candelabros de bronce, sin contar los que pendian en las puertas,
ascendiendo segun unos á siete mil cuatrocientos veinticinco, y segun
otros á diez mil ochocientos cinco el número total de mecheros que
ardian en el templo. Todos los candelabros eran de bronce, de distintas
hechuras, á escepcion de tres que eran de plata. Las cuatro lámparas
mayores, cada una de las cuales consumia todas las noches siete arrobas
de aceite, solo se encendian en los últimos diez dias del mes de
Ramadhan. Calculábase que solamente en este mes se consumian en la
mezquita setecientas cincuenta arrobas de aceite. (Véase Al-Makkarí, t.
1, lib. III, cap. 2.)
[268] Para el significado de esta y otras voces propias de la
ornamentacion arquitectónica, que seria muy prolijo definir, pueden
consultar los lectores el curioso glosario que ha publicado al fin de su
_Album artístico de Toledo_ el laborioso anticuario D. Manuel de Assas.
[269] Véase la lámina _Interior de la Capilla del Mihrab_.
[270] Véase el valor de estas monedas en la pág. 86, nota 2.
[271] El _mimbar_, que Ambrosio de Morales llama _Silla del rey
Almanzor_, se conservó en la catedral de Córdoba despues de la
reconquista muchos siglos; cuando aquel cronista escribia sus
_Antigüedades_, hacia pocos años que habia sido destruido sin saberse
por qué. Así han ido pereciendo una a una nuestras mas preciosas
antiguallas; mas ¡qué mucho que en nuestro siglo eminentemente prosáico
se hayan igualmente deshecho muchos inestimables objetos del arte de la
edad media, si el siglo del _renacimiento_ le dió el ejemplo!
Segun el citado cronista era el mimbar una especie de carro con cuatro
ruedas, y solo tenia siete gradas.
[272] Al-Makkarí, loc. cit.--Edrisí, traduc. cit., pág. 61.
[273] El libro del Koran copiado por Othman, de que acaba de hablarse.
[274] Edrisí, loc. cit.
[275] Fundamentos que tenemos para creer que estuviese en la actual
capilla de Villaviciosa y sus adyacentes la antigua Maksurah que mandó
armar Al-hakem. 1.º Que Edrisí dice espresamente que al norte del
_Mihrab_ estaba el tesoro, y este no podia estar mas que en lo que es
hoy sacristía de la capilla de Villaviciosa, en la cual realmente se
advierte una especie de aposento subterráneo, cuyo destino no se esplica
de otra manera. 2.º Que Ebn Adzarí dice que Al-hakem mandó armar la
antigua Maksurah, y poner otra nueva en la quibla del nuevo edificio. No
dice que se quitase la antigua al poner la nueva, antes bien parece dar
á entender que las dos se colocaron en un mismo año y subsistieron
simultáneamente. Por lo mismo que espresa que la nueva se armó en la
quibla del edificio añadido, induce á creer que la antigua Maksurah
coexistía con ella, porque de lo contrario no necesitaba haber dicho
donde la mandó poner, siendo sabido que la Maksurah es para cercar y
aislar el recinto del Mihrab. 3.º Que el autor del _mojmu'-l-muftarik_,
copiado por Al-Makkarí, incurre en el error de suponer que el que mandó
construir la Maksurah (esto es, la de Al-hakem) fué Almanzor, y la causa
de este error se esplica satisfactoriamente con el dato que nos
suministra Ebn Adzarí de haber hecho Al-hakem reponer en su sitio la
antigua Maksurah. En efecto, habiendo una Maksurah ó cercado en las
capillas que caían al norte del Mihrab, donde hemos dicho que estaba el
tesoro, y habiéndose bajo la gobernacion de Almanzor restaurado y
exornado tan notablemente dichas capillas, como aun hoy aparece por la
que sirve de sacristía de Villaviciosa, nada tiene de particular que
quedase memoria muy especial de esta Maksurah de Almanzor,
confundiéndola mediante el transcurso de los años con la Maksurah
principal, fábrica de Al-hakem.
