príncipes: hemos hecho mencion de los diez primeros, únicos con quienes
tiene relacion la historia de la fundacion y engrandecimiento de la
mezquita Aljama. Los siguientes, que pertenecen á la época de las
guerras civiles del Califato, y reyes solo en el nombre, nada al parecer
hicieron en este templo. Puede sin embargo interesar al lector su
sucesion. Despues de Hixem II, destronado en marzo de 1009, subió al
trono Mohammed II, que reinó hasta noviembre del mismo año. Era este
nieto de un hermano de Al-hakem II. A Mohammed II sucedió Suleyman, tío
de Hixem II, y reinó hasta mayo ó junio de 1010. Subió despues por
segunda vez al trono Mohammed II, y en agosto del mismo año 1010 le
sucedió el destronado Hixem II, tambien por segunda vez promovido al
Califato. A Hixem II sucedió Suleyman, por segunda vez; reinó desde el
mes de abril de 1013 hasta el mes de julio de 1016. En este se
interrumpió la dinastía de los Beni-Umeyas. Ingirióse en la sucesion
Alí, hijo de Hamud, de diversa estirpe, y reinó hasta marzo ó abril de
1018. Despues de este sigue otro Umeya, denominado Abde-r-rahman IV,
nieto de otro hermano de Al-hakem II, aunque nunca llegó á enseñorearse
de la capital. Siguen á Abde-r-rahman IV, que deja de reinar en enero de
1019, otros dos de la dinastía de Hamud, Al-Kasim, hermano de Alí, y
Yahya, hijo de Alí, los cuales ocupan alternando el trono hasta
noviembre del año 1023. Viene luego Abde-r-rahman V, de los Umeyas,
hermano de Mohammed II, hasta mayo del año 1024; luego Mohammed III,
nieto de otro hermano de Al-hakem II, hasta el mes de mayo de 1025;
despues otra vez Yahya, hijo de Alí ben Hamud, hasta febrero de 1027; y
últimamente Hixem III, hijo de Abde-r-rahman IV, desde mayo de 1027
hasta el año 1031.
El reino de Córdoba dependió luego de los amires de Sevilla, y á fines
del siglo XI pasó bajo el imperio de los amires de Africa, almoravides y
almohades. Poseianle estos últimos cuando en el primer tercio del siglo
XIII se rindió á las armas de D. Fernando el Santo.
[299] Por este tiempo fué cuando Juan, arzobispo de Sevilla, tuvo que
traducir la Biblia del latin al arábigo para que pudiesen entenderla los
cristianos de Andalucía, así lo refieren el P. Florez, Bravo, Masdeu y
otros.
[300] _Tunc Museranij_, dice Orderico Vital, _fere decem milia
congregati sunt, ac Regem Ildephonsum humiliter adierunt. Nos inquiunt
et Patres nostri hactenus inter Gentiles educati sumus, et baptisati
Christianam legem libenter tenemus: sed perfectum divæ religionis dogma
nunquam ediscere potuimus: nunc neque nos pro subjectione infidelium, à
quibus jam diu oppressi sumus, Romanos, seu Gallus expetere doctores
ausi fuimus, neque ipsi ad nos venerunt propter barbariem paganorum,
quibus olim paruimus. Nunc autem adventu vestro admodum gaudemus, et
natali solo relicto vobiscum migrare cum uxoribus, et rebus nostris
optamus. Mucerianis itaque rex, quod petebent, annuit, etc._ De las
concesiones de tierras y privilegios que el rey les hizo habla Garibay
(lib. 23, cap. 8).
[301] Bajo esta persecucion, no menos encarnizada que la de Mohamad, de
que hicimos mencion en su lugar correspondiente, debieron quedar
destruídas la mayor parte de las basílicas cristianas de Córdoba, pues
solamente hay noticia de haberse conservado una por los cautivos
cristianos, que fué la de Sta. Maria, de que habla Salviato (copiado por
Bolando y Tamayo) en la vida de S. Martin de Soure. Véase el cap.
_Córdoba mozárabe_.
[302] Así lo refieren Ibn Sahibi-a-saláten su _Historia de los
almohades_, Ibnu-l-khattib, y Conde.
