XVII.

Segundo cuadro.

De noche ya, van entrando en una ciudad, opaca i silenciosa, un viejo i

un jóven. El primero tiene narices para dar i prestar, i el segundo,

aunque niño todavía, muestra unos ojos claros, tan poderosos i

ardientes, como si fuera mujer. Sí, porque los hombres, aunque tengan

ojos hermosos, jamas los tienen poderosos como las mujeres.

Entran ámbos a una casa que estaba iluminada i concurrida.

--¿Hai posada para dos viajeros? preguntó el viejo.

--Como no, le respondieron, i para mas tambien: entren ustedes al salon:

por aquí, inter se les prepara un cuarto. ¿Con dos camas, no es esto?

Porque ustedes no deben ser la pareja de macho i hembra que acaba de

venir a buscar la policía.....

Estas palabras fueron dichas por el fondista adentro del gran salon,

donde habia muchos parroquianos. Todos levantaron la cabeza hácia la

puerta por donde entraban los viajeros, i muchos se miraron entre sí,

como de intelijencia mutua.

El niño que acompañaba al viejo, haciéndose mas indiscreto que el

fondista, replicaba a éste:

--Pierda usted cuidado: tras de la misma pareja andamos nosotros, porque

somos ajentes secretos, como muchos de estos señores que están aquí.[20]

[20] En la escena de majia que se representa en este cuadro, se

describen los principales tipos de los ajentes i servidores

subalternos que entónces empleaba la autoridad para dominar la

opinion independiente i perseguir a sus enemigos. Los que mas se

distinguian eran premiados con empleos públicos, i no dejaron de

salir de entre ellos gobernadores i oficiales de policía o de

ejército.

El fondista se descubrió i saludó a los recien venidos, cosa que no

habia hecho ántes, porque no les habia adivinado la autoridad. Ellos,

por su parte, tomaron asiento mui familiarmente alrededor de la mesa a

donde estaban los demas velando un tazon, o mas bien, abismados en la

llama de un tazon de ponche.

--¡Loado sea Dios! dijo uno cuando se estinguió la llama.

--¡Cómo tarda esa en quemarse! dijo otro.

--Esto es siendo espíritu, agregó un tercero. ¡Cuánto tardaria el

cuerpo de un hereje cuando se usaba la hoguera!

El viejo, como si hubiera tenido algo de hereje, esclamó conmovido:

--¡Afortunadamente, hoi no se quema a nadie!

--Quienes pierden con eso, replicó el niño, son los mirones. ¿Qué mas le

da al que muere que le maten a fuego de leña o de fusil, a hierro de

cuchillo o a soga? Todo es morir: la muerte es la que espanta, la que

encanece todos los cabellos en una noche, no el instrumento.

Todos callaron, como aterrados por la locuacidad del niño, quien, sin

ser invitado, se sirvió ponche i continuó.--El hombre necesita matar a

su semejante, porque solo la muerte sacia su orgullo: si hubiera un

dolor mas supremo que la muerte, el poder del hombre no se saciaria con

ella, i la muerte dejaria de ser pena capital, quedando al nivel de

cualquiera otra de esas penas que no satisfacen. En otro tiempo la

relijion servia de pretesto para quemar, porque no se hallaban bastantes

delincuentes en el órden ordinario. Felipe II, ese corazon seco, que

solo estaba apasionado de su autoridad, i que castigaba con la muerte

cualquiera contradiccion a su poder, no teniendo rebeldes que ahorcar,

fué a buscar en las hogueras de la inquisicion, una satisfaccion a su

orgullo: por eso la fomentó i por eso esclamaba que mas queria no tener

ningun vasallo, que tenerlos herejes. Desacreditado aquel pretesto, la

autoridad ocupó el lugar de la relijion: hoi no se usa de la hoguera

para castigar la opinion relijiosa; pero se usan muchos jéneros de

muerte para castigar las opiniones políticas. ¡I se dice que han

mejorado las costumbres!

--A mí poco me importa que se empeoren, esclamó uno de los

circunstantes, escanciándose una buena parte de la ponchera. Todos

imitaron su ejemplo, i otro, mirando el fondo de su vaso despues de

haberlo apurado, agregó:

--¡Quisiera Dios mostrarme mi porvenir en el asiento de este vaso!

--Eso es lo que interesa, i no la mejora de las costumbres, dijeron

varios con algazara.

--Por eso hacen ustedes bien en mirar el concho, agregó el viejo, porque

el vaso suele decirlo todo cuando se llena i se vacía repetidas veces.

