[217] «Los moros (dice Ambrosio de Morales copiando á S. Eulogio)

cargaron con tanto ímpetu sobre los dos cristianos, derribándolos en el

suelo y hiriéndolos, que los uvieran allí muerto, si no acudiera el

juez, para librarlos de aquella furia, mandándolos llevar á la cárcel.»

[218] «A este fin hizo (el rey moro) venir á la corte á los

metropolitanos de diversas provincias, para que juntos los obispos

decretasen lo que deseaba.» Florez, trat. 33, cap. 10, §. III. _Del

Concilio tenido en Córdoba acerca de los que se presentaban al

martirio._

[219] Florez, loc. cit.

[220] «Esta simulacion, dice Gomez Bravo, t. 1, p. 132, desagradó á S.

Eulogio por el escándalo y error que causaba en los ignorantes, que no

penetraban lo alegórico del conciliar decreto, y creerian prohibido el

martirio.» El P. Florez es de contrario sentir, y de aquellas palabras

_eademque schæda minimè decedentium agonem impugnans, quod futuros

laudabiliter extolleret milites, percipitur_, deduce que el santo

declaró ser buenos y favorables á los mártires, no solo la intencion,

sino tambien el sentido formal de la sentencia. Lo cierto sin embargo es

que S. Eulogio fué perseguido y se vió en la precision de ocultarse.

[221] Guadalquivir (_wada-l-kebir_) significa en árabe _el rio grande_.

[222] Los historiadores árabes refieren la muerte de Abde-r-rahman II

como natural y tranquila. Nosotros hemos preferido sin embargo la

relacion de S. Eulogio, porque ademas de ser contemporáneo, podia estar

muy enterado de la verdad de los hechos por tener un hermano empleado en

el palacio del sultan. Nuestros mas juiciosos historiadores, Morales,

Roa, Gomez Bravo, Florez, etc., han seguido esta version.

[223] Kalam era muy querida de Abde-r-rahman por lo bien que escribia,

recitaba versos, referia cosas históricas, y sabia tocar y cantar. Véase

Al-Makkarí, l. VI, c. IV.

[224] Amaba tambien tiernamente á sus concubinas Mudathirah y Ashifá,

que de esclavas habia convertido en esposas. _Ibid._

[225] Distinguia al célebre poeta Abdallah ben Xamri, y á Yahye ben

Hakem. Véase Conde, t. 1.º, cap. XL.

[226] «Bajándole á su lecho, murió aquella misma noche, antes que

acabase de consumir el fuego los cuerpos de los sagrados mártires.»

Bravo, t. 1, p. 133.

[227] De estos pseudo-cristianos, cooperadores de la tiranía

sarracénica, haremos mencion especial mas adelante, en el capitulo

_Córdoba mozárabe_.

[228] El mismo dia que le proclamaron rey echó del palacio y casa real á

todos los cristianos que en ella servian, quitándoles las raciones y

sueldo que tenian; y entre ellos fué tambien echado Joseph, hermano de

S. Eulogio, como el santo refiere.

[229] De esta destruccion de los templos de los cristianos en tiempo de

Mohammed nos ocuparemos tambien en el capítulo _Córdoba mozárabe_.

[230] S. Eulogio: _Docum. Mart._, cap. 7, núm. 6.

[231] Véase Conde, Cap. XLVIII. t. 1.º Victoria del principe Almondhir

contra los rebeldes de Toledo. «El principe... envió 700 ú 800 cabezas

de rebeldes á Córdoba... y el rey las mandó poner en las almenas, etc.»

[232] Véase Ambrosio de Morales, con la autoridad de Luis de Mármol.

Crón. gen., lib. XIV, cap. 32.

[233] Refiere esta anécdota Conde, t. 1.º, cap. LIV.

[234] Véase arzob. D. Rodrigo, Hist. de los árabes.

[235] De los cristianos vergonzantes confundidos con los árabes por la

lengua, por el trage y por el modo de vivir, se hace mencion frecuente

en la Esp. Sagr. del P. Florez, trat. 33.

[236] Véase Conde, t. 1, cap. LV.

[237] Conde, _ibid._, y Al-Makkarí convienen en este suceso. Véase la

obra del último, lib. VI, cap. IV.

