[298] La dinastía de los Umeyas dió al trono de Córdoba diez y seis

príncipes: hemos hecho mencion de los diez primeros, únicos con quienes

tiene relacion la historia de la fundacion y engrandecimiento de la

mezquita Aljama. Los siguientes, que pertenecen á la época de las

guerras civiles del Califato, y reyes solo en el nombre, nada al parecer

hicieron en este templo. Puede sin embargo interesar al lector su

sucesion. Despues de Hixem II, destronado en marzo de 1009, subió al

trono Mohammed II, que reinó hasta noviembre del mismo año. Era este

nieto de un hermano de Al-hakem II. A Mohammed II sucedió Suleyman, tío

de Hixem II, y reinó hasta mayo ó junio de 1010. Subió despues por

segunda vez al trono Mohammed II, y en agosto del mismo año 1010 le

sucedió el destronado Hixem II, tambien por segunda vez promovido al

Califato. A Hixem II sucedió Suleyman, por segunda vez; reinó desde el

mes de abril de 1013 hasta el mes de julio de 1016. En este se

interrumpió la dinastía de los Beni-Umeyas. Ingirióse en la sucesion

Alí, hijo de Hamud, de diversa estirpe, y reinó hasta marzo ó abril de

1018. Despues de este sigue otro Umeya, denominado Abde-r-rahman IV,

nieto de otro hermano de Al-hakem II, aunque nunca llegó á enseñorearse

de la capital. Siguen á Abde-r-rahman IV, que deja de reinar en enero de

1019, otros dos de la dinastía de Hamud, Al-Kasim, hermano de Alí, y

Yahya, hijo de Alí, los cuales ocupan alternando el trono hasta

noviembre del año 1023. Viene luego Abde-r-rahman V, de los Umeyas,

hermano de Mohammed II, hasta mayo del año 1024; luego Mohammed III,

nieto de otro hermano de Al-hakem II, hasta el mes de mayo de 1025;

despues otra vez Yahya, hijo de Alí ben Hamud, hasta febrero de 1027; y

últimamente Hixem III, hijo de Abde-r-rahman IV, desde mayo de 1027

hasta el año 1031.

El reino de Córdoba dependió luego de los amires de Sevilla, y á fines

del siglo XI pasó bajo el imperio de los amires de Africa, almoravides y

almohades. Poseianle estos últimos cuando en el primer tercio del siglo

XIII se rindió á las armas de D. Fernando el Santo.

[299] Por este tiempo fué cuando Juan, arzobispo de Sevilla, tuvo que

traducir la Biblia del latin al arábigo para que pudiesen entenderla los

cristianos de Andalucía, así lo refieren el P. Florez, Bravo, Masdeu y

otros.

[300] _Tunc Museranij_, dice Orderico Vital, _fere decem milia

congregati sunt, ac Regem Ildephonsum humiliter adierunt. Nos inquiunt

et Patres nostri hactenus inter Gentiles educati sumus, et baptisati

Christianam legem libenter tenemus: sed perfectum divæ religionis dogma

nunquam ediscere potuimus: nunc neque nos pro subjectione infidelium, à

quibus jam diu oppressi sumus, Romanos, seu Gallus expetere doctores

ausi fuimus, neque ipsi ad nos venerunt propter barbariem paganorum,

quibus olim paruimus. Nunc autem adventu vestro admodum gaudemus, et

natali solo relicto vobiscum migrare cum uxoribus, et rebus nostris

optamus. Mucerianis itaque rex, quod petebent, annuit, etc._ De las

concesiones de tierras y privilegios que el rey les hizo habla Garibay

(lib. 23, cap. 8).

[301] Bajo esta persecucion, no menos encarnizada que la de Mohamad, de

que hicimos mencion en su lugar correspondiente, debieron quedar

destruídas la mayor parte de las basílicas cristianas de Córdoba, pues

solamente hay noticia de haberse conservado una por los cautivos

cristianos, que fué la de Sta. Maria, de que habla Salviato (copiado por

Bolando y Tamayo) en la vida de S. Martin de Soure. Véase el cap.

_Córdoba mozárabe_.

[302] Así lo refieren Ibn Sahibi-a-saláten su _Historia de los

almohades_, Ibnu-l-khattib, y Conde.

