_Del modo de pelear de los Mejicanos, y de las Ordenes Militares que
tenian._
El principal punto de honra ponian los Mejicanos en la guerra, y así
los nobles eran los principales soldados, y otros que no lo eran, por
la gloria de la milicia subian á dignidades y cargos, y ser contados
entre nobles. Daban notables premios á los que lo habian hecho
valerosamente: gozaban de preeminencias, que ninguno otro las podia
tener: con esto se animaban bravamente. Sus armas eran unas navajas
agudas de pedernales puestas de una parte y de otra de un baston, y era
esta arma tan furiosa, que afirman, que de un golpe echaban con ella
la cabeza de un caballo abajo, cortando toda la cerviz: usaban porras
pesadas y recias, lanzas tambien á modo de picas, y otras arrojadizas,
en que eran muy diestros: con piedras hacian gran parte de su negocio.
Para defenderse usaban rodelas pequeñas y escudos, algunas como
celadas ó morriones, y grandísima plumería en rodelas y morriones, y
vestíanse de pieles de tigres ó leones, ú otros animales fieros: venian
presto á manos con el enemigo, y eran ejercitados mucho á correr y
luchar, porque su modo principal de vencer, no era tanto matando, como
cautivando; y de los cautivos, como está dicho, se servian para sus
sacrificios. Motezuma puso en mas punto la caballería, instituyendo
ciertas Ordenes Militares, como de Comendadores, con diversas
insignias. Los mas preeminentes de éstos eran los que tenian atada la
corona del cabello con una cinta colorada y un plumage rico, del cual
colgaban unos ramales hácia las espaldas, con unas borlas de lo mismo
al cabo: estas borlas eran tantas en número, cuantas hazañas habian
hecho. De esta Orden de Caballeros era el mismo Rey tambien, y así se
halla pintado con este género de plumages; y en Chapultepéc, donde
están Motezuma y su hijo esculpidos en unas peñas, que son de ver,
está con el dicho traje de grandísima plumagería. Habia otra Orden,
que decian los Aguilas: otra, que llamaban los Leones y Tigres. De
ordinario eran éstos los esforzados, que se señalaban en las guerras,
los cuales salian siempre en ellas con sus insignias. Habia otros como
Caballeros Pardos, que no eran de tanta cuenta como éstos, los cuales
tenian unas coletas cortadas por encima de la oreja en redondo: éstos
salian á la guerra con las insignias que esotros Caballeros; pero
armados solamente de la cinta arriba: los mas ilustres se armaban
enteramente. Todos los susodichos podian traer oro y plata, y vestirse
de algodon rico, y tener vasos dorados y pintados, y andar calzados.
Los plebeyos no podian usar vaso sino de barro, ni podian calzarse, ni
vestir sino nequén, que es ropa vasta. Cada un género de los cuatro
dichos tenia en Palacio sus aposentos propios con sus títulos: al
primero llamaban aposento de los Príncipes: al segundo de los Aguilas:
al tercero de Leones y Tigres: al cuarto de los Pardos, &c. La demas
gente comun estaba abajo en sus aposentos mas comunes, y si alguno se
alojaba fuera de su lugar, tenia pena de muerte.