--En lo que hacen mal, observó el niño, es en pedir a Dios que muestre

el porvenir. Dios no se ocupa en eso, ni tiene para qué pensar en el

porvenir de bribones como nosotros. ¿Quieren ustedes que yo evoque al

Diablo para que nos cuente nuestro horóscopo?

--Sí, sí, repitieron todos; veamos cómo.....

El niño trazó encima de la mesa, con una varita que sacó de su ropa, dos

triángulos inversos, i dijo: esta es la cruz de Salomon. Despues hizo

tres círculos concéntricos a la cruz, i puso sobre ésta la ponchera.

Vació una botella de ron, allegó la luz i revolvió con la varita,

recitando entre dientes un conjuro. De repente surjió una hermosa llama

de fondo azul i flancos amarillentos, que dió a todos los semblantes un

color lívido i cadavérico: las luces de la sala se apagaron solas, i las

sombras de los que rodeaban la mesa, se retrataron tremulosas i

jigantescas en las murallas.

Todos miraban de hito en hito la llama i con unas caras ávidas i

desconcertadas. El viejo solo tenia un aire tranquilo i meditabundo.

En el centro de la llama comenzó a delinearse un objeto. Todos se

apiñaron, devorando con los ojos la figura, hasta que apareció bien

perceptible en el puro azul de la luz una máscara roja, de cuya ancha

boca salian siete lenguas, i cuyos costados estaban guarnecidos de

multitud de orejas.

--¡Qué es eso! ¿Quién es ese? preguntaron varios precipitadamente.

--¡Todos! respondió el niño.

--No, no, no; ese no puede ser el porvenir de todos, gritaron muchos.

Toda la vida no hemos de estar escuchando, chismeando i mintiendo; esta

es una carrera como cualquiera otra. Nuestro horóscopo no es ese.

--No, es el presente, replicó el hechicero: cada cual verá su horóscopo

en su vaso. Apronte cada uno el suyo, voi a servir para que bebamos.

--Empecemos por el principio, esclamó uno, el primero toca al mas

anciano. Despues continuarémos a la redonda: vamos, número uno; i señaló

al viejo.

Este alargó impasible su vaso. La máscara habia desaparecido, i la llama

del tazon borbollaba formando jirones, círculos i tirabuzones, como

impulsada por un fuego activo. El niño llenó el vaso que se le

presentaba, cayendo el licor como si hubiera sido de rubíes derretidos,

i coronando los bordes una ténue llamarada azul, que poco a poco fué

condensándose i mostrando una figura.

Era un viejo de estatura elevada, pero inclinado hácia adelante. Parecia

absorto con un pensamiento terrible. Sus lacias canas bajaban hasta

confundirse con su blanca barba. Tenia un ancho sombrero, cargaba sobre

su hombro una manta, i llevaba un largo bordon en la mano derecha.

Todos miraban con curiosidad, pero el asombro se pintó en los

semblantes, cuando vieron que el viejo se trasformaba en un hermoso

jóven que dando la mano a una mujer radiante de belleza, se elevaba con

ella hasta confundirse en una estrella vivísima que iluminó por un

momento la estancia, dejando a los circunstantes deslumbrados.

--¿Qué es eso? preguntaron varios.

El niño respondia con un sonrisa, i el viejo dijo secamente que él

comprendia su horóscopo i no tenia para qué revelarlo.

--¡Número dos! gritaron todos, i el que se sentaba al costado del viejo

alargó su vaso. La misma operacion se repitió pero la llama dibujó otra

figura, que no fué comprendida a primera vista, i que despues de

examinada apareció ser una banda o faja bicolor enredada en un baston.

Hubo un silencio profundo. Todos miraban la figura i cavilaban, hasta

que álguien dijo con énfasis: «¡Eso significa poder, autoridad,

mando!»--I una carcajada universal estalló como eco de esas palabras.

_Varios._--¡Hombre! ¡Tú con poder! ¡Tú mandatario! ¡A los cincuenta años

de vicios, de pereza i de miserias! ¡Cómo puede ser cierto este

horóscopo! Ja, ja, ¡jaaa!

_Número 2._--Vamos por partes, mis amigos: ¿acaso no estoi yo en carrera

como ustedes? ¿No puedo llegar adonde ustedes se proponen? ¿Qué mas

tienen ustedes que yo? La mayor o menor edad, no importa: aunque han

dado en creer que los jóvenes son mejores para el mando porque son mas

enérjicos, cuando no son mas que atolondrados. Puesto en el caso, yo

probaria que solo en mi edad se encuentra la verdadera enerjía, ¡i

demostraria que hai _siúticos_ capaces de mucho!

_Uno._--¿Eso quién lo duda? Pero tú debes tener _pé_ líquida, porque hai

_siúticos_ i _psiúticos_...