[238] «Asi fué que el rey Mohammad estando sin dolencia alguna, y

recreándose en los huertos de su alcázar con sus wazires y familiares,

le dijo Haxem ben Abdelasis ben Chalid, Walí de Jaen, ¡cuán feliz

condicion la de los reyes! para ellos solos es deliciosa la vida, para

los demas hombres no tiene el mundo tantos atractivos: ¡qué jardines tan

amenos, qué magníficos alcázares, y en ellos cuántas delicias y

recreaciones! Pero la muerte tira la cuerda limitada por la mano del

hado, y todo lo turba, y acaba el poderoso príncipe como el rústico

labriego. Mohammad le respondió: en apariencia la senda de la vida de

los reyes parece llena de flores aromáticas; pero en verdad son rosas

con agudas espinas: la muerte de las criaturas es obra de Dios, y

principio de bienes inefables para los buenos; y sin ella yo no seria

ahora rey de España. Retiróse el rey á su estancia, y se reclinó á

descansar, y le salteó el eterno sueño de la muerte, que roba las

delicias del mundo, y ataja y corta los cuidados y vanas esperanzas

humanas.» Conde. Hist. cit., tomo I, cap. LVII.

[239] La comprobacion de esta verdad se halla en la historia de nuestro

arte nacional. Asimiladas en cierta manera las dos arquitecturas árabe y

goda en el siglo de Carlomagno por la visible inoculacion del gusto

bizantino en ambas, empiezan á seguir una marcha divergente desde que

acaba en Europa el influjo de la restauracion Carlovingia. Entregado

entonces el genio occidental á sus propias fuerzas, el gusto bizantino ó

neo-griego solo entra en sus concepciones como auxiliar para la

ornamentacion, al paso que el genio arábigo le adopta como fundamento.

Esta diferencia se manifiesta ya muy marcada en el décimo siglo, y desde

el undécimo en adelante se señala aun mas, para formar luego dos

sistemas enteramente opuestos en el siglo XIII y siguientes. Los

caractéres mas aparentes de estos dos sistemas occidental y oriental son

la tendencia del primero á la vertical, y la propension al desarrollo

horizontal en el segundo. Aquel aspira á la elevacion, estrecha los

vanos, aguza las armaduras, acaba por romper el arco para reunir sus

apoyos sin disminuir su altura; el oriental por el contrario se dilata á

placer sobre la tierra, aplana sus techumbres convirtiéndolas en

terrazas, ensancha sus vanos, se corona de cúpulas.

En España sin embargo la escuela neo-griega ejerce su influjo desde mas

temprano y de una manera mas marcada que en el resto del Occidente, lo

cual se debe quizás al dominio que sobre nuestras costas meridionales

mantuvo el imperio griego en el sexto siglo, y al trato y comercio en

que desde el siglo VIII vivió el pueblo conquistado con el sarraceno

conquistador, que propiamente hablando fué para nosotros el vehiculo de

las prácticas y tradiciones orientales. Para citar un ejemplo de esta

singularidad que nuestra arquitectura nacional ofrece, entre muchos que

pudiéramos citar y que suprimimos por no estraviarnos demasiado de

nuestro propósito, mencionaremos la iglesia de S. Miguel de Lino, en

Asturias, que siendo construccion del noveno siglo, ofrecia, segun de su

actual estado pudo colegir Ambrosio de Morales, la singularidad de

ostentar un cimborio bizantino en su crucero. Este precioso ejemplo de

nuestra temprana aficion al gusto oriental, merece tenerse muy en cuenta

hoy que parece probado de una manera inconcusa que los templos mas

antiguos de Francia coronados de cúpulas bizantinas son en un siglo

posteriores á nuestro modesto templo asturiano. (Véase la reciente obra

de M. Felix Verneilh _L'architecture Byzantine en France_.) El punto que

en esta nota hemos tocado merece estudiarse detenidamente: el _Ensayo

histórico sobre la arquitectura española_ del Sr. D. José Caveda puede

facilitar mucho el estudio analítico que conviene hacer antes de deducir

conclusiones demasiado generales.

[240] ¿Quién ignora el orígen de la fábula de Leda? Era tal la belleza

de los dos jóvenes Cástor y Pólux, y de su hermana Helena, la del cuello

de cisne, segun la pintan los poetas, que los griegos, propensos á

materializarlo todo con su risueña mitología, los supusieron hijos del

mismo Júpiter. Cástor sin embargo no era inmortal, porque en realidad el

huevo de donde salió juntamente con Clitemnestra, habia sido fecundado

por Tindaro y no por Júpiter. Pólux y Helena lo eran: ambos habian

salido del huevo fecundado por el padre de los dioses. Cástor y Pólux

eran reputados como inmortales, pero cesó el error cuando murió el

primero.