Agrégase á estas razones la circunstancia notabilísima de distinguirse
dos épocas distintas en la fábrica de la capilla de Villaviciosa y su
sacristía, pues siendo la rica ornamentacion de esta última pieza propia
del estilo árabe de transicion practicado desde principios del siglo XI,
la fachada esterior de la que es hoy capilla presenta la misma arquería,
el mismo gusto, los mismos ornatos que la fachada del vestíbulo del
Mihrab, que se hizo en tiempo de Al-hakem: indicio poderoso de que antes
de Almanzor existia ese otro recinto coronado de cúpulas frontero á las
tres capillas del Mihrab.
[276] Esta tercera capilla, frontera á la de occidente del vestíbulo del
Mihrab, pudo ser demolida despues de la reconquista para la obra de la
catedral que se hizo provisionalmente poniendo el altar mayor en la
capilla que es ahora de Villaviciosa. Que ella existia es indudable: el
inglés Swinburne, cuyo viaje por España es digno de recomendacion,
coloca en ella el puesto del Cadí.
[277] Que se suponia haber sido de plata el pavimento de la Maksurah, lo
dice Al-Makkarí, loc. cit.
[278] Dice Al-Makkarí (t. 2, lib. VI, cap. VII) que se le presentaron á
Almanzor al invadir el reino de Galicia muchos condes cristianos armados
y equipados para hacer la guerra bajo sus órdenes; y añade que despues
de la toma de Santiago acompañaron al ejército moro hasta sus tierras, y
allí se despidieron del vencedor, recibiendo de él como pago de sus
servicios los objetos siguientes: «2285 piezas de tela de seda _tirazí_,
de varios colores y tejidos; 21 vestidos de lana marina; 2 trages de
ambar; 11 de paño escarlata; 15 _magishat_ (voz cuyo significado se
ignora); 7 caparazones de brocado para sus caballos; 2 vestiduras de lo
mismo trabajadas en Grecia; y finalmente, otras 2 forradas de piel de
comadreja:» hecho sumamente curioso que hemos creido no deber omitir.
[279] Las incursiones de Almanzor en las tierras de los cristianos se
repetian todas las primaveras, regresando á Córdoba para el invierno.
Acompañábale á estas periódicas espediciones un numeroso cortejo de
poetas y escritores, encargados de inmortalizar sus hazañas. Es posible
que estos apologistas pagados hayan exagerado mucho sus hechos de armas,
y es posible tambien que se haya perpetuado por la pluma de alguno de
los cuarenta parásitos que le siguieron á la guerra de Cataluña, y cuyos
nombres nos conserva Al-Makkarí, la accion siguiente, que tiene en
verdad demasiado de épica, y que no recordamos haber leido en ninguno de
nuestros historiadores.
Al retirarse de una de sus campañas, en que habia cogido un inmenso
botin, tenia que pasar Almanzor con su ejército por un angosto
desfiladero, entre dos montañas que encontró defendidas por numerosas
bandas cristianas. Viendo el africano que no era posible forzar el paso
de aquella garganta, volvió con su hueste á la poblacion mas inmediata,
y despues de elegir un buen campamento, mandó á sus gentes construir
habitaciones y cuarteles y juntar vitualla para pasar allí el invierno.
Hecho esto, dispuso que se proveyesen de arados y otros instrumentos
agrícolas para cultivar los campos, haciendo al propio tiempo algaras y
correrías por los pueblos aledaños, saqueando, devastando, y llevando
prisioneros al campamento á cuantos cristianos cayesen en sus manos. Los
que sufrian esta suerte eran inmediatamente decapitados, y sus cadáveres
arrojados á la entrada del desfiladero. Tan grande fué el número de
cristianos muertos, que á los pocos meses quedó colmada de cadáveres la
angostura, siendo tal el horror y la pestilencia que difundian los
esqueletos y sangrientos despojos amontonados, que se convirtió aquella
tierra en un espantoso desierto de muchas millas á la redonda.