[303] «El emperador, dice Gomez Bravo (t. 1.º, pág. 240), como

nimiamente crédulo... imbió al conde D. Manrique de Lara con otros

caballeros, y fueron todos arrestados por órden de Abengamia luego que

entraron en la ciudad.» El diligente historiador árabe Ibn Khaldun, de

quien copia un largo fragmento el Sr. Gayangos en su apéndice D al tomo

II de Al-Makkarí, refiere que estando Ben Ganyah en Jaen sitiado por el

rey cristiano, aprisionó traidoramente á uno de sus condes encerrándolo

en el castillo de Alcalá de Ben Zaid.

[304] Hipérbole usada con frecuencia por los historiadores árabes para

pintar la muchedumbre de un ejército.

[305] Esta espresion, de que se valió Al-Mu'tamed para significar que

mas queria ser prisionero de Yusuf Ibn Taxfin el almoravide, que cautivo

de Alfonso, se hizo luego proverbial en Andalucía.

[306] Esta segunda entrada de las tropas del emperador D. Alfonso en

Córdoba consta de dos privilegios que menciona Gomez Bravo, dado el uno

á Pelayo, cautivo, á 23 de junio, era de 1188, y el otro á Martin Diaz,

á 19 de agosto de la misma era. Hácese en el primero mencion del cerco

de Córdoba con estas palabras: _Quando Imperator tenebat Cordubam

circundatam, et pugnavit super eam cum triginta milia Muzmidis, et cum

alijs Indalucijs, et devicit eos._ Y dícese en el segundo: _Post reditum

fossati, quo prænominatus Imperator Principem Maurorum... sibi vassallum

fecit; et quandam partem Cordubæ deprædavit cum mesquita majori._

Concuerda con esto lo que refiere en su _Historia de España_ Mr. Romey

(t. 6.º, página 90) del discurso que dirigió á Abde-l-mumen en Salé el

Cadí de la Aljama de Córdoba Abu-l-Kasem ben El Had, con motivo del

solemne recibimiento hecho por el Amir almohade á los diputados de las

ciudades de Andalucía sometidas á la nueva dinastía. «La capital de

España, dijo Abu-l-Kasem, centro de los musulmanes, sufre los asedios y

asaltos del tirano Aladfuns (¡Dios le confunda!); sus campos estan

talados y yermos, sus caseríos destruidos é incendiados, etc... Los

musulmanes que la defienden esperan que acudas á su defensa y ahuyentes

á los enemigos del Islam. Todos ponen los ojos en tí como en una alta

montaña esperando auxilio seguro, etc.»

[307] Véase Homey, _Hist. cit._, t. 6.º, cap. II, y Al-Makkarí en su

descripcion de la mezquita, epígrafe _Copia del Koran, etc._

[308] La mezquita Aljama de Sevilla, de que hoy solo se conserva el

altísimo alminar, llamado _la Giralda_, fué construida por los

almohades.

[309] Nadie ignora que la derrota que sufrieron los almohades en la

sangrienta batalla de las Navas de Tolosa ó Muradal, y con la cual lavó

D. Alfonso IX la afrenta recibida en Alarcos, fué la que dió el golpe de

muerte al imperio agareno en España. Espanta el pensar cuál habria sido

la suerte de la cristiandad si la tremenda oleada venida del Africa no

se hubiese estrellado contra las heróicas huestes de Castilla, Aragon y

Navarra. Nunca se habia visto un ejército tan numeroso como el que juntó

El Nassr allegando para la guerra santa toda la gente disponible de

aquende y allende el Estrecho. Los historiadores árabes afirman que

entre escuadrones y batallones, entre ginetes y peones, contaba el Amir

mas de 400,000 hombres, repartidos del modo siguiente: 60,000

voluntarios, 300,000 reclutas, 30,000 negros con alabardas para la mas

inmediata defensa de su persona, 10,000 ballesteros renegados, y

últimamente muchos flecheros de las tribus zenetes, árabes y

arábigo-berberiscas de Almagreb.

