Llegamos á _Cabra_, tan famosa por su sierra[540], por su nava[541], por

su sima[542], por su origen griego[543], por su antigüedad romana, por

sus obispos, por sus condes, por las sangrientas contiendas de su

detentador D. Juan Ponce de Cabrera con la órden de Calatrava, por la

dura esclavitud que un rey de Granada impuso á todos sus moradores, por

la reconquista y cesion á D.ª Leonor de Guzman que de ella hizo el rey

D. Alonso XI; y me preguntas asombrado dónde está su poderoso castillo.

Disfrazado de palacio, en una de las montañas que circundan el fértil y

pintoresco valle en que se estiende la moderna villa, muestra de su

antigua estructura una sola torre y varios torreones desmochados

pertenecientes á su circunvalacion esterior; pero si registras diligente

sus ruinas, hallarás su primitivo y vasto recinto en lo que se llama hoy

_Plaza de armas_, donde los siglos han ido acumulando edificios. Esa

torre que ves no perteneció al primer castillo de Cabra, que el rey de

Granada lo devastó completamente en 1333 cuando á la manera de los reyes

de Oriente se llevó toda su poblacion cautiva: es obra de los

repobladores cristianos del décimocuarto siglo. El mariscal de Castilla

D. Diego Fernandez de Córdoba, señor de Baena, lo obtuvo, con la villa

erigida en condado, del rey D. Enrique IV, y de su casa pasó á la de

Sesa, y despues á la de Altamira, cuyo primogénito lleva el título de

conde de Cabra.

Hemos dicho que fué esta villa cedida á la célebre favorita de D. Alonso

XI: tambien lo fué la entonces villa de _Lucena_, con su castillo, no

muy distante de Cabra al mediodia, por permuta hecha con el obispado de

Córdoba al cual se habia adjudicado en el repartimiento del año 1249.

Sus alcaides y señores los Argotes aumentan con su merecido renombre el

lustre que le dan las bellezas del arte y de la naturaleza, su iglesia

ojival de S. Mateo, el palacio de los duques de Medinaceli, sus hermosos

paseos sombreados y embalsamados con naranjos y cinamomos, su deliciosa

campiña resguardada de los ateridos vientos del norte por la magnífica

sierra de Araceli.

_Priego_, que reconoce por señores á los de Aguilar y Montilla;

_Benamejí_, ganada á los moros por el vencedor de Benamarin y

embellecida con un soberbio puente por su señor el mariscal Diego de

Bernuí Orense[544]; _Rute_, arrebatada al rey moro de Málaga por aquel

desgraciado infante D. Pedro á quien vimos poco há salir triunfante

contra los granadinos y regresar á Córdoba cadáver sobre una enlutada

mula; _Santaella_, cuya antigua fortaleza está pregonando hazañas de su

alcaide Luis de Godoy: son lugares en que la historia de la arquitectura

militar tiene datos abundantes que recoger y consignar antes que se

reduzcan á polvo sus ya destrozados castillos.

Todos los que en la provincia fueron magnífica muestra de su antiguo

poderío van siguiendo paulatinamente la suerte de sus señores. Aquellos

esclarecidos linages que dieron á España vireyes, embajadores,

adelantados, ricos-hombres, duques, condes, marqueses, señores de

vasallos, prelados, pages y damas de reyes, maestres, comendadores y

caballeros de órdenes militares, de la Banda y del Toison, de S. Juan y

de S. Jorge; aquellas ilustres y grandes casas que ganaron estados y

blasones en las guerras de Andalucía, de Castilla, de Aragon, de

Portugal, de Oran y Mazalquivir, de Italia, de Flandes, de las Indias

Occidentales, perdieron su influencia en el Estado, dejaron de ser los

pilotos de la gran nave de la monarquía española. ¿Qué mucho que los

asientos de su antiguo poderío se vayan desmoronando abandonados, si ya

los grandes no son los fuertes; si constituida la sociedad sobre la base

de que toda ley y toda justicia emanan del trono y de la representacion

nacional, queda abolido el ministerio público de la aristocracia; si en

aquellos baluartes, en aquellos salones, en aquellas torres de homenage

no hay ya asaltos que rechazar, agravios que reparar, cuestiones que

decidir, juramentos que prestar? Cada época tiene sus necesidades.