_Otro._--¡No toquemos esas cuestiones de nobleza!

_Varios._--¡Que bestia! ¿Qué tiene que ver con esto la nobleza?

_Número 2._--Ahora no hai mas nobleza que la del vicio o el talento. La

nobleza de pergamino está en derrota. Cualquier hombre como yo puede

elevarse i hacer fortuna por el trabajo.

_Todos._--¡Ja, ja, ja, jaa! ¡En qué trabajas tú! ¡Ni tú! ¡ni tú tampoco!

_Uno._--¡Ni nadie! ¿Quién de nosotros sabe hacer nada? ¿Quién quiere

trabajar? Vamos claro: cuando se nos ofrece una mayordomía, la

desechamos por el poco sueldo i mucho trabajo. No aprendemos oficio,

porque es indigno de nosotros, aunque nuestros padres hayan sido

zapateros. Ni queremos trabajar bajo la dependencia de otros, porque

hemos nacido para patrones. Pero lo que hai de cierto en todo esto es

que no sabemos hacer nada, que no queremos hacer nada, i que solo

aspiramos a tener fortuna por medios cómodos, por caminos fáciles, sin

trabajo, aunque sea a costa de la honradez i de la decencia....

_Varios._--¡Cierto! ¡Es verdad! ¡Bueno ha estado el sermon! ¡Qué se

repita! Número 2 tiene la palabra.

_Número 2._--Entendámonos: cuando yo he hablado de trabajo, es porque he

tomado la palabra en su sentido mas lato. Todos trabajamos: el que entre

nosotros sobresale por su talento o educacion tiene la breva segura, es

verdad, con solo alistarse entre los servidores de la buena causa, pero

sin embargo no deja de tener que trabajar. El que no pese aquellas

ventajas, como yo, debe trabajar el doble, primero para congraciarse con

los que mandan, a fin de conseguir un destino, i despues para

acreditarse de buen servidor. ¡Cuánto no tendré yo que hacer todavía

para poner mi crédito a la altura en que debe estar el de un candidato

al mando político de un pueblo! Yo trabajaré en ello, no hai duda,

alcanzaré lo que otros muchos: por eso he dicho que un hombre como

nosotros puede elevarse por el trabajo. Estas ajencias en que andamos,

son un trabajo como cualquier otro. ¡I para qué habriamos de tener este

cargo, sino hubiéramos de subir! Valdria mas entónces seguir la carrera

de la virtud, que aunque no conduce a los puestos públicos ni a la

fortuna, nos llevaria siquiera al cielo, aunque tarde. Si queremos lo

positivo, lo mas pronto i bueno en este mundo pecador, es necesario

sacarle el quilo al vicio, i para esto es necesario trabajar. ¿Me

entienden ustedes? ¿Me he esplicado? ¡Caballeros! El siútico deja de

serlo, cuando mejora su traza, cuando cambia su tipo, que es puramente

transitorio; i para esto es necesario trabajar, no en tareas manuales,

que son pesadas i duras; ni en faenas serviles, que son indignas de

nuestras aspiraciones; ¡en algo mas grande i de pronto lucro!

_Uno._--¿Pero en qué, si no tenemos una profesion ni talentos, ni cabeza

para nada?

_Número 2._--¡Vean qué bruto! ¿Qué no sabes que la maldad i el vicio han

sido siempre necesarios al sosten de las grandes causas? Un jeneral en

campaña necesita de los espías para triunfar; la inquisicion fomentaba i

pagaba a los delatores; el despotismo necesita de muchos ajentes: esto

sin contar el interes individual, que tambien echa mano mui amenudo de

los servicios de un bribon. ¿Para qué necesitamos de profesiones ni de

talentos? Yo tengo el talento de la maldad, i eso me basta.....

_Muchos._--¡Es claro! ¡Es evidente! ¡Tiene mucha razon! ¡Has hablado

como un libro! ¡Vamos a otra cosa! ¡Número 3, número 3!

Este puso su vaso. La llama de su líquido representó al instante un

grupo informe, que poco a poco fué aclarándose i dibujando charreteras,

espadas i trofeos militares.

Nueva algazara de risas, hurras i esclamaciones.

