240 pies de altura. Entre los embellecimientos del patio debe contarse
la construccion de las fuentes. La memoria de estas nuevas obras se ha
conservado en una inscripcion árabe que se halla á un lado del Arco de
las Bendiciones, en su parte superior, inscripcion que, segun la version
hecha por el orientalista D. José Antonio Conde, dice asi: En el nombre
de Dios clemente y misericordioso mandó Abdalá Abderramen, príncipe de
los fieles, amparador de la ley de Dios (prolongue Dios su permanencia),
edificar este atrio proveyendo á su conservacion y engrandeciendo el
lugar consagrado á la divinidad, esmerándose en el decoro, y
reverenciando su casa conforme á la voluntad de Dios, pues en ella se
alcanza y celebra su nombre, confiando recibir por esto grandes premios
é indulgencia con perenne acrecentamiento de prosperidad y buena fama.
Acabóse esto con la ayuda de Dios en la luna dylhagia (j), año 346, por
mano de su siervo Wazir y Hagib (k) de su palacio Abdala-Ben Batu y del
arquitecto Said-ben-Ayud (l).
[24] Estas molduras interiores no significan para nosotros mas que el
respeto guardado á este monumento árabe por los conquistadores
cristianos. Es, si no cierto, muy probable que estos fueron quienes
restauraron la capilla: nos da lugar á creerlo: 1.º la identidad de
líneas que se observa entre el interior de esta pieza y los interiores
mas modernos de la Alhambra: 2.º la consideracion de que estos adornos,
á haber sido obra de los mismos árabes, debiéramos suponerlos del mismo
siglo de la conquista, siglo en que, como hemos visto, Córdoba gimió sin
cesar bajo el yugo de la guerra civil y la anarquía.
[25] _Si yo tuviera noticia de lo que hacíades no lo hiciéredes_, dijo
el emperador; _porque lo que quereis labrar hallarase en muchas partes;
pero lo que aqui teníades no lo hay en el mundo_.
[C] Comienza desde aqui su tarea D. Pedro de Madrazo, encargado de
sustituir al Sr. Pi y Margall en la narracion histórica y descriptiva
correspondiente á este tomo.
[26] _Azazil_, segun la fé musulmana, es un ángel que no habiendo
querido tributar homenage á Adam, primero de los Profetas, fué
precipitado del cielo al infierno, donde con el nombre de _Eblis_ es el
gefe de los demonios. Suponemos, pues, que el ángel del orgullo, el
Luzbel de los mahometanos, es quien sugiere á Abde-r-rahman el
pensamiento de erigir la gran mezquita.
[27] Sabido es que los primeros sultanes ó soberanos de la dinastia de
los Omeyas se contentaron al principio con el modesto título de _Emires,
hijos de los Califas_ (Omará-bnú-l-kolafá).--Despues que afirmaron su
poder con las conquistas de Africa, ya se denominaron _Califas,
príncipes de los creyentes_ (Omará-l-mumenin).
[28] En el año 759, dice Conde (tomo 1, cap. XI de su Hist.), el dia 3
de la luna Safar, dió Abde-r-rahman á los cristianos de Castilla la
carta de proteccion y seguridad en virtud del tributo que debian
pagarle, y que consistia en lo siguiente: 10 mil onzas de oro, 10 mil
libras de plata, 10 mil cabezas de buenos caballos y otros tantos mulos,
mil lorigas y mil espadas, y otras tantas lanzas cada año por espacio de
cinco años. Escribióse este pacto en Córdoba.
[29] El walí de Cairvan Alí ben Mogueith invadió con numerosa hueste las
costas de España para restablecer en ella la autoridad del Califa de
Oriente. Fué batido el año 763 con sus siete mil africanos en los campos
de Algarbe, por los cordobeses, sevillanos y jerezanos reunidos, y su
cabeza, desmeollada y canforada, fué enviada á Cairvan, y puesta de
noche por orden de Abde-r-rahman en el rollo ó columna de la plaza de
aquella ciudad con un letrero que decia: _Así castiga Abde-r-rahman ben
Moavia ben Omeya á los temerarios como Alí ben Mogueith walí de Cairvan_
(Conde, hist. cit., cap. XV.--Petit Baroncourt, Histoire resumée du
moyen-âge, t. 1.).