[303] «El emperador, dice Gomez Bravo (t. 1.º, pág. 240), como
nimiamente crédulo... imbió al conde D. Manrique de Lara con otros
caballeros, y fueron todos arrestados por órden de Abengamia luego que
entraron en la ciudad.» El diligente historiador árabe Ibn Khaldun, de
quien copia un largo fragmento el Sr. Gayangos en su apéndice D al tomo
II de Al-Makkarí, refiere que estando Ben Ganyah en Jaen sitiado por el
rey cristiano, aprisionó traidoramente á uno de sus condes encerrándolo
en el castillo de Alcalá de Ben Zaid.
[304] Hipérbole usada con frecuencia por los historiadores árabes para
pintar la muchedumbre de un ejército.
[305] Esta espresion, de que se valió Al-Mu'tamed para significar que
mas queria ser prisionero de Yusuf Ibn Taxfin el almoravide, que cautivo
de Alfonso, se hizo luego proverbial en Andalucía.
[306] Esta segunda entrada de las tropas del emperador D. Alfonso en
Córdoba consta de dos privilegios que menciona Gomez Bravo, dado el uno
á Pelayo, cautivo, á 23 de junio, era de 1188, y el otro á Martin Diaz,
á 19 de agosto de la misma era. Hácese en el primero mencion del cerco
de Córdoba con estas palabras: _Quando Imperator tenebat Cordubam
circundatam, et pugnavit super eam cum triginta milia Muzmidis, et cum
alijs Indalucijs, et devicit eos._ Y dícese en el segundo: _Post reditum
fossati, quo prænominatus Imperator Principem Maurorum... sibi vassallum
fecit; et quandam partem Cordubæ deprædavit cum mesquita majori._
Concuerda con esto lo que refiere en su _Historia de España_ Mr. Romey
(t. 6.º, página 90) del discurso que dirigió á Abde-l-mumen en Salé el
Cadí de la Aljama de Córdoba Abu-l-Kasem ben El Had, con motivo del
solemne recibimiento hecho por el Amir almohade á los diputados de las
ciudades de Andalucía sometidas á la nueva dinastía. «La capital de
España, dijo Abu-l-Kasem, centro de los musulmanes, sufre los asedios y
asaltos del tirano Aladfuns (¡Dios le confunda!); sus campos estan
talados y yermos, sus caseríos destruidos é incendiados, etc... Los
musulmanes que la defienden esperan que acudas á su defensa y ahuyentes
á los enemigos del Islam. Todos ponen los ojos en tí como en una alta
montaña esperando auxilio seguro, etc.»
[307] Véase Homey, _Hist. cit._, t. 6.º, cap. II, y Al-Makkarí en su
descripcion de la mezquita, epígrafe _Copia del Koran, etc._
[308] La mezquita Aljama de Sevilla, de que hoy solo se conserva el
altísimo alminar, llamado _la Giralda_, fué construida por los
almohades.
[309] Nadie ignora que la derrota que sufrieron los almohades en la
sangrienta batalla de las Navas de Tolosa ó Muradal, y con la cual lavó
D. Alfonso IX la afrenta recibida en Alarcos, fué la que dió el golpe de
muerte al imperio agareno en España. Espanta el pensar cuál habria sido
la suerte de la cristiandad si la tremenda oleada venida del Africa no
se hubiese estrellado contra las heróicas huestes de Castilla, Aragon y
Navarra. Nunca se habia visto un ejército tan numeroso como el que juntó
El Nassr allegando para la guerra santa toda la gente disponible de
aquende y allende el Estrecho. Los historiadores árabes afirman que
entre escuadrones y batallones, entre ginetes y peones, contaba el Amir
mas de 400,000 hombres, repartidos del modo siguiente: 60,000
voluntarios, 300,000 reclutas, 30,000 negros con alabardas para la mas
inmediata defensa de su persona, 10,000 ballesteros renegados, y
últimamente muchos flecheros de las tribus zenetes, árabes y
arábigo-berberiscas de Almagreb.