--Señores, pido la palabra, gritó uno: el niño nos embroma: no dudo yo

de que un calavera sin oficio ni beneficio tenga talento para

distinguirse de algun modo, aunque sea un triste ajente de maldades, i

que a fuerza de constancia llegue a ennoblecerse i a procurarse un

destino que le eleve a la majistratura i a los honores: ese tunante de

Número 2 puede llegar a ser gobernador de alguna ínsula, aunque no tenga

otro talento que el del vicio, porque yo, como Sancho Panza, he visto ir

mas de dos asnos a los gobiernos; i que llevasen a éste no seria cosa

nueva. Pero que este otro salvaje pueda llegar a los honores militares,

_nequaquam_: eso no me entra a mí, porque para ascender en la milicia,

cuando no se tiene valor, se necesita siquiera no ser un tonto como

Número 3.

_Número 3._--Nadie es tonto para su negocio, amigo; i yo tengo para mí

que el niño no nos engaña i que mi horóscopo puede ser cierto; pues

aunque no soi militar, ni ganas tengo de serlo, no estoi léjos de llegar

a ser coronel de milicias siquiera. Todo está no mas en que al diablo se

le antoje, pues si yo me doi maña para meter bulla a tiempo, i para

acreditarme de buen servidor, aunque no sea mas que de correveidile o de

patrullero en épocas de bochinche, no está léjos que me emplumen i que

salga cierto mi porvenir.

_El niño._--Lo que está escrito, está escrito: yo no quito ni pongo rei.

El diablo es quien les predice a ustedes la buena ventura: pero si no lo

creen, asunto concluído.

_Todos._--No, no, siga usted, hasta ver el porvenir de todos.

_El niño._--No es posible, la llama casi no arde ya, solo hai para tres,

i acabemos.

Los tres números siguientes ponen sus vasos: la llama del cuarto

representa una pluma negra, grande i gruesa; la del quinto, una soga, i

la del sesto, otra pluma mas chica jaspeada de blanco i negro. Todos se

paralizan sin comprender lo que ven. Un rato de silencio....

_Uno._--Lo de la soga está claro: éste va a parar en verdugo o va a

morir ahorcado.

_Otro._--¡Sin duda! I bien lo merece. ¿Pero qué quiere decir esa pluma

de jote i esa otra de pavo?...

_Número 4._--Que seremos escritores con el tiempo i la voluntad de Dios.

_Otro._--Solo así, obrando Dios un milagro, pueden ustedes ser

escritores.

_Número 6._--Hombre, no seremos escritores de pluma de acero, ni de

pluma bien cortada; pero, ¿por qué no lo hemos de ser de pluma de jote o

de pavo? La cosa no es difícil. Yo por ejemplo me siento con vocacion

para cronista o para corresponsal de un diario?....

_Número 4._--I yo para historiador....

_Número 6._--Ustedes son desconfiados i mas que todo intolerantes: si

supieran que Rousseau empezó a escribir a los cuarenta años de edad, no

estrañarian que nuestro porvenir sea el de escritores, porvenir que sin

duda es el de mas fácil realizacion. ¿Qué se necesita para ser escritor?

Nada mas que voluntad, porque el papel i plumas abundan, i las palabras

sobran. ¿Qué mas hai que poner por escrito lo mismo que hablamos? Si yo

fuera diarista, escribiria contra los abogados, contra los literatos i

contra los que pretenden monopolizar las plumas que Dios ha dado a todos

los pájaros de este mundo i que ha hecho del dominio comun, como el aire

i la luz. Escribiria....

_Número 5._--¡No sigas, hombre! ¡Qué hablas de escribir tú, cuando no

sabes ni ortografía, ni siquiera tienes buena letra! Para escribir, se

necesita tener alguna educacion.

_Número 4._--Tú estás chafado, porque te ha salido una soga en tu llama.

No eres voto. Si te hubiera salido una pluma, comprenderias, como

nosotros, que no se necesita saber escribir para ser corresponsal o

cronista de un diario: así se principia la carrera, i uno comienza a

hacerse espectable, vistiéndose al efecto de negro, andando con paso

sério i con cara _feira_ por la calle. ¿Qué educacion ni ortografía se

necesita para alabar a la autoridad por angas o por mangas, para dar

cuenta de las muertes repentinas, de los albañales o pantanos, de los

ascensos civiles i militares, i de todas las demas porquerías,

calumnias, mentiras i adulaciones al poder con que se llena la prensa

diaria? ¡Al fin, para ser historiador, como yo deseo, se necesita algo

mas! Pero tambien se puede salir del paso con solo parlotear un poco,

sobre todo si se escribe para el otro mundo, es decir, para América.