[310] Este pacto se cumplió, pero el templo cristiano erigido en medio

de la capital del imperio agareno de Africa duró poco, porque el

usurpador Yahya, aprovechando una diversion de El Mamun, cayó con sus

partidarios sobre la ciudad y lo destruyó. Véase Romey, _Historia de

España_, citando al historiador árabe Ebn Abd el Halim, t. VI, cap. 6.

[311] Refiere Gomez Bravo haber visto en el claustro de la parroquia

mozárabe de S. Sebastian de Toledo un epitáfio de un cristiano de

Córdoba que huyó á dicha ciudad por estos tiempos, concebido de la

manera siguiente:

_In nomine Domini Jesu-Christi

Vir bonus, et gratus, Vicinus, merigeratus

Dominicus Joannes à Corduba ad astra

Beatus._

Obijt 25 Julij, era 1219.

[312] «Estos hombres que llevan el nombre de almugávares (_almogavars_),

dice Bernardo Desclot, son gentes que no viven sino de hechos de armas,

ni habitan en villas ó ciudades, sino en bosques y montañas; y estan en

guerra diaria con los sarracenos. Entran en sus tierras una ó dos

jornadas, prenden á los sarracenos, llévanse sus bienes, y así viven.

Sufren malandanzas que otros hombres no podrian sufrir, pues si es

menester pasan dos dias enteros sin probar bocado, ó manteniéndose de la

yerba del campo. Los adalides que los guian saben todos los caminos de

las tierras que recorren; no llevan mas que una camisa muy corta, sea

verano ó invierno, en las piernas unas calzas de cuero, abarcas en los

piés, en la cintura una correa con un buen cuchillo, casco en la cabeza,

lanza y dardo en mano, y una bolsa de piel á la espalda con pan para dos

ó tres dias... Son todos catalanes y aragoneses.» Véase la nota 162 á la

Crónica de Fr. Pedro Marsilio, traducida por D. José Maria Cuadrado. Mr.

Romey en su Historia completa del modo siguiente esta pintura de aquella

célebre milicia catalana y aragonesa. «Hay tambien otros llamados

Golfines, que en su modo de vivir se diferencian poco de los

almugávares, y son castellanos y salagones, gentes de lo profundo de

España... Los cuales, por no tener hacienda y haberlo gastado ó jugado

todo, ó bien por delitos que cometieron, huyen de su tierra con sus

armas, y como hombres que no saben hacer cosa de provecho, se establecen

en la frontera de los puertos de Muradal, que son unas grandes montañas

llenas de bosques y peñas inaccesibles que confinan con tierras de

sarracenos y cristianos, y por donde pasa el camino que va de Castilla á

Córdoba y Sevilla, y allí roban á las gentes de toda ley.»

_Almogavar_ se deriva del verbo árabe _ghar_ ó _ghara_, que significa

guerrear, acometer, etc.; de donde procede tambien el sustantivo

_algara_ ó _algarada_ (_alghawra_ en árabe), equivalente á incursion,

acometida súbita, correría por el pais enemigo.

[313] Barrio al oriente, en la parte baja de la ciudad, en que vivian

los mozárabes, separado de la Almedina ó parte alta, llamada tambien la

_villa_ despues de la reconquista, por una fuerte muralla, que,

corriendo de N-E. á S-O., dividia á Córdoba en dos porciones desiguales.

Créese que habia ademas en la Almedina otros muros interiores que la

dividian en cuatro ó cinco barrios diversos. Sábese de cierto que habia

en la ciudad puertas interiores, con sus guardas ó serenos

(_Ad-darabún_) encargados de cerrarlas todas las tardes despues del

_alatemah_ ú oracion del anochecer, de modo que los barrios no

comunicasen unos con otros. Estos guardas andaban bien armados, llevaban

una linterna sorda, y un perro para que les avisase de cualquier ruido.

De las puertas interiores existen todavía algunas en la ciudad con el

nombre de _portillos_.

[314] Alvaro Colodro y Benito de Baños fueron los primeros soldados

cristianos que escalaron la muralla por el punto mismo que hoy ocupa la

_Puerta de Colodro_.