[310] Este pacto se cumplió, pero el templo cristiano erigido en medio
de la capital del imperio agareno de Africa duró poco, porque el
usurpador Yahya, aprovechando una diversion de El Mamun, cayó con sus
partidarios sobre la ciudad y lo destruyó. Véase Romey, _Historia de
España_, citando al historiador árabe Ebn Abd el Halim, t. VI, cap. 6.
[311] Refiere Gomez Bravo haber visto en el claustro de la parroquia
mozárabe de S. Sebastian de Toledo un epitáfio de un cristiano de
Córdoba que huyó á dicha ciudad por estos tiempos, concebido de la
manera siguiente:
_In nomine Domini Jesu-Christi
Vir bonus, et gratus, Vicinus, merigeratus
Dominicus Joannes à Corduba ad astra
Beatus._
Obijt 25 Julij, era 1219.
[312] «Estos hombres que llevan el nombre de almugávares (_almogavars_),
dice Bernardo Desclot, son gentes que no viven sino de hechos de armas,
ni habitan en villas ó ciudades, sino en bosques y montañas; y estan en
guerra diaria con los sarracenos. Entran en sus tierras una ó dos
jornadas, prenden á los sarracenos, llévanse sus bienes, y así viven.
Sufren malandanzas que otros hombres no podrian sufrir, pues si es
menester pasan dos dias enteros sin probar bocado, ó manteniéndose de la
yerba del campo. Los adalides que los guian saben todos los caminos de
las tierras que recorren; no llevan mas que una camisa muy corta, sea
verano ó invierno, en las piernas unas calzas de cuero, abarcas en los
piés, en la cintura una correa con un buen cuchillo, casco en la cabeza,
lanza y dardo en mano, y una bolsa de piel á la espalda con pan para dos
ó tres dias... Son todos catalanes y aragoneses.» Véase la nota 162 á la
Crónica de Fr. Pedro Marsilio, traducida por D. José Maria Cuadrado. Mr.
Romey en su Historia completa del modo siguiente esta pintura de aquella
célebre milicia catalana y aragonesa. «Hay tambien otros llamados
Golfines, que en su modo de vivir se diferencian poco de los
almugávares, y son castellanos y salagones, gentes de lo profundo de
España... Los cuales, por no tener hacienda y haberlo gastado ó jugado
todo, ó bien por delitos que cometieron, huyen de su tierra con sus
armas, y como hombres que no saben hacer cosa de provecho, se establecen
en la frontera de los puertos de Muradal, que son unas grandes montañas
llenas de bosques y peñas inaccesibles que confinan con tierras de
sarracenos y cristianos, y por donde pasa el camino que va de Castilla á
Córdoba y Sevilla, y allí roban á las gentes de toda ley.»
_Almogavar_ se deriva del verbo árabe _ghar_ ó _ghara_, que significa
guerrear, acometer, etc.; de donde procede tambien el sustantivo
_algara_ ó _algarada_ (_alghawra_ en árabe), equivalente á incursion,
acometida súbita, correría por el pais enemigo.
[313] Barrio al oriente, en la parte baja de la ciudad, en que vivian
los mozárabes, separado de la Almedina ó parte alta, llamada tambien la
_villa_ despues de la reconquista, por una fuerte muralla, que,
corriendo de N-E. á S-O., dividia á Córdoba en dos porciones desiguales.
Créese que habia ademas en la Almedina otros muros interiores que la
dividian en cuatro ó cinco barrios diversos. Sábese de cierto que habia
en la ciudad puertas interiores, con sus guardas ó serenos
(_Ad-darabún_) encargados de cerrarlas todas las tardes despues del
_alatemah_ ú oracion del anochecer, de modo que los barrios no
comunicasen unos con otros. Estos guardas andaban bien armados, llevaban
una linterna sorda, y un perro para que les avisase de cualquier ruido.
De las puertas interiores existen todavía algunas en la ciudad con el
nombre de _portillos_.
[314] Alvaro Colodro y Benito de Baños fueron los primeros soldados
cristianos que escalaron la muralla por el punto mismo que hoy ocupa la
_Puerta de Colodro_.