[30] Los historiadores árabes suponen que la rota sufrida por Carlomagno
en Roncesvalles fué obra de los walíes de Zaragoza, Huesca, Lérida y
otras fronteras. Nuestros historiadores y romanceros hacen vencedores á
los vascones. Lo cierto es que habiendo entrado en España Carlomagno,
llamado por los cristianos, tuvo que retroceder ante la resistencia de
Zaragoza y desistir de su empresa. Suponen tambien los franceses que las
paces ajustadas entre Abde-r-rahman y Carlomagno fueron buscadas y
promovidas por el árabe; Al-Makkari, al contrario, asegura que Karoloh
(asi llama al gran rey franco) solicitó al Emir brindándole con un
enlace de familia, que este no admitió por causa de una enfermedad que
padecia. (Véase _Ahmed Ibn Mohammed Al-Makkarí_, historia de las
dinastias mahometanas en España, traducida al inglés y diligentemente
anotada por el Sr. D. Pascual de Gayangos, Londres, 1843.)
[31] Conocido es de todos el trágico fin de los Omeyas en Oriente: los
vengativos Abassides con un falso seguro reunieron en un banquete á
noventa de aquellos, los mandaron azotar hasta que cayeron desfallecidos
en el suelo, hicieron estender los estrados sobre ellos, y comieron
sobre aquellas alfombras oyendo los gemidos de sus víctimas hasta que
espiraron. El citado Al-Makkarí, copiando á otros historiadores árabes,
hace un curiosísimo relato del modo maravilloso como esquivó la muerte
el fundador del Califato de Occidente, burlando las pesquisas de los
emisarios de As-Seffáh, atravesando á nado el Eufrates con su hijo, y
llegando á la costa de Africa, donde la profecía de un astrólogo judío,
que determinó su nombre y sus señas personales, fué causa á un mismo
tiempo de que el gobernador Ibn Habib intentare matarle, y de que el
descendiente de Merwan se salvase. El Sr. Gayangos en sus apéndices al
tomo 2.º extracta de otra obra histórica una tradicion novelesca y
entretenida sobre el motivo que movió á Abde-r-rahman á desconfiar de
las falsas promesas de paz de los de la bandera negra, y de esta hemos
tomado pié para escribir lo que sigue, si bien suponiendo que el amigo
que le sale al camino al futuro rey de Andalucía es el mismo ángel
Azazil.
[32] Tierra de Afranc, Francia. Es el nombre que se le da en la historia
de Conde.
[33] Algufia, la parte del norte. Idem.
[34] Las fundaciones de templos y monasterios cuya memoria nos han
legado tantos respetables y diligentísimos escritores de nuestras
antigüedades y de las cosas de la Iglesia desde los primeros
historiadores de la monarquía restaurada como el monge de Albelda y el
obispo D. Sebastian, justifican sobradamente nuestra suposicion. El
erudito D. José Caveda enumera en su _Ensayo histórico sobre los
diversos géneros de arquitectura empleados en España_ una multitud de
piadosas fundaciones de estos tiempos, algunas de las cuales ostentaban
«muy ricos mármoles y jaspes de diversos colores. como los godos
usaban.»
[35] Véase en Batissier _Histoire de l'art monumental_ la descripcion de
la suntuosa basílica de Aquisgram erigida en el siglo VIII por
Carlomagno.
[36] Aunque los imperiales habian dominado bajo Justiniano en las costas
meridionales de España, cedidas por Atanagildo en recompensa de los
auxilios recibidos de Constantinopla durante su contienda con Agila, la
influencia de sus prácticas en la arquitectura visigoda debió ser muy
escasa, porque ademas de que sus establecimientos fueron principalmente
marítimos, y se estendieron solo desde Alicante á Gibraltar, no duraron
mas que 63 años, desde el 552 en que tuvo que hacer la entrega
Atanagildo, hasta el 615 en que recobró la tierra Sisebuto, segun se
colige de S. Isidoro, _Hist. Gothorum_. No existen los comprobantes de
la introduccion del gusto bizantino en la monarquía de Asturias y Leon
antes de la época en que se fundó el Califato de Córdoba; es sin embargo
posible que el trato y comunicacion de nuestros monarcas con los
franceses de las dos dinastías Merovingia y Carlovingia favoreciese
algun tanto la inoculacion de ciertos rasgos de la ornamentacion
neogriega en la severa arquitectura asturiana. Pero las descripciones de
nuestros antiguos historiadores confirman la opinion de que la
disposicion de las fábricas y sus lineamientos dominantes eran puramente
latinos, y asi hay fundamento bastante para creer que el reflejo
oriental que tomaron nuestras construcciones desde el siglo IX (y no
antes) vino á España por el mediodia con los ostentosos Califas de
Occidente. La restauracion de Carlomagno no habia tenido aun lugar en el
siglo VIII, que es el siglo de Abde-r-rahman, puesto que para fabricar
su basílica de Aquisgram tuvo que valerse de arquitectos y artífices de
Bizancio. Véase Meibomius, Script. Rer. Germ., t. 1, pág. 257.
