ERIÓN

Desde los Etíopes abrasados

hasta los senos del helado Scita,

fueron nueve varones consagrados

á la diosa gentil que al alma imita;

_los nueve de la Fama_ son llamados,

y lo serán en cuanto el que se quita

y se pone en Oriente para el suelo,

no se cansare de habitar el cielo.

Agora cuanta gloria se derrama

por todo el orbe, nuestra Iberia encierra

en otras lumbres de la eterna Fama,

por quien sus infinitas nunca cierra;

recuperaron con su nueva llama

aquella antigua que admiró la tierra,

para que, como entonces de varones,

muestre de hoy más de hembras sus blasones.

Estas cuatro primeras son aquellas

que á nuestro cristianíssimo monarca

han prosperado las grandezas dellas

más que cuanto su fuerte diestra abarca;

después que el mundo vió su fruto en ellas,

segó las flores la violenta Parca.

_Luso_, _Galia_, _Alemania_ con _Bretaña_

lloran, y Iberia el rostro en llanto baña.

Tras ellas la _Princesa_ valerosa,

aquella sola de mil reinos dina,

á quien fué poco nombre el de hermosa,

no siendo demasiado el de divina;

á cuya sombra la virtud reposa

y á cuya llama la del sol se inclina,

ínclita y poderosa _doña Juana_,

por todo el mundo gloria _Lusitana_.

Las dos infantas que en el ancho suelo

con sus rayos claríssimos deslumbran

como dos nortes en que estriba el cielo,

como dos soles que la tierra alumbran,

son las que á fuerza de su inmenso vuelo

el soberano nombre de _Austria_ encumbran,

bella _Isabel_ y _Catarina_ bella,

ésta sin par y sin igual aquélla.

De claríssimos dones adornadas

luego veréis las damas escogidas

que, al soberano gremio consagradas,

rinden las voluntades y las vidas;

ni de pincel humano retratadas,

ni de pluma mortal encarecidas,

jamás pudieron ver ojos mortales

otras que en algo pareciessen tales.

Aquel rayo puríssimo que assoma,

como el sol tras el alba en cielo claro,

es _doña Ana Manrique_, de quien toma

la bondad suerte y el valor amparo;

la siguiente es _doña María Coloma_,

que en hermosura y en ingenio raro,

en gracia y discreción y fama clara

su nombre sube y nuestra vida para.

Hoy la beldad con el saber concuerda[1271],

hoy el valor en grado milagroso,

en otras dos que cada cual acuerda

la largueza del cielo poderoso;

ésta de _Bobadilla_ y de la _Cerda_,

con estotra de _Castro_ y de _Moscoso_,

una _Mencía_ y otra _Mariana_:

ésta el lucero y ésta la mañana.

_Doña María_ de _Aragón_ parece

esclareciendo al mundo su belleza;

su valor con su gracia resplandece,

su saber frisa con su gentileza,

y la que nuestra patria ensoberbece,

y á Lusitania pone en tanta alteza

con cuantos bienes comunica el cielo,

es la bella _Guiomar_, gloria de _Melo_.

La más gentil, discreta y valerosa,

la de más natural merecimiento,

será _doña María_, en quien reposa

el real nombre de _Manuel_ contento;

y esta _Beatriz_, tan bella y tan graciosa,

que excede á todo humano entendimiento,

luz de _Bolea_, diga el que la viere:

Quien á tus manos muere, ¿qué más quiere?

_Doña Luisa_ y _doña Madalena_

de _Lasso_ y _Borja_, el triunfo que más pessa,

vida de la beldad, de amor cadena,

de la virtud la más heroica empressa,

que cada cual con su valor condena

á la fama inmortal que nunca cessa,

ni cessará eu su nombre eternamente:

veislas allí, si su beldad consiente.

Aquel cuerpo gentil, aquel sereno,

rostro que veis, aquel pecho bastante,

es de _doña Francisca_, por ser bueno

_Manrique_, porque va tan adelante;

y aquellas dos, que no hay valor ajeno

que se pueda llamar más importante,

son _doña Claudia_ y _Jasincur_, adonde

con el deseo la gloria corresponde.

De _Diatristán_ el nombre esclarecido,

en _Ana_ y en _Hipólita_ se arrima,

y en ellas vemos el deseo cumplido

de cuantos buscan de beldad la cima;

su mucho aviso, su valor crecido,

de suerte se conoce, assí se estima,

que vista humana no se halla dina

para mirar tal dama y tal Menina.