Permitaseme simbolizar con esta fábula la historia de los dos artes

musulman y cristiano: los dos derivan en su orígen del arte clásico

griego; pero el uno manifiesta en su desarrollo, degeneracion y muerte,

el gérmen puramente materialista, mientras el otro revela en su

crecimiento, siempre progresivo, que lleva por decirlo asi el aliento de

la Divinidad. El arte cristiano es en efecto producto espontáneo del

consorcio de la belleza antigua con el espiritu fecundo de la nueva ley

moral con que Dios dirige á la humanidad.

Tambien simboliza el llanto de Pólux por la muerte de su hermano la

degeneracion del arte cristiano en ciertas épocas, el cual por ceder á

una ciega y fanática admiracion hácia las creaciones del arte

materialista, abjura de su inmortalidad, es decir, de sus altas y

genuinas aspiraciones, y consiente que usurpe su puesto un arte

alucinador é impotente, cuyos medios no corresponden al objeto final del

arte en la sociedad cristiana.

[241] Fué este el rey D. Sancho I, hijo de D. Ordoño III.

[242] Ibn' Abdi-r-rabbihi, cit. por Al-Makkarí en el cap. V, lib. VI de

su Hist.

[243] Mas adelante hablaremos de este procedimiento llamado por los

árabes el _Sofeysafá_, empleado con profusion y admirable efecto en el

mihrab de la mezquita que vamos describiendo.

[244] La cristiandad veía con espanto acercarse el año mil: una especie

de terror vago que se cernia como una negra nube sobre todas las

naciones de Europa, hacia presentir al Occidente una gran mudanza en el

órden de cosas general, que era nada menos que la disolucion del mundo

de Carlomagno en el caos para engendrar el feudalismo. Presentian las

naciones la gran trasformacion, y formulaban sus terrores prediciendo la

venida del Ante-Cristo y el fin del mundo.

[245] Las casas de recreacion que por los alrededores de Córdoba y su

fértil campiña tenian diseminadas los califas y magnates eran muchas, y

se designaban todas con poéticas denominaciones análogas á sus

peculiares distintivos, á los fines á que estaban consagradas, ó al

objeto ideal que habian querido realizar sus dueños. Era la mas notable

la Ruzafa, de que hemos hablado en el curso de esta descripcion, fundada

por Abde-r-rahman I como recuerdo de la deliciosa casa de campo que su

abuelo Hixem habia construido en Damasco. Propios de los califas eran

tambien, y dispuestos á la manera de las deliciosas _villas_ de Italia,

el _palacio hajirí_, el _palacio del jardin_, el _palacio de las

flores_, el _palacio de los amantes_, el _palacio del afortunado_, el

_palacio de Rustak_, el _palacio del contento_, el _palacio de la

diadema_ y el _palacio de las novedades_. Mas célebre que todos estos

era el palacio llamado de Dimashk, cuya techumbre sustentaban hermosas

columnas de mármol, siendo su pavimento de mosáico de vívidos matices; y

mas todavía el _Al-mushafiyyah_, propiedad del Wazir de Hixem II Jafar

Al-mushafí, que describe Ibnu-l-Abbar como una de las mas encantadoras

moradas de aquellos tiempos y de aquella tierra. Habia ademas muchos

jardines (_Munyat_) deliciosos por sus baños, grutas, alamedas y puntos

de vista; y entre varias granjas se distinguian la _pradera de oro_, el

_prado del agua murmuradora_, el _campo de los hurtos_, el _campo de la

presa_, el _campo de los molinos_, etc.

[246] Haremos á su tiempo la descripcion del famoso y poético palacio de

Medina Azzahra, cuyas maravillas se tienen por fabulosas.

[247] Pone Al-Makkarí este dicho en boca de un doctor andaluz anónimo.

[248] Así es denominado generalmente Abde-r-rahman III para

diferenciarle de los otros reyes de su mismo nombre.