[37] _Ad cujus sculpturam, quum columnas et marmora aliunde habere non
posset, e Roma et Ravenna descendere curavit._ (Script. Rer. Franc., t.
5.)
[38] _Sunnah_ equivale á tradicion. Habia entre los musulmanes dos
famosas sectas, los _Sunnitas_ y los _Schiitas_. Los primeros reconocian
como sucesores legítimos de Mahoma á los tres Califas Abu-Beckr, Omar y
Othman, al paso que los segundos sostenian que habian sido usurpadores
de una soberanía que solo pertenecia de derecho á Ali, primo del
Profeta, y á quien este llamaba su hermano. Los Schiitas, pues, son los
sectarios de Ali, y ambas sectas se trataban con inaudito encono, los de
Ali fulminando imprecaciones contra los usurpadores de la sagrada
herencia, y los Sunnitas escribiendo en el libro de la tradicion: «es
mas grata á Dios la muerte de un Schiita que la de 36 Cristianos.»
[39] Asi llaman los árabes á la peregrinacion santa, viaje forzoso á la
Caaba de la Meka, que es uno de los cuatro preceptos impuestos por el
_dim_, ó práctica de la ley del Koran, y que todo muslin tiene que
cumplir una vez al menos en su vida. «Esta peregrinacion, dice Mahoma, y
el sacrificio de las víctimas, son un testimonio de sumision á la
voluntad de Dios que los ha prescrito y de fidelidad al Profeta que los
ha consumado para ejemplo de todos, ademas una expiacion de los pecados
y el camino para conseguir el cielo.»
[40] Refiere la tradicion que cuando reconciliados Abraham y su hijo
Ismael construían la Caaba de la Meka, faltándoles los andamios para
levantar las paredes, el ángel Gabriel les trajo una larga piedra que se
sostenia en el aire sin apoyo alguno, subiendo ó bajando á voluntad de
los arquitectos. Esta piedra era un jacinto blanco, mas habiéndola
tocado despues una muger en estado impuro, se volvió negra. Siendo
Mahoma mancebo, el prestigio de su santidad hizo que los Coreixies
reservasen para él el honor de colocar esta famosa piedra negra cuando
quisieron construir de nuevo la Caaba ó casa de Dios con mayor
magnificencia. A la piedra negra de la Caaba se refieren desde los
postreros días de la vida del Profeta una porcion de ritos y ceremonias
que pueden verse prolijamente detalladas en las eruditas notas de
Gagnier, edicion de Abulfedá, pág. 130, copiando la interesante relacion
de Gjaher, hijo de Abdallah, testigo presencial de la última visita de
Mahoma á la _casa de Dios_.
[41] La noche de _Al-Kadar_, ó noche del _Decreto de Dios_, es aquella
en que Mahoma supuso haber recibido el Koran. Tomando consigo unos
cuantos de sus fieles adeptos, se retiró una noche el Profeta al monte
Hera: no bien llegó al medio de la montaña, apareciósele Gabriel. Tenia
en la mano el Koran, libro guardado en el sétimo cielo en la mesa del
Altísimo, y que al descender á la tierra habia sido recogido por el
arcángel. «Lée aqui, dijo Gabriel á Mahoma.--No sé leer, respondió el
Coreixi.» Entonces el ángel le asió del cabello y le derribó tres veces
de cara contra el suelo: á la tercera ya Mahoma sabia leer, y oyó una
voz celestial que repitia: «Mahoma, tú eres el apóstol de Dios, ¡y yo
soy Gabriel!» Quedó el Profeta abismado en su contemplacion y
desapareció el ángel. (Véase Abulfedá, edicion de Gagnier.)
[42] _Alkhatib_ equivale á predicador.