[315] Llególe en el camino la noticia del aprieto en que tenia puestos á

los valencianos D. Jaime de Aragon, y olvidándose de sus cordobeses, se

dirigió á auxiliar al rey Aben Zeyan. Con este objeto llegó á Almería,

donde pensaba embarcarse para Valencia; el caïd ó alcaide Abde-r-rahman

le dió alojamiento en la Alcazaba festejándole con un espléndido

banquete, y aquella misma noche (15 de enero de 1238) le ahogó

pérfidamente en su propio lecho. Romey, _Hist. cit._: t. VI, cap. 6.

[316] Estando en Benavente sentado para comer, le llegó el correo con la

noticia de la sorpresa de Córdoba por unos cuantos soldados, y el rey,

sin darse tiempo de tomar un bocado, montó á caballo, dejando órdenes á

los lugares de Leon y Castilla para que le siguiese la gente de armas

que la diligencia de los cabos y corregidores pudiese juntar. Véase la

Crónica general de España del rey D. Alfonso, parte 4.ª, fol. 409:

Crónica del santo rey, cap. 21: el arzobispo D. Rodrigo, lib. 9, cap.

16.

[317] De los _Beni Hud_ de Zaragoza.

[318] Véase la nota de la pág. 93.

[319] En el archivo de la iglesia catedral existe la prueba de esto en

un privilegio del rey S. Fernando fechado en Valladolid á 12 de

noviembre de la era 1276 (A. D. 1238), en el cual se leen las siguientes

frases: _Notorio e manifiesto sea... que yo Ferrando por la gracia de

Dios rey de Castiella, de Toledo, etc., por consentimiento e beneplácito

de la reina D.ª Berenguela, mi madre, juntamente con mi mujer la reina

D.ª Juana e con mis hijos Alfonso, Frederico e Ferrando, fago carta de

donacion, concesion, confirmacion e firmeza a Dios e a la eglesia

catedral de Sta. María de Córdoba e a vos el maestro Lope, mi amado

electo obispo de la misma, desde agora e a vuestros sucesores, e a todo

el cavildo de canónigos, etc._

[320] Donde está hoy la capilla _de la Concepcion_.

[321] En la que es hoy capilla _de la Cena_.

[322] «... _Vos doy e conçedo los diezmos de mi almoxarefadgo,

alguacilado de las quintas salinas e mi tienda, e de todos los réditos

que tengo en Córdoba, a vos fago donacion de dos fornos e aquellas dos

aceñas que fueron de Ordoño Alvaro, e vos doy quinientas aranzadas de

viña e cien aranzadas de huerto e la tercera parte de todo mi olivar_,

etc.» Privilegio citado.

Por el memorial de un pleito sobre el terreno de la _alcaicería_ entre

el cabildo y el duque de Medinaceli, fallado por la Real Chancillería de

Granada, nos consta que al diezmo del almojarifazgo concedido á la

catedral, y confirmado por varios reyes en lo sucesivo, estaban anejas y

juntas estas otras rentas: el pontazgo, los tres pesos, la renta de las

libras de la carne, la media fanega de la alhóndiga, y la antigua

alcabala de las bestias. Percibió el cabildo estas rentas hasta el año

1411, recibiendo el importe del diezmo del almojarifazgo en el arca de

la aduana de la ciudad. Cuando algun año no habia arrendadores del

almojarifazgo, ó no daban fianzas bastantes, ó no pagaban el diezmo como

debian al cabildo, ponian sus fieles así á la renta como á cada una de

las rentas anejas. Arch. de la catedral, caj. Z, leg. 2, núm. 38.

[323] Fué D. Lope muy amado del rey S. Fernando, y le habia ya dado este

casas, un horno, una rueda de aceña, quince aranzadas de viña y tres de

huerta cuando entró en Córdoba. Véase á Gomez Bravo.

[324] Es tambien interesante este instrumento, porque no existiendo el

repartimiento de Córdoba, por él se tiene noticia de muchas posesiones y

derechos, cuyo conocimiento es útil para el estudio de la corografía y

de nuestro antiguo sistema tributario. Copiamos de él lo siguiente:

«Luzena y Bella con todos sus términos, al señor obispo, como las dió el

rey á la Eglesia. Cayó en parte al cabildo Tiñosa con todos sus términos

e todo el almoxarefadgo de Córdoba e todas las tiendas fechas e por

façer assi como el rey lo dió a la Eglesia. De las viñas e huertas cayó

la mitad al obispo e la otra al cabildo. Sacada la huerta de las veinte

e dos aranzadas que dicen Aliatar que recebió el obispo en cambio e

entrega por la ofrenda e por el mortuorio que habia el obispo en la

capilla, e fincó en el cabildo la dicha ofrenda. Cayó al cabildo por

entrega de las huertas el horno de S. Laurencio e al obispo la heredat

de Carchena, al cabildo el cortijo de Diezmariza e el cortijo de Miguel

Zorita, los que fueron de Alfon Tellez. Del heredamiento de Jaen, del

del Tejedor, del heredamiento de Palma e del heredamiento de la Torre de

Avenhance (que es cerca la Torre Albaen) tocó la mitad al obispo e la

otra mitad al cabildo. Tocó al obispo la mitad de todas las aceñas que

há la Eglesia en esta cibdat e la otra mitad al cabildo e dicho señor

obispo D. Gutier asignó al comunal de las raciones en la parada que cayó

al cabildo todos los heredamientos e que los haya en esta forma. En

Tiñosa con todos sus términos así como la dió el rey á la Eglesia, los

cortijos sobredichos e todo lo que há el cabildo en Córdoba, viñas e

heredades, huertas, aceñas, hornos, el almoxarefadgo, todas las tiendas

fechas e por façer, el diezmo todo de la tienda de los alcalles, e la

alfóndiga que es cerca de Sancta María, e cerca de los baños, e la parte

que há el cabildo de las caloñas de los alcalles, e la parte del diezmo

de los ganados que vienen a estremo, e del montadgo e de los treinta

dineros de los judíos, e toda la parte que cayere al cabildo en los

almoxarefadgos de todas las villas que tenian los moros en este obispado

cuando los oviese la Eglesia, e toda la partida del cabildo de las

Eglesias que son en esta cibdat ó serán, etc.» Arch. Caj. V, núm. 98.

[325] Son varios los autores impresos y manuscritos que lo traen.

Hállase en la Historia del linage y _Casa de Córdoba_, del abad de Rute,

m. s. de la Real Academia de la Historia; en otro curioso m. s. de la

misma Academia titulado _Antigüedad y grandezas del suntuosísimo y

máximo templo de la sancta catedral iglesia antiguamente metropolitana

de Córdoba, etc., compuesto para despues reducirlo á mejor forma por

Joseph Antonio Moreno, Martin, Velazquez de los Reyes, capellan de la

veintena, etc., año 1686_; y hállase asímismo en cuanto á lo sustancial

en Gomez Bravo, _Obispos de Córdoba_, lib. III, cap. 4.º, pág. 264.

[326] Esta capilla es hoy sala capitular, aunque abandonada. El

laborioso anticuario D. Luis Ramirez y de las Casas-Deza en su

_Indicador cordobés_ asegura que fué la primera que se labró en la

iglesia restaurada escogiéndola para sí el santo rey, y añade que en

ella se conservaron por mucho tiempo escudos y banderas de los que se

llevaron en la toma de la ciudad por S. Fernando. La misma antigüedad le

dá el presbítero D. Francisco Sanchez de Feria, hijo del conocido autor

de la _Palestra Sagrada_, en su _Descripcion moderna y antigua de la

ciudad de Córdoba_ que posee m. s. é inédita nuestro erudito y bondadoso

amigo el Sr. D. Valentin Carderera. Sin embargo el autor del m. s.

citado _Antigüedad y grandezas etc._, propio de la Real Academia de la

Historia, afirma que la primera capilla que se fundó fué la de S.

Lorenzo, por el arcediano de Córdoba D. Sebastian en tiempo del rey S.

Fernando, siendo sus capellanías las mas antiguas de aquella santa

iglesia despues de las de la veintena. ¿Cuál era esta capilla de S.

Lorenzo? D. Francisco Sanchez de Feria (m. s. cit.) dice que con este

título fundó el arcediano de Castro D. Sebastian Ruiz, en 1298, una

capilla que en el siglo XVI hubo que demoler para la fábrica de la

capilla mayor, crucero y coro, y que en esta época fué trasladada á la

de _Sancti Spiritus_, cuya advocacion cesó desde entonces. El Sr.