Es llegado el momento de abandonar la hermosa provincia en que hemos

tenido tantas cosas que admirar en la naturaleza, en el arte, en las

acciones de los hombres. Descansemos de nuestras correrías y vuelos, y

preparémonos á cruzar el Genil para emprender por la bendecida tierra de

Sevilla nuevas y no menos interesantes peregrinaciones[545].

FIN.

Indice de las materias contenidas en este tomo.

PÁGINAS.

INTRODUCCION.--Despedida de Granada: paralelo

entre la Alhambra y la Mezquita de

Córdoba: pág. 7.--Escitacion al viaje

por la tierra de Sevilla y Cádiz: 13.

CAPÍTULO I. _Primeras impresiones recibidas

en Córdoba. Ojeada general sobre su historia._ 25

CAPÍTULO II. _Catedral de Córdoba._ PARTE

PRIMERA: _la Mezquita_. 57

Preparacion general al estudio de la Mezquita

y de la Catedral: pág. 58.--Restauracion

ideal de la Mezquita ó Aljama:

conjetura fantástica con datos históricos

acerca de su fundacion: 65.--Idea de

Abde-r-rahman I al erigirla: estado del

mundo en su tiempo: 74.--Compra de

la antigua basílica catedral de los cristianos

y noticia general de la condicion de

estos bajo los sarracenos: 84.--Demolicion

de la basílica y ereccion de la Aljama

de Abde-r-rahman I: 96.--Muerte de

este amir: ceremonias fúnebres y entierro

que se le hace: 100.--Continúa Hixem I

la obra y la termina: descripcion

de la Aljama primitiva: 105.--Rivalizan

los Umeyas de Córdoba con los Abassidas:

obras suyas en la Mezquita: 109.--Seduccion

que la cultura mahometana ejerce

en la grey cristiana sometida, y fortaleza

de los que perseveran en la fé de

Cristo: 117.--Sensualismo asiático: _razon

de Estado_ á falta de celo religioso:

persecucion y martirios: 132.--Vicios

en la constitucion de la familia musulmana:

condicion de la mujer: la poligamia,

el divorcio, etc.--Lucha de la verdad

con el error: 134.--Abnegacion y caridad

de los mártires: 142.--Crítica de

los ritos y ceremonias muzlemitas: 146.--Apostasías

entre los mozárabes: 160.--Por

qué los cuatro sultanes que suceden

á Hixem I no dejan en la mezquita obras

grandes: 164.--Paralelo entre el arte

musulman y el arte cristiano: aplicacion

de la fábula de Cástor y Pólux: 167.--Obras

de Abde-r-rahman An-nasír: carácter

bizantino de la arquitectura bajo

su reinado: 172.--Obras de Al-hakem II:

prolongacion de la mezquita y artistas de

Constantinopla que trabajan en ella: las

dos maksurahs: el Mihrab y su vestíbulo:

174.--Estado de la Europa Cristiana

y su arte al terminar el siglo X: 186.--Decadencia

del arte arábigo en tiempo

de Almanzor: ensanche dado por éste á

la Mezquita: la tribuna de la Alicama: la

cámara de la limosna: 190.--Crecimiento

progresivo del Estado y del arte en la

España cristiana: hechos que preludian

la caida del Califado cordobés: 207.--Conquista

de Córdoba por S. Fernando: 214.