[315] Llególe en el camino la noticia del aprieto en que tenia puestos á
los valencianos D. Jaime de Aragon, y olvidándose de sus cordobeses, se
dirigió á auxiliar al rey Aben Zeyan. Con este objeto llegó á Almería,
donde pensaba embarcarse para Valencia; el caïd ó alcaide Abde-r-rahman
le dió alojamiento en la Alcazaba festejándole con un espléndido
banquete, y aquella misma noche (15 de enero de 1238) le ahogó
pérfidamente en su propio lecho. Romey, _Hist. cit._: t. VI, cap. 6.
[316] Estando en Benavente sentado para comer, le llegó el correo con la
noticia de la sorpresa de Córdoba por unos cuantos soldados, y el rey,
sin darse tiempo de tomar un bocado, montó á caballo, dejando órdenes á
los lugares de Leon y Castilla para que le siguiese la gente de armas
que la diligencia de los cabos y corregidores pudiese juntar. Véase la
Crónica general de España del rey D. Alfonso, parte 4.ª, fol. 409:
Crónica del santo rey, cap. 21: el arzobispo D. Rodrigo, lib. 9, cap.
16.
[317] De los _Beni Hud_ de Zaragoza.
[318] Véase la nota de la pág. 93.
[319] En el archivo de la iglesia catedral existe la prueba de esto en
un privilegio del rey S. Fernando fechado en Valladolid á 12 de
noviembre de la era 1276 (A. D. 1238), en el cual se leen las siguientes
frases: _Notorio e manifiesto sea... que yo Ferrando por la gracia de
Dios rey de Castiella, de Toledo, etc., por consentimiento e beneplácito
de la reina D.ª Berenguela, mi madre, juntamente con mi mujer la reina
D.ª Juana e con mis hijos Alfonso, Frederico e Ferrando, fago carta de
donacion, concesion, confirmacion e firmeza a Dios e a la eglesia
catedral de Sta. María de Córdoba e a vos el maestro Lope, mi amado
electo obispo de la misma, desde agora e a vuestros sucesores, e a todo
el cavildo de canónigos, etc._
[320] Donde está hoy la capilla _de la Concepcion_.
[321] En la que es hoy capilla _de la Cena_.
[322] «... _Vos doy e conçedo los diezmos de mi almoxarefadgo,
alguacilado de las quintas salinas e mi tienda, e de todos los réditos
que tengo en Córdoba, a vos fago donacion de dos fornos e aquellas dos
aceñas que fueron de Ordoño Alvaro, e vos doy quinientas aranzadas de
viña e cien aranzadas de huerto e la tercera parte de todo mi olivar_,
etc.» Privilegio citado.
Por el memorial de un pleito sobre el terreno de la _alcaicería_ entre
el cabildo y el duque de Medinaceli, fallado por la Real Chancillería de
Granada, nos consta que al diezmo del almojarifazgo concedido á la
catedral, y confirmado por varios reyes en lo sucesivo, estaban anejas y
juntas estas otras rentas: el pontazgo, los tres pesos, la renta de las
libras de la carne, la media fanega de la alhóndiga, y la antigua
alcabala de las bestias. Percibió el cabildo estas rentas hasta el año
1411, recibiendo el importe del diezmo del almojarifazgo en el arca de
la aduana de la ciudad. Cuando algun año no habia arrendadores del
almojarifazgo, ó no daban fianzas bastantes, ó no pagaban el diezmo como
debian al cabildo, ponian sus fieles así á la renta como á cada una de
las rentas anejas. Arch. de la catedral, caj. Z, leg. 2, núm. 38.
[323] Fué D. Lope muy amado del rey S. Fernando, y le habia ya dado este
casas, un horno, una rueda de aceña, quince aranzadas de viña y tres de
huerta cuando entró en Córdoba. Véase á Gomez Bravo.