Casas-Deza, sin tomar en cuenta la existencia de la capilla _Sancti

Spiritus_, supone la advocacion de S. Lorenzo establecida en 1288 por el

arcediano de Córdoba D. Sebastian. Como se ve, no hay contradiccion

entre estos dos últimos escritores: lo único que hay es llamar el Sr.

Casas-Deza equivocadamente fundacion á lo que fué mera traslacion; pero

ambos convienen en asignar á la capilla de S. Lorenzo, hoy unida á la de

S. Pedro por obra del dean D. Pedro de Salazar en el pasado siglo, un

origen posterior no solamente á la fecha que le atribuye el autor del m.

s. _Antigüedad y grandezas etc._, sino al reinado mismo del hijo de S.

Fernando.

[327] «Fué destinada para sala capitular en 1347, y por los años de 1805

se principió la obra que determinó hacer el cabildo para darle otra

forma, destruyendo arcos y quitando columnas iguales á lo demas de la

mezquita; pero se suspendió por desaprobacion de la Real Academia de S.

Fernando.» _Indicador cordobés_, p. 261.

[328] D. Francisco Sanchez de Feria, m. s. citado.

[329] Acerca de la suntuosa sinagoga que los judíos comenzaron á

construir en Córdoba en tiempo del papa Inocencio IV, existe una bula

espedida en Leon de Francia, año sétimo de su pontificado, en el famoso

_Libro de las tablas_ del Archivo de la catedral, del cual nos ha

permitido el ilustrado cabildo sacar algunas copias y extractos,

auxiliándonos con extremada bondad en nuestra tarea su archivero el Sr.

Trevilla. Este documento no existe ya original, pero su copia, al folio

1.º vuelto de dicho _Libro_, con sus abreviaturas originales, dice así:

«Innocentius {=eps} Serv. Serv. Dei. Venerabili fratri {=epo}

Cordube{=n} salutem et a{=pli}cam be{=n}. C{=otr}a inhibicion{=e}

dilect{=or}. fili{=or}. Archidiaconi et c{=apl}i Cordube{=n} si{=c}

accepi{=m}. judei Cordube{=n}. civitatis qu{=ad}am sinagog{=a}

s{up=}flue altitudinis te{=me} ibi{=de} c{=os}truere de novo p{=su}munt

et grave X{=p}i fidelium scandalum et Cordube{=n}. eccl{=ie}

detrimentum. Quare humili{=t}. petebatur a nobis ut {pv=}ide su{p=} hoc

misericorditer curare{m=}. Quo cura fraternitate tue {p=} ap{=lic}a

scriptura manda{=m}. q{=tin}. c{=on}t. judeos eosdem s{up=} hoc officij

tui debitum cessante appellacionis obstaculo exequaris. Dat. lugd{=un}.

Idus aprilis pontifi{cat=}. n{=ri}. anno septimo.

Esta sinagoga, sin embargo de lo mandado por S. S., no fué derribada,

porque dice D. Francisco Sanchez de Feria (m. s. cit., fol. 107 vuelto)

que quedó desierta por marzo de 1492, cuando los reyes católicos D.

Fernando y D.ª Isabel expulsaron de España á los judíos; en cuya época

se fundó en ella el Hospital de Sta. Quiteria para curacion del mal de

rabia. La causa de no haber tenido cumplimiento la bula de S. S. pudo

ser quizás el haberse recibido en Córdoba cuando ya el obispo D.

Gutierre habia fallecido, y antes del nombramiento de su sucesor.

[330] En la lámina que representa la vista de Córdoba y su catedral

desde el castillo llamado de la _Carrahola_, se muestra perfectamente

dibujada, aunque en pequeño, la elevacion de la catedral antigua, que

asoma su armadura por encima de las terrazas de la mezquita, formando

una ala tendida de oriente á poniente partiendo de la nave del _Mihrab_.

[331] Véase la pág. 185 y su nota 1.

[332] Ibid.

[333] El Sr. Casas-Deza en su _Indicador cordobés_ atribuye al obispo D.