_Doña Juana Manrique_ viene luego,

_doña Isabel_ de _Haro_ en compañía,

y _doña Juana Enríquez_, por quien niego

que haya otras gracias ni otra gallardía;

por estas tres espera el Amor ciego

quitar la venda y conocer el día,

que esta estrella, este norte, este lucero,

serán prisión de más de un prisionero.

Aquesta es la claríssima compaña

que el invicto _Felipe_ escoge y tiene

con los soles puríssimos de España,

y cuanto el cielo con su luz mantiene;

de lo que el Tajo riega, el Ebro baña,

mostraros otras lumbres me conviene,

que donde aquestas son fueron criadas,

y otras no menos dinas y estimadas.

La que con gracia y discreción ayuda

á su mucha beldad, con ser tan bella,

que si estuviera su beldad desnuda,

gracia y saber halláramos en ella,

_doña Luisa Enríquez_ es sin duda;

_duquesa_ es del _Infantado_, aquella

en quien el cielo por igual derrama

hermosura, linaje y clara fama.

Desta rama esta flor maravillosa,

de aqueste cielo aquesta luz fulgente,

deste todo esta parte gloriosa,

de aquesta mar aquesta viva fuente;

bella, discreta, sabia, generosa,

es gloria y ser de inumerable gente,

dice _doña Ana_ de _Mendoza_ el mundo,

y el Infantado queda sin segundo.

Aquellas dos duquesas de un linaje,

entrambas de _Mendoza_, entrambas _Anas_,

á quien dan dos _Medinas_ homenaje,

de _Sidonia_ y _Ruiseco_, más humanas

rinden las alabanzas vassallaje,

á sus altas virtudes soberanas,

_Mendoza_ y _Silva_, en sangre y en ejemplo

de valor y beldad el mismo templo.

_Doña Isabel_, gentil, discreta y bella,

de _Aragón_ y _Mendoza_, allí se muestra

_marquesa_ de la _Guardia_, en quien se sella

todo el ser y valor que el mundo muestra;

¿qué bien da el cielo que no viva en ella?

¿qué virtud hay que allí no tenga muestra?

Diga el nombre quién es, que lo que vale,

no hay acá nombre que á tal nombre iguale.

Mirad las dos de igual valor, _doña Ana_

y _doña Elvira_, cada cual corona

de cuanto bien del cielo al mundo mana,

como la fama sin cessar entona,

_Enríquez_ y _Mendoza_, por quien gana

tal nombre _Villafranca_ y tal _Cardona_,

que de su suerte y triunfo incomparables

quedarán en el mundo inestimables.

Humane un rayo de su rostro claro

en mi pecho, si quiere ser loada,

aquélla que en virtud é ingenio raro

es sobre las perfetas acabada:

ser _condesa_ de _Andrada_ y ser amparo

de Apolo, es alabanza no fundada;

ser _doña Catarina_, ésta lo sea

de _Zúñiga_ y del cielo viva idea.

Veis las dos nueras del segundo Marte,

y de la sin igual en las nacidas,

á quien el cielo ha dado tanta parte,

que son por gloria suya conocidas:

la una dellas en la _Albana_ parte,

y la otra en _Navarra_ obedecidas,

son _María_ y _Brianda_ y su memoria,

de _Toledo_ y _Viamonte_ honor y gloria.

Aquella viva luz en quien se avisa

para alumbrar el claro sol de Oriente,

que entre sus ojos lleva por devisa

la gracia y la prudencia juntamente,

será la sin igual _doña Luisa_

de _Manrique_ y de _Lara_ procediente,

_duquesa_ de _Maqueda_, y más segura

reina y señora de la hermosura.

Aquella que los ánimos recuerda

á buscar alabanza más que humana,

á donde, si es possible que se pierda,

hallaréis la beldad, pues della mana,

la gloria de _Mendoza_ y de la _Cerda_,

es la sabia y honesta _doña Juana_,

por quien la gracia y el valor se humilla

y se enriquece el nombre de _Padilla_.

Aquella en quien natura hizo[1272] prueba

de su poder, y el cielo y la fortuna,

_doña Isabel_ riqueza de la _Cueva_,

_duquesa_ es de la felice _Ossuna_;

y el claro sol que nuestros ojos lleva

á contemplar sus partes de una en una,

es _doña Mariana Enríquez_, bella,

fénix del mundo, para no ofendella.

