_De los últimos sucesores de los Incas._
Lo demás que á lo dicho se sigue, está largamente tratado en las
Historias de las Indias por Españoles; y por ser ageno del presente
intento, solo diré la sucesion que hubo de los Incas. Muerto Atahuálpa
en Caxamalca, y Guascar en el Cuzco, habiéndose apoderado del Reino
Francisco Pizarro y los suyos, Mangocapa, hijo de Guaynacápa, les cercó
en el Cuzco, y les tuvo muy apretados, y al fin desamparando del todo
la tierra, se retiró á Vilcabamba, allá en las montañas, que por la
aspereza de las sierras pudo sustentarse allí, donde estuvieron los
sucesores Incas hasta Amáro, á quien prendieron y dieron la muerte
en la plaza del Cuzco, con increíble dolor de los Indios, viendo
hacer públicamente justicia del que tenian por su Señor. Tras esto
sucedieron las prisiones de otros de aquel linage de los Incas. Conocí
yo á Don Carlos, nieto del Guaynacápa, hijo de Paulo, que se bautizó,
y favoreció siempre la parte de los Españoles contra Mangocapa su
hermano. En tiempo del Marqués de Cañete salió de Vilcabamba Sayritopa
Inca, y vino á la ciudad de los Reyes de paz, y diósele el valle
de Yucay, con otras cosas en que sucedió una hija suya. Esta es la
sucesion que se conoce hoy dia de aquella tan copiosa y riquísima
familia de los Incas, cuyo mando duró trescientos y tantos años,
contándose once sucesores en aquel Reino, hasta que del todo cesó. En
la otra parcialidad de Urincuzco, que como arriba se dijo, se derivó
tambien del primer Mangocapa, se cuentan ocho sucesores en esta forma:
A Mangocapa sucedió Chinchiroca, á este Capác Yupángui, á éste Lluqui
Yupángui, á éste Maytacápa, á éste Tarco Guaman, á éste un hijo suyo,
no le nombran, y á éste Don Juan Tambo Maytapanáca. Y esto baste para
la materia del origen y sucesion de los Incas, que señorearon la tierra
del Perú, con lo demás que se ha dicho de sus leyes, gobierno y modo de
proceder.