Íñigo Manrique en 1489 una reedificacion de esta capilla segun el gusto

tudesco. Si esta en efecto tuvo lugar, luego indudablemente se verificó

otra en época muy posterior, porque su bóveda actual está pregonando el

mas lastimoso churriguerismo.

[334] Parece ser que esta capilla, hoy Sagrario desde el año 1577, fué

fundada por el obispo de Córdoba D. Fernando de Mesa en 1265, y nó por

D. Juan Ponce de Cabrera en 1390, como dice el Sr. Casas-Deza. A Ponce

de Cabrera se la dió el cabildo en 1320, y su mujer D.ª Inés Henriquez

la tenia ya dotada antes de finalizar el año 1350. Así lo refiere Feria,

m. s. citado.

[335] «... _tenuis et exilis tanquam nihil obtinens extra muros; immo

inter ipsos Sarracenos undique constituta_», decia la bula de Gregorio

IX.

[336] Este privilegio se copia en el Memorial del pleito citado entre el

duque de Medinaceli y el cabildo de la iglesia catedral sobre el terreno

de la alcaicería. Dice así: «Sepan cuantos esta carta vieren... etc.

como Nos D. Alfonso por la gracia de Dios... etc. Por grant sabor que

habemos de facer bien e merced al obispo D. Ferrando e al cabildo de la

Eglesia catedral de la N. C. de Córdoba la que ganó el muy noble rey D.

Ferrando nuestro padre de moros e la pobló de cristianos á servicio de

Dios e de Sancta María, e por las almas del muy noble rey D. Ferrando

nuestro padre et de la muy noble reina D.ª Beatriz nuestra madre, e por

remision de nuestros pecados, dámosles e otorgámosles carta, bien á los

que agora y son como á los que serán de aquí adelante, para siempre

jamás, las nuestras treinta y tres tiendas que son cerca de la misma

Eglesia. Entra en esta donacion una tienda que y ha, en que venden el

pescado, e esto les damos porque fagan cada anno dos aniversarios etc.»

De estas tiendas dadas al cabildo, unas estaban en la alhóndiga, otras

en la alcaicería. Así consta de un albalá del rey D. Enrique III, por el

cual, en perjuicio del cabildo, cuyo derecho era tan antiguo, se daban

las mismas tiendas á dos caballeros llamados Ruy Mendez y Alfon Mendez

de Sotomayor.

[337] Libro de las tablas, caj. N, núm. 271, fol. 17.

[338] El imperio de Alemania.

[339] Esta carta es curiosa y merece citarse: «Sepades, dice á los

alcaldes y alguacil de Córdoba, que el cavildo de la Eglesia de Sancta

María de Córdoba me embiaron decir que tienen carta del rey mio padre

abierta en como quita de todo pecho a quatro moros que labren en su

Eglesia, e porque diçen quel uno destos moros es muerto et el otro ciego

en guisa que non puede labrar pidiéronle merced que pusiessen otros dos

moros en logar destos et que fuessen quitos de todo pecho assi como lo

eran los otros, et él tóvolo por bien. Et diçen que son estos los dos

moros que ellos y quieren poner, Famet et Zahec. Et pidiéronme merced

que me ploguiesse, et yo téngolo por bien. Onde mando et defiendo que

estos quatro moros que el cavildo tomare para su Eglesia que non pechen

et que los muden cada que quisieren, et tomen quales quisieren. Et

nenguno non sea osado de les demandar pecho nenguno. Et non fagades ende

al. Dada en Peñafiel. VII dias de abril, era de mill et CCC et treze

annos. Yo Johan Ma{=th} ó bien Math., maestrescuela de Córdoba la fiz

escrevir por mandado del infante.» _Libro de las tablas_, fol. 17.

[340] Dice así: «Et yo tengo por bien que quatro moros, dos _albañís_ et

dos _añaiares_ que les ellos tomaren para obra desta Eglesia sobredicha

que sean quitos de todo pecho.» Ibid.

[341] Libro de las tablas, fol. 18.

[342] Véase la pág. 192.

[343] El arzobispo de Leon Agobargo se habia visto precisado á

representar contra ellos al emperador Ludovico Pio, pidiendo les

cercenase los privilegios de que gozaban, y el monarca procuró poner

remedio á sus escesos.

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