La que con sus virtudes reverbera

en su misma beldad, luz sin medida,

es _doña Guiomar Pardo_ de _Tavera_,

en quien valor y discreción se anida;

y la que levantando su bandera

es á las más bastantes preferida,

es _doña Inés_ de _Zúñiga_, en quien cabe

cuanto la fama de más gloria sabe.

Veis aquella _condesa_ generosa

de _Aguilar_, á quien Amor respeta,

entre las muy hermosas más hermosa

y entre las muy discretas más discreta,

que de virtud y gracia milagrosa

tocar la vemos una y otra meta,

_doña Luisa_ de _Cárdenas_ se llama,

gloria del mundo y vida de la fama.

Ved el portento que produjo el suelo

donde natura mayor gloria halle,

_Madalena_ gentil, que el cortés cielo

_Cortés_ le plugo su consorte dalle,

_Cortés_ levanta de _Guzmán_ el vuelo,

_Guzmán_ resuena en el felice _Valle_,

porque el descubridor del Nuevo Mundo

goce del nuevo triunfo sin segundo.

Aquella de valor tan soberano

que es agravio loarla en hermosura,

aunque natura, con atenta mano

se quiso engrandecer en su figura,

en quien linaje y fama es claro, y llano

poner su raya en la suprema altura,

_condesa_ de _Chinchón_; mas es el eco,

que lo cabal es _doña Inés Pacheco_.

_Doña Juana_ y _doña Ana_, son aquéllas

de la _Cueva_ y la _Lama_, madre y hija,

_Medina Celi_ y _Cogolludo_ en ellas

tienen el bien que al mundo regocija:

hermosura y valor que están en ellas,

sin que halle la invidia que corrija,

fama y linaje deste bien blasonan

y las virtudes dellas se coronan.

Aquella fortaleza sin reparo,

aquella hermosura sobre modo,

aquella discreción, aquel don raro

de dones, y el de gracia sobre todo,

del tronco de _Padilla_, lo más claro

de las reliquias del linaje godo,

en quien del mundo lo mejor se muestra,

es _marquesa_ de _Auñón_ y gloria nuestra.

Aquélla es la _princesa_ por quien suena

la temerosa trompa tan segura,

y dice _doña Porcia Madalena_,

por quien _Asculi_ goza tal ventura;

y aquella que el nublado sol serena

y el claro ofusca con su hermosura,

tal que en _Barajas_ vencerá la fama,

_doña Mencía_ de _Cárdenas_ se llama.

Otra más dulce y más templada cuerda,

otra voz más sonora y no del suelo,

cante á _doña María_ de la _Cerda_,

que en la _Puebla_ podrá poblar un cielo;

y pues el son con el nivel concuerda,

que escucha atento el gran señor de _Delo_,

y la voz oye y la harmonía siente,

_doña Isabel_ de _Leiva_ es la siguiente.

Aquella que entre todas raya hace

en valor, en saber y en gentileza,

que de _Mendoza_ y de la _Cerda_ nace,

y de _Leiva_ quien goza su belleza;

por quien la Fama tanto satisface,

que con lo llano sin buscar destreza,

hace que el suelo _Mariana_ diga

y que el deseo tras otro bien no siga.

La que á los ojos con beldad admira,

y á los juicios con saber recrea,

_Denia_ la ofrece, espérala _Altamira_,

y quien la goza más, más la desea;

_doña Leonor_ de _Rojas_, con quien tira

Amor sus flechas y su brazo emplea,

Fama se esfuerza, pero no la paga,

porque no hay cosa en que su prueba haga.

Veréis las dos de _Castro_, á quien Fortuna

impossible es que al merecer iguale,

son _Juana_, á quien jamás llegó ninguna;

_Francisca_, que entre todas tanto vale,

que el claro sol y la hermosa luna

de _Mendoza_ y _Pizarro_ en ellas sale,

_Juana_ y _Francisca Puñonrostro_ canta

y el mundo al son los ánimos levanta.

Hermanas son y bien se les parece

en valor y beldad y cortesía

las dos, do más el nombre resplandece

de _Zapata_, que el sol á medio día,

son _Jerónima_ y _Juana_, en quien ofrece

el cielo cuanto por milagro cría,

_Rubí_ se engasta de su esmalte puro,

_Puertocarrero_ el puerto ve seguro.

