II.

A la sazon estaba abierto el templo, i la campana llamaba a los fieles a

la misa del alba. Alonso se introduce precipitado, encuentra al

provincial rezando en el presbiterio, se echa a sus piés, la declara su

situacion i le pide asilo. El anciano se levanta con gravedad

majestuosa, e imponiéndole su manto, le dice:

--Que Dios te perdone, hijo mio, así como el patriarca te defiende de la

justicia de los hombres.

Antaño i Ogaño: Novelas i Cuentos de la Vida Hispano-Americana · 第 28 / 113 题