[43] Sabido es que las mezquitas no tienen campanas: los _Almuedanes_
llaman á la oracion á los fieles desde los terrados ó galerías de los
alminares, y esto se repite cinco veces cada dia. Las oraciones ó azalas
son: _Azohbí_, la del alba; _Adohar_, la del mediodia; _Alasar_, la de
la larde; _Almagrib_, la del sol poniente; y _Alatema_, la del
anochecer.
[44] Las campananas empezaron á usarse en las basílicas cristianas desde
el siglo V, aunque los primeros campanarios aislados no datan sino desde
el siglo VIII ó IX. Véase Peyré, _Manuel d'architecture religieuse au
moyen-âge_. Paris, 1848.
[45] «Pasarán las almas, dice el Koran, por un puente llamado el
_Sirath_, mas sutil que un cabello, mas cortante que el filo de una
espada: los justos lo atravesarán con la rapidez del relámpago; los
malos titubearán y caerán en el infierno abierto bajo sus piés.»
[46] Este nombre de _almalekes_ se conserva en los escritos de mística
árabe-hispanos ó _aljamiados_ para designar á los ángeles encargados por
Dios de recibir á su entrada en el cielo á las almas de los justos.
Segun las promesas del falso Profeta el Paraiso es el jardin de los
placeres (_gennat al naïm_), y en él concede á sus elegidos cuantos
deleites materiales y carnales puede concebir la voluptuosa imaginacion
del pobre Beduino del desierto, exaltada por las privaciones de su vida
nómade. En el Paraiso corren rios de leche, de miel, y de un vino que se
puede beber sin embriagarse; en él crecen árboles cuyos ramages brindan
á placer con dátiles, uvas y granadas de sabor esquisito. En aquella
encantada morada el suelo es de azafran, el empedrado de perlas y
jacintos. Al presentarse en ella el fiel creyente, ofrécense á su
servicio diligentes mancebos de sorprendente hermosura, y uno de ellos
le conduce las _hijas del Paraiso_, criaturas etéreas á cuyo solo nombre
se extasia el férvido muslim. Estas vírgenes incomparables no fueron
formadas de barro como las criaturas mortales, sino del mas puro
almizcle, y estan exentas de todas las imperfecciones propias de su
sexo: su modestia es sin igual, y en palanquines de una sola perla se
recatan de las miradas profanas. Cada elegido tendrá 72 de estas divinas
criaturas, las cuales se disputarán sus caricias y le darán largos dias
de amorosa embriaguez al son de los acordes del ángel Israfil y de las
campanas del Paraiso. Alli hay placeres para todos los sentidos:
trescientos platos diversos para cada comida, con trescientas especies
distintas de licores en trescientas copas de oro y pedrería; rozagantes
vestiduras de seda y de brocado, perfumes de suavidad desconocida en la
tierra, y por último una perpetua juventud.
Hemos tenido ocasion de copiar en la Biblioteca real de Paris un curioso
M. S. aljamiado señalado con el núm. 290, que prescribe cierta oracion
de mucha virtud contra el demonio en la hora de la muerte, la manera de
leerla y la colocacion que ha de dársele cuando uno muere. Este
documento, en que se retratan las supersticiosas prácticas de una
religion gastada y sin vida, cual era la de los Mahometanos andaluces en
el siglo XVI, hace mencion de los Almalekes ó ángeles mancebos que
reciben en el Genna las almas de los justos. «Quien leyrá esta carta,
dice, arredrarlo há Allah del fuego, e cuando entrará en la fuesa
apercurarle há Allah setenta Almalekes que le escusarán su razon: e non
será guerreado de Munkar Uanakir en la fuesa, nin será avergonzado
cuando le demandarán cuenta. Sea escripta esta rogaria en papel ó
pergamino limpio, e séale puesta debajo de su cabeza en su fuesa, e será
dicho: duerme como duerme el novio cuando se casa, que no hay sobre tí
miedo ni tristeza: e no salirá su _arrúh_ (su alma) de su cuerpo fasta
que vea su lugar en la _Genna_. E vestirlo han setenta Almalekes
apercuradores con él, y vernan con atabales de la _Genna_ y presentes, y
albriciarlo han. E cuando salirá el dia del juicio, salirá con su carta
á su man derecha, y su cara como luna de catorce noches, y su claridad
andará entre sus manos,» etc.
[47] _Genna_, Paraiso. Véase la nota precedente.
