra Señora predicó en la catedral
contra la inmunidad de la culpa original, tan desembozadamente, que el
cabildo y auditorio quedaron escandalizados de su atrevimiento.
Alborotóse el concurso, dió cuenta el cabildo á su prelado, y el obispo
reprendió públicamente con aspereza al predicador prometiendo que no
volveria á oirse su voz en la iglesia. El padre, irritado, atrajo y
encendió á otros, de forma que no se oian en la ciudad mas que porfiadas
disputas y temosos altercados sobre la pureza original de nuestra
Señora, con general escándalo que en breve cundió por toda España. El
obispo Mardones mandó publicar un edicto prohibiendo que se celebrasen
juntas para tratar y discutir esta materia; pero no agradó al cabildo el
silencio de la opinion pia, y así apeló del mandamiento del obispo para
ante S. S. y su Santa Sede. En la espectativa de la declaracion de S. S.
acordó y votó una solemnísima fiesta á la Concepcion de nuestra Señora,
á que convocó á la ciudad y pueblo para demostrar su ardiente devocion á
misterio tan pio: con cuya ocasion se señaló mucho el Dr. D. Alvaro
Pizaño de Palacios, canónigo lectoral, porque imprimió en Sevilla (año
de 1615) dos discursos en defensa del sagrado misterio. Ya la Inmaculada
Concepcion tenia fiesta dotada en la catedral desde el año 1350 por obra
del obispo D. Fernando de Cabrera. El Pontífice mandó á 3 de agosto de
1617 que en actos públicos ninguno pudiese decir _que la Santísima
Virgen habia sido concebida con mancha de pecado original_, con lo cual
cesaron en parte las disputas y escándalos. Despues publicaron sus
decretos favorables Gregorio XV á 24 de mayo de 1622, Alejandro VII á 8
de diciembre de 1661, y otros pontífices hasta Benedicto XIII. No consta
en qué año antes del 1350 se empezó á celebrar en la iglesia de Córdoba
la fiesta de la Concepcion; por el Breviario antiguo de la misma se sabe
que tenia octava, procesion y seis capas; pero desde el año 1615 se
empezó á celebrar con repiques desde primeras vísperas, luminarias en la
torre, asistencia de la ciudad, y procesion general por el patio de los
Naranjos, que es la mayor solemnidad que se acostumbra en las grandes
festividades.
La capilla mayor antigua se habia destinado á la imágen maravillosa de
Villaviciosa, y en ausencia de esta se colocaba allí otra de nuestra
Señora. Ahora se aplicó á una imágen de la Concepcion Inmaculada, y se
determinó que todos los sábados despues de completas fuese el coro á
cantarle una antífona y oracion. Con tanto fervor tomó el cabildo de
Córdoba la veneracion y culto de este sagrado misterio.
[375] De las interesantes notas con que ilustró Cean Bermudez los
apuntes de Llaguno sobre los _arquitectos y arquitectura de España_,
sacamos la siguiente noticia: Cuando el obispo Mardones intentó hacer el
retablo de la catedral nueva de Córdoba, le inclinaron á que fuese de
madera y dorado, como son casi todos los de las demas catedrales de
España, diciéndole que seria menos costoso y se ejecutaria mas presto.
El Hermano Matías, para persuadirle á que le hiciese de jaspes y
bronces, escribió dos largos papeles, probando todo lo contrario. Ellos
convencieron de tal modo al obispo y al cabildo, que acordaron se
construyese el retablo como proponia el Hermano Alonso, y prefiriendo la
traza que habia hecho á otras que tambien se habian presentado, le
nombraron superintendente de la obra con 1500 reales al año y 500 para
vestuario, pagándole además los gastos de los viajes á las canteras y de
disponer la conduccion de las piedras. Aunque se empezó á tratar de
hacer el retablo en 1614, no se comenzó á trabajar en él hasta el año
1618; y á poco tiempo de estar principiado, escribió el Hermano Matías
otro papel sobre el modo de ejecutarle. Cansado el cabildo con las
repetidas y largas ausencias del superintendente á causa de las
contínuas obras de su Instituto, en que le ocupaba la obediencia de sus
superiores, y despues de haberle reclamado en balde con repetidas
cartas, se vió en la necesidad de nombrar en 19 de marzo de 1626 á Juan
de Aranda Salazar para que dirigiese la obra; y desde entonces cesó el
Hermano Alonso de asistir del todo á ella. Se concluyó el retablo el dia
27 de abril de 1628, y los diputados del cabildo mandaron gratificar á
Aranda con 150 ducados por lo bien que lo habia hecho, por la priesa que
se habia dado, y por la satisfaccion que el cabildo tenia en verle
concluido.