En el discurso de la grave lista

id con nuevo recato apercebidos,

que la belleza ofuscará la vista

y el valor y el saber á los sentidos:

la _condesa_ mirad de _Alba_ de _Lista_,

veréis en ella los deseos cumplidos,

que cuanto el mundo considera y sabe,

_doña María_ de _Urrea_ es en quien cabe.

Aquella viva lumbre, decendiente

de _Mendoza_, _Velasco_ se apellida,

_Juana Gentil_, en quien _Ramírez_ siente

bondad y gracia y triunfo sin medida;

es _doña Juana Cuello_ la siguiente,

donde tal suerte y tal valor se anida,

tal beldad, tal saber, tal gentileza,

que empereza la Fama su grandeza.

Si queréis ver de discreción la suma,

si queréis de valor ver el extremo,

de hermosura el fin, donde la pluma

se ha de abrasar y al pensamiento temo,

golfo de bienes que, aunque más presuma,

no correrá el deseo á vela y remo,

volved, veréis las cuatro lumbres bellas,

y lo más que diré, lo menos dellas.

_Brianda_, _Andrea_ serán, _Teresa_ y _Ana_,

nortes del mundo y más de nuestra Iberia,

por quien gozan vitoria más que humana

_Béjar_, _Gibraleón_, _Arcos_ y _Feria_;

_Guzmán_, _Sarmiento_, _Zúñiga_, que llana

hacen la palma nuestra y dan materia

á la Fama, que haga formas tales,

que durarán por siglos inmortales.

Gracia, bondad, valor, beldad, prudencia,

linaje, fama y otras celestiales

partes se ven en firme competencia,

para quedar en un lugar iguales:

es _Mariana_ quien les da excelencia,

la gloria de _Bazán_, por quien son tales

y á quien la casa de _Coruña_ llama,

para más nombre, gloria, triunfo y fama.

Entre estas maravillas singulares

_doña María Pimentel_ se mira,

valerosa _condesa_ de _Olivares_,

en quien el valor mismo se remira;

y aquella preferida en mil lugares,

_doña Luisa Faxardo_ es quien admira

á la natura, y _Medellín_, dichoso

por ella, al mundo dexará invidioso.

Aquella gracia y discreción que iguala

á la beldad, con ser en tanto grado,

que lo menos que vemos tiende el ala

sobre lo más perfecto y acabado,

miradla bien, que es _doña Inés_ de _Ayala_,

sin poder ser de otra aquel traslado,

aquel extremo de amistad y vida,

de antigua y clara sangre producida.

Mirad, veréis á la gentil _doña Ana

Félix_, felicidad de nuestra era;

es _condesa_ de _Ricla_, es quien allana

al siglo el nombre de la edad primera;

y aquella que se muestra más que humana

en valor, suerte y gracia verdadera,

_doña Guiomar_ de _Saa_, será su historia

luz de _Vanegas_, de _Espinosa_ gloria.

En _Tavara_ y _Cerralvo_ contemplamos

nueva luz, que los ánimos assombre,

con estas dos bellezas que juzgamos,

engrandeciendo de _Toledo_ el nombre:

si ofuscada la vista retiramos,

veremos otro sol de tal renombre,

que el de _Guzmán_ adelantado queda,

por quien compite con el cielo _Uceda_.

Allí se muestra en rostro grave y ledo

aquella admiración de los vivientes,

honor de _Enríquez_, gloria de _Acevedo_,

siendo _condesa_ sin igual de _Fuentes_;

y aquella (si en tan poco tanto puedo

que, dexadas sus partes excelentes,

diga su nombre) es _doña Catarina_

de _Carrillo_ y _Pacheco_ la más dina.

Mirad las dos de extraña maravilla

en valor, en saber y en hermosura:

la una de _Escobedo_, otra de _Arcilla_,

gloria y honor, y más de la natura,

_María_ y _Catarina_, á quien se humilla

todo lo digno de alabanza pura,

ambas por albedrío y por estrella,

aquésta de _Bazán_, de _Hoyo_ aquélla.

Llegue _doña María_ de _Peralta_,

en quien se alegra y enriquece el suelo;

_doña Angela_ de _Tarsis_, do se esmalta

más viva luz que la que muestra el cielo;

_doña Isabel Chacón_ aquí no falta,

que faltara la gloria y el consuelo;

tres tales son que, para no agraviallas,

gastar debía tres siglos en loallas.