PARTE SEGUNDA. _Ereccion de la Mezquita en Catedral._ 218

Empiezan en ella á fundarse capillas: carácter

general de estas construcciones: 222.--Fundacion

de la primera Catedral cristiana:

implantacion del arte ojival de Occidente

en la Mezquita árabe: 224.--Tolerancia

artística: perpetuacion del estilo

musulman: restauraciones moriscas: de

quiénes fueron obra: 228.--Estado y

condicion de las personas de la secta

vencida: moros _mudéjares_: 232.--Continúan

las fundaciones de capillas: principio

del culto al arcángel S. Rafael declarado

patrono de Córdoba: 237.--Poder

de la fé en el décimotercio siglo: hechos

y reflexiones: 239.--Período de

turbulencias, desfavorable al arte: transaccion

con la cultura islamita: asociacion

de elementos opuestos: sincronismo en

el arte, en la literatura, en las costumbres,

en la política: fundacion de la capilla

real por D. Enrique II: 242.--Amalgama

de los estilos gótico y sarraceno:

su razon histórica y filosófica: 248.--Tracto

del siglo XIV al primer tercio del XVI:

fundaciones de este período y memorias

referentes á la historia de la Catedral hasta

la ereccion del nuevo crucero: 255.--Historia

de la edificacion de la Catedral

nueva: 276.--Marcha del arte durante

su construccion: el _renacimiento_ y sus

causas: razon de las diferencias entre el

renacimiento italiano y el _plateresco_ español:

291.--Descripcion de la Catedral:

hállanse en ella obras de todos los

estilos desde el plateresco hasta el _churrigueresco_:

301.--Siguen las fundaciones

de capillas: viaje de Felipe II á Córdoba:

309.--Fisonomía de la arquitectura

en el siglo XVII y primera mitad del

XVIII: memorias de la Catedral en este

período: 317.--Resúmen del estudio hecho

en este templo: 339.

CAPÍTULO III. _Córdoba mozárabe._ 341

Triste condicion de los mozárabes cordobeses:

cisma introducido entre ellos:

retrato ligero de algunos apóstatas: 342.--Iglesias

y monasterios de los mozárabes:

forma general de las basílicas: 347.--Santos

y doctores insignes que florecieron

en ellas: 357.--Culto y ritual

mozárabe: 359.--Los monasterios de la

ciudad y de la sierra, y mártires que

produjeron: 361.--Aspecto general de estas

construcciones, y de la vida monástica

en los siglos IX y X: 367.--Cuadro

de la gran persecucion que sufren las

iglesias y monasterios en Europa de parte

de los bárbaros del norte y de los sarracenos:

destruccion de los templos y monasterios

de Córdoba: 379.--Renuévanse

las persecuciones al acercarse la hora

postrera del Califado: dispersion y cautiverio:

384.

CAPÍTULO IV. _Panorama de Córdoba en su estado actual._ 387

La muralla y sus puertas: 389.--El alcázar:

391.--El puente y la Calahorra:

395.--Iglesias, conventos y capillas:

397.--Edificios árabes y moriscos:

404.--Edificios del renacimiento: 405.

CAPÍTULO V. _Medina-Azzahra._ 407

Construccion de sus alcázares: 408.--Descripcion

de sus bellezas, y escenas

memorables en ellos ocurridas: 410.--Su

Mezquita: 417.--Abandono y ruina

lenta de estos palacios: 418.--Cómo se

fué paulatinamente olvidando la memoria

de esta maravillosa poblacion: 419.--Sus

ruinas existen en la dehesa de _Córdoba

la vieja_: carácter de los fragmentos

que hemos recogido en ellas: 422.

CAPÍTULO VI Y ÚLTIMO. _La Sierra y la Campiña._ 426

Vuelo por las montañas: Fuenteovejuna,

Belalcázar, Pedroche, Espiel, Belmez,

Cuzna, Trasierra: 431.--Vuelo por la

ribera: Aldea del Rio, Montoro, el Carpio,

Villafranca, Alcolea, Almodóvar,

Guadalcázar, Peñaflor, Palma del Rio:

435.--Vuelo por la campiña: Castro el

Rio, Bujalance, Cañete, Luque, Zuheros

Doña Mencía, Baena, Espejo, Fernan-Nuñez,

Montemayor, Montilla, Aguilar

y el Lago de Zoñar, Cabra y su Sima,

Lucena, Priego, Benamejí, Rute, Santaella:

conclusion: 438.

