_De otro género de sacrificios de hombres que usaban los Mejicanos._
Habia otro género de sacrificio en diversas fiestas, al cual llamaban
Racaxipe Valiztli, que quiere decir desollamiento de personas. Llamóse
así, porque en ciertas fiestas tomaban un esclavo ó esclavos, segun
el número que querian, y desollándoles el cuero, se lo vestía una
persona diputada para esto: éste andaba por todas las casas y mercados
de las ciudades cantando y bailando, y habíanle de ofrecer todos, y
al que no le ofrecia, le daba con un canto del pellejo en el rostro,
untándole con aquella sangre que tenia cuajada: duraba esta invencion
hasta que el cuero se corrompía. En este tiempo juntaban estos que
así andaban, mucha limosna, la cual se gastaba en cosas necesarias al
culto de sus Dioses. En muchas de estas fiestas hacian un desafio entre
el que habia de sacrificar y el sacrificado, en esta forma: Ataban al
esclavo por un pie en una rueda grande de piedra, y dábanle unaespada
y rodela en las manos para que se defendiese, y salia luego el que
le habia de sacrificar, armado con otra espada y rodela; y si el que
habia de ser sacrificado prevalecia contra el otro, quedaba libre del
sacrificio, y con nombre de Capitan famoso; y como tal era despues
tratado; pero si era vencido, allí en la misma piedra en que estaba
atado le sacrificaban. Otro género de sacrificio era cuando dedicaban
algun cautivo que representase al Idolo, cuya semejanza decian que
era. Cada año daban un esclavo á los Sacerdotes para que nunca faltase
la semejanza viva del Idolo, el cual luego que entraba en el oficio,
despues de muy bien lavado, le vestian todas las ropas é insignias del
Idolo, y poníanle su mismo nombre, y andaba todo el año tan honrado y
reverenciado como el mismo Idolo: traía consigo siempre doce hombres
de guerra porque no se huyese, y con esta guarda le dejaban andar
libremente por donde quería; y si acaso se huía, el principal de la
guardia entraba en su lugar para representar al Idolo, y despues ser
sacrificado. Tenia aqueste Indio el mas honrado aposento del templo,
donde comia y bebia, y adonde todos los principales le venian á servir
y reverenciar, trayéndole de comer con el aparato y orden que á los
Grandes; y cuando salia por la ciudad, iba muy acompañado de Señores
y principales, y llevaba una flautilla en la mano, que de cuando en
cuando tocaba, dando á entender que pasaba, y luego las mugeres salian
con sus niños en los brazos, y se los ponian delante, saludándole como
á Dios: lo mismo hacía la demás gente. De noche le metian en una jaula
de recias vergetas porque no se fuese, hasta que llegando la fiesta
le sacrificaban, como queda arriba referido. En las formas dichas,
y en otras muchas traía el Demonio engañados y escarnecidos á los
miserables; y era tanta la multitud de los que eran sacrificados con
esta infernal crueldad, que parece cosa increible. Porque afirman, que
habia vez que pasaban de cinco mil, y dia hubo que en diversas partes
fueron así sacrificados mas de veinte mil. Para esta horrible matanza
usaba el Diablo, por sus ministros, una donosa invencion, y era, que
cuando les parecia, iban los Sacerdotes de Satanás á los Reyes, y
manifestábanles como los Dioses se morian de hambre, que se acordasen
de ellos. Luego los Reyes se apercibian, y avisaban unos á otros, como
los Dioses pedian de comer, por tanto que apercibiesen su gente para un
dia señalado, enviando sus mensageros á las provincias contrarias, para
que se apercibiesen á venir á la guerra. Y así congregadas sus gentes,
y ordenadas sus compañías y escuadrones, salian al campo situado, donde
se juntaban los ejércitos; y toda su contienda y batalla era prenderse
unos á otros para el efecto de sacrificar, procurando señalarse así
una parte, como otra en traer mas cautivos para el sacrificio, de
suerte, que en estas batallas mas pretendian prenderse, que matarse;
porque todo su fin era traer hombres vivos para dar de comer á los
Idolos: y éste era el modo con que traían las víctimas á sus Dioses.
Y es de advertir, que ningun Rey era coronado, si no vencia primero
alguna provincia, de suerte que trajese gran número de cautivos para
sacrificios de sus Dioses. Y así, por todas vias era infinita cosa la
sangre humana que se vertia en honra de Satanás.