[249] Para las torres que se construían en el décimo siglo en la Europa

cristiana, no dejaba de ser estraordinaria la altura de 72 codos dada al

alminar ó zoma de Córdoba. Esta torre existia aun en tiempo de Ambrosio

de Morales, que ligeramente la describe. Quebrantada, primero por la

osadía de un arquitecto del siglo XVI, á quien se consintió reformarla á

su manera, y despues por el terrible huracan y terremoto del año 1589,

acordó el cabildo de Córdoba repararla con arreglo á nueva traza, y se

empezó á demoler el dia de S. Andrés del año 1593. Acabóse de construir

segun hoy se ve ya muy entrado el siglo XVII, y hoy se la designa con el

nombre de Torre de las Campanas. Su actual estructura es la que aparece

en la lámina _Puerta de las Palmas_.

[250] Aunque sabíamos ya por el geógrafo Edrisi (nueva traduccion de M.

Jaubert) que el mosáico esmaltado _sofeysafá_ que cubre las paredes del

_mihrab_ de Córdoba habia sido en la mayor parte traido de

Constantinopla, y á pesar de que teníamos ya noticia de los varios y

preciosos objetos artísticos regalados por el emperador Leon, padre de

Constantino porfirogénito, á Abde-r-rahman An-nasír para su palacio de

Medina Azzahra; sin embargo deseábamos ver corroborada con documentos

mas detallados la filiacion bizantina del arte bajo los grandes califas

del décimo siglo. Afortunadamente el erudito orientalista D. Pascual de

Gayangos, cuya traduccion inglesa de Al-Makkarí nos ha sido hasta ahora

tan útil para nuestra tarea, acaba de proporcionarnos lo que tanto

deseábamos, tomándose con la bondad que en él encuentran todos los que

le consultan, el trabajo de traducir para nuestra obra muchos pasages de

una historia árabe, ahora por primera vez dada á luz en Leyden en su

idioma original por el Dr. Dozy, en la cual se refieren minuciosidades

interesantísimas sobre las construcciones de la grande Aljama de Córdoba

y de Medina Azzahra. Titúlase el libro publicado por Dozy _Historia de

Almagreb, de Ebn Adzarí el de Marruecos_, y en su página 253 se cuenta

como vino el mosáico esmaltado ó _sofeysafá_ de Constantinopla á

Córdoba, y de qué escuela fueron los artífices que lo fijaron en el

mihrab de la mezquita: pasage curioso que verá el lector reproducido á

continuacion.

[251] Por regla general no habia en aquellos tiempos embajada de

soberano á soberano sin costosos y esquisitos presentes, y estos solian

principalmente consistir en manufacturas preciosas, por medio de las

cuales adquirian las naciones el conocimiento mútuo del estado de sus

artes. No sabemos de una manera auténtica que fuesen de procedencia

bizantina en su forma artística los objetos enviados á An-nasír por el

emperador Oton y demas reyes del norte que con el Califa tuvieron

comunicaciones amistosas; pero siendo sin disputa bizantino el estilo

ornamental de todas las construcciones que hoy subsisten en Alemania,

Francia y España, del tiempo de los Enriques, Conrados y demas monarcas

de la casa de Sajonia, parece justo deducir que fuesen tambien

neo-griegas las ideas en todos los ramos industriales de ostentacion y

lujo. El gusto bizantino reinaba ya á fines del siglo X en casi todo el

Occidente; por lo tocante á Francia y á los paises que componian el

dilatado imperio germánico, puede el que guste cerciorarse de esta

verdad con solo hojear rápidamente las obras que acerca de la historia

del arte se han publicado en estos años últimos, y principalmente _Le

moyen âge, etc._, de M. Ferdinand Seré, y la concienzuda serie titulada

_Die Ornamentik des Mittelalters_ del arquitecto Heideloff. Por lo que

hace á España, si no fueran prueba concluyente de nuestro aserto las

construcciones que en los reinos de Asturias, Leon y Navarra, y en los

condados de Castilla y Barcelona erigieron nuestros piadosos y

magníficos Alfonsos, Ordoños, Ramiros y Wilfridos, todavía podríamos

citar numerosos documentos de la época á que nos referimos que ponen en

evidencia la casta bizantina de la ornamentacion nacional; pero este nos

alejaria demasiado de nuestro objeto presente.