Guia para la colocacion de las láminas.

PÁGINAS.

Portada.

Curvas de los arcos empleados en los diversos

estilos arquitectónicos. 9

Córdoba desde el castillo de la Calahorra. 57

Puerta del Puente, llamada por equivocacion _puerta de Sevilla_. id.

Puerta de las Palmas, desde el patio. 107

Interior de la Mezquita. 156

Puerta de las Palmas. 172

Capilla del Mihrab. 180

Idem por ángulo ó interior de la capilla del Mihrab. 181

Ángulo de un tablero del Mihrab. 182

Plano de la Mezquita. 192

Esterior de la Mezquita. 198

Ornamentacion de una de sus puertas. id.

Capilla de Villaviciosa. id.

Puerta del Perdon. 271

Patio de la Catedral. 274

Plano de la Catedral. 279

Interior de la Catedral. 304

Puerta lateral de Sta. Marina. 349

Alamedas del Guadalquivir, con el puente y la Calahorra. 395

Iglesia de Sta. Marina. 397

Iglesia de S. Lorenzo. 398

Detalles: roseton de S. Miguel. 399

Torre de S. Nicolás de la villa. id.

Claustro del convento de franciscanos. 402

Hospital de Espósitos. id.

Detalles de la fachada del mismo. id.

Vista de Córdoba desde los Mártires. 404

Capilla del hospital del Cardenal. id.

Casa de Gerónimo Paez. 406

Fragmentos de los palacios de Medina-Azzahra. 423

* * * * *

NOTAS:

[1] Véase la página 220 del tomo de Granada.

[A] Véase la lámina de detalles que acompañamos con el objeto de dar á

conocer las clases de curvas citadas en esta y en otras páginas de este

tomo.

[B] Esta M y la D que antecede son copia de un libro manuscrito de la

Biblioteca Colombiana de Sevilla.

[2] Esta palmera era entonces la única que habia en España. A ella

dedicó el mismo Abd-el-rhaman los tan famosos versos:

Tú tambien, insigne palma,-- eres aqui forastera;

De Algarbe las dulces auras-- tu pompa halagan y besan:

En fecundo suelo arraigas-- y al cielo tu cima elevas:

Tristes lágrimas lloráras,-- si cual yo sentir pudieras:

Tú no sientes contratiempos,-- como yo de suerte aviesa;

A mí de pena y dolor-- contínuas lluvias me anegan;

Con mis lágrimas regué-- las palmas que el Forat riega;

Pero las palmas y el rio-- se olvidaron de mis penas.

Cuando mis infaustos hados-- y de Alabás la fiereza

Me forzaron á dejar-- del alma las dulces prendas:

A tí de mi patria amada-- ningun recuerdo te queda;

Pero yo triste no puedo-- dejar de llorar por ella.

[3] Es preciso, dice Viardot, que los estragos cometidos por los

vencedores en los hermosos campos inmediatos al Guadalquivir fuesen de

todo punto escesivos y que su poblacion hubiese sido desterrada como la

de la ciudad; porque cuando Fernando despues de su partida dejó algunas

tropas para guardar la frontera y proteger á los nuevos habitantes, á

quienes habia llamado de todos los puntos de la España cristiana, fue

forzoso durante muchos años enviar de Castilla á Córdoba víveres de toda

especie para disminuir la horrible escasez que en ella se sufria. (Hist.

de los árabes y los moros de España.)

[4] Sobre la conservacion y reparacion de estos muros hemos encontrado

las disposiciones siguientes: Item, mando y concedo que la fábrica del

muro conste siempre de los frutos y provechos y rentas reales. (Fuero de

Córdoba.)--Conocida cosa sea á todos los omes que esta carta vieren

cuerno yo D. Alfonso por la gracia de Dios, rey de Castiella, etc., do é

otorgo al Conceio de Córdova á los que agora son é serán daqui adelante

para siempre jamas quinientos maravedises cadaño para labrar los muros

de la villa de Córdova et póngolos que los ayan cadaño en el mio pecho

que me an adar los moros del Alhama de Córdova. Et mando á los moros de

la sobredicha Alhama que gelos den cadaño por la Sant Miguel assi como

los davan á mi... (Carta dada en Toledo á 18 de mayo, era de 1292.

