MIRENO

Sale la Aurora, de su luz vertiendo

las mismas perlas que el Oriente cría;

vase llenando el cielo de alegría,

vase la tierra de beldad vistiendo.

Las claras fuentes y los ríos corriendo,

las plantas esmaltándose á porfía,

las avecillas saludando el día,

con harmonía la nueva luz hiriendo.

Y esta Aurora gentil, y este adornado

mundo de los tesoros ricos, caros,

que el cielo ofrece, con que al hombre admira,

Es miseria y tristeza, comparado

á la belleza de tus ojos claros,

cuando los alzas á mirar sin ira.

Ya le pareció á Pradelio que perdía

de su punto si á vuelta de aquellos

sentimientos dulces no sonaba el amargo

suyo, y pidiendo á SIRALVO que tocasse la

zampoña, los ojos y el color mudado, la

acompañó diciendo:

Orígenes de la novela, Tomo II · 第 502 / 605 题