Consternados los cristianos, ofrecieron á Almanzor que le dejarian el
paso franco si se avenia á abandonarles sus tesoros y sus cautivos;
proposicion que el africano rechazó indignado. Los cristianos entonces
le enviaron segundo mensage, diciéndole que le dejarian pasar con su
botin y sus prisioneros; pero Almanzor les contestó: «Mi ejército no
tiene ya gana de pasar esas montañas y está contento aquí. Si ahora
regresase á Córdoba, pronto tendria que volverlas á pasar para la
campaña de la próxima primavera; por lo tanto aquí nos quedamos hasta el
año venidero, y cuando acabemos la campaña entrante nos retiraremos.»
Llenos de admiracion y de terror los cristianos, volvieron á pedirle paz
con nuevas instancias, y hasta le propusieron condiciones humillantes
para que la admitiera: fueron estas, que ellos mismos habian de
facilitarle acémilas para conducir su botin, y provisiones para los dias
de marcha hasta llegar á su frontera, y que por sus propias manos
separarian los cadáveres de sus compañeros que obstruían el paso entre
las dos montañas. Así religiosamente lo cumplieron, y Almanzor
triunfante se volvió con su ejército á Córdoba (Al-Makkarí, loc. cit.).
[280] Almanzor era de raza africana, nacido en Toresh, cerca de
Algeciras. Dícese que Al-hakem, que era aficionado á la astrología y á
la adivinacion, reconoció en Almanzor á su sucesor en el poder por el
color moreno de sus manos; con lo cual el inventor de esta anécdota
quiso sin duda dar á entender que el último Umeya de talento habia
presentido con solo ver á Almanzor la estincion de la dinastía asiática
y el futuro predominio de las razas africanas en Andalucía.
[281] Las puertas de la catedral de Santiago se veían todavía clavadas
en las vigas de la mezquita en tiempo de Ambrosio de Morales. Véase su
_Crónica general_, lib. XVII, cap. 23.
[282] Ebn Adzarí, traduccion del Sr. Gayangos; Al-Makkarí, t. 1, lib.
III, cap. 2.
[283] Téngase presente para esta esplicacion la lámina que representa el
_Plano de la mezquita_.
[284] La simetría, que en nuestra humilde opinion debe cifrarse más que
en la uniforme repeticion de las partes, en la buena proporcion de unas
con otras y de ellas con el todo, nunca se entendió por los arquitectos
de la edad media, orientales y occidentales, del modo servil que lo
hicieron los de la clásica antigüedad. La monótona regularidad de los
edificios, sus líneas y su ornato, destruye muchas veces el efecto; al
paso que cierta irregularidad y amena variedad en las partes les dá
mayor interés y atractivo. Entre los árabes jamás se sacrificaba la
cómoda reparticion de un edificio á la simetría de su decoracion, y no
importaba que esta resultase irregular con tal de que la fábrica llenase
plenamente su objeto. Acostumbrados á no echar de menos la uniformidad
clásica, introdujeron la misma libertad en el ornato, así que, rara vez
se encuentran en una arquería árabe dos capiteles iguales, ni dos arcos
del mismo vuelo, ni dos archivoltas exornadas con las mismas ajaracas.
La regularidad servil por otra parte tampoco fué precepto indeclinable
en los buenos tiempos antiguos; la han exagerado los adocenados artistas
modernos para suplir la falta de genio inventivo y salir del paso con
cómodas imitaciones á regla y compás. El interés y el efecto ganan mucho
con cierta juiciosa irregularidad, y merced á ella los grandes
monumentos árabes y góticos ofrecen cada vez que se los contempla nuevas
bellezas.
[285] Aunque de esta obra de refuerzo ejecutada en tiempo de
Abde-r-rahman An-nasír no hicimos mérito al hablar de este Califa y sus
construcciones, no será inoportuno espresar aquí que posteriormente
hemos tenido noticia de ella por otro fragmento traducido de la historia
de Ebn Adzarí que debemos a la amistad del Sr. Gayangos. El testimonio
de Ebn Adzarí resulta plenamente comprobado por la inscripcion de una
lápida de mármol negro que hoy se ve al costado derecho de la Puerta de
las Palmas en el patio, y cuya traduccion, hecha tambien por el Sr.
Gayangos, dice así: «En el nombre de Dios piadoso, de piedad: mandó el
siervo de Alá, Abde-r-rahman Amir-al-momenin _An-nasír lidini-llah_,
alargue Dios su permanencia (en la tierra), edificar esta pared
esterior, y afirmar sus cimientos; (y esto lo hizo) en honra de Allah y
de su santa religion para conservacion de las señales de su profecía, la
cual permitió fuese ensalzada y mencionada juntamente con su nombre;
esperando que (la obra) sea aceptable (á Dios) y alcanzar por ella las
grandes mercedes y cuantiosos tesoros (de su munificencia) juntamente
con gloria permanente y alto renombre. Y se acabó (la obra) con ayuda de
Allah en la luna de Dzi-l-lacha del año 346 (enero ú febrero de 958),
por mano de su liberto y guacir... Abdallah ben Batu. Lo hizo Said ben
Ayyub.»
[286] Así un mero capricho suele ser orígen de las mas trascendentales
innovaciones, podríamos añadir aquí en tono doctoral. Buena ocasion era
esta en efecto para lanzar al estudio de las discusiones arqueológicas
una especie nueva sobre el orígen de la _ojiva_ en el occidente, si
quisiéramos seguir el erróneo sistema de los que creen que toda forma
arquitectónica ha de tener una procedencia única, como la especie humana
á la cual damos los ortodoxos una sola cuna. Cítesenos, diríamos en son
de triunfo, una arquería ojival en cualquier otro monumento anterior á
la parte añadida por Almanzor en la mezquita de Córdoba, es decir,
anterior al undécimo siglo: y si no se nos presenta ninguna, fuerza será
reconocer en el espresado monumento el modelo ó prototipo mas probable
de la arquitectura ojival española.
Por fortuna no razonamos así: creemos, sí, que podrá ser quizá la
arquería citada el primer edificio de arcos ojivos hecho en España; más
aun, nos figuramos que no se hallarán facilmente en la arquitectura
occidental de la edad media ejemplos anteriores de este género de
construccion (escluyendo el palacio de Ziza cerca de Palermo, que es
anterior al noveno siglo); pero sabemos que un accidente aislado como un
arco no constituye sistema, y que el arco ojivo mas bien que generador
del estilo de arquitectura llamado _gótico_, es meramente uno de sus
resultados.
Decimos esto porque ha sido este arco objeto de reñidas contiendas entre
muchos anticuarios, que dándole la importancia que por sí solo no tiene,
han gastado tiempo y tesoros de erudicion queriendo buscar el primer
arco apuntado hecho en el mundo, y mostrando el precioso hallazgo, quién
en oriente, quién en occidente, este en Egipto, aquel en Grecia, unos en
las orillas del Soma y del Rhin, otros en las del Guadalquivir, otros
finalmente en Inglaterra, en Normandía, etc., segun su particular
simpatía por esta ó aquella tierra. Señalar un arco ojivo como orígen de
la arquitectura de los siglos medios, prescindiendo de su estructura,
del corte de sus dovelas, de su modo de ejercer la presion, de las
bóvedas por arista en que realmente se engendra, de los nervios y demas
caractéres esenciales del arte ojival, es como desenterrar al pié del
monte OEta una flecha y pretender que sea reliquia de la famosa batalla
de las Termópilas. El que se deja alucinar por el hallazgo de algunas
formas aisladas, vendrá á parar á la absurda consecuencia de que no hay
sistema arquitectónico que no se haya practicado en la antigüedad.