Archivo municipal de Córdoba, legajo A. número 25.)--Dámosles é

otorgámosles para siempre jamas el montadgo de Córdova et de so término

para la lavor de los muros de la villa é de los castiellos que en so

término son... (Carta del rey D. Sancho dada en Burgos el sábado 20 de

noviembre, era de 1326. Arch. mun. de Córdoba. Cajón A. núm. 79.)

[5] Las disposiciones mas ámplias de este fuero son las siguientes: Y

mando, que no sean prendados asi los caballeros como los ciudadanos de

Córdova en todo mi reyno.--Item, ellos y sus hijos y sus herederos

tengan todas sus heredades firmes y estables perpetuamente, y vendan y

compren unos de otros hasta lo que ellos quisieren, y qualquier de ellos

haga de su heredad segun su voluntad: y si yo quitare á alguno de ellos

heredad alguna por ira ó por injusticia sin culpa manifiesta, que en

virtud de este privilegio le sea vuelta.--Item, mando que en las

heredades que tuvieren en qualquier tierra de mis reynos y de mi señorío

no entren Sayones en ellas ni Mayorinos, pero sean catadas y exentas.

Esto hago por amor del pueblo de la ciudad de Córdova.--De aqui adelante

si algun hombre cayere en homicidio ó en algun livor sin su voluntad, y

se provare por testigos verdaderos, si diere fiador, no sea metido en la

cárcel, y si no tuviere fiador, no sea llevado á ninguna parte fuera de

Córdova; pero solamente sea preso en la cárcel de Córdova, y no pague

sino la quinta parte de la calumnia.--Item, quiero y mando estatuyendo,

que la ciudad de Córdova nunca sea prestimonio de alguno, ni haya en

ella otro señoreador sino yo y mis succesores, ni hombre ni

muger.--Item, concedo y estatuyo, que todo hombre que fuere justiciado,

sus herederos hayan sus bienes, si no fuere por haber muerto algun

hombre sobresalvo, ó muerto algun hombre en tiempo de tregua ó si no

fuere justiciado por moneda falsa, ó por haver muerto algun hombre

estando seguro, ó si no fuere falsario, ó herege; y de qualquiera que

fuere justiciado por estas causas sobredichas, el rey haya sus bienes,

etc., etc. (Fuero de la ciudad de Córdoba concedido por el Santo rey

Fernando III. En el Arch. mun. de la misma ciudad existe una carta, en

latin fecha en Toledo á 18 de abril, era de 1279, y otra en castellano

fecha en Córdoba á 3 de marzo del mismo año.)

[6]...dono itaque vobis et concedo castellum de Almodovar el castellum

de Durio, et castellum de Chilon el castellum de Sancta Eufemia et

castellum el villam de Gahet et villam que vocatur Petroche et castellum

de Mochuelos. (Privilegio del rey D. Fernando el Santo dado en Toledo á

24 de julio, era de 1281. Arch. mun. de Córdoba, legajo V, núm.

34.)--Fueron concedidas posteriormente á Córdoba algunas otras villas,

entre ellas las de Cabra y Santaella por D. Alfonso, la de Constantina

con todas sus pertenencias por D. Sancho. (Arch. mun.)

[7] Hemos encontrado en el Archivo municipal de Córdoba dos cartas de D.

Carlos y la reina D.ª Juana declarando francos de todo tributo por

espacio de diez años á los que pasasen á morar en Córdoba con promesa de

residir en ella cuando menos veinte. (Estas dos cartas no están

numeradas.)