[252] Es muy de notar este hecho. Los historiadores árabes designan con

el nombre de Rabí á un obispo de quien se valió en diferentes ocasiones

Abde-r-rahman el Grande para sus tratos con las córtes estrangeras. Rabí

fué el que trajo de Constantinopla á Córdoba las hermosas fuentes

adornadas de bajo-relieves que puso An-nasír en Azzahra: Rabí fué el

enviado á la corte del emperador Oton con grandes regalos para este

monarca. El autor de las actas de S. Juan de Gorzia nos pinta á los

prelados de Andalucía enteramente sumisos á la voluntad del Califa; un

obispo, á quien no nombra, y que podria ser tal vez ese obispo Rabí de

las historias árabes, es el comisionado para ir á felicitar á Oton por

su victoria sobre los húngaros; otro obispo, llamado Juan, sirve á

An-nasír de instrumento para tratar de vencer el teson del Gorziano que

causa enojos al sarraceno; otro finalmente, llamado Recemundo, y mandado

consagrar por An-nasír obispo de Granada, va de legado de este al

emperador de Alemania para obtener diplomáticamente que retire una carta

escrita en desdoro del falso profeta. Todo en suma manifiesta la

preponderancia de la corte de los califas en el décimo siglo.

[253] Este santo fué Juan de Gorzia, cuya legacía, documento precioso

para la historia diplomática de la edad media, refiere Mabillon (_Acta

Sanctorum ordinis Sancti Benedicti_, tomo V).

[254] Fué este Recemundo, de quien hemos hablado en la nota 3, pág. 173,

y cuya consagracion es otro hecho singular y precioso para la historia

de la iglesia mozárabe.

[255] Ebn Adzarí el de Marruecos, _Historia de Almagreb_, pág.ª 249 y

253, cuya traduccion, nunca hasta hoy publicada, debemos, como queda

arriba dicho, á la bondadosa amistad del Sr. Gayangos.

[256] Ha de entenderse de la servidumbre de palacio, que tenia

obligacion de asistir á la azala de mediodia en la Aljama por ser el

templo mas próximo. Y no debe estrañar que solo la gente del alcázar

ocupase una gran parte de la mezquita, si se considera que las

concubinas, esclavos de ambos sexos, pages y eunucos de Abde-r-rahman el

Grande se contaban por millares.

[257] _Al-mustanser billah_, nombre dado á Al-hakem II, que quiere decir

_el que implora el auxilio de Dios_.

[258] Cubierta ó cúpula.

[259] Mosáico esmaltado. Véase la nota 1, pág. 173.

[260] Véase la nota 1, pág. 80.

[261] «A la derecha del _Mihrab_, dice Edrisí, hay una puerta que sirve

de comunicacion entre la mezquita y el alcázar, la cual dá á un corredor

practicado entre dos muros, con ocho puertas, que cierran cuatro hácia

el palacio, y cuatro hácia la mezquita.» Sin duda por equivocacion ha

escrito el traductor francés _un corridor pratiqué entre deux murailles

percées de huit portes_, pues de los dos muros del corredor ó pasadizo,

solo uno, que es el esterior del mediodia de la mezquita, y que mira al

rio, tiene vanos, no de puertas, lo cual era imposible, sino de

ventanas. Las ocho puertas estaban en los otros muros que cortaban en

ocho piezas la longitud del pasadizo: Ambrosio de Morales, que lo

reconoció y describió detenidamente, dice hablando de la estraña

combinacion de estas puertas: «las cuatro primeras de hácia el alcázar

se cierran hácia él, y el portero, á lo que parece, venia delante de

todo el acompañamiento del rey, abriéndolas y echándolas hácia el

oriente. Las otras cuatro se cierran diversamente, dos hácia oriente, y

otras dos hácia poniente. Y así era menester estuvieran dos otros

porteros allí encerrados para abrir. Y no se puede imaginar para qué

fuese tanta fortaleza y encerramiento.»--Esta estraña combinacion tenia

sin duda por objeto el imposibilitar toda comunicacion entre el alcázar

y la mezquita, aun en el momento de atravesar el corredor el Califa para

trasladarse al templo; pues al abrirse las puertas que se mandaban en un

sentido, se cerraban las que se mandaban en sentido opuesto. Se

dificultaba tambien de este modo cualquier traicion de los porteros,

pues siendo varios, y estando entre sí incomunicados, con uno solo que

fuese fiel se defendia el tránsito de uno á otro edificio. Es raro que

el juicioso Morales no haya aquí descubierto la razon de lo mismo que

describe.