Vamos á aquella de la antigua cepa

de _Córdova_, sin par _doña María_,

es _marquesa_ de _Estepa_, y con Estepa,

serlo de un mundo entero merecía;

y á ti en quien no es possible que más quepa

suerte, valor, beldad y gallardía,

del tronco de _Velasco_, _Mariana_,

por quien el de _Alvarado_ tanto gana.

Las tres hermanas que en mirar se goza

con atención el regidor de Oriente,

veislas aquí cómo las muestra _Poza_,

y cómo _Aranda_, y cómo _Avilafuente_;

en ellas el real nombre se alboroza

de _Enríquez_, y un misterio nuevo siente,

que aunque no es nuevo en él el bien cumplido,

eslo en el mundo el que ellas han tenido.

De _Castro_ y de _Moscoso_ llana hacen

dos _Teresas_ la luz, y al sol escaso,

por quien _Mendoza_ y _Vargas_ satisfacen

sin haber cosa que más haga al caso,

con _doña Mariana_ más aplacen,

por quien _Mendoza_, enriqueciendo á _Lasso_,

se alegra el Tajo, y su feliz corriente

dirá _Lasso_ y _Mendoza_ eternamente.

Las dos hermanas en quien cupo tanto,

que en lengua humana su loor no cabe,

son _Blanca_ y _Catarina_, y son espanto

de quien lo menos de sus partes sabe,

el claro nombre de la _Cerda_, en tanto

abre su lumbre y éstas son la llave

con su gracia y virtud resplandecientes,

una de _Denia_ y otra de _Cifuentes_.

Aquella que, aunque el sol más se le acerque,

es impossible que á su luz parezca,

y por más vueltas con que el cielo cerque,

no hallará quien tanto loor merezca,

es la gentil _duquesa_ de _Alburquerque_,

por quien después que todo el bien parezca,

recobrarse podrá en la antigua _Cueva_,

que ha de ser siempre milagrosa y nueva.

De singulares dones mejorada

se ve _doña María_ de _Padilla_,

del mundo por valor _Adelantada_,

siéndolo por estado de _Castilla_;

y la que fué de tal beldad dotada,

que la misma belleza se le humilla,

_doña Juana_ de _Acuña_, en quien se halla

tanto, que más la alaba el que más calla.

La de _Velada_ y la del _Carpio_ vienen,

aquésta de _Toledo_, ésta de _Haro_,

y ambas del cielo en lo que en sí contienen

de beldad y valor é ingenio raro;

junto con ellas á su lado tienen

á la que no fué el cielo más avaro,

es señora de _Pinto_, y es aquella

luz de _Carrillo_ y de _Faxardo_ estrella.

No nos encubre la alta _Catarina_

de _Mendoza_ su aspecto valeroso,

_marquesa_ de _Mondéjar_, sola dina

de hacer nuestro siglo venturoso;

ni aquella de bondad tan peregrina

del nombre de _Velasco_ generoso,

que desde _Peñafiel_ hinche la tierra

de cuanto bien y gloria el mundo encierra.

La que al sol mira en medio de su esfera,

y el sol se ofusca al resplandor jocundo,

es _doña Ana_ del _Aguila_, do espera

_Ciudad Rodrigo_, y goza el bien del mundo;

quise cantar aquesta luz primera,

al cabo de este templo sin segundo,

ya que en el orden no hay otro remedio

para igualar principio y fin y medio.

Dixo el mago Erión; y vuelto á los tres

pastores, que con sumo contento le

escuchaban, recibió dellos las debidas

gracias, y tornando del fresco jardín,

les señaló aposentos en que habitassen

y familiares suyos que los sirviessen;

donde gozaban sin medida su deleite,

cuándo con las diosas de los montes,

siguiendo las fieras, cuándo con las

deesas de las selvas, cazando las aves,

y cuándo con las ninfas del sagrado río,

apartando el oro de entre la menuda

arena; vida dulce, más fácil de ser

invidiada que imitada, donde era la razón

señora, el deseo cautivo, el gusto honor,

el honor regalo, Amor ardía y el respeto

no se helaba; bien se puede aquí esperar

firmeza, que donde falta virtud, difícil

es la perseverancia. Y ahora volvamos á

la ribera, donde, con su bien ó su mal,

quedaron nuestros pastores esperándonos.

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 553 / 605 题