[8] Córdoba sola contenia, segun los geógrafos árabes, doscientas mil

casas, seiscientas mezquitas, cincuenta hospitales, ochocientas escuelas

públicas y novecientos baños. Este detalle parece á primera vista

increible y fabuloso; mas yo ni aun lo supongo exagerado. Si se da el

nombre de casa, no a los edificios de nuestras ciudades modernas, sino á

la habitacion de cada familia; el de mezquita á cada lugar consagrado, á

cada pequeña capilla; si se recuerda que una mezquita no podia existir

sin escuela, y que las abluciones eran indispensables como el rezo, se

reconocerá que la ciudad y los arrabales de la capital del Imperio

podian muy bien contener ese prodigioso número de edificios diversos.

(Viardot, hist. de los árabes y los moros.)

[9] En premio de estos servicios el infante D. Sancho, ya rey, donó al

concejo de Córdoba las villas de Baena, Luque y Zuheros. Consta de la

siguiente carta: Sepan cuantos esta carta vieren: Como nos D. Sancho por

la gracia de Dios rey de Castiella, de Toledo, de León, de Galicia, de

Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jahen, é del Algarbe, por muchos

servicios que vos el Conceio de la noble cibdad de Córdoba fiziestes al

rey D. Fernando nuestro abuelo é al rey D. Alfonso nuestro padre é á nos

antes que regnássemos é despues que regnamos: et porque el infant D.

Johan nuestro hermano se levantó contra nos et nuestro señorio muy

falsamente et como non devie por deseredar á nos et á la reina nuestra

mugier et á nuestros fijos: non conosciendo muchas mercedes que nos le

fiziemos et señaladamiente quel sacáramos de la prision onde non deviera

salir por los sus merecimientos é desconociéndose contra nos: damos vos

et otorgamos vos las villas de Baena, et de Luque, et de Zuheros con sus

castiellos et con todos sus términos et con montes é con fuentes, con

rios, con exidos, con entradas et con salidas et con todas sus

pertenencias cuantas an et deueh aver, que las ayades é que sean vuestro

término para siempre jamas. Salvo ende que los alcaides que estos

castiellos touieren que sean nuestros vasallos, et vuestros vecinos é

que los tengan por nos et vos que les paguedes las tenencias segunt que

lo nos ordenaremos et que pongades vos y alcaldes é alguaciles por nos

et por vos asi como en los otros logares de vuestro término, et que se

judgue por aquel mismo fuero que vos auedes. Et pugnat en las cobrar et

en las aver, et nos otorgamos vos de vos las nunca toller et de non las

dar al infant D. Johan nin á otro ninguno. Et desto vos mandamos dar

esta nuestra carta seellada con nuestro seello de cera colgado en que

escriviemos nuestro nombre con nuestra mano. Dada en Palencia ocho dias

de marzo, era de mill é trezientos é treinta é un año.--Nos el rey D.

Sancho.

[10] En este sitio de Córdoba por Mohammad y el rey D. Pedro fue

aportillado el muro por varias partes y tomado el Alcázar. Cuentan que

en tan grave apuro salieron las mugeres á la calle logrando infundir tal

valor en el ánimo de los sitiados, que arrojándose estos de improviso

sobre el enemigo, le rechazaron con muerte de muchos y le obligaron á

levantar el campo. (Crónica del rey D. Pedro.)

[11] En estas guerras declaróse por el rey el conde de Cabra D. Pedro

Fernandez de Córdoba, por los enemigos del rey D. Alonso de Aguilar, uno

de los personages mas influyentes en toda la Provincia. Este hecho

produjo en Córdoba dos bandos que la tuvieron en continua alarma con sus

sangrientas escisiones. Sabedor de ellas Enrique IV, se trasladó á la

ciudad para tranquilizarla; pero no logró sino enconar mas y mas los

ánimos por haber tratado con igual dureza á los que hicieron armas

contra él y á los que le fueron leales. El desacierto de Enrique IV era

igual en todo.

[12] Llamábase el inquisidor Diego Rodriguez Lucero: era tal el rigor

con que trataba á los reos, que el pueblo se amotinó al fin contra él, y

le obligó á escaparse en una mula. El cardenal Jimenez no pudo menos de

mandarle prender y castigarle para dar á la institucion algun viso de

legalidad y de justicia.

