X.

Un afan, al cual nunca me habitué, i un amor cuyos encantos se

disiparon, fueron la principal ocupacion de mi vida durante aquellos

años de calma.

El afan de disimular el tenaz recuerdo de mi pasado. El amor del ánjel

que vino a consagrar mi union, el amor de mi linda hija.

Dedicada a los deberes de mi estado, tenia siempre en mi alma la

punzante espina de mi dolor. Nada lo calmaba, i a todo instante vivia en

mortificante alarma, temiendo que mi marido sorprendiese mi pena.

Conversaba, sin ideas fijas; trabajaba, absorta en mis recuerdos;

paseaba sin ver el paisaje, dormia despertando sobresaltada de temor de

que mi ensueño me denunciara; i cuando oia música, huia con cualquier

pretesto, para que las lágrimas no me traicionaran.

¡Qué afan tan crudo! Era mi locura. Todos lo veian al traves de mi

triste semblante, de mis lánguidas miradas, i me preguntaban qué tenia,

qué sufria, haciéndome estremecer con esta terrible pregunta. Solo mi

marido no me lo preguntaba jamas. Lo sabia todo.

Entre tanto mi hija crecia, i sus gracias, su anjelical belleza, crecian

con ella. ¿Pero mi maternal cariño bastaba a consolarme? Nó. Miéntras

mas dulce i graciosa me parecia, mas temia que ella, como yo, llegase a

ser víctima de un amor desgraciado. Miéntras mas cariñosa era conmigo,

mas me recordaba a mi otro hijo, perdido para siempre. No sabia como

inspirarla, como dirijirla. Su enseñanza me era grata, pero su

educacion, la formacion de su espíritu me arredraba, porque temia

contajiarla con mi locura...

Esta niña, me decia su padre, solo hace su voluntad. No hai quien la

dirija.--Déjala que goce, le contestaba yo, es única i puede ser la

reina de mi casa. ¡Quién sabe que porvenir la espera!

Ella no fué desgraciada, como yo lo temia. Su primer amor fué bendecido

por nosotros. No hubo un tirano que la sacrificase a sus venganzas. Mi

ambicion fué satisfecha. Pero parece que con ello tomó nueva fuerza mi

antiguo dolor.

¿Por qué sucede esto? me preguntaba yo. ¿Es acaso envidia de la

felicidad de mi hija lo que aviva en mí el dolor de mi desgracia? Nó, no

era envidia. La hija que se emancipa por el matrimonio no pertenece ya a

su madre. Es la rama de un árbol trasplantada a otro terreno feraz; ésta

i el árbol paternal son dos seres distintos, por mas que la sávia de su

vida sea una misma. Desprendida de mí aquella parte de mi sér, separado

de mí aquel ánjel, que no debia jamas participar de mi dolor, yo tambien

me sentí libre para sufrir, i mi terrible recuerdo, comprimido por tan

largo tiempo, volvió a dominar mi corazon. El temor de disgustar a mi

marido se disipó. Me habia habituado a creer que él era el único de

quien no podia ocultarme, i naturalmente pasé a no poner cuidado en

disimular delante de él.

Los años no habian bastado. La edad habia sido ineficaz. ¿Pero qué

pueden los años, ni la edad, cuando se ama a una sombra ensangrentada,

cuando se ama a un cadáver destrozado en medio del bullicio i de la

curiosidad de un pueblo? ¿Es ese un amor que se apaga, un amor que se

olvida? ¿Hai algo en el mundo, algo en la vida, que sea capaz de hacer

olvidar la imájen de un patíbulo?

Mi linda hija pudo eclipsar esa imájen. El eclipse terminó. La imájen

brilló de nuevo. Sola yo, mi recuerdo empezó. Me faltó la fuerza para

dominarlo. Me entregué a él, i las forzosas ausencias de mi marido

quitaron toda valla a mi dolor. Los dias huyeron de mí. No los sentí, no

los ví, no supe si pasaban. Solamente recuerdo que algunas veces me

rodeaban en mi lecho mi marido, mi hija, mis amigos, que me trataban

como enferma, que se alegraban de poder hablar conmigo, i me preguntaban

qué sentia, qué necesitaba.

No sé cuanto tiempo pasó así, ni recuerdo cómo llegué aquí. Pero ahora

debo estar sana, puesto que siento los dias, veo la luz, respiro la

brisa del mar por la noche, siento las tempestades i me recreo en ellas,

escribo i lloro, sabiendo lo que hago. El doctor tambien lo dice, que

estoi buena...

¡Oh! El entra, le mostraré mi última frase...

Antaño i Ogaño: Novelas i Cuentos de la Vida Hispano-Americana · 第 74 / 113 题