Porque en efecto, así como los egipcios y los griegos conocieron el arco
apuntado, los ninivitas labraron puertas de medio punto, bóvedas de
cañon y ojivales, capiteles de volutas, grecas, alizares, almenas
endentadas; y los persas sassanidas usaron las bóvedas peraltadas, las
cúpulas bizantinas, los arquitos ornamentales largos y angostos, unidos
dentro de un recuadro en forma de agimez, que constituyen uno de los mas
graciosos caractéres de la decoracion bizantina y sarracénica, y hasta
el mismo dintel conopial de líneas mixtas, de que tan frecuente empleo
hicieron los arquitectos un tanto amanerados de los siglos XV y XVI.
Al estender esta nota hemos tenido á la vista las obras siguientes, que
puede consultar el que guste comprobar los hechos que apuntamos: Hope,
_Historia de la arquitectura_; Batissier, _Historia del arte
monumental_; Caveda, _Ensayo histórico, etc._; Flandin, Coste, etc.,
_Viaje de Persia_, Botta, _Monumentos de Khorsabad_; Layard, _Monumentos
de la antigua Nínive_.
[287] Las dimensiones de la mezquita de Córdoba son diversas en cuantos
escritores han hablado de este edificio. Segun Morales y otros tiene 620
piés de largo y 440 de ancho. Mr. Gailhabaud y otros autores que le han
copiado le dan 162 metros de longitud (581 piés, 4 pulgadas) y 123 de
anchura (441 piés, 5 pulgadas). D. Ramirez de las Casas Deza en su
_Indicador cordobés_, dice haber obtenido en su medicion 647-1/2 piés de
largo y 480-1/2 de ancho. Al-Makkarí trae, citando á otros historiadores
árabes, diversas medidas; pero reconoce que hay entre ellos disparidades
por no ser fija la dimension del codo adoptado por los mismos como
unidad. Por último, creemos la menos sujeta á error, y adoptamos por
consiguiente, la medicion practicada en 1811 por el ingeniero de minas
baron de Karwinski y el de puentes y calzadas D. Joaquin Rillo, segun la
cual tiene la mezquita 642 piés de longitud y 462 de anchura.
[288] Véase la lámina _Esterior de la mezquita de Córdoba_.
[289] Véase la lámina _Capilla de Villaviciosa_.
[290] Lo mismo que _arquitectos_.
[291] Al-khaulaní, citado por Al-Makkarí (lib. III, cap. IV), refiere
que hallándose un dia Almanzor embebecido en la contemplacion de las
bellezas de su palacio de Azzahira, se le angustió de repente el corazon
presintiendo la próxima ruina del Califato, y llorando amargamente
esclamó: «¡Pronto el fuego de las civiles discordias prenderá en los
muros de este palacio, y las bellezas de Azzahira desaparecerán con
ellos de la faz de la tierra. Esta mansion espléndida será asolada y
convertida en escombros; sus jardines se trasformarán en mústio páramo,
mis tesoros rodarán entre el polvo, y lo que es hoy teatro de placer y
de alegría se trocará en escena de desolacion y ruina!»
[292] El estilo de esta capilla indica perfectamente la transicion del
bizantino al africano. Su situacion corresponde al de las tribunas que
se hallan en las antiguas mezquitas de Amrú, de Tulúm, de El-azhar,
etc.; pero la gran riqueza de su ornamentacion hace presumir que no
estuviese esclusivamente destinada al pregon interior ó alicama que
hacian los almuedanes anunciando la oracion. Los turcos en sus mezquitas
tienen aposentos separados, semejantes á este, para las esplicaciones
del Koran: así se verifica en Santa Sofía de Constantinopla. En la
Alaksa de Jerusalem existe igualmente una tribuna en situacion análoga á
la de esta pieza; pero la ocupan ordinariamente los cantores, y no
sabemos por los historiadores árabes que en las mezquitas de la España
árabe se hiciese uso de la música. El embajador de Marruecos Sidí Hamet
Elgazel, que estuvo en Córdoba por los años de 1766, tradujo una
inscripcion de esta capilla, cuyo texto dá á entender que servia para
que los doctores de la ley alcoránica celebrasen sus discusiones.