[13] Supone la tradicion que el conde estaba en Madrid cuando recibió la

noticia de su deshonra. Partió inmediatamente para Córdoba, dicen los

que refieren el hecho, y aguardó que anocheciera para entrar en su casa

por las tapias de una huerta. Colocóse secretamente en parte desde donde

pudiera acechar á los supuestos cómplices, los vió en el acto de cometer

el adulterio, y tiró al punto de la espada. No dió un solo grito, no

profirió siquiera una palabra: recorrió el palacio y mató no solo á los

adúlteros, sino á toda su numerosa servidumbre. Sentóse al fin y

preguntó á un negro que le acompañaba: ¿qué le parece mi venganza? No

bien hubo oido de él _bien lo hemos hecho, señor_, le pasó de una

estocada. No pudo resistir á la idea de que sobreviviese su cómplice á

tan bárbara matanza.

[14] Este palacio, llamado Alcázar Viejo, habia ya dejado de existir á

fines del siglo XIV. Leemos en una carta dada por D. Enrique á 12 de

marzo de 1399: vi vuestras peticiones selladas de vuestro sello que me

enbiastes con Ruy Mendez de Soto Mayor, mi vasallo, veinte y quatro

desta cibdad, entre las quales decides quel mi alcázar viejo que es de

tras del alcázar nuevo de esa dicha cibdad que es _un corral

despoblado_, etc. En virtud de estas peticiones lo cede el rey á sus

vasallos de Valesta para que lo pueblen y labren en él sus casas. (Arch.

mun. de Córdoba, leg. G, núm. 10.)

[15] En esta torre se lee: En nombre de Dios. Porque los buenos fechos

de los reyes no se olviden, esta torre mandó facer el muy poderoso rey

D. Enrique, é comenzó el cimiento el doctor Pedro Sanchez, corregidor de

esta ciudad, é comenzóse á sentar en el año de nuestro Señor Jesucristo

de 1406 años, é seyendo obispo D. Fernando Deza, é oficiales por el rey

Diego Fernandez Mariscal, alguacil mayor, el doctor Luis Sanchez,

corregidor é regidores Fernando Diaz de Cabrera é Rui Gutierrez... é Rui

Fernandez de Castillejo é Alfonso... de Albolafla é Fernan Gomez, é

acabóse en el año 1408 años. Créese que el rey la hizo á costa de un

caballero que habia asesinado á su muger.

[16] Descubriéronse cerca de este sitio varias lápidas con turbantes,

que son las que han dado lugar á creer que fue panteon árabe. Consérvase

aun un subterráneo lleno de humo, que ha tomado nombre del convento

próximo y es llamado _las Catacumbas de S. Diego_.

[17] Hablaremos mas adelante de esta mina de filtracion, hecha por

cautivos cristianos en los mejores tiempos del imperio árabe.

[18] Ignoramos la época en que fué fundado este castillo: solo sabemos

que pasó el camino por medio de él hasta que Enrique II lo mandó reparar

y ampliar en el año 1369.

[19] Este magnífico puente, construido por los romanos y reedificado por

Hescham I, consta de diez y seis arcos: tiene de largo ochocientos

ochenta y ocho pies, veinte y tres de ancho.

[20] Esta puerta, que pertenece al orden dórico, lleva en el centro del

friso un tarjeton en que se lee: _Reinando la sacra católica y real

magestad del rey D. Felipe nuestro señor, segundo de este nombre, año

1571_.

[21] El triunfo es un monumento erigido en honor de S. Rafael por el

obispo D. Baltasar de Yusta y Navarro.

[22] Hay en favor de esta opinion, en esta misma pieza, una inscripcion

árabe que tradujo el embajador de Marruecos cidi Hamet Elgacel cuando

pasó el año 1766 por Córdoba. No nos decidimos á pesar de este dato á

seguirla resueltamente, por asegurar Kassiri que ese cidi Hamet tenia

muy escasos conocimientos para traducir esta clase de leyendas.

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