_Del principal Inca llamado Guaynacápa._
Al dicho señor sucedió Guaynacápa, que quiere decir mancebo rico ó
valeroso, y fue lo uno y lo otro mas que ninguno de sus antepasados ni
sucesores. Fué muy prudente, y puso gran órden en la tierra en todas
partes: fue determinado y valiente, y muy dichoso en la guerra, y
alcanzó grandes victorias. Este extendió su Reino mucho mas que todos
sus antepasados juntos. Tomóle la muerte en el Reino de Quito, que
habia ganado, que dista de su Corte cuatrocientas leguas: abriéronle, y
las tripas y el corazon quedaron en Quito, por haberlo él así mandado,
y su cuerpo se trajo al Cuzco, y se puso en el famoso templo del
Sol. Hoy dia se muestran muchos edificios, calzadas, fuertes y obras
notables de este Rey: fundó la familia de Temebamba. Este Guaynacápa
fue adorado de los suyos por Dios en vida, cosa que afirman los viejos,
que con ninguno de sus antecesores se hizo. Cuando murió, mataron
mil personas de su casa, que le fuesen á servir en la otra vida, y
ellos morian con gran voluntad por ir á servirle, tanto, que muchos,
fuera de los señalados, se ofrecian á la muerte para el mismo efecto.
La riqueza y tesoro de éste fue cosa no vista; y como poco despues de
su muerte entraron los Españoles, tuvieron gran cuidado los Indios de
desaparecerlo todo, aunque mucha parte se llevó á Caxamalca para el
rescate de Atahualpa su hijo. Afirman hombres dignos de crédito, que
entre hijos y nietos tenia en el Cuzco mas de trescientos. La Madre
de éste fué de gran estima: llamóse Mamaoclo. Los cuerpos de ésta y
del Guaynacápa, muy embalsamados y curados, envió á Lima Polo, y quitó
infinidad de idolatrías que con ellos se hacian. A Guaynacápa sucedió
en el Cuzco un hijo suyo, que se llamó Tito Cusi Gualpa, y despues
se llamó Guascar Inca, y su cuerpo fue quemado por los Capitanes de
Atahualpa, que tambien fue hijo de Guaynacápa, y se alzó contra su
hermano en Quito, y vino contra él con poderoso ejército. Entonces
sucedió, que los Capitanes de Atahualpa, Quizquiz y Chilicuchima
prendieron á Guascar Inca en la ciudad del Cuzco, despues de admitido
por Señor y Rey, porque en efecto era legítimo sucesor. Fue grande el
sentimiento que por ello se hizo en todo su Reino, especialmente en
su Corte; y como siempre en sus necesidades ocurrian á sacrificios,
no hallándose poderosos para poner en libertad á su Señor, así por
estar muy apoderados de él los Capitanes que le prendieron, como por
el grueso ejército con que Atahualpa venia, acordaron, y aun dicen que
por órden suya, hacer un gran sacrificio al Viracócha Pachayachachic,
que es el Criador universal, pidiéndole, que pues no podian librar á su
Señor, él enviase del Cielo gente que le sacase de prision. Estando en
gran confianza de éste su sacrificio, vino nueva, como cierta gente que
vino por la mar, habia desembarcado y preso á Atahualpa. Y así, por ser
tan poca la gente Española que prendió á Atahualpa en Caxamalca, como
por haber esto sucedido luego que los Indios habian hecho el sacrificio
referido al Viracócha, los llamaron Viracóchas, creyendo que era gente
enviada de Dios; y así se introdujo este nombre hasta el dia de hoy,
que llaman á los Españoles Viracóchas. Y cierto, si hubiéramos dado el
ejemplo que era razon, aquellos Indios habian acertado en decir, que
era gente enviada de Dios. Y es mucho de considerar la alteza de la
providencia Divina, cómo dispuso la entrada de los nuestros en el Perú,
la cual fuera imposible, á no haber la division de los dos hermanos y
sus gentes, y la estima tan grande que tuvieron de los Cristianos, como
de gente del Cielo, obliga cierto, á que ganándose la tierra de los
Indios, se ganaran mucho mas sus almas para el Cielo.