[48] La descripcion mística de los siete cielos, cuyas maravillas fueron
reveladas al Profeta en su viaje nocturno sobre el Borak, puede leerse
en la _Exposicion de la fé musulmana_ de Mohammed Ben Pir Alí, traducida
últimamente al francés por M. Garcin de Tassy.
[49] Véase la nota 2.ª de la página 72.
[50] Abde-r-rahman I no tenia propiamente hablando wizires que
administrasen el Estado en su nombre: solo tenia cierto número de jeques
que tomaban asiento en su consejo y le auxiliaban con su esperiencia y
sabiduría. Tambien concedió asiento en el consejo á algunos de sus
secretarios ó _Catibes_, como sucedió con Umeyyah Ibn Yazíd, _mauli_ ó
favorito de Moavia Ibn Merwan, su próximo pariente. Véase Al-Makkarí,
libro VI, cap. II, traduccion inglesa de Gayanges arriba citada.
[51] Este gigante sin corazon ni culto es la China: sabido es que en
ella no ha prevalecido jamás de una manera constante religion alguna. La
dinastía de los _Thang_ que habia puesto la China á la cabeza del Asia
degenerada, tocaba en la época de que vamos hablando al término de su
poderío. La escesiva tolerancia, ó por mejor decir, la esclusion de toda
religion dominante en el Estado, producia su fruto, y el Asia central
volvia al indiferentismo filosófico que desde Confucio la venia
incapacitando para todo progreso moral y político.
[52] Alúdese a la famosa reforma de Tai-Tsoung, emperador chino, que
hizo los mayores esfuerzos por desterrar de su nacion la filosofía atea,
á que se mostraba tan apegada, y vivificarla con la doctrina evangélica.
La famosa inscripcion de _Sin-guan-fou_ descubierta en 1625 en unas
escavaciones por los misioneros jesuítas, prueba de una manera
irrecusable la introduccion del cristianismo en China el año 635 y su
duracion hasta el 781. Véase el P. Kircher, _China ilustrada_; el P.
Visdelou, _Suplem. á la bibliot. orient. de d'Herbelet_; Abel de
Remusat, _Miscelánea asiática: Anales de filosofía cristiana_, t. IV y
XII.
[53] Proverbio árabe que alude á la rota de Roncesvalles. Véase Conde,
t. 1, p. 201.
[54] Alude á la secta de los Iconoclastas ó _destructores de imágenes_,
principalmente poderosa en el octavo siglo bajo Leon el Isáurico,
emperador de Constantinopla, y que subsistia en la época en que se
supone habla Abde-r-rahman, puesto que solo fué condenada desde un
concilio celebrado en 787.
[55] Así escriben los árabes el nombre de Carlomagno.
[56] Irene, emperatriz de Constantinopla, célebre por su belleza y por
sus nobles esfuerzos en favor de la Iglesia maltratada por los
iconoclastas, ó _destructores de imágenes_, era viuda de Constantino
Copronimo desde el año 780, y decíase que habia brindado con su mano á
Carlomagno con el objeto de unir los dos imperios de Oriente y
Occidente, y salvar de este modo á la cristiandad, amenazada por el
creciente poderío de los Mahometanos. En el año en que habla
Abde-r-rahman (786) aun no se habia reunido en Nicea por excitacion de
esta emperatriz el concilio que restableció el culto de las imágenes; de
modo que los iconoclastas seguian aun desahogando en los templos del
imperio griego su asoladora manía, aunque no ya con la delirante furia
que habian desplegado bajo su protector Leon el Isáuro.
[57] Pocos ignorarán sin duda las grandes victorias de Carlomagno contra
los pueblos indómitos de la Germania. Antes de dirigir el célebre rey
franco sus fuerzas hácia España, habia alcanzado en Paderborn un ruidoso
triunfo, que mencionamos aqui por lo mucho que redundó en gloria y
propagacion del cristianismo. Distinguíase entre los pueblos germanos
por su valor y ferocidad la belicosa tribu de los Sajones. Estos eran
idólatras, habian martirizado al pié de la estátua de su divinidad
Hirmensul á los misioneros que les habia enviado Pipino, entregado á las
llamas la iglesia de Deventer, y lanzado su salvage grito de guerra
desde el advenimiento de Carlomagno al trono. Pero los Francos juraron
esterminarlos si no abandonaban sus ídolos, y cumplieron su juramento.