[262] Ebn Adzarí, obra citada: traduccion inédita del Sr. Gayangos. En

la pág. 253 dice así: «En el año 155, en la luna de Moharram, mandó

Al-hakem colocar el antiguo mimbar á un costado del Mihrab; asimismo

mandó armar la antigua Maksurah y dispuso que en la quibla del nuevo

edificio añadido por él se pusiese otra Maksurah de madera, labrada por

dentro y por fuera, y coronada de almenas, la cual tenia setenta y cinco

codos de largo y veintidos de ancho, y su altura hasta las almenas ó

remate era de veintidos codos. Concluyóse la obra toda y la colocacion

de la Maksurah en la luna de Recheb de este año.»

[263] Los pilares que cargan á plomo sobre las columnas de la mezquita

son por lo general sencillos y lisos en su paramento; pero los de la

nave central son verdaderamente preciosos: tienen medias pilastras

octogonales con capiteles de órden compuesto, de volutas prolijamente

afiligranadas. Sus fustes estan cubiertos en las tres faces que

presentan de tracería rectilínea muy relevada, y sus basas descansan

sobre ménsulas de medias cañas horizontales con una graciosa folia en el

centro.

[264] Malek Johanna llamaban los árabes al famoso preste Juan de las

Indias, rey mongol nestoriano, llamado por los de su nacion Ung khan ó

Avenk khan, cuya carta, verdadera ó apócrifa, al emperador griego Alejo

Comneno, patentiza por lo menos la creencia de los orientales en el

poder y supremacía de la raza tártara. Esta célebre carta concluye con

una sucinta descripcion de su palacio de Susa en estos términos:

«Nuestro palacio es de ébano y madera incombustible. Hay en su techumbre

á cada estremidad dos manzanas de oro, y en cada manzana dos carbunclos,

para que el oro brille de dia y los carbunclos luzcan de noche. Las

puertas principales son de sardónica y asta mezclados para que nadie

pueda introducir por ellas veneno, y las menores son de ébano. Las

ventanas son de cristal, las mesas de oro y amatista, y las columnas que

las sostienen de márfil. El apartamiento en que dormimos es una obra

maravillosa de plata y oro y piedras preciosas de todas especies. En su

interior está humeando siempre el incienso. Nuestro lecho es de záfiro.

Tenemos las mas hermosas mugeres (_porque aunque preste, podia como

nestoriano ser casado, y aun polígamo_). Sustentamos diariamente á

treinta mil personas, ademas de muchos huéspedes forasteros, y todos

reciben cotidianamente pensiones de nuestra cámara para mantener sus

caballos y para otros menesteres. Nos sirven durante cada mes siete

reyes (cada cual por su turno), sesenta y cinco duques y trescientos

sesenta y cinco condes. Comen diariamente á nuestra mano derecha doce

arzobispos, á nuestra izquierda veinte obispos, ademas del patriarca de

Sto. Tomás, del protopapa de Salmas y del archiprotopapa de Susa, en

cuya ciudad reside el trono de nuestra gloria y nuestro palacio

imperial. Tenemos abades tantos como dias hay en el año para el servicio

de nuestra capilla. Nuestro despensero es un primado y rey; nuestro

mayordomo es un arzobispo y rey; nuestro gentil-hombre es un obispo y

rey; y nuestro cocinero mayor es un rey abad; pero Nos adoptamos una

gerarquía inferior y un nombre mas modesto para probar nuestra grande

humildad.» A tanta gala y magnificencia quedan oscurecidas las

estupendas maravillas que nos refieren D. Juan de Persia, el veneciano

Marco Polo, Sir John Mendeville y otros viajeros; pero en los límites de

lo real y verdadero, ¿cuántos edificios podrán citarse que sostengan el

parangon con el magnífico Mihrab de Córdoba? Véase la lámina _Vista de

la capilla del Mihrab tomada por ángulo_.

[265] Edrisí, traduc. cit. de Jaubert, pág. 60.

[266] _Mihrab_ y _Santuario_ es todo uno: es el lugar preferente en la

mezquita, que se coloca siempre en la _quibla_ ó punto que se supone

señalar la direccion en que se halla la Meca. Véase la lámina _Fachada

de la capilla del Mihrab_.

[267] Habia cuatro lámparas mayores que las demas suspendidas en la nave

central: una pendia del domo en la parte de la mezquita donde se ponia

el Koran, y era de mil cuatrocientas cincuenta y cuatro tazas ó

mecheros. Al lado del Imám ardia un cirio que pesaba de cincuenta á

sesenta libras: lucía noche y dia en el mes de Ramadhan, y estaban en él

tan perfectamente combinadas las cantidades de cera y pábilo, que se

consumia por completo en la última noche del citado mes.

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