Cuando yo sea escritor, enseñaré a los americanos que «la principal

mision del partido conservador de esos paises, es la de restablecer, en

la civilizacion i en la sociabilidad, el espíritu español para combatir

el espíritu socialista de la civilizacion francesa;» no el espíritu

español actual, porque la España tambien está fuera del buen camino,

sino el de la España del tiempo de la colonia. ¡Yo haré ver a aquellas

pobres jentes que al meterse a improvisar repúblicas con las

reminiscencias del contrato social i el ejemplo del réjimen

anglo-americano, se han olvidado de una sola cosa, i es que para

constituir _democracias_ se necesitan _pueblos_![21]

[21] Testualmente esta era la doctrina del periódico semi oficial

que la administracion de 1851 tuvo al principio con el título

crónico de _La Civilizacion_. Esa doctrina fué la base de un

sistema político que suponiendo que no habia pueblo para

constituir democracia, trataba de impedir que ésta lo educase

para llegar a ser lo que es hoi, i lo aherrojaba para que nunca

se formara, ni se desarrollara.

_El viejo._--¡Bravo! No tiene usted mas que escribir lo que dice i ya

está realizado su horóscopo. Pero no olvide de decirles a los americanos

que aunque sus pueblos no eran educados para la democracia, cuando

establecieron sus repúblicas, eran, sin embargo, buenos, dóciles i bien

intencionados; que con esto tenian bastante para principiar, porque

siempre se ha de principiar por algo; i que si en los cuarenta años que

llevan de vida política, no los hubieran corrompido i estraviado,

pervirtiendo su espíritu, desmoralizándolos, i acostumbrándolos a ver en

las formas republicanas una farsa i en el poder un negocio de granjería,

ya estarian mui adelantados en la carrera pública, mui acostumbrados a

su sistema republicano, porque no hai nada que eduque mejor i con mas

prontitud al pueblo que la práctica leal i real de sus derechos. Para

constituir democracias, se necesitan pueblos, es verdad, pero mas que

todo se necesita que los que las constituyen sean honrados i comprendan

con amor la forma. Si los norte americanos, en lugar de sus Washington i

Jefferson, hubieran tenido los mandones que han deshonrado a la América

española, sus pueblos no habrian servido tampoco para la democracia ni

para gobierno alguno.

_Número 4._--¡Eso no! ¡Es usted un animal! No diré yo semejantes

disparates, porque perderia mi carrera. Diré al contrario que los

americanos han hecho mui bien en corromperse, en pervertir i

desacreditar la forma republicana, en llegar a ser ingobernables por su

falta de fé, de patriotismo i de principios fijos, porque eso es lo que

conviene para el triunfo de la reaccion del espíritu antiguo de la

colonia: así seré premiado, laureado, encumbrado a los mas altos

puestos. I tú, número 6, si llegas a realizar tu vocacion de cronista,

no salgas de este tema, que así serás grande!

_Número 6._--I alcanzarémos, hijo, a poseer la gloria mas brillante de

estos tiempos, ¡la gloria literaria!.....

_Número 2._--¡Error craso! ¡no es la gloria literaria la mas brillante,

es la del mando!

_Número 3._--¡Mentira insolente! ¡Es la gloria militar! ¿Qué puede

compararse a la aureola deslumbrante del guerrero?

_Uno._--¡Eso es cuando es guerrero, cuando el militar tiene el talento

de la destruccion i el valor de una fiera, pero no cuando es un cobarde

i un bestia como tú!

_Número 3._--¡Qué engaño! Ese talento i ese valor se suplen, amigo mio,

con un poco de maña: si encuentro a tiro a una tropa de enemigos,

indefensos, me los como, aunque sean mis hermanos; o si se presenta la

ocasion de hacer una delacion, la hago aunque arda Troya. En uno i otro

caso gano grados i honores, i no necesito talento para destruir, ni

valor para pelear. Mas hace un tonto con un poco de trapacería a tiempo,

que un cuerdo con su talento. ¡Sobre todo, hijos de mi alma, tengamos

confianza i audacia, que la fortuna ha de fortalecernos a todos, pues

que del pueblo salen i han salido siempre los grandes hombres!

_El viejo._--Sí, pero cuando el pueblo es ignorante i sus hijos

corrompidos i egoístas, en lugar de dar grandes hombres, da grandes

malvados....

La ponchera voló por la cabeza del viejo a estas últimas palabras,

estinguiéndose la débil llama que aun le quedaba. La oscuridad fué

profunda. Las blasfemias i gritos fueron aterrantes. Las puertas del

salon estallaron súbitamente, i la policía se presentó intimando

silencio.....

_El niño._--Por aquí, Guillermo.....

_El viejo._--Sálvame, Lucero.....

Ambos se escurrieron como sombras por la oscuridad, i dejaron a la

policía i a sus ajentes secretos ocupados en un prolijo registro de la

fonda.

Antaño i Ogaño: Novelas i Cuentos de la Vida Hispano-Americana · 第 56 / 113 题