No referiremos las sangrientas batallas y costosas conquistas con que
los Francos desempeñaron aquel memorable compromiso: diremos tan solo
que lo llevaron á cabo, y que en el año 777, reuniendo Carlomagno una
asamblea de Sajones sojuzgados en medio de una espaciosa llanura regada
por cristalinos manantiales, dentro de la propia tierra de los vencidos,
los caudillos Germanos recibieron el bautismo para revestir la blanca
túnica de los Catecúmenos. Casi todos juraron fidelidad: solo se declaró
independiente el intrépido y desleal Witikindo. Véase _Eginhart, Annal.
Carol. mag. vitæ_.
[58] Temeroso el emperador de la China Te-Tsoung del rápido crecimiento
de las hordas del Thibet, que ya una vez le habian salteado y saqueado
su capital, pidió auxilio contra ellas á los Califas de Oriente, y Aroun
al Raschid mandó sus diputados á la corte del celeste imperio. Las
tribus del Thibet fueron batidas por los ejércitos del Califa, de los
Tártaros y de los Chinos reunidos, y despues los Mahometanos aspiraron á
la conquista del Asia Central. Véase _el P. Gaubil. Histoire de la
grande dynastie Thang_.
[59] Alude á la derrota de Roncesvalles, cuya gloria se atribuyen los
Arabes.
[60] Los Arabes mahometanos desde sus primeras conquistas sojuzgaron la
Síria, el Egipto y la Persia. El antiguo imperio de Ciro, regido á la
sazon por la degenerada dinastía de los Sassanidas, de cuya raza habia
nacido mas de medio siglo antes el gran Cosroës, cayó bajo la cimitarra
de Khaled, á quien denominaban: «Espada de las espadas de Dios.» Mahoma
habia dicho á uno de sus compañeros: «Tu altivez y gloria serán
completas cuando ostente tu cuello el collar de Cosroës,» y esta promesa
habia estimulado de tal manera los brios de aquel terrible caudillo del
ejército de Omar, que obligó á sus Arabes á fiar la victoria á una sola
funcion contra todas las fuerzas de la monarquía persa reunidas.
Decidióse la gran contienda en la sangrienta batalla de Cadesiah, que
duró dos dias y una noche, y durante la cual los Arabes _rugieron como
el leon del desierto_. Fueron derrotados los Asirios, y en testimonio de
su triunfo levantaron los Musulmanes junto á las ciudades de Madain y
Clesifon saqueadas las dos poblaciones célebres de _Bassorah_ y
_Kuffah_.
Las 25 coronas de los reyes de Iberia son las que dicen los
historiadores árabes que encontró Tarik en el alcázar de Rodrigo,
guarnecidas de jacintos y otras piedras preciosas, y pertenecientes á
los 25 reyes godos que habia tenido España hasta el tiempo de la
conquista.
[61] Créese que en el solar que ocupaba el alcázar viejo, y que es hoy
Campo-Santo en Córdoba, estuvo el plátano que plantó Julio César despues
de la batalla de Munda, y al cual hizo Marcial su elegante epigrama
(62--lib. IX), que principia:
In Tartessiacis domus est notissima terris,
Qua dives placidum Corduba Baetin amat;
Vellera nativo pallent ubi flava metallo.
Et tinit Hesperium bractea viva pecus;
Ædibus in mediis totas amplexa Penates
Stat platanus densis Cæsariana comis;
Hospitis invicti posuit quam dextera felix,
Coepit et ex illa crescere virga manu.
En vez del plátano de César ostentaba ahora Córdoba la palma de
Abde-r-rahman, objeto de los sentidos versos reproducidos en una de las
notas anteriores. Por la palabra _Andalús_ se significa entre los Arabes
toda la España Sarracena.
[62] Carlomagno, genio organizador que tanto civilizó á los Francos, que
sojuzgando á los Aquitanos, á los Germanos y á los Longobardos sacó del
caos de la barbarie la gigantesca unidad del Imperio de Occidente, no
sabia ni aun leer cuando consumó sus mas ruidosas conquistas. Quizás
estaba aprendiendo á deletrear bajo la direccion del diácono Alcuino
cuando ideaba la restauracion de las artes y de las ciencias en Europa,
y fundaba por inspiracion de aquel sabio eclesiástico, denominado en su
siglo el _Santuario de todas las artes liberales_, las primeras
academias y escuelas que conoció la Francia de la edad media.