Por mirar vuestros cabellos
quitóse la venda Amor,
y estúvierale mejor
dar otro ñudo y no vellos.
Quítesela no entendiendo
lo que le podía venir,
valiérale más vivir
deseando que muriendo,
pues fué de los lazos bellos
atado con tal rigor,
que se le tornó dolor
toda la gloria de vellos.
Entenderá desta suerte
que fué grande devaneo
dar armas á su deseo
con que le diesse la muerte.
Voluntad de conocellos
fuera su pena mayor,
mirad si será peor
perder la vida por ellos.
Hizo sus ojos testigos
de tan alto merecer,
y dió su mismo poder
vitoria á sus enemigos;
que si con estos cabellos
quitó mil vidas Amor,
vengáranse en su dolor
los que padecen por vellos.
Quiso ver con qué prendía
y sus redes le prendieron,
y á herirle se volvieron
las flechas con que hería.
Quedar cautivo de aquellos
cabellos fué gran honor,
pero fuérale mejor
olvidallos y no vellos.
Cuando Cardenio acabó su _canción_, ya
SIRALVO tenía la zampoña en la mano, y
mientras las Ninfas alabaron el passado
_canto_, leyó él en los ojos de FILIDA el
presente: