Con Amor, niño rapaz,
_ni burlando ni de veras
os pongáis á partir peras_
si queréis la pascua en paz.
Por verle niño pensáis
que está la vitoria llana,
burláis dél entre semana,
mas la fiesta lo pagáis.
Convertíseos ha el solaz
en fatigas lastimeras.
_Sobre el partir de las peras
perderéis sossiego y paz._
Yo me vi que Amor andaba
tras robarme la intención,
y mirando la ocasión
dél y della me burlaba;
fué mi confianza el haz
donde encendió sus hogueras,
_el fuego el partir las peras
y la ceniza mi paz_.
Prometióme sus contentos,
y al fin vencióme el cruel,
y fuí perdido tras él.
Cuando me daba tormentos,
llamóme y fuí pertinaz
á las demandas primeras,
_una vez partimos peras
y mil me quitó la paz_.
Ya que estoy desengañado
tan á propia costa mía,
su tristeza ó su alegría
no se arrime á mi cuidado;
para las burlas capaz,
inútil para las veras,
_otro le compre sus peras,
que yo más quiero paz_.
Tanta fué la dulzura con que los pastores
dixeron sus cantares, que Pradelio
suspendió un poco su tristeza, y con
pesar de que tan presto acabassen, salió
á ellos y con mucha cortesía, sentándose
entre los dos, les pidió que tornassen
á su canto, y ellos, con no menos amor,
se lo otorgaron, y con otras dos letras
viejas tornaron á su intención, como
primero.