Esta capilla cae segun dejamos dicho á oriente de la nave central ó del
Mihrab. A occidente habia otra, sobre cuyo destino hemos conjeturado,
con el inglés Swimburne, que podia tener en ella su puesto el Cadí
superior ó Cadí de la Aljama. De que realmente haya existido no hay la
menor duda, puesto que en el informe sobre construccion de una nueva
capilla real escrito en 1644 para ser presentado al rey D. Felipe III,
se dice hablando de este sitio: «_No se pretende mudar de lo que
labraron los árabes, pues ya se hizo la mudanza en tiempo de D. Iñigo
Manrique, demoliendo una de las tres capillas que tenian en este sitio
los árabes._» Los árabes pues tenian tres capillas, interceptando la del
medio la nave central: hoy en las mezquitas de Africa y Asia solo se ve
una, á un lado de esta misma nave, y en la posicion que ocupa la que
acabamos de describir tan prolijamente. Dásele ahora el nombre de
_mastaché_, sirve solo para la _alicama_; y por el plano de la mezquita
de Amrú que publica Batissier en su _Historia del arte monumental_,
pueden ver los que tengan esta obra su colocacion análoga á la de la
tribuna de Almanzor.
[293] «Edificó Al-hakem (dice el citado Ebn Adzarí de Marruecos, pág.
256 de la edicion de Dozy) al occidente de la mezquita la cámara llamada
_Dar-as-sadaca_ ó casa de la limosna, porque su destino era para
socorrer con dinero á los pobres. ¡Dios excelso le haya perdonado!»
«Erigió tambien Al-hakem, dice Al-Makkarí (lib. III, cap. 2), varios
edificios para hospedar á los pobres enfrente de la puerta principal de
la mezquita del lado de occidente.» ¿Cuál era esta puerta principal? Las
puertas árabes de la mezquita son todas iguales en sus dimensiones por
la parte esterior, esceptuada la puerta grande que estaba debajo de la
torre ó almenara. Pero hay efectivamente en el muro occidental una
puerta hoy tapiada, al lado del postigo de S. Miguel, que corresponde á
una cámara ó estancia árabe, cuajada de primorosa tracería, aunque
lastimosamente toda encalada, donde se custodian el archivo de la
estinguida capilla de música y los libros de canto para el coro. Esta
estancia debió ser forzosamente la cámara de la limosna, y la puerta que
á ella conducia seria en realidad la principal entre las de aquel
costado por servir de ingreso á tan preeminente departamento. Frente á
esta puerta cegada, en el lado opuesto de la calle, donde estaban las
hospederías para los pobres, está hoy el hospital de niños espósitos.
¡Feliz terreno, consagrado siempre á las buenas obras!
[294] La cámara de la limosna, hoy archivo de música, ocupa en su
longitud las tres primeras naves trasversales de la parte añadida por
Al-hakem, y tiene frente por frente la capilla de Villaviciosa. Median
entre ambas cuatro naves mayores, y este fué luego el buque de la
primera catedral cristiana de Córdoba despues de la reconquista, como
mas adelante se dirá. Así, pues, la pieza de la limosna vino á ser como
el vestíbulo ó narthex de la catedral, el recinto hoy capilla de
Villaviciosa su presbiterio, y la tribuna de la _Alicama_ su sacristía
mayor.
[295] Recuerda sin duda el lector que la mezquita antes de ser basílica
cristiana habia sido templo romano en honor de Jano Bifronte, y que
Abde-r-rahman I habia hecho cuidadosamente conservar para su grande
Aljama todas las columnas de la construccion primitiva.
[296] Nos atrevemos á calificar con este nombre el arte árabe del primer
período porque su ornamentacion nos parece de casta todavía mas pura que
la vulgarmente llamada _bizantina_. Hay en Córdoba capiteles del tiempo
de Abde-r-rahman III y de Al-hakem II, en que se ve mas que el mero
reflejo la verdadera resurreccion del gusto helénico. Pero trataremos
mas adelante esta cuestion reproduciendo algunos fragmentos de Medina
Azzahra.
[297] Esto significa en árabe _Kalat-an-nosor_, de donde hemos formado
_Calatañazor_.