Entre los documentos pertenecientes al Hermano Matías publicó el mismo
anotador de Llaguno los papeles de que se ha hecho mérito; son dos
representaciones dirigidas al obispo para persuadirle á que mandase
labrar el retablo de jaspes y bronces, y demostrarle que podria hacerse
mas presto y mas barato que de madera, y una esposicion sobre el modo y
economía con que se debia trabajar dicha obra: documentos del mayor
interés por las noticias que contienen sobre los inconvenientes que se
ofrecen en los retablos dorados, sobre el modo de dividir y ajustar la
obra manual en aquel tiempo, sobre los precios corrientes de las labores
en talla de madera y en mármol, y sobre otros muchos objetos propios del
arte, con prevenciones utilísimas acerca del modo de contratar la obra,
de lo que se ha de dar á los artífices, y de las obligaciones de estos.
[376] Véase en comprobacion la sabia y juiciosa crítica que hace Mr.
Viollet-le-Duc de la restauracion de la catedral de Reims verificada en
tiempo de Luis XI. _Dictionnaire raisonné de l'architecture_ etc. Art.
_Architecte_.
[377] Enrique Egas es el autor del colegio mayor de Sta. Cruz de
Valladolid y del hospital de niños espósitos de Toledo, ambas
fundaciones del cardenal de España D. Pedro Gonzalez de Mendoza,
terminadas la primera en 1492 y la segunda en 1514. Pedro de Ibarra
construyó en 1521 para el obispo D. Alonso de Fonseca el colegio mayor
de Santiago el Zevedeo de Salamanca. Estas obras, de estilo del
Renacimiento español, que Ponz llama _plateresco_, son anteriores al
célebre palacio de Ecouen, que construyó para el condestable de
Montmorency el arquitecto francés Juan Bullant, primero que en su pais
practicó para la arquitectura civil el estilo italiano por los años de
1540. El colegio de Cuenca, la casa de las Salinas, la puerta de Zamora
y otros edificios construidos en Salamanca por este tiempo, son tambien
semi-góticos ó platerescos. Finalmente, son asímismo anteriores á la
citada obra de Bullant, y de carácter greco-romano ya mas decidido, el
palacio de Cárlos V en la Alhambra, edificado por Pedro de Machuca en
1527, la catedral de Granada comenzada por Diego de Siloe en 1529, la
capilla de los Reyes nuevos de Toledo trazada por Alonso de Covarrubias,
y otros edificios que podriamos añadir á estos.
[378] No atreviéndose á despojar repentinamente sus fábricas de aquella
infinidad y prolijidad de adornos (dice en uno de sus artículos del
_Artista_ el Sr. Carderera resumiendo perfectamente los caractéres de
este nuevo estilo), y pareciendo por una costumbre de tantos años pobre
y austera la arquitectura greco-romana á causa de su noble sencillez,
adoptaron el medio término de reducir las dimensiones de esta;
aumentaban los cuerpos de arquitectura, multiplicaban las columnitas,
balaustradas, recargando los frisos y pedestales de labores y demas
adornos caprichosos de que tanto abundaba la decoracion gótica. A esta
clase de arquitectura mixta, que estuvo muy en boga en España por todo
el reinado de Cárlos V, se ha dado en Italia y en Francia el nombre
conveniente de arquitectura del _renacimiento_. Entre nosotros se ha
llamado arquitectura _plateresca_, quizá por el gran número de obras en
este género que en aquella edad de opulencia emprendieron nuestros
plateros, tanto de objetos para el culto, como de vasos, jarrones y
otras alhajas para príncipes y particulares ricos que se cincelaban con
suma inteligencia y pericia.
[379] Véase la lámina que representa el _Interior de la catedral_.
[380] Recordará el lector que Diego de Praves fué llamado á Córdoba por
el obispo Reinoso en 1597 para que diese su opinion sobre el modo de
concluir la fábrica. Este arquitecto fué el encargado de las obras del
palacio y de la catedral de Valladolid, trazadas por Francisco de Mora y
por Juan de Herrera, cuando se trasladó la corte de aquella ciudad á
Madrid. Llaguno le iguala en mérito, y lo mismo á su hijo Francisco, con
el citado Mora, y segun esto parece muy probable que sea de traza suya
la fachada de que hacemos mencion, que en su género es indudablemente de
lo mas correcto que puede verse.