[324] Es tambien interesante este instrumento, porque no existiendo el
repartimiento de Córdoba, por él se tiene noticia de muchas posesiones y
derechos, cuyo conocimiento es útil para el estudio de la corografía y
de nuestro antiguo sistema tributario. Copiamos de él lo siguiente:
«Luzena y Bella con todos sus términos, al señor obispo, como las dió el
rey á la Eglesia. Cayó en parte al cabildo Tiñosa con todos sus términos
e todo el almoxarefadgo de Córdoba e todas las tiendas fechas e por
façer assi como el rey lo dió a la Eglesia. De las viñas e huertas cayó
la mitad al obispo e la otra al cabildo. Sacada la huerta de las veinte
e dos aranzadas que dicen Aliatar que recebió el obispo en cambio e
entrega por la ofrenda e por el mortuorio que habia el obispo en la
capilla, e fincó en el cabildo la dicha ofrenda. Cayó al cabildo por
entrega de las huertas el horno de S. Laurencio e al obispo la heredat
de Carchena, al cabildo el cortijo de Diezmariza e el cortijo de Miguel
Zorita, los que fueron de Alfon Tellez. Del heredamiento de Jaen, del
del Tejedor, del heredamiento de Palma e del heredamiento de la Torre de
Avenhance (que es cerca la Torre Albaen) tocó la mitad al obispo e la
otra mitad al cabildo. Tocó al obispo la mitad de todas las aceñas que
há la Eglesia en esta cibdat e la otra mitad al cabildo e dicho señor
obispo D. Gutier asignó al comunal de las raciones en la parada que cayó
al cabildo todos los heredamientos e que los haya en esta forma. En
Tiñosa con todos sus términos así como la dió el rey á la Eglesia, los
cortijos sobredichos e todo lo que há el cabildo en Córdoba, viñas e
heredades, huertas, aceñas, hornos, el almoxarefadgo, todas las tiendas
fechas e por façer, el diezmo todo de la tienda de los alcalles, e la
alfóndiga que es cerca de Sancta María, e cerca de los baños, e la parte
que há el cabildo de las caloñas de los alcalles, e la parte del diezmo
de los ganados que vienen a estremo, e del montadgo e de los treinta
dineros de los judíos, e toda la parte que cayere al cabildo en los
almoxarefadgos de todas las villas que tenian los moros en este obispado
cuando los oviese la Eglesia, e toda la partida del cabildo de las
Eglesias que son en esta cibdat ó serán, etc.» Arch. Caj. V, núm. 98.
[325] Son varios los autores impresos y manuscritos que lo traen.
Hállase en la Historia del linage y _Casa de Córdoba_, del abad de Rute,
m. s. de la Real Academia de la Historia; en otro curioso m. s. de la
misma Academia titulado _Antigüedad y grandezas del suntuosísimo y
máximo templo de la sancta catedral iglesia antiguamente metropolitana
de Córdoba, etc., compuesto para despues reducirlo á mejor forma por
Joseph Antonio Moreno, Martin, Velazquez de los Reyes, capellan de la
veintena, etc., año 1686_; y hállase asímismo en cuanto á lo sustancial
en Gomez Bravo, _Obispos de Córdoba_, lib. III, cap. 4.º, pág. 264.
[326] Esta capilla es hoy sala capitular, aunque abandonada. El
laborioso anticuario D. Luis Ramirez y de las Casas-Deza en su
_Indicador cordobés_ asegura que fué la primera que se labró en la
iglesia restaurada escogiéndola para sí el santo rey, y añade que en
ella se conservaron por mucho tiempo escudos y banderas de los que se
llevaron en la toma de la ciudad por S. Fernando. La misma antigüedad le
dá el presbítero D. Francisco Sanchez de Feria, hijo del conocido autor
de la _Palestra Sagrada_, en su _Descripcion moderna y antigua de la
ciudad de Córdoba_ que posee m. s. é inédita nuestro erudito y bondadoso
amigo el Sr. D. Valentin Carderera. Sin embargo el autor del m. s.
citado _Antigüedad y grandezas etc._, propio de la Real Academia de la
Historia, afirma que la primera capilla que se fundó fué la de S.
Lorenzo, por el arcediano de Córdoba D. Sebastian en tiempo del rey S.
Fernando, siendo sus capellanías las mas antiguas de aquella santa
iglesia despues de las de la veintena. ¿Cuál era esta capilla de S.
Lorenzo? D. Francisco Sanchez de Feria (m. s. cit.) dice que con este
título fundó el arcediano de Castro D. Sebastian Ruiz, en 1298, una
capilla que en el siglo XVI hubo que demoler para la fábrica de la
capilla mayor, crucero y coro, y que en esta época fué trasladada á la
de _Sancti Spiritus_, cuya advocacion cesó desde entonces. El Sr.
Casas-Deza, sin tomar en cuenta la existencia de la capilla _Sancti
Spiritus_, supone la advocacion de S. Lorenzo establecida en 1288 por el
arcediano de Córdoba D. Sebastian. Como se ve, no hay contradiccion
entre estos dos últimos escritores: lo único que hay es llamar el Sr.
Casas-Deza equivocadamente fundacion á lo que fué mera traslacion; pero
ambos convienen en asignar á la capilla de S. Lorenzo, hoy unida á la de
S. Pedro por obra del dean D. Pedro de Salazar en el pasado siglo, un
origen posterior no solamente á la fecha que le atribuye el autor del m.
s. _Antigüedad y grandezas etc._, sino al reinado mismo del hijo de S.
Fernando.
[327] «Fué destinada para sala capitular en 1347, y por los años de 1805
se principió la obra que determinó hacer el cabildo para darle otra
forma, destruyendo arcos y quitando columnas iguales á lo demas de la
mezquita; pero se suspendió por desaprobacion de la Real Academia de S.
Fernando.» _Indicador cordobés_, p. 261.
[328] D. Francisco Sanchez de Feria, m. s. citado.
[329] Acerca de la suntuosa sinagoga que los judíos comenzaron á
construir en Córdoba en tiempo del papa Inocencio IV, existe una bula
espedida en Leon de Francia, año sétimo de su pontificado, en el famoso
_Libro de las tablas_ del Archivo de la catedral, del cual nos ha
permitido el ilustrado cabildo sacar algunas copias y extractos,
auxiliándonos con extremada bondad en nuestra tarea su archivero el Sr.
Trevilla. Este documento no existe ya original, pero su copia, al folio
1.º vuelto de dicho _Libro_, con sus abreviaturas originales, dice así:
«Innocentius {=eps} Serv. Serv. Dei. Venerabili fratri {=epo}
Cordube{=n} salutem et a{=pli}cam be{=n}. C{=otr}a inhibicion{=e}
dilect{=or}. fili{=or}. Archidiaconi et c{=apl}i Cordube{=n} si{=c}
accepi{=m}. judei Cordube{=n}. civitatis qu{=ad}am sinagog{=a}
s{up=}flue altitudinis te{=me} ibi{=de} c{=os}truere de novo p{=su}munt
et grave X{=p}i fidelium scandalum et Cordube{=n}. eccl{=ie}
detrimentum. Quare humili{=t}. petebatur a nobis ut {pv=}ide su{p=} hoc
misericorditer curare{m=}. Quo cura fraternitate tue {p=} ap{=lic}a
scriptura manda{=m}. q{=tin}. c{=on}t. judeos eosdem s{up=} hoc officij
tui debitum cessante appellacionis obstaculo exequaris. Dat. lugd{=un}.
Idus aprilis pontifi{cat=}. n{=ri}. anno septimo.
Esta sinagoga, sin embargo de lo mandado por S. S., no fué derribada,
porque dice D. Francisco Sanchez de Feria (m. s. cit., fol. 107 vuelto)
que quedó desierta por marzo de 1492, cuando los reyes católicos D.
Fernando y D.ª Isabel expulsaron de España á los judíos; en cuya época
se fundó en ella el Hospital de Sta. Quiteria para curacion del mal de
rabia. La causa de no haber tenido cumplimiento la bula de S. S. pudo
ser quizás el haberse recibido en Córdoba cuando ya el obispo D.
Gutierre habia fallecido, y antes del nombramiento de su sucesor.
[330] En la lámina que representa la vista de Córdoba y su catedral
desde el castillo llamado de la _Carrahola_, se muestra perfectamente
dibujada, aunque en pequeño, la elevacion de la catedral antigua, que
asoma su armadura por encima de las terrazas de la mezquita, formando
una ala tendida de oriente á poniente partiendo de la nave del _Mihrab_.
[331] Véase la pág. 185 y su nota 1.
[332] Ibid.
[333] El Sr. Casas-Deza en su _Indicador cordobés_ atribuye al obispo D.
Íñigo Manrique en 1489 una reedificacion de esta capilla segun el gusto
tudesco. Si esta en efecto tuvo lugar, luego indudablemente se verificó
otra en época muy posterior, porque su bóveda actual está pregonando el
mas lastimoso churriguerismo.
[334] Parece ser que esta capilla, hoy Sagrario desde el año 1577, fué
fundada por el obispo de Córdoba D. Fernando de Mesa en 1265, y nó por
D. Juan Ponce de Cabrera en 1390, como dice el Sr. Casas-Deza. A Ponce
de Cabrera se la dió el cabildo en 1320, y su mujer D.ª Inés Henriquez
la tenia ya dotada antes de finalizar el año 1350. Así lo refiere Feria,
m. s. citado.
[335] «... _tenuis et exilis tanquam nihil obtinens extra muros; immo
inter ipsos Sarracenos undique constituta_», decia la bula de Gregorio
IX.
[336] Este privilegio se copia en el Memorial del pleito citado entre el
duque de Medinaceli y el cabildo de la iglesia catedral sobre el terreno
de la alcaicería. Dice así: «Sepan cuantos esta carta vieren... etc.
como Nos D. Alfonso por la gracia de Dios... etc. Por grant sabor que
habemos de facer bien e merced al obispo D. Ferrando e al cabildo de la
Eglesia catedral de la N. C. de Córdoba la que ganó el muy noble rey D.
Ferrando nuestro padre de moros e la pobló de cristianos á servicio de
Dios e de Sancta María, e por las almas del muy noble rey D. Ferrando
nuestro padre et de la muy noble reina D.ª Beatriz nuestra madre, e por
remision de nuestros pecados, dámosles e otorgámosles carta, bien á los
que agora y son como á los que serán de aquí adelante, para siempre
jamás, las nuestras treinta y tres tiendas que son cerca de la misma
Eglesia. Entra en esta donacion una tienda que y ha, en que venden el
pescado, e esto les damos porque fagan cada anno dos aniversarios etc.»
De estas tiendas dadas al cabildo, unas estaban en la alhóndiga, otras
en la alcaicería. Así consta de un albalá del rey D. Enrique III, por el
cual, en perjuicio del cabildo, cuyo derecho era tan antiguo, se daban
las mismas tiendas á dos caballeros llamados Ruy Mendez y Alfon Mendez
de Sotomayor.
[337] Libro de las tablas, caj. N, núm. 271, fol. 17.
[338] El imperio de Alemania.
[339] Esta carta es curiosa y merece citarse: «Sepades, dice á los
alcaldes y alguacil de Córdoba, que el cavildo de la Eglesia de Sancta
María de Córdoba me embiaron decir que tienen carta del rey mio padre
abierta en como quita de todo pecho a quatro moros que labren en su
Eglesia, e porque diçen quel uno destos moros es muerto et el otro ciego
en guisa que non puede labrar pidiéronle merced que pusiessen otros dos
moros en logar destos et que fuessen quitos de todo pecho assi como lo
eran los otros, et él tóvolo por bien. Et diçen que son estos los dos
moros que ellos y quieren poner, Famet et Zahec. Et pidiéronme merced
que me ploguiesse, et yo téngolo por bien. Onde mando et defiendo que
estos quatro moros que el cavildo tomare para su Eglesia que non pechen
et que los muden cada que quisieren, et tomen quales quisieren. Et
nenguno non sea osado de les demandar pecho nenguno. Et non fagades ende
al. Dada en Peñafiel. VII dias de abril, era de mill et CCC et treze
annos. Yo Johan Ma{=th} ó bien Math., maestrescuela de Córdoba la fiz
escrevir por mandado del infante.» _Libro de las tablas_, fol. 17.
[340] Dice así: «Et yo tengo por bien que quatro moros, dos _albañís_ et
dos _añaiares_ que les ellos tomaren para obra desta Eglesia sobredicha
que sean quitos de todo pecho.» Ibid.
[341] Libro de las tablas, fol. 18.
[342] Véase la pág. 192.
[343] El arzobispo de Leon Agobargo se habia visto precisado á
representar contra ellos al emperador Ludovico Pio, pidiendo les
cercenase los privilegios de que gozaban, y el monarca procuró poner
remedio á sus escesos.