¿En qué puedo ya esperar,
pues á mis terribles daños
no los cura el passar años
ni mudanza de lugar?
Para el dolor, que camina
con mayor furia y poder,
tiempo ó lugar suelen ser
la más cierta medicina;
todo ha venido á faltar,
en el rigor de mis daños,
porque crecen con los años
sin respeto de lugar.
Siendo el tiempo mi enemigo,
¿cómo querrá defenderme?
¿Qué lugar ha de valerme,
si me llevo el mal conmigo?
Bien puedo desesperar
de remedio de mis daños,
aunque gastasse mil años
en mudanza de lugar.
No hay tan cierta perdición
como la que es natural,
ni enemigo más mortal
que el que está en el corazón;
pues, ¿qué tiempo ha de bastar
para reparar mis daños,
si son propios de mis años
y es el alma su lugar?
No está en el lugar la pena
ni tiene el tiempo la culpa;
mi ventura los desculpa,
y ella misma me condena;
la voluntad ha de estar
enterneciendo mis daños,
pues aunque passen más